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He sido trainee, copy junior, copy senior, director creativo asociado, director creativo; pero, a final de cuentas, SOY UN COPY Y AMO TRABAJAR EN PUBLICIDAD. @eldivandelcopy
EDDC

El Diván 2011 vs El Diván 2014

Hace poco platicaba con alguien de Sinaloa sobre el origen del Diván del Copy. Si eres de aquellos primeros aventurados que siguen aguantándome cuanta mamada escribo, ya te sabrás la historia; si eres relativamente nuevo, te advierto: voy a contarla. Si eres ese alguien de Sinaloa, lo siento… va de nuevo.

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En realidad, todo pasó un lunes… un lunes 28 de marzo del 2011. Había tenido un muy mal día en la agencia donde trabajaba en aquel entonces y, bastante harto de la situación, decidí poner a buscar trabajo en otra agencia. Detalle: todos buscaban “Director Creativo con experiencia en digital” y, honestamente, mi twitter y mi facebook no eran, ni por error, referente de “caso de éxito digital”. Vamos: ni siquiera estaban interesantes. Hacía lo mismo que todos: “Qué tráfico”, “Qué buena pasta me estoy echando” y ese tipo de cosas que a nadie le importan.

En ese momento decidí hacer algo que, en algún momento de la vida, me había hecho muy feliz: escribir un blog. A la par, abrí otra cuenta de twitter. A ambos, las bauticé con lo que serían para mí: un diván donde podría sacar toda esa mierda que traía dentro.

Aquí, hago la aclaración y doy el merecido aplauso: la gran inspiración fue esa cuenta de @soytrainee que le hablaba a la banda sobre lo que se vive al empezar en una agencia.

Una vez hecha la cuenta de twitter y una vez escrito ese primer tweet, volví al blog y comencé a escribir… y todo cambió.

Cuando me di cuenta, no estaba tirando mierda sino hablando con ese trainee que se emocionaba con cada proyecto que le caía en las manos. De repente, el tal Diván del Copy me empezó a cargar la pila.

Siguieron los posts en el blog, los tweets; se unieron los posts de facebook, las dinámicas entre Community Managers, los wallpapers, los hashtags kilométricos y, de pronto, sin saber ni cómo, tenía ¡500 followers!

La cabeza me explotó. Nunca supe cómo se habían enterado de mí.

Hace poco, llegamos a los 10,000 followers en Twitter. Poco para otras cuentas, muchísimo para una que tiene un nicho: publicistas.

Y sobre todo: 10,000 followers por quienes me he esforzado a dedicarles tiempo, bobadas, chamba. Ha sido complicado unir mi trabajo real con este “hobby” increíble. Ha sido un trabajo durísimo, pero fue delicioso ver ese 10K.

EDDC

De broma, había pensado que ése sería el límite. Que un chiste que llegara a los 10,000 followers, debía irse con dignidad… y no como esas series gringas que estiran el chiste temporada tras temporada tras temporada, hasta que a la gente le da hueva.

Al parecer, a ti que estás leyendo, aún no te doy hueva… y te lo agradezco.

¿Hasta dónde llegará el Diván? No tengo ni la más puta idea.

¿Cómo llegó hasta aquí? No tengo ni la más puta idea.

¿Cambiará el Diván? Espero que no. Me cagan los inmamables en twitter, facebook y en la vida real y RUEGO por no volverme uno de ellos. Seguiré tan low-profile como he intentado hasta hoy.

Ese Diván del 2011 que no se imaginaba siquiera que 10,000 personas lo leerían, este Diván del 2014 que aún no se la cree y el güey que estuvo y está detrás de ambos, TE AGRADECEMOS tu paciencia, tu complicidad, tu apoyo.

Mira que aguantar más de 30,000 tweets con tarugadas, ¡NO CUALQUIERA!

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.
10,000 gracias a todos ustedes.

thanks

Nota desde el exilio. 5 de 10: PURO GOZO + AÑO NUEVO

Siendo franco, al darle un vistazo a los posts del exilio, yo también me imaginaría con pelo largo y con sebo, suéter deshilachado, barba de tres días, ojos hinchados por tanto dormir y una depresión marca perro.

Por ello, esta quinta nota está dedicada a esas cosas lindas que me ha dejado el Diván del Copy y esas otras cosas buenas que he dejado pasar.

Es puro gozo que gracias al Diván, haya aprendido a usar WordPress en vez de blogspot y enlazarlo a Twitter, conectar a éste con Facebook, y a todos los anteriores con Tumblr, foursquare e Instagram… o viceversa. En fin, ha sido divertido picarle aquí y allá y descubrir una app nueva diario: ya no me quedo de a seis cuando se habla de tecnología y redes sociales.

Es puro gozo que gracias al Diván, hayamos ayudado a conseguir sangre, a encontrar niños, a juntar comida, a encontrar doctores y todas esas cosas que no tienen nada que ver con publicidad, pero sí con algo que fue previo a ser publicistas: ser gente con corazón y con ánimos de ayudar. Gracias a ti que le has entrado… y que hasta me has prestado tus boobs para promover la lucha contra el cáncer. (Ya sé: no sé cómo ayudamos, pero, ¡ah qué bien la pasamos!)

Es puro gozo que gracias al Diván, haya conseguido algo que he hecho desde que puse un pie en una agencia: ayudarle a la banda a conseguir chamba. El networking es algo que empecé a hacer desde trainee y que me alegra muchísimo poder hacer, ahora, con más reach (¿Quiubo? Dije “reach”.)

Es puro gozo que gracias al Diván, haya recibido varias propuestas para twittear o hacer menciones en Facebook de productos: es un levantón de ego que, aunque no tenga un “116K followers”, sea considerado como opción. Incluso, es un halago que mis amigos me regañen por no cobrar o sacarle provecho al Diván. La verdad es que disfruto más hacer menciones de los productos que me gustan, las agencias que me caen bien, los proyectos que me mueven y la gente que me resulta interesante. Por eso no vendo tweets, no cobro menciones ni saco provecho económico de esto. Por eso no doy likes cuando me lo piden, ni pido que le den like al Diván. Las cosas así, se ganan y tú, querida lectora, querido lector, tienen mi like total.

Es puro gozo que gracias al Diván, haya sido un éxito algo que empezó sólo como una forma de joder Community Managers: El MortalKombat del Diván. Gracias a él, conocí a muchísima gente muy pro del munso del Social Media de quienes he aprendido horrores. Gracias chicos (Van, Fanny, Romeo y muchos muchísimos más).

Es puro gozo que gracias al Diván, haya hecho tantos amigos virtuales que se han vuelto reales. Gente propia y ajena a la publicidad, que me han enseñado y compartido muchísimas cosas.

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy pueda escribir un post que será revisado de arriba a abajo por ti, querida lectora y querido lector que aplaudirá cuando me encuentre un typo.

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy tenga tan buenos y sinceros amigos de todos los puntos del planeta.

Es puro gozo que gracias al Diván, te haya conocido a ti. Compartir chistes, vivencias, enseñanzas, trucos, fotos, mala publicidad, buena publicidad, wallpapers del Diván, pláticas por DM de twitter, pláticas hasta la madrugada por messenger de FB, risas, eventos, dudas, asesorías, revisiones de books, posteos de ofertas de chamba, narraciones chaquetas de fútbol  y mis hashtags interminables contigo, ha sido un trip.

Es puro gozo que gracias al Diván, te haya conocido a ti. Lo repito porque lo digo de verdad y sigo asombrándome por ver cómo este mundo online esconde a gente tan increíble como tú en el mundo offline. Aunque sea un fiel creyente del destino, ¿cuáles eran las probabilidades de que tú y yo nos cruzáramos, incluso viviendo en la misma ciudad o el mismo país o el mismo continente?

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy pueda decirte de nueva cuenta GRACIAS POR LEERME. Conocerte es un placer, querida lectora. Conocerte es un placer, querido lector.

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy pueda desearte un muy feliz 2014. ¡QUE TENGAS UN #BuenAñoBuenasIdeas !

camino

Nota desde el exilio. 4 de 10: PURO OLVIDO

Mi mejor amigo y yo, tenemos la capacidad de tener las conversaciones más divergentes por horas. Nuestro talento para salirnos del tema central es algo que asombra y desespera a quien nos escucha.
Llega un punto en las pláticas donde nos detenemos y nos preguntamos “¿De qué carajos estábamos hablando al principio, que llegamos a esto?”. Como has de suponer, ninguno de los dos tiene ni idea del tema inicial.
En peleas  pasa -generalmente- lo mismo. Hay un punto de máximo disgusto donde alguna de las dos partes involucradas pregunta “¿Por qué carajos empezamos a pelear, que llegamos a esto?”. Y lo mismo: ninguno de los dos lo recuerda.
Con el Diván me ha pasado lo mismo, como ya lo he comentado previamente.
Podría decir que “se me olvidó cómo empezó el proyecto”, pero la verdad es que me distraje. Tal y como nos distraemos mi amigo y yo cuando platicamos o como se distraen dos personas que se pelean. No es que haya olvidado el punto del partida: sólo me fui por otro lado.
A mediados de este año, en forma personal, me pasó lo mismo. Una buena amiga me contó que en una agencia estaban buscando un Director Regional/Grouper/Head o algún título pedorro del departamento de planeación que estaría en contacto con las oficinas de todo LATAM… y me apunté. Un  mes antes, fui a comer con alguien que me proponía dirigir la mitad de una agencia de Relaciones Públicas. ¿Se me había olvidado qué me gusta hacer en publicidad? No. Sólo me distraje. Sólo estuve a punto de irme por otro lado.
Es fácil confundir el olvido con la distracción.
¿Se te olvidan las llaves en casa o te distraes haciendo otra cosa y las dejas en la mesa de siempre? ¿Se te olvida cómo hacer una raíz cúbica o sólo no pusiste atención cuando enseñaron cómo realizar tan sencilla -yeah right- operación?
Yo me distraigo con facilidad, pero no olvido. Estuve a punto de distraerme profesionalmente y me distraje del camino del Diván, pero no olvido el origen y las motivaciones de ambas.
A veces nos olvidamos (distraemos) de nuestro punto de partida. A veces olvidamos  (nos distraemos de) cómo empezó todo. Sin embargo, en el camino, vamos dejando pequeñas piezas que nos recuerdan cuál es el camino a seguir o personas que nos ayudan a no olvidarlo (distraernos).
¿Mi consejo para todas esas pláticas divergentes, peleas, cuentas de twitter/facebook/blogs que pierden todo sentido/profesiones? FOCUS. FOCUS. FOCUS.
Gracias a ti, que me has ayudado a no distraerme del camino por el que inicialmente hice al Diván.
Gracias a ti, que me lees incluso cuando me distraigo del camino.
Gracias a ti, que no serás nunca parte del olvido. Y a todo esto, ¿de qué carajos estaba hablando al inicio de este post?
boca

Nota desde el exilio. 3 de 10: PURA PALABRERÍA

Hace poco, platicaba con un muy buen amigo que es un máster del Social Media, sobre lo extenso de primeros dos posts desde el exilio; por ello, decidí editar estas tercera, cuarta y quinta publicaciones y dedicarlos al silencio y al cierre del 2013. (No. No es que vayan a estar en blanco; sólo seré moderado en lo extenso)
“TRES TWEETS AL DÍA”.
Como ya muchos saben, no tengo ni una célula de Social Media Expert y nunca he pretendido serlo. Lo que he aprendido, lo he hecho a base de tropiezos, accidentes, errores… y preguntas a quienes sí saben.
Al inicio, leí por ahí que había que agradecer que te siguieran dando followback y mandando un DM diciendo “gracias”. Cada uno de esos DMs que mandé, los escribí yo. No eran respuestas automáticas.
En el congreso de Marketeros Nocturnos, escuché en repetidas ocasiones que no hay que hacer más allá de tres posteos al día.
A pesar de los regaños de un “gurú” del Social Media por andar mandando DMs y a pesar de postear MUUUUUUCHO más que 3 cosas diarias, decidí en un punto hacer las cosas como se me viniera en gana.
Sin embargo, a veces hay que guardar silencio para poder reflexionar, para poder escuchar tus propios pensamientos, para poner atención a lo que hacen los demás, para poder aprender.
Por eso estoy guardando silencio. No estoy tirado en el suelo de una cantina ni estoy en Oceánica. Sólo estoy guardando silencio un rato. Estoy dejando de hablar para escuchar y pensar.
Después de esos dos primeros posts desde el exilio, varios de ustedes me han escrito directamente a mi mail o me han enviado DMs o me han escrito mensajes en facebook que me han puesto la sonrisa en la boca.
 
Gracias por ese escandaloso apoyo que me ha hecho delicioso este silencio.

 

error

Nota desde el exilio. 2 de 10: PURO MIEDO

Estos posts me han costado más trabajo del normal por razones que, tras dar un vistazo a los tweets o mails que recibí como respuesta a la primera nota desde el exilio, le quedaron claras a muchos de ustedes: estoy abriendo mucho la puerta en temas que, aparentemente, no son tan publicitarios como suelen ser en el blog.
Escribir esto, así de personal, da miedo.
MIEDO A PERDER EL ANONIMATO.
En realidad, he intentado desde la creación del Diván que todo sea tan abierto como sea posible, aunque sé que para muchos el morbo de saber quién soy y en qué agencia estoy o cuántos somos y en qué agencia estamos, es grande.
Sabía que eso pasaría desde el principio, pero era algo necesario para que esto funcionara con el propósito inicial con el que había pensado al Diván: no es un personaje que se mofe de la profesión, no es una máscara para joder gente o el trabajo de la gente cobijado de anonimato, no es una herramienta de ligue, no es algo que hice porque estaba aburrido y quería molestar a otros publicistas, no era una forma de conseguir trabajo. El Diván era un espacio para compartir lo que a mí me tocó aprender a golpes; para compartir las cosas que a mí me funcionaron y que no tengo que guardarme como si fueran un secreto industria; para aconsejar a quienes empiezan, a quienes están y a quienes van saliendo de la profesión; para conocer opiniones, para aprender, para escuchar, para ser criticado, para leer, para ser leído, para ser bulleado al momento de tener un typo, de poner mal un acento o equivocarme a la hora de anunciar un oro en Cannes que resultó ser un bronce.
Me sigue gente que me quiere y gente que me odia en la vida offline; me lee gente que no conozco y algunos otros pocos que he decidido conocer en persona por los motivos más dispares: porque necesitaban ser escuchados, porque necesitaban desahogarse con alguien por no conseguir chamba, porque me parecieron personas interesantísimas, porque eran personas inteligentes, divertidísimas y cultas, porque era gente que no tenía nada que ver con publicidad y aún así me seguía; porque fueron gente que, simplemente, un día decidió pasar a saludar y me sacaron una sonrisa por DM, me alegraron un mal día con un mail o me ganaron el corazón con un meme. Esos 32 que saben quién soy, tuvieron algo que me llevó a quitarme el cuadrito azul de encima y decirles, así, cara a cara: “Hola. Yo soy el güey detrás del Diván”.
A muchos los conocí en algún Starbucks (ya saben: me tengo comisión de shot extra ;) ) o en CielitoQuerido (Esos no me dan comisión, por eso no los menciono tanto), en eventos (Día del diseñador o CampusParty) o cerca de sus agencias o escuelas. En todos los casos, yo me moría de miedo.
Entonces, ¿da miedo a perder el anonimato? Sí. Te cuento, querida lectora y querido lector: no da miedo. Abrirse tanto da pavor; sobre todo, porque mi idea fue que nunca nadie supiera qué (quién o quiénes) había detrás del Diván.
Sabía que cada una de esas personas, las conociera previamente o no, tendrían en la cabeza una imagen del tipo (o los tipos) que escribían los posts, los tweets o que hacían los wallpapers del Diván del Copy, con expectativas más altas que la realidad.
Y en eso quedó todo: PURO MIEDO. Al final, tengo en esas 32 personas a buenos viejos amigos que me echaron porras con el proyecto o me ayudaron a organizar la bolsa de trabajo o a hacer el FanPage (que sigo sin entender cómo usar), a buenos nuevos amigos que comparten el secreto conmigo, a gente con quien me escribo whatsapps para compartir éxitos y fracasos, para pendejear, para desearnos #BuenaSemanaBuenasIdeas de manera directa o para echarnos el café y el cigarrito y platicar los chismes del medio.
Los 32 que me han conocido, son personas especialísimas que me han cambiado en muchas formas y que, en su momento y forma, me han cambiado la vida o me han ayudado a hacer del Diván algo mejor (o a corregir los errores antes que empiece el trolleo en twitter)
Son 32 que han compartido conmigo más que tweets. A todos ustedes, mil gracias por abrirme la puerta.
MIEDO A EQUIVOCARSE.
Desde niño, le he tenido miedo al error. Sin que me lo impusieran mis padres, odiaba los taches en los exámenes, las manchas en el uniforme, las arrugas en mis libros.
Eso, cuando lo ves en retrospectiva, da una risa loca por el freakness de las situaciones que ha de vivir el pobre diablo que sea así; pero si se trata de ti, te (auto)compromete a evitar las equivocaciones en la vida.
Poco a poco, el Diván fue adquiriendo credenciales de “experto en ortografía”, “experto en social media”, “experto en creatividad”… que nunca me puse. Mi ortografía es buena porque leo, pero sé tantas reglas gramaticales como me sé el reglamento de tránsito de la Ciudad de México; sé tanto en social media como mis preguntas absurdas que he hecho en redes sociales, me lo han permitido; sé tanto en creatividad como me he equivocado en mis años como publicista.
Resulta que la mejor manera de aprender, fue equivocarme y equivocarme y volverme a equivocar.
Con el Diván, ese miedo que creí superado, renació y creció a proporciones que nunca imaginé: me daba terror escribir un tweet anticipando algo que no iba a pasar, redactar mal un post del blog tan largo, que no me diera tiempo de revisar si no tenía typos, responder un mail del Diván desde la cuenta de la agencia o viceversa (un saludo cordial a esas dos personitas, de las 32, que se enteraron así).
Sin embargo, decidí seguir twitteando y posteando sin miedo. Decidí que los uniformes se manchan, los guiones de TV llegan a tener errores cuando los escribes a las 4 de la mañana  y que te puedes equivocar al escribir tweets cuando lo haces desde el iPhone.
Entonces, ¿da miedo a decir algo incorrecto? Sí. Le sigo teniendo un miedo inmenso a equivocarme, a decir lo incorrecto, a callarme lo que no debo… pero tengo más miedo a quedarme callado, a tragarme lo que pienso o siento.
Cuando me piden opiniones de sus CVs y books, me los pongo como chancla; cuando me han pedido consejo por mail, messenger de FB o DM de twitter, los regaño feo; cuando he platicado en persona con ustedes, he dicho muchas cosas de todos colores. Espero entiendan mis razones para hacerlo de esa manera y con ese contenido. Mil gracias por aguantar vara.
MIEDO A PERDERSE.
Como ya lo explicaba en la primera nota desde el exilio, perderse es muy fácil. Pensar en esto me hizo recordar una imagen que vi y que quiero compartir contigo.
you cant get lost
Empecé el Diván del Copy sin saber a dónde llegaría, qué tipo de cosas diría, el alcance que tendría o las personas que conocería. Podría decir que empecé el Diván perdiéndome.
Y allí es donde apareces tú, querida lectora, querido lector. Ahí es donde este proyecto que empezó sin pies ni cabeza, cobró sentido.
Entonces, ¿da miedo a decir algo incorrecto? No. En lo absoluto. Es una obligación perdernos.
MIEDO AL CAMBIO.
Si ya tienes un tiempo leyéndome, debes saber que un simple cambio de pasillos en el WalMart me zafa un tornillo. A pesar de dedicarme “al negocio de la innovación y las ideas frescas”, la idea del cambio me da miedo.
Este tiempo de anonimato, de errores, de extravíos, de cambios, me deja claro que hay que tenerle respeto al miedo. No hay que evitarlo. Hay que aprender de él. Hay que apoyarse en él para hacer las cosas. Hay que usarlo como el primer ladrillo para el cambio. Hay que aprovecharlo como el combustible para iniciar una nueva aventura.
Hay muchas cosas que aún quiero cambiar dentro y fuera del Diván, muchos errores que quiero cometer solo y contigo del otro lado de la pantalla, y aprender de ellos; muchas máscaras que quitarme y muchos lugares en los cuales perderme. ¿Mi motor? La gente que, como tú, leyó este larguísimo post que tanto trabajo me costó escribir.
Si crear el Diván puede parecer un error, qué bueno que me equivoqué. Si pensaba que conocerte en persona podía ser un error, qué bueno que me equivoqué. Si presioné “send” desde el mail de la agencia y así supiste que era yo, qué bueno que me equivoqué. Si declaré como oro a un bronce y con eso nos pasamos una tarde riendo por todas las cosas en las que se podía equivocar el Diván, qué bueno que me equivoqué. Si he tenido mis épocas de perder el rumbo y comienzo a equivocarme escribiendo tonterías en el blog, en twitter o en facebook, pero te saqué una sonrisa o te alegré el día, qué bueno que me equivoqué.
Ha sido un placer conocerte, escribirte, escucharte, leerte, regañarte, aprender de ti, acompañarte en tu desvelada, tomarme un café contigo, fumar virtualmente contigo, tranquilizarte en los temblores, ver el fútbol y comentarlo para ti, echar la copita, hacer hashtags contigo o criticar publicidad que nos rodea. Por todo eso, este post está dedicado a ti: por haberme cambiado la vida.
Muchas gracias por leerme y por seguir ahí, a pesar de mis errores.
 error
Equivoquémonos y divirtámonos juntos, querida lectora y querido lector.
Y una vez más, gracias por dejar que los caminos se cruzaran.

Con cariño,

El Diván del Copy.

bullshit

Nota desde el exilio. 1 de 10: PURO BULLSHIT.

Siendo publicistas, es difícil evitar ensuciarnos de mierda.

Mantenernos fieles a nuestros principios, es complicado cuando el entorno nos va llevando y, siendo francos, cuando disfrutamos que el entorno nos lleve: es una posición cómoda y libre de errores… o al menos, eso pensamos.

Lo sé, lo sé: estoy divagando. Intentaré explicar a profundidad este primer texto de una serie que intentará ayudarme a re-encontrar el rumbo original del Diván del Copy.

Me sirvió de poco lo que me enseñaron en la universidad. Enfrentarme a mi primer día como trainee, fue una experiencia totalmente inhóspita: estaba solo frente a esa PowerBook, con conocimientos nulos… tal y como si acabara de salir de la preparatoria. Es entendible que, como trainee, la tarea sea equivocarse y hacer muchas de las cosas a través del formato “prueba y error”; sin embargo, muchísimas de esas cosas que hacía eran error tras error, acompañados de aciertos fortuitos (conocidos por algunos mexicanos como “auténticos churrazos”).

A los tres meses me nombraron Copy Jr porque “ya había aprendido”. BULLSHIT. No lo niego: me rompí la madre para aprender a hacer muchas cosas, pero aún no estaba listo para dar ese paso. La mayoría de mis aciertos eran por excesos de pruebas que llevaron a la disminución de errores, pero eso no quita que mi flamante puesto haya estado cubierto de BULLSHIT.

Y fue a partir de ese momento, como trainee, que decidí no dejar que el BULLSHIT guiara mi carrera ni mi vida. Era BULLSHIT porque aún no merecía el título. Era BULLSHIT porque fue una cuestión más circunstancial que de trabajo. Era BULLSHIT porque todo mundo supuso que ese trainee que se ganó el título era un “diamante en bruto” listo para brillar. Era BULLSHIT porque, sabiendo todo esto, me quedé callado y me la comí enterita.

Finalmente, no fui “diamante en bruto”. Todo lo que soy, se debe al trabajo arduo y nada más.

Al poco tiempo de mi nuevo cargo, me llamaron de una empresa para dirigir el departamento interno de publicidad. Sí. A mí: el trainee que llevaba apenas 4 meses trabajando, que seguía cagándose los pantalones a la hora de presentar y que ahora tenía frente a sí la oportunidad de ser Director Creativo.

“Director Creativo” a los 4 meses. Wow. Debía yo de ser un auténtico genio. Pero no: ERA PURO BULLSHIT.

Como te has de imaginar, les dije que no. Que muchas gracias, pero no. “No estoy listo”. (Ya sé: muchos estarán pensando “¡Este dude es un imbécil!”. Espérense: esto sigue.)

Me hablaron de otras agencias para irme de “junior pegándole a senior”; de agencias más grandes para ser “junior, pero de una agencia más grande y con cuentas más grandes”. La respuesta siguió siendo la misma: “No Estoy listo”.

No me gustó recibir un puesto cubierto de BULLSHIT, que sí me dio más lana pero me quitó la diversión de aprender a golpes. No quería repetir esa experiencia donde me costaba trabajo aclararle a la gente que, aunque tuviera el cargo, yo me seguía sintiendo trainee. Me costaba trabajo decirles que “aún no estaba listo”.

Pasaron años (algunos muchos) y se me ocurrió abrir el Diván.

Muchas razones. Entre ellas, dos muy básicas:

1.- Quería escribir algo de mí y para mí, que pudiera servirle a los demás.

2.- Necesitaba entenderle bien al twitter antes de vendérselo a mis clientes. Mis conocimientos en digital eran muy reducidos por haberme gestado, crecido y permanecido en “agencias tradicionales”.

Post a post, tweet a tweet, fueron apareciendo los seguidores de uno u otro medio. No lo niego: la sorpresa era constante cuando, sin tener que andar mendigando likes ni RTs, la gente me seguía y el ego se me empezó a inflar.

Y después, le entré a la dinámica de los “FollowFriday”, del “FollowBack” y de todo lo que me agregara más y más gente. Y leía que uno debía agregar a todo el que te siguiera… y lo hice. Y leía que había que mandar DM de agradecimiento… y lo hice. Y que siempre no, que agradecer por DM era malo… y lo dejé de hacer.

La corriente me empezó a llevar.

Luego vino el Facebook, luego el Foursquare, luego el Instagram y el Linkedin y la FanPage de Facebook (que muchos me recomendaron abrir) y el Miso y el Path y el Pinterest y el Soundtracking y el Klout.

El Klout. Tan lleno de BULLSHIT el pobre; y yo, tan fiel creyente.

En cuanto llegó el Klout, perdí la cabeza. Se me hizo una obsesión tener más puntos, subir en la escala Klout, rebasar a los que estaban en mi Klout. Me molestaba ver que otros con menos followers tuvieran mejores calificaciones que yo. En fin… Me perdí.

Me llené de BULLSHIT.

Comencé a preocuparme más por postear cosas “cagaditas” para ganar followers y puntos en Klout, dándole la espalda al contenido que, inicialmente, quería plasmar en el Diván.

Me dejé llevar. Así. Tal cual. Sin BULLSHIT: me dejé llevar.

Al paso del tiempo, he hecho cosas buenas con el Diván, he conocido gente INCREÍBLE (virtualmente y en persona), he tenido pláticas deliciosas, he aprendido cosas interesantísimas, he conocido gente que me ha cambiado la vida (así: a ese nivel)… pero también me he equivocado en grande y por todos esos errores, por esos daños, te ofrezco una disculpa.

Darme este tiempo para reflexionar, para revisar mis aciertos y errores, para hacer una crítica fuerte a mi desempeño como este personaje que yo mismo inventé, me obligó a quitarme el BULLSHIT de encima.

Quiero volver a escucharte, quiero ayudarte, quiero aconsejarte, quiero enseñarte, quiero aprender de ti, quiero que me critiques con la misma dureza con la que yo critico. Así: sin BULLSHIT.

No soy tweetstar. No soy gurú de la publicidad. No soy el dueño de la verdad. No soy el que escribe cosas cagaditas para ganar followers. Soy sólo un copy que un día decidió empezar a twittear… y eso es algo que jamás debo olvidar.

Existen reglas para el manejo de crisis en redes sociales. Ya me lo han explicado. Sin embargo, yo no soy community manager ni SM expert; por lo que puedo hacer las cosas a mi modo y sin tener que esperar a que me trolleen:

TE OFREZCO UNA ENORME DISCULPA, QUERIDA LECTORA, QUERIDO LECTOR, por haberme vuelto tan vacío y tan mamón.

Como les dije en la temporal despedida: Se vale equivocarse, siempre y cuando se corrija el error. Y si vuelvo a dejar que me lleve la corriente, ayúdame a saberlo.

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Desde que separé el blog del Diván de la Bolsa de trabajos del Diván, los posts se hicieron menos; por ello, de nueva cuenta, llego al post 100.

Hacerlo desde este exilio auto-impuesto, tiene mucho peso para mí. Espero también lo tenga para ti.

GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO. GRACIAS POR ESPERAR A QUE ME QUITE TODA ESTA MIERDA DE ENCIMA.

Con cariño,

El Diván del Copy.

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GUÍA BÁSICA: ¿Cómo ser un jefe inexperto sin que se note?

De un tiempo para acá, son más y más los directores de arte junior que se vuelven asociados de la noche a la mañana, los redactores casi-senior que ocupan el lugar de su antiguo director creativo que se fue a poner su propia agencia, los directores creativos que se autoproclaman VPs de su agencia de tres personas. En fin. El medio se está llenando de gente que, en un abrir y cerrar de ojos, tiene un poder para el que no está preparado, un terror que se huele a kilómetros y pocas tablas.

Por otro lado, hay gente que tiene ya sus años en esto y que, aún con esos años de “experiencia”, nunca ha hecho bien su trabajo.

 

Como lo he dicho en repetidas ocasiones: no hay pedo alguno en no saber, el pedo es no preguntar.

Y un pedo mayor es NO PREGUNTAR Y AUTOCONVENCERSE DE SABER.

Nunca es tarde para hacer las cosas bien.

 

Si tienes los dientes chuecos, te pones frenos. Si no ves, te pones lentes. Si no eres el más chingón, RODÉATE DE CHINGONES. Llena tu equipo de gente talentosa, de gente que sepa hacer bien las cosas, de gente que te atemorice y te ponga nervioso.

Y esto aplica para ambos: el que busca gente y el que busca jefe.

JEFE: Siempre que quiero hacer una metáfora futbolística, la cago… pero me animaré: TÚ ERES EL PORTERO Y TIENES QUE BUSCARTE A LOS MEJORES DEFENSAS.

SUBALTERNO: TÚ DEBES PROTEGER A TU PORTERO E IMPEDIR QUE LE METAN UN GOL.

Es así de simple. Y si sigue pareciendo complejo, acá les dejo un chart sencillo.

guiabasica

Pégalo en tu pared, compártelo con tus amigos, inclúyelo en tu CV… o ignóralo si tienes los dientes chuecos y sigues pensando que tu miopía de -5 te permite manejar un auto.

Cada quien sabe… o no.

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Don Chingón de MKT VS el buen George Lois

Ayer, 11 de septiembre, la Ciudad de México estaba invadida por una mega marcha, en EEUU conmemoraban el evento de las torres gemelas y yo, echaba chispas. Ninguno de los eventos anteriores tenían relación.

Tras corregir color, rotoscopiar, enmascarillar, insertar legales y otras maravillas, teniendo al equipo de Cuentas rifándose desde temprano con nosotros, al productor en dos proyectos a la vez y al H. Departamento de Clientes pidiendo todas las golosinas existentes en el mundo, llegó un mensaje de Blackberry.

- “¿Quién aprobó esa CT? No está apegada al board. Quisiera revisarla personalmente.”

Madres. Madres. Madres.

Don Chingón, himself, se había manifestado electrónicamente y había dejado claro que él lo tenía más largo, más brillante y más pesado (el título nobiliario, claro).

Por un lado, pobres Cuentas que no llevaron compu y tuvieron que mendigarnos los iPad o compus.

Por otro, pobre Productor que sacrificó media junta por estar en la post desde el principio.

Por último, más triste y desesperante, ¿para qué carajos fueron las tres come-galletas que, en teoría, iban a decir la última palabra? Si me pongo en sus zapatos, lloro mientras digo para mis adentros:

“Me acaban de hacer quedar como pendeja frente a la agencia. Espero no lo hayan notad… mierda. Me están viendo con cara de ‘Ésta es la pendeja’. Mierda. Mierda. Mierda.”

La mujer tenía, parcialmente, razón. No que pensáramos eso (porque seríamos incapaces de insultar a tal luminaria de la mercadotecnia), pero eso era justamente lo que hizo su jefe: quitarle el poder, disolver su autoridad y hacerle perder un día de su vida… todo, frente a la agencia.

En defensa de la clienta cuyos zapatos elegí ponerme, es una chica brillante. En verdad, es una mujer bien bragada y lista que no hace comentarios insulsos a la hora de escuchar creatividad… pero ayer, le tocó ponerse el sombrero del “Idiota del pueblo”.

No pude más que recordar cierta frase de George Lois.

Great work must be presented to the person that has the power to accept your creations. The problem is that the underlings in any business or enterprise can always say “No” (and many times do), but have no power to say “Yes” – so you must get past them and present to the decision-maker! 

1277848805_850215_0000000000_sumario_normalGente que tiene todo el poder de decir “no”, pero ninguno para decir “sí”. Trabajamos con ellos y para ellos. Pierden su tiempo junto con el nuestro. Tiran su trabajo a la basura junto con el nuestro.

Desde luego, irrita no poder presentar tu trabajo con Don Chingón de MKT para poder tener un “SÍ” o un “NO” certero, pero… echemos un ojo a lo que pasa en nuestras oficinas:

  • El Copy Sr le acepta una idea al trainee que, una hora después, desecha el D.C.Asociado.
  • La ejecutiva de cuentas que tiene que poner la cara de pendeja frente al cliente, porque su Directora le pidió que mandara un mail diciendo “Olvidé doblechecar el brief con mi directora. Mañana se los envío de nuevo. Sorry.”
  • El VP creativo que dice en su discurso post-Cannes “Nos fue tan bien, chicos, que seguro NY nos perdona el recorte” y tiene que llamar a su oficina a cinco miserables, tres días después porque el Presidente de la agencia, cambió de opinión.
  • El Community que tiene que disculparse con los followers y aceptar trolleadas, porque el jefe de proyecto insistió en hacer equis dinámica.

En fin. Entienden el punto. En todos lados hay demasiados intermediarios que creen que tienen el poder de decir “sí” y en todos lados hay un Don Chingón a quien es imposible acceder y que tiene el poder de dejar a todos, como pendejos.

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Por cierto: Don Chingón le dijo “sí” a las copias de trabajo. Lo único que quería, era verlas antes y contestó en un mail “Bien, team. GREAT WORK!”

Ayer echaba chispas. Hoy tengo la cabeza más fría. Estoy muy de buenas y esperando a pasar la noche en post. Y además, ninguno de los eventos anteriores tienen relación.

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GENTE QUE INSPIRA: DIEGO BUSCA CUARTO

La primera vez que un recién egresado de comunicación hizo un website para conseguir trabajo, fue novedoso.

La primera vez que apareció una cuenta de twitter para conseguir, ya no trabajo, sino una entrevista, también fue llamativo y original.

Desde aquel entonces, las “formas originales” de encontrar trabajo en publicidad, dejaron de ser original. Tal vez por eso me llamó la atención lo que hizo el colombiano Diego Pineda, no para conseguir trabajo en una agencia alemana, sino para encontrar casa en Berlín.

Resulta que los berlineses son de lo más picky para aceptar roommates o inquilinos y someten a los candidatos a las pruebas más duras; por tanto, quienes no tienen tantos requisitos, cobran altas rentas. En fin: vivir en Berlín es un señor pedo.

Diego se lanzó de bruces o, como decimos algunos mexicanos, se fue como el Borras a Alemania; y, al darse en la nariz con todos los problemas para conseguir hogar, hizo lo que tuvo a su alcance: su ingenio aplicado a pocos recursos.

Así, hizo un blog, imprimió 200 carteles con un QR e hizo un video didáctico (“bonito”, “feo”, “bien hecho”, “malhechito”… no me importa: tiene corazón, tiene la música de ALF y eso le da un punto más.)

No sé si su alemán sea tan bueno como su inglés, no sé si su fuerte sea el diseño, pero me encantó la actitud y el esfuerzo por conseguir el cuarto, mansión o jacalón que busca en Berlín.

Tan sólo por los huevos de lanzarse a una ciudad que habla un idioma distinto al tuyo, sin hogar ni trabajo, a kilómetros de distancia de tu familia, lo que Diego hace merecía su lugar en esta sección.

FACTOR QUE INSPIRA: Los clientes y las agencias nos desgarramos las vestudiras cuando el cliente nos da un presupuesto limitado, esperando obtener ambiciosos resultados. Si a Diego le sale esto, nos probará que estábamos en un error. ¿Vives en Berlín o tienes una propiedad en renta? ¿Tan sólo quieres echarle porras a Diego en su extraña aventura? Pícale a su nombre y escríbele.

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EN MI OPINIÓN… la gente que no acepta CVs

Ya van varias ofertas de trabajo, tanto en nuestro blog destinado a ello como en otros espacios de difusión de trabajo para publicistas, donde he visto una constante: la gente ya no quiere ver CVs.

Sólo queremos books”, dicen unos.

Que nos mandes sus 5 mejores trabajos”, dicen otros a los que ya les caí encima en otro post.

Lo sabemos: nos gusta la idea de que nuestro trabajo como creativos es la cosa más cool, menos cuadrada, más heterodoxa del mundo; por tanto, nos salimos de convencionalismos… como la hoja de vida.

¿Por qué sería importante llenarnos de hojas hechas en Word, con una foto horrenda, la dirección de la persona, sus estudios, sus habilidades y sus agencia previas? ¿Qué caso tendría… salvo saber a quién carajos estamos contratando?

La virtud del CV está, precisamente, en ser una herramienta a la hora de entrevistar a la gente.

A título personal, yo sí pido CVs. No es opcional. Yo prefiero ver en mi mail CVs a books.

Te explico la razón:

1.- Soy muy despistado. Cuando veo a varias personas en entrevista, el CV me ayuda a asociar caras con entrevistas con trabajos.

2.- Soy muy desconfiado. Un CV me permite medir la honestidad del candidato. Si me dices que sabes 90% de inglés, más te vale ser Sean Connery. Si me dices que sabes 100% de Photoshop, más te vale resolverme cualquier inconveniente que tenga con pixeles.

3.- Soy un adulto-niño. Aún me gusta sorprenderme. Me gusta ver lo que escriben como presentación los candidatos (ME CAGAN LOS QUE NO ESCRIBEN NADA, COMO YA HE DEJADO CLARO PREVIAMENTE), me gusta ver los CVs de redactores que le meten diseño o los CVs de artes con una impecable ortografía y redacción; pero, sobre todo, me gusta la sorpresa de ver un book contra un CV que me llamó la atención. Disfruto mucho conocer a la persona detrás de la foto y los estudios y procuro hacerme el tiempo suficiente para atenderlos. Recibirlos sin haber visto previamente su trabajo, me permite evaluar cómo presenta, qué tan nervioso se pone, qué tan seguro está de sí mismo. En fin. En entrevista, se pueden ver mil cosas que NINGÚN CORREO, BEHANCE, WEBSITE, te permite conocer.

4.- Soy muy desorganizado. Con los CVs, tengo una tarjetota de presentación de la persona que me vino a presentar su trabajo.

5.- Soy muy educado. Si la banda se puso a hacer un CV, si le pagó 200 varos a un diseñador para que se lo pimpeara, ¿como por qué coños no se lo voy a aceptar?

Creo que la gente que no acepta CVs lo hace porque no sabe leer CVs: no sabe traducirlos, recibirlos, manejarlos y por eso, sólo piden books. –Para el caso, ¿sabrán leer books?–

Dejemos la pose. Al menos cuando buscamos talento, seamos tantito cuadrados. Aprendamos a leer CVs, books y todo lo que nos manden los candidatos. Y, por su santa madre: DESPUÉS DE SU PROCESO DE SELECCIÓN, LLÁMENLE A LOS QUE CANDIDATEARON PARA DECIRLES SI SE QUEDARON O NO.

Que te tengan esperando, ni en el amor ni la búsqueda de chamba publicitaria, se vale.

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El YOLO VS los libros de publicidad que quieren que les recomiende

El término YOLO se ha hecho parte nuestro día a día.

“@fulanito Me estoy atascando 800 gramos de bife de chorizo porque YOLO”

“@menganito Porque YOLO, me voy a rapar”

“@perenganito Ya me cagó este trabajo. Voy a renunciar ahora mismo porque YOLO”

La filosofía detrás del YOLO es una idea que a todos nos hace ojitos, que a todos nos resulta sensual y se nos antoja: hacer las cosas hoy sin preocuparnos por nada más.

Es en este punto del post es donde atacaría al YOLO y quedaría como un anciano decrépito que cree que sus tiempos y su generación, fueron mejores. No lo creo y, por tanto, no haré lo primero.

 

Creo que la magia del YOLO está en lo inmediato del placer y eso habla mucho del tiempo cultural que nos está tocando vivir.

Muchos creativos de mi rodada siguen sufriendo al hablar, pues hacen referencia a programas ochenteros (“¿De qué estás hablando Willis?”, “Espada del augurio:  quiero ver más allá de lo evidente”  y otras frases que muy pocos de los que lean esto, entenderán) y lo que hacen a continuación, para explicarle a los pubertos, es entrar a youtube y mostrarles el video de Leon-o diciendo la mentada frase.

 

Nos gustan las cosas inmediatas. Queremos resultados inmediatos. Queremos números y cosas cuantificables inmediatas.

Los clientes nos piden datos instantáneos sobre la métrica de tal tweet o tal post, mientras que antes esperaban semanas para ver los TRPs de tal pauta o meses al resultado del rating de tal programa.

Las agencias ocupamos más tiempo haciendo pendejaditas, talachitas y cositas en la computadora y menos tiempo peloteando, menos tiempo pensando con el lápiz en la mano y el cuaderno en las piernas.

 

Reitero: no es un post sobre lo viejo que me siento, sólo quiero que pienses que YOU ONLY LIVE ONCE. Disfruta el viaje. Saboréalo.

Disfruta tu entrada a una agencia… el nervio, la emoción, no saber el nombre de nada.

Disfruta los errores propios de ser trainee… cágala y aprende.

Disfruta ese pedacito de responsabilidad al volverte junior… puedes seguir preguntando, pero ahora hasta puedes empezar a enseñar.

Disfruta ser senior y tener trainees que te admiren y te pregunten cosas.

Disfruta la madriza de convertirte en asociado. Es un camino largo y hay mucho que aprender. Recórrelo completo y apréndelo todo antes de dar el paso. 

Disfruta el momento en que te entreguen las tarjetas de presentación que dicen “Director Creativo”. Sabes que es sólo un papel, pero que dentro de él, está toda tu carrera, todos tus aprendizajes, todo lo que te enseñaron tus jefes y duplas.

Disfruta cada paso que des en tu carrera como publicista, porque YOLTASO (” YOU ONLY LIVE THIS AWESOME SHIT ONCE”)

 

Y para todos los que llegaron hasta aquí, pensando que les iba a recomendar un libro que les resolviera la vida como publicistas, les tengo una sola propuesta que es muy necesaria y que les será muy útil:

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Fuera de eso, lean lo que sea. En todo libro, absolutamente en todo libro, hay inspiración para un publicista.

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EN MI OPINIÓN… el chisme de Ogilvy México

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Miguel Ángel “Mike” Ruiz, Rafa Martínez, Javier Macías y Gonzalo Martínez dejan Ogilvy México… y al enterarse, Radio Pasillo explotó.

De inmediato, mucha banda en las agencias comenzó a escribirles para desearles suerte (y “ponerse a sus órdenes”, claro está); muchos otros comenzaron a mandar sus CVs a Ogilvy para ver si agarraban hueso (aún no se van, pero hay quienes ya están zopiloteando); algunos, en casas productoras, invitan a comer.

  • “Van a poner su Anónimo”
  • “Es como cuando se fue Montalvo”
  • “No, es como lo de Colín”
  • “No, los corrieron”

Puro pinche chisme. Sí. De ése que a todos nos encanta. (No es secreto que soy un chismoso de primera, pero sé dónde buscar mis fuentes)

Entre esos argüendes y argüenderos, se me ocurrió la puntada de leer los comentarios a la nota de Merca2.0 sobre la salida de los cuatro y me encontré con esto.

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El tema de la lealtad. El mismo que escuchamos muchos ya varias veces antes cuando surgió Anónimo, cuando D’Arcy y Olabuenaga; cuando Techera se fue a Marcel, cuando abrió La Doble Vida y cuando tantas otras anécdotas más ocurrieron; todas ellas, repletas de leyendas urbanas, teorías de la conspiración y especulaciones sobre el futuro del medio.

Hablemos con la verdad. Hablemos al chile, como decimos en México (Algunos mexicanos que no somos de alcurnia, eh. Los niños bonitos no dicen esas cosas.)

NOS CAGA SABER QUE LE VA BIEN A LOS DEMÁS.

Así tengan 3 semanas o 3 décadas en publicidad, si me dicen que su meta no es poner su propia agencia, no se las voy a creer.

Si me dicen que su sueño es ser siempre empleado, no se las voy a creer.

Si me dicen que su meta es llegar a un punto alto y quedarse ahí por siempre, aunque podrían llegar más alto aún… eh… quizá sí se los crea, pero me dará la mayor de las tristezas.

Estamos en esta vida para hacer mejores cosas de una mejor manera cada vez. Estamos en este mundo para estar insatisfechos. Estamos aquí para superarnos a nosotros mismos.

No es un tema de lealtad o deslealtad. Finalmente, y en este caso particular, son gente que ha dejado AÑOS DE SU VIDA en una agencia, que les han dado tanto como han recibido. Creo que es justo que, lo que aprendieron en Ogilvy, sea llevado a la práctica en un plano más personal.

Y vuelvo a un punto que ya he repetido varias veces: la agencia no le hace el favor al empleado ni el empleado le hace un favor a la agencia. En el mejor de los escenarios, los unos y los otros se están haciendo favores de manera constante y en ambas direcciones: ambos aprenden y enseñan.

Que si se van las cuentas con ellos o se quedan, MIS NIÑOS, eso es la forma y no el fondo del problema. Como dije en uno de los últimos posts, si las agencias nos empeñáramos en recobrar la confianza y las relaciones sólidas con nuestros clientes, no existiría ese miedo; si no hubiéramos cedido todos a las mieles del pitch, nadie se preocuparía. Si las cuentas se van con ellos, MERECIDÍSIMO: se han partido la madre por cuidarlas durante años.

Los empleados de las agencias nos partimos la madre por cuidar la relación con nuestros clientes, por cuidar nuestras marcas, por protegerlas y hacerlas crecer; nos desvelamos por darles premios que puedan colgar y presumir en las repisas; nos vemos feo con otras agencias por tatuarnos la camiseta.

Las agencias -algunas- sólo dicen “hay recorte”. Con la mano en la cintura. Sin miramientos. Sin lógica. Corriendo gente que gana dos pesos para, dos días después, anunciar con bombo y platillo la contratación multimillonaria de un talento súper prometedor… que en un año y medio los dejará para poner, también, su propia agencia o consultora.

No tratemos todos los casos igual. Tal y como hacemos con los briefs. No todas las circunstancias son las mismas.

Hay gente leal y desleal. Hay agencias culerísimas con su gente y otras que los tratan como príncipes. Hay quienes cobran millones y a quienes les pagan cacahuates.

Hay casos donde tirar mala leche es obligación. Éste no lo es.

Muchísima suerte en su nuevo proyecto, Mike, Gonzalo, Rafa y Javier.

Como Don Gibert, como Ana María, como los Anónimos, como Molina y Yuri, como Beker, como Yosu… sean inspiración, envidia, meta, modelo a seguir, sueño, chisme.

Sean eso que todos los que los conocemos, queremos que sean.

Porque si me dicen que hicieron todo este desmadrito en el medio para no hacer algo TREMENDAMENTE CHINGÓN, no se las voy a creer.

EN MI OPINIÓN… sobre pitches y productores freelance

Nos cuesta trabajo creer en las advertencias.

Desde niño me trueno los dedos. Lo sé. Es una costumbre desagradable para los que presencian el espectáculo de dolor autoinflingido y el ruido espeluznante de los nudillos haciendo “crack”.

Una de mis tías siempre me decía que si me seguía tronando los dedos, me iban a quedar chuecos y llenos de bolas.

Hoy día, mis dedos siguen derechitos y sin más bolas que los nudillos. Sigo ignorando las advertencias de mi tía, aunque sé que tarde que temprano, pagaré las consecuencias de ese aviso oportuno y tantos otros más.

  • “No te jorobes. Siéntate derecho o te vas a quedar así.” (Algunos días amanezco con tremendos dolores de espalda, pero sigo sin joroba)
  • “Si ves la televisión tan cerca, te vas a quedar ciego.” (Uso lentes de contacto. Si no los usara, podría utilizar un bastón o un perro. Quizá lo de la tele sea cierto)
  • “Ponte el suéter o te vas a enfermar.” (Sigo pensando que los resfriados son virales)
  • “Déjate ahí o…” (Ni pelos ni ceguera ni locura)

Pero sí. No hacemos caso a las advertencias.

Un mal día, los productores bajaron las manos. En vez de ser empleados, como todos los demás miembros de la agencia, accedieron a ser “empleados temporales”. En vez de que la agencia les pagara un sueldo, accedieron a cobrar más dinero que les pagaran las casas productoras de manera directa, dentro de los gastos de producción. Ellos ganarían más, la agencia pagaría un sueldo menos, todos ganan.

Pero no. En realidad, esa acción abrió la puerta para que los demás elementos de una agencia pudieran ser sometidos al mismo trato: trabajar como freelance, sin generar antigüedad en una empresa, sin compromisos a largo plazo, sin seguro, sin prestaciones… pero con más dinero en la bolsa.

Cuando empecé a trabajar en esto, ni los boardistas eran freelance. Hoy, basta ver cualquier bolsa de trabajo -incluida la mía- para encontrar toneladas de ofertas para “arte por proyecto”, “redactor para dos meses”.

TENGAMOS CUIDADO CON ESTO, GENTE. TENGAMOS CUIDADO CON ESTO, AGENCIAS. Las relaciones laborales indefinidas, generan lealtad en el empleado y beneficios económicos para ambos. 

Si ustedes, agencias, hacen esto porque quieren ahorrar dinero, piensen que los freelance están descubriendo que las agencias sólo sirven como intermediario entre ellos y los clientes.

Si ustedes, freelances, aceptan estos deals jugosos, cargados de dinero sin tantos impuestos como los que resta una nómina, piensen que ponen en riesgo la figura de la agencia y SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN QUE COBRE MENOS QUE USTEDES o que aguante más tiempo al pago.

Un mal día, los clientes descubrieron que “pitch” no sólo significaba jarra. Descubrieron que podían poner las cuentas a concurso y, así, apretar las igualas que le daban a las agencia o, de plano, eliminarlas.

Tal vez la inspiración les vino de esas ocasiones en que las agencias llamamos a tres casas productoras para cotizar un mismo proyecto; donde el mejor director no es quien se lleva la pieza, sino el productor ejecutivo que “mejor afila el lápiz” a la hora de hacer presupuestos. Del mismo modo, hoy día, la agencia que mejor afile el lápiz, es quien generalmente se queda con los proyectos.

Hagan memoria de los últimos tres pitches en que hayan participado y no hayan ganado. ¿La campaña ganadora era mejor que la suya? ¿El comercial fue tan break-through como para haber aniquilado su sueño de “salvar la economía de la agencia” al ganar un cliente millonario? No. En muchos casos, los proyectos se los lleva el que mejor hará quedar al gerente de MKT.

TENGAMOS CUIDADO CON ESTO, AGENCIAS. TENGAN CUIDADO CON ESTO, GERENTES DE MARKETING. 

Si ustedes, agencias, se alegran de chingarle a otra agencia una cuenta que durará un año con ustedes antes de entrar nuevamente en pitch, nunca consolidarán relaciones duraderas. Si lo hacen con creatividad, espero que el resultado final sea fiel a la propuesta con la que ganaron. Si lo hacen por dar un número menor, ¡NO SEAN CABRONES Y NO MATEN A LA INDUSTRIA!

Si ustedes, gerentes de MKT, hacen esto porque les representará un jugoso bono al final del año, ahórrenlo. Cuando vean sus números bajar drásticamente, podrán culpar a su nueva agencia de publicidad, pero sólo ustedes son los responsables por no ser consistentes en su comunicación.

Nos cuesta trabajo creer en las advertencias. Y es probable que, como la relación suéter-resfriado u onanismo-ceguera, lo que escribo arriba no suceda nunca… pero no vaya a ser el diablo.

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El “dale besito” VS el comportamiento ante cliente

Mi sobrino acaba de pasar los dos años de edad. Es ese tipo de niños que, desde ahora, tiene toda la pinta de ser un futuro cabrón: es inquieto, despierto, curioso y extrovertido.

Puedes estar tranquilo: este blog no se tratará de las porras que el tío le echa a su sobrino.

Hace dos fines de semana, hablé seriamente con su mamá sobre algo que obliga a que el bebé haga y que, a mi parecer, no es lo mejor.

- “Saluda a tu tío. Ándale. Dale besito.”

- “Dile ‘hola’ a la nena. Y dale besito.”

- “No sé quién sea ese señor. No importa. Dale besito.”

Creo que entiendes hacia dónde voy. Al pobre bebé lo obligan a darle besitos a desconocidos, en todo momento, en toda ocasión y en toda mejilla que exista sobre la tierra.

Por donde lo veas, eso no puede estar bien.

Hay una barrera que siempre debe existir: la de los “extraños”. Si le enseñas a un bebé que está bien andar besuqueando a todo el mundo, a la larga, no podrá distinguir quién es “extraño” de quién es “besable”.

Los niños y los adultos, necesitamos esas fronteras.

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Una de nuestras ejecutivas de cuenta, acaba de salir de dicha edad: hoy es una flamante supervisora de cuentas. Es ese tipo de chicas que, desde que era ejecutiva, tenía toda la pinta de ser un futura cabrona: le hacía preguntas incómodas al cliente, se le ponía al tú por tú a su jefe o a nosotros con buenos argumentos, hacía todo muy rápido y era una absoluta team player.

Hace poco, la grouper de cuentas, un planner, la nueva supervisora de cuentas (en un vestido entallado bastante mono) y un servidor, fuimos a presentar la campaña para un pitch. Un nuevo cliente, un grupo de franquiciatarios y un misterioso hombre que nunca supimos quién era.

Como suele suceder en estas juntas, Don Chingón estaba sentado al centro y su séquito, a la diestra. Cinco sillas estaban disponibles a la izquierda del caballero y los demás comenzaron a ocuparlas mientras el planner y yo, batallábamos con el proyector del cliente.

- “Hazle la plática al de la corbata roja. Ándale. Ve a sentarte junto a él y cómprales tiempo en lo que se conectan”, dijo la Grouper a su virginal Supervisora, diez minutos después de haber hecho el siguiente comentario de mal gusto tras asomarse a la sala de juntas: “Uy, puro hombre. Qué bueno que trajiste ese vestido.”

Creo que entiendes hacia dónde voy.

Había dos opciones: esta niña se paraba a hacer chit-chat al recién conocido o, simplemente, mandaba a freír espárragos a la jefa de su jefa.

Para mi sorpresa, eso hizo.

- “Con todo el respeto del mundo: si me trajiste para entretener, urge que hablemos llegando a la agencia.”, dijo la Supervisora en un volumen apenas perceptible, pero con una crudeza brutal.

El planner y yo, tras levantar las mandíbulas del piso, logramos conectar la compu e iniciamos la presentación.

Hay una barrera que siempre debe existir: la del respeto. El respeto personal. El respeto a tu puesto. El respeto al puesto y las funciones de los demás.

Si tú aprendiste a besar traseros para avanzar en este competido mundo publicitario e intentas enseñarle a tu equipo que está bien andar besuqueándole las nalgas a todo el mundo, a la larga, no habrá respeto alguno hacia ti, tu equipo y, para colmo, la agencia.

Los niños, los adultos, los publicistas y las agencias, necesitamos esas fronteras.

Por donde lo veas, los huevotototototes que mostró esta chica, es lo que deberíamos considerar todos como “bien”.

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Mi letra horrible VS los culeros en las agencias

Desde niño me gustaba escribir.

Tranquilo: no te haré mi biografía de cómo “desde temprana edad, amaba las letras y la creatividad”. No. En realidad, me gustaba el acto de escribir. Desde que aprendí, lo vi como una forma de hacer pequeños dibujos y, sobre todo, de adquirir un objeto de niño grande: la pluma.

Adiós, crayones y lápices. Hola, bolígrafo de 1º de primaria.

No me gustaba tomar dictado porque la velocidad de lectura de la maestra, me impedía disfrutar el acto de escribir; pero, año tras año, logré “dibujar” las letras más rápido.

Todo era alegría infantil e inocente de escritor en ciernes, hasta que apareció Miss Ruth… la pinche maestra de 5º año. Desde el primer día de clases, la vieja me odiaba. Desde el primer día de clases, emprendió una guerra en mi contra. Desde el día uno, se dedicó a buscar mi talón de Aquiles… y lo encontró.

Mis calificaciones eran perfectas y los exámenes imposibles de Miss Ruth me hacían los mandados. Nunca hacía mal las tareas. Mi ortografía era muy buena para un niño de 11 años, PEEEEEEEEERO…

  • “Tu letra es horrible. Tienes que mejorarla. -2 puntos”
  • “No entiendo lo que escribiste en la respuesta cuatro. -3 puntos”
  • “Debes correjir tu ortografía. REPROBADO.” (Sí. La mujer escribía con faltas de ortografía y me odiaba aún más, por correGirle las notas que ponía en mis tareas y exámenes)

Miss Ruth decidió ignorar mi empeño por las buenas notas, mi dedicación en cada tarea, mi récord de asistencia y muchas otras cosas más, centrando su atención en la calidad de mis garabatos. ¿La razón? Yo le cagaba. Nunca le hice nada, pero le cagaba.

En fin. Miss Ruth estuvo chingue y chingue y chingue, hasta que mis papás fueron a “platicar” con ella para preguntarle qué pedo traía conmigo (no en esas palabras: mis padres son una dama y un caballero, no un guarro como su vástago); pero el daño estaba hecho: eso que tanto disfrutaba, me lo había arruinado.

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Por si tenías la duda, sí: mi escritura era espeluznante. ¿La forma de corregirlo? Empecé a escribir con mayúsculas que, resultó, eran más fáciles y divertidas de “dibujar” y volví a encontrarle el gusto

Hoy, vivo de y para escribir. Claro: hago publicidad; pero lo que hago, es escribir… sin ser escritor.

De oficio, escribo. De hobbie, escribo. Para que no se me olviden las cosas, escribo. Cuando quiero explicar mejor las cosas, tomo una servilleta, hago diagramas y escribo. Cuando se me ocurre un tweet, lo escribo. Cuando veo algo interesante en un libro, lo escribo. Escribo mucho y lo disfruto.

En toda agencia hay un director creativo, un copy senior, un director de cuentas, un project manager, una Miss Ruth, que encontrará “algo” insignificante en tu trabajo que criticará hasta el cansancio, sin importar las partidas de madre que te metes.

Me encantaría decirte que iré personalmente a preguntarle qué pedo trae contra ti, para que deje de estarte chingando… pero, como tú, hay muchos más en la misma situación.

Mi consejo: corrige lo que esté mal en tu trabajo, aunque sea una minucia… y disfruta cada trazo, cada pixel, cada cuadrito de Excel, cada junta, cada presupuesto y cada ODT.

NUNCA DEJES QUE NADIE TE ROBE EL GUSTO DE HACER LO QUE MÁS DISFRUTAS.

(Ya si siguen chingue y chingue y chingue, me avisas y voy a “platicar” con tu Miss Ruth)

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Gente que inspira: RATS CROSSING

“GENTE QUE INSPIRA”. Es precisamente con esta nueva sección, con la que tenía muchas ganas de retomar el blog.

Finalmente, creo la palabra que retumba de unos años para acá, es COMPARTIR; y es en este espacio, donde quiero compartir contigo todo eso que los publicistas hacemos cuando no estamos haciendo publicidad:

  • proyectos alternos
  • cosas interesantes
  • gente apasionada
  • Ilustraciones
  • Fotografía
  • Lo que sea que mueva a la gente y al observador (en este caso, yo)

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Mis madrinas de este proyecto son la mexicana Diana Manueco y la española Nuria Balaguer, creadoras de Rats Crossing.

Hagamos matemáticas: 4 ratas por neoyorkino con ningún derecho protegido ni tratos especiales.

Nuri y Diana decidieron recuperarle las calles de la Gran Manzana a quienes, matemáticamente, son más newyorkers que los humanos.

Es de esas ideas tan absurdas y a la vez tan lógicas, tan sencillas y tan divertidas que, simplemente, merecen ser vistas por los demás.

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FACTOR QUE INSPIRA: Pasas mucho tiempo pensando cómo armar tu book, cuando un proyecto creativo como éste, podría darte un lugar en una agencia. ¿Algún interesado en Diana y Nuria? Piquen sus nombres y escríbanles un mail.

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El refri y mi abuela VS las Agencias y “su gente”

Mi abuela me cuidaba en su casa cuando era yo muy pequeño. Mientras mis padres trabajaban, mi abuela y yo veíamos la tele, íbamos al hospital o hacíamos labores del hogar. Entre estas últimas, estaba una que me encantaba: descongelar el refrigerador.

Los refrigeradores antiguos (como el de mi abuela), no tenían un sistema que acabara con la escarcha, como las neveras de nuestros tiempos. Aquellas reliquias necesitaban mantenimiento continuo para evitar que la comida quedara rodeada, no por escarcha, sino por un bloque de hielo.

Volviendo al punto: mi abuela dejaba que su nietecito le ayudara a acabar con ese bloque de hielo de 3.5 pulgadas de espesor. ¿Cómo? Con un picahielo. Así es: imagina al pequeño Diván -de cuatro o cinco años- junto a su abuela (“Doña Divana”), apuñalando con sus respectivos picahielos aquellos tremendos trozos de hielo.

La tecnología tardó en llegar a mi casa. Durante muchos años, mi mamá descongelaba el refri del mismo modo. A picahielazos.

No es que mi abuela y mi madre fueran unas salvajes. Muchísimas personas descongelaban así.

Cuando me fui a vivir solo, corrí con la suerte de rentar un lugar que incluía varios muebles… el refri, entre ellos. Obviamente, no era un “smart-refri”. Éste también sacaba escarcha que, eventualmente, se convertiría en hielo y que, aún más eventualmente, se volvería un iceberg.

Jamás tuve que darle un chingadazo al refri. Cada 15 días lo descongelaba.

Aunque darle madrazos a algo con un picahielo puede parecer una gran terapia de catarsis, tuve que romper la tradición por un hecho simple y sencillo: EL REFRIGERADOR NO ERA MÍO. LO RENTABA.

Agencias chicas, medianas o grandes; boutiques, agencias viejas o nuevas, siguen las mismas costumbres que aprendieron. Tal y como si existiera un manual.

“¿Se te va alguien? Dile que con cuánto estaría feliz y ya, que deje de chingar y se regrese a trabajar.”

“¿Te pide un ascenso? Dile que allá afuera hay un chingo de gente que muere por hacer lo que él… y por la mitad de la lana.”

“¿Te renunció tu supervisora? Mamita, tráete dos niñas recién salidas de la escuela y enséñales en chinga”

“¿Perdimos la cuenta? No hay pedo. Sólo debemos amarrarnos el cinturón. Háblale al VP Creativo… y dile que se traiga sus tijeras.”

No es que las agencias y la gente que está a cargo, sean salvajes. Muchísimas agencias han tratado a la gente, por décadas, así.

Puede ser una gran terapia de catarsis y una corriente empresarial aceptada (véase la teoría X de McGregor, administración de empresas, nivel muy básico); pero, en vez de darle madrazos a los departamentos, amenazas a los empleados, ultimátums al personal, quizá romper las tradiciones sea más sencillo, barato y redituable. Por un simple y sencillo hecho: LA GENTE NO ES SUYA. LA RENTAN.

Tristemente, algunas agencias lo olvidan. Ayudémosles a recordar.

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EN MI OPINIÓN… ese chingado “Mándame tus 5 mejores piezas”

Hay cosas que JAMÁS debieron haberse puesto de moda.

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En las chicas: los leggings, la ropa BEBE y la que tenga cualquier animal print.

En los caballeros: los pantalones pegaditos y las cejas depiladas.

En el mundo de la publicidad: el “Mándame tus 5 mejores piezas”.

Me resulta encabronante esta práctica. Me enoja que la utilice gente junior, gente senior y hasta gente con, teóricamente, más expertise.

ES UNA SIMPLE CUESTIÓN DE CHINGADO RESPETO. Respeto a los colegas. Respeto a los que quieren ser nuestros colegas. Respeto a nuestra profesión. Es eso: CHINGADO RESPETO.

CHINGADO RESPETO: es dedicarle 20 minutos a una entrevista cara a cara con la persona que quiere trabajar contigo, revisar sus trabajos y darle comentarios, darle un plazo aproximado para ocupar la vacante, responder sus preguntas.

CHINGADO RESPETO: ES RECORDAR CÓMO TE ENTREVISTARON A TI, DIRECTOR CREATIVO / ASOCIADO.

¿Te “entrevistaron” por mail para ser trainee? ¿Te “entrevistaron” por DropBox para ser junior? ¿No? Entonces educa a tu gente para que no lo sigan haciendo. (Y de paso, organiza tu agenda para que no tengas que poner a un junior o a un trainee a entrevistar a la gente… que es, de hecho, parte de TU CHINGADO TRABAJO)

No podemos seguir siendo comodinos, flojos, malhechos.

MATEMOS, POR FAVOR, LA MALA MODA DE NO ENTREVISTAR A LA BANDA. Nuestro negocio está, finalmente, hecho de gente.

Y no me salgan con que “No tengo tiempo para andar entrevistando y por eso pido cosas por mail”.

Yo hago mi trabajo del diario, llevo un blog, una bolsa de trabajo, una cuenta de twitter, respondo todos los mails que me mandan y cuando necesito gente, las entrevisto en persona. Esas mamadas, a mí no.

eldivandelcopy

Mis Adidas rojos VS el blog del Diván

Cuando algo se me mete en la cabeza, no dejo de chingar hasta que lo tengo.

Durante muchos meses y sin mucho éxito, estuve buscando los Adidas perfectos. Tenían que ser rojos, pero sin suela blanca. Tenían que ser rojos, pero no “tacos” de fútbol. Tenían que ser rojos, pero no de bota. Tenían que ser rojos, pero no Puma o Nike.

Tienda tras tienda tras tienda y nunca los encontraba; pero un buen día, aparecieron. Rojo sangre. Comodísimos. Chingones hasta de las agujetas. Los Adidas rojos que quería.

Para no hacerte el cuento largo, los usaba casi diario. (Sí: no soy perfecto y me enamoro de un solo par de zapatos.)

Hace un par de fines de semana, me puse a hacer limpieza en el clóset… y los encontré. Mis Adidas rojos estaban abandonados en el fondo del clóset, debajo de todos los demás zapatos.

Les hice una limpieza superficial, me quité los tenis que traía y me volví a poner mis Adidas favoritos. Se sentían igual que como hace un año.

Justo hoy, los traigo puestos.

Hace 63 días que no retomaba el blog, bajo su más puro espíritu: el post. He publicado ofertas de trabajo, pero no me había detenido a escribir ni un post… a pesar que ya casi llego al post 200. Hoy, no tener internet ni red, me llevó directo al Pages para escribir este post.

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Si bien la comunicación por Twitter ha resultado muy gratificante por volverse una conversación, extrañaba volver a escribir algo con el espíritu inicial del Diván del Copy.

El Diván del Copy cumplió dos años de existencia el 28 de marzo. Todo empezó con una cuenta de Twitter (quería entenderle mejor a “esa cosa de la que todos hablaban”) y un blog que, en su primer post, decía algo como esto:

“No sé si al paso de los posts, éste será un blog simpático, irónico, malvibroso, deprimente. No lo sé aún… igual como pasa cuando tienes una hoja de papel enfrente y un brief al lado. No tienes ni idea de cómo será la idea; sólo sabes que tarde o temprano “algo saldrá”.”

Ya sé: soy un poeta.

Si eres un follower nuevo, si nunca habías puesto un pie en este blog, si pensabas que sólo posteaba ofertas de trabajo o si, simplemente quieres recordar como yo, te cuento que:

  • Hice este espacio para ti, que trabajas, que te diviertes, que gozas la publicidad.
  • Hice este espacio para que pudieras preguntar las cosas que te da pena preguntar en tu agencia. Un lugar para que te desahogaras por los maltratos psicológicos que sufres ante tus compañeros de agencia, tus clientes, tus duplas, tus bloqueos de escritor. Una opción para que no aprendas en carne propia, sino a través de los chingadazos que yo me he llevado o con los aciertos que he tenido.
  • Hice este espacio para mí: para no olvidar y para recordar (que, aunque no lo parezca, son cosas distintas). Lo hice para distraerme y, al mismo tiempo, para enfocarme. Lo hice para inspirar e inspirarme. Lo hice para enseñar y aprender.

Hoy, me sigue gente que conozco en persona, desconocidos, amigos de años, amigos nuevos, alguno que otro troll y hasta correctores de estilo; me sigue gente del Distrito Federal, de otros estados, de Reino Unido, Estados Unidos, España, Guatemala, Puerto Rico, Honduras, Panamá, Argentina, Canadá, Francia, Colombia, Venezuela y hasta un alemán extraviado apareció por ahí.

eldivandelcopy

Quiero hacerle limpieza al blog. Volverme a encontrar con antiguos posts. Desempolvarlos. Acomodarlos bien.

Quiero tener un Diván en el que tú y yo nos sintamos cómodos. Quiero que se sienta rico, nutritivo, simpático, malvibroso, inspirador, nefasto, sarcástico, buen pedero… tal y como hace dos años. Y cuando algo se me mete en la cabeza, no dejo de chingar hasta que lo tengo. ;)

EN MI OPINIÓN… La charla con el operador de audio

Este negocio se trata de empatía, se trata de escuchar, se trata de observar.

Ayer por la mañana, terminamos muy rápido un audio bastante sencillo para un anuncio de televisión al que ya le habíamos adelantado mucho diseño de audio. Esta previsión me permitió platicar con un amigo, operador de audio, a quien hace mucho no veía.

Platicamos de muchas cosas e, irremediablemente, terminamos por caer en las quejas típicas de la chamba. Lo que es interesante aquí, es pensar en los personajes de la conversación, pues las quejas no son las mismas que habría en una plática entre dos creativos de diferentes agencias. Aquí, estaban involucradas las dos partes: casa de audio + agencia (“cliente”).

Este amigo me conoce desde que era trainee y, por lo que charlamos, los problemas son los mismos de aquellos tiempos… pero aumentados.

Por ello, te presento esta lista de recomendaciones que te evitarán la pena de ser el “cliente rompe-huevos” antes, durante y después de la grabación de un radio o audio.

ANTES DE GRABAR

1.- No importa que “el locutor siempre llegue tarde”: tú debes llegar puntual al estudio. Finalmente, el ingeniero sí está ahí y, sólo así, no les rompes la agenda. Si tú llegas 30 minutos tarde, postergas los proyectos de otras agencias, clientes y colegas creativos.

2.- Lleva tus guiones impresos. Desde la aparición del USB, la concha aumentó: creativo llega con un Venti Latte y más nada. Si te dio tiempo de pasar por tu chingado café, te da tiempo de presionar “manzanita + P” e imprimir tus guiones en la agencia. Desde luego que el estudio tiene la impresora… pero tú tienes la obligación.

3.- ¿Cuántos guiones debes imprimir? Al menos dos para agencia y cliente -si va-, uno o dos para tus locutores -depende la cantidad de talento- y, POR PIEDAD, uno para tu ingeniero. Siempre pasa lo mismo: crees que vas ultra-armado con dos hojitas y el pobre inge, tiene que ir por una copia.

DURANTE LA GRABACIÓN

1.- Antes que entren los locutores a cabina, platícales de qué se trata tu radio. Cuéntales tu texto tal y como se lo vendiste al cliente; así, ellos podrán ver qué intenciones te compraron y qué es lo más probable que esté esperando escuchar Don Cliente. Normalmente, los creativos llegamos, nos derretimos en los sillones del estudio y dejamos que la obscuridad de la cabina nos arrulle. No seas huevón y levántate: ESTO TAMBIÉN ES TU TRABAJO.

2.- Evita, por tu madre que es quien se llevará las mentadas, decirle a tu locutor la chingada frase rompe-huevos “¿Me regalas otra, igualita?”. Si te gustó tanto ésta, cópiala y pégala. Si quieres otra igualita, porque zipizapeó en alguna sílaba, explícalo. Si quieres otra igualita en tono, pero con ligeras modificaciones, explícalo. Si quieres otra igualita, pero completamente diferente, no es “otra igualita”. Si no explicas y sólo pides “otra igualita”, quedas como un pendejo.

3.- ¿Te gusta cuando le cuentas alguna campaña a tu cliente y éste no despega los ojos de la Blackberry? Bueno… pues ¡eso es justo lo que haces cuando estás pendejeando en tu iPhone/iPad/compu mientras el locutor está grabando sin TU dirección! ¡Eso es justo lo que haces cuando estás metido en Facebook y, cuando locutor termina, tú sólo dices “¿Me regalas otra igualita, carnal?”. El máximo imbécil.

DESPUÉS DE LA GRABACIÓN

1.- Las librerías de canciones tienen géneros definidos. Algunas son más pinches que otras, sin duda; pero tienen géneros establecidos que no incluyen “algo onda OneDirection pero más funk”, “algo que suene casi, casi, casi como Fireworks, pero no parezca que le robamos a Katy Perry” y otros tantos etcéteras. Decir frases así, nos deja como auténticos pendejos de la música… y, pues, un copy debe saber de todo, ¿recuerdan?

2.- Lo único que, al parecer, aprendemos cuando empezamos a trabajar en esto es decir “¿me lo pones a nivel cancha, carnal?”. Pregúntatelo: ¿entiendes la razón para pedir esto? No sólo lo pidas porque en tu script de copy dice que lo tienes que pedir. Cuando haces un audio o radio, lo escuchas en bocinas instaladas por profesionales, con todos los canales de audio que te puedas imaginar; y que, desde luego, nadie tiene en casa. Escucharlo en bocinas pequeñas o en un televisor, te permite escuchar el peor escenario auditivo posible para ese magnífico diseño de audio de 89 tracks. Puedes ver a qué hay que subirle, a qué hay que bajarle, cuánto se pierde de voz contra efectos, etcétera. Una forma alterna de “distorsionar” este sonido perfecto de un estudio es escuchar tu audio dándole la espalda a las bocinas. Al rebotar el audio contra las paredes hechas para absorber sonidos, lo que llega a tus lindas orejitas ya viene madreado y, por ende, más cercano al sonido real que saldrá de un radio o un televisor. En cualquiera de los casos, no se trata de buscar fallas, sino de conseguir el sonido perfecto para los equipos de radio, TV y cine.

Siempre insistiré con lo mismo: parte de tu trabajo es preguntar, cuestionar, metichear. ACÉRCATE AL OPERADOR Y PÍDELE QUE TE PERMITA VER QUÉ LE MUEVE, QUÉ LE CORTA Y QUÉ LE PEGA A TU AUDIO POR UNA SIMPLE RAZÓN:

Para dejar de pedir pendejadas.

Recuerda: este negocio se trata de empatía, se trata de escuchar, se trata de observar y, sobre todo, se trata de aprender para no cagarla como los que venimos atrás de ti.

La charla de elevador VS La nueva botella de Pepsi

Quienes me conocen, saben que soy un tipo de muchas palabras, tanto escritas como orales. Sin embargo, hay dos momentos del día en los que no me gusta hablar: cuando estoy meando o cuando voy en un elevador.

No. No es por ser unitask. No es porque no me gusten los silencios incómodos… simplemente, es por la plática insulsa que se da en estos dos escenarios. Las pláticas son de lo más intranscendental, de lo menos interesante.

Al estar orinando, de urinal a urinal, la conversación es algo como esto:

GÜEY: “¿Mucha chamba, güey?”

YO: “Ajá”

GÜEY: “Nosotros, güey, andamos tapados, güey.”

YO: “Ah”

GÜEY: “Ni tiempo de ver el fut, güey. ¿Con quien va el Barça, güey? ¿Sabes, güey? ¿O ya jugó, güey?”

YO: “…”

GÜEY: “No mames, güey, traigo un dolorcito raro, güey. Acá, güey.”

YO: “…”

Neta, neta, neta: ¡¿A MÍ QUE CHINGADOS ME IMPORTA?! DÉJAME ORINAR EN PAZ.

Otro ejemplo, ahora, en el elevador.

CHAVA: “¿Le picas al 4, please? Oye, por cierto, ¡qué mal pedo lo de Jenny Rivera, ¿no? Estaba súper chava y apenas empezando a sonar en todos lados… hace dos fines, fui a una boda y pusieron dos rolas de ella… y yo “¿Quién es?, y una amiga “Jenny Rivera”… y mi amiga, fundida y metiéndose tremendo faje con el primo del novio. Súper guapo el tipo. Onda Matt Damon. El otro día pasaron alguna de las de Bourne en TNT. Nunca las había visto… están buenas, eh… TNT es la dinamita, ¿no? Si sí ponía atención en la escuela, jajajajaja. Uy, ya nos pasamos del 4. Bueno, te acompaño al 9. ¿Sí vas al 9, no?”

YO: “…”

Neta, neta, neta: ¡¿A MÍ QUE CHINGADOS ME IMPORTA EL TODO Y LA NADA QUE ME DIJISTE, SI YO NI TRABAJO EN ESTE EDIFICIO?!

Aún no revelo el misterio. Aún no entiendo qué impulsa a alguien a decir algo que a nadie más le importa pero que, sin embargo, no puede resistir a compartir.
Y esto, me pasó con PEPSI.
No es un pensamiento nuevo, QUERIDOS CLIENTES. Ustedes saben bien mi opinión al respecto: si cambiaron la botella, la etiqueta, el frasco, la bolsa, el logo, los colores, A NADIE LE IMPORTA. La campaña intenta rescatar uno más de esos briefs que caen como bota de casquillo en los huevos: “Quiero que hagan una campaña para anunciar mi nueva imagen”.

Neta, neta, neta: ¡¿A MÍ QUE CHINGADOS ME IMPORTA TU PINCHE BOTELLA NUEVA, PEPSI?! O al consumidor, para el caso. Podrías venir en una bolsa de plástico y, aún así, la gente te tomaría.

Tu pinche nueva botella sólo te importa a ti, Gerente de MKT. No one else cares about it.

(La felicidad, por otro lado, es de interés universal… y se destapa.)

Poesía barata VS Publicidad que “inspira”

La gente que no sabe mucho, cae con poco.

Uno de mis amigos en la universidad, era fan de Bowie, usaba DIARIO una gabardina negra mugrosa, tocaba el bajo y hacía dibujos idénticos al estilo de Remedios Varo. Era como Jane, la amiga de Daria, en 3D y con menos color. Un cliché andante.

Durante un tiempo, comenzamos a frecuentar un pequeño café atendido por el dueño y sus dos bombones de hijas. Una de ellas, la grande, era EL avión: una niña fresa, guapa, buenérrima y con espuma de capuchino en la cabeza.

Evidentemente, todos andábamos tras sus huesitos. Todos intentamos llegar a la meta, cada quien con sus recursos y estrategias; sin embargo, sólo uno lo consiguió: el cliché andante.

Nadie entendía qué le había visto, que le habría dicho, qué le habría hecho para conquistarla. Yo sí, pues me lo contó.

Mi “obscuro” amigo compró un pequeño cuaderno de forma francesa en la papelería y llenó sus 100 hojas con dibujos (como los de Remedios Varo), canciones (traducciones de Pink Floyd) y poesías dedicadas a ella (canciones modificadas de Bowie y alguno que otro texto alterado de Charles Bukowski, Baudelaire o Allan Poe).

Sí. La conquistó con basura tan barata como un cuaderno, una pluma y cosas culeras.

¿Por qué funcionó ese truco barato con el bombón del café?

Hasta a la gente tonta, hay que saber cómo llegarle.”, eso fue lo que respondió mi amigo cuando confesó su “fuente de inspiración”.

Hace poco, vi el nuevo comercial de LEVI’s #GoForth.

Me cagó. Su poesía forzada, su discurso de libertad, su postura rebelde con acento y sus hipérboles textiles. Me cagó y me caga cada vez que lo veo.

Es un comercial vacío. Es un cuarentón intentando hablar como teen. Es un gasto presupuestal. Es una rebeldía que -DESMIÉNTANME POR FAVOR- ya es territorio DIESEL.

No diré que el equipo creativo a cargo de la idea sea tonta. No diré que la gente de MKT que compró el comercial sea tonta.

Sólo diré que alguien conquistó a alguien con algo bastante culero. (Y, ni por error, hablo del consumidor.)

Ni modo: La gente que no sabe mucho, cae con poco… pero como tú SÍ SABES, demanda más de tus briefs, de tus clientes, de ti mismo. No hagas poesía barata, no copies los dibujos de alguien más, no te fusiles letras de canciones. Conquista a tu consumidor con algo interesante, que los rete, que los ponga a pensar tanto como a ti cuando pensaste la idea.

Las cosas grandes no son fáciles ni rápidas, por eso son interesantes y duraderas. (¿Mencioné que a mi amigo le duró una semana el chistecito de la guapa?)

Los broches de un bra VS los nervios al presentar

Como sabrán los caballeros, hay tres bases que los hombres debemos conquistar. (FIRST BASE: Besos // SECOND BASE: Boobs // THIRD BASE: Partes pudendas)

A mi parecer, la más complicada es la segunda; no por el acceso, sino por el procedimiento.

Yo tenía tristes 17 años, mi experiencia era nula (no fui un “teen Casanova”) e invité a Érika al cine. Ni siquiera recuerdo qué película era. En lo que único que pensaba era en la blusita pegada de Nirvana que traía ese día.

Para acabar pronto: la primera base ya había sido conquistada y todo pronosticaba que ese jueves, llegaríamos a segunda pues ya habíamos tenido la “charla casual” al respecto.

En un momento dado, me armé de valor, pasé la mano detrás de su espalda, hize circulitos… y toqué bra. Ella, no mostraba reacción alguna; por tanto, luz verde. Me quedé en el broche del bra… y comenzó la lucha.

Esa chingadera tenía tres pinches broches impenetrables. Intenté jalar. Intenté empujar. Intenté girar. Esa mierda de broche, simplemente, no cedía.

Al principio, daba risa. Tres minutos después de jalonearle el bra, las risas se convirtieron en desesperación y, así, la desesperación se convirtió en un “Ash, ya déjalo”.

Y me quedé con ganas de las boobs de la querida Eri. Con el paso de los años, he logrado dominar el arte de quitar un bra con una sola mano y, afortunadamente, la segunda base ha sido visitada satisfactoriamente y en varias ocasiones.

Sin embargo, nunca se me quita el nervio de pensar “¿Y si no puedo zafarlo a la primera? ¿Y si el broche está adelante? ¿Y si es de esos broches raros que son el secreto de Victoria?”

 

Hace poco, platicaba con una amiguita sobre las presentaciones y los nervios que éstas dan.

Te digo lo mismo que a ella: LOS NERVIOS NUNCA SE VAN A IR y NUNCA DEBEN IRSE. Existen por algo. Existen para que respetes a lo que origina tu NERVIO: PRESENTAR. (Ojo: es NERVIO, no MIEDO)

A mi parecer, pensar la idea es laborioso, pero llega el punto en que se vuelve sencillo meterse en la complicación de pensar.

La parte más complicada, la parte tricky, es la segunda: presentar la idea. Cada proyecto tiene su chiste; cada campaña tendrá su estilo. El chiste que funcionó en tu primera presentación, no servirá en la segunda; el truquito de magia que hiciste con un cliente, no causará el mismo efecto en el segundo.

Llegar a segunda base tiene su premio, pero requiere de mucha práctica. Requiere ir al súper y quitarle el bra a los maniquíes; requiere quitarle el bra a tus amigas de la escuela (“para ver si puedes”), requiere estudiar los diferentes tipos de broche, requiere analizar la fuerza del pellizco… Insisto: requiere P-R-Á-C-T-I-C-A.

Llegar a segunda base con una idea <PRESENTARLA> tiene su premio, pero requiere de mucha práctica. Requiere pararte frente a un espejo, requiere grabarte mientras presentas, requiere inspirarte en tus jefes y compañeros, requiere que tomes clases de teatro si es necesario, requiere que estudies cómo te venden un AFORE por teléfono o una Tarjeta de Crédito en un centro comercial…  Insisto: requiere P-R-Á-C-T-I-C-A.

A las boobs y a las presentaciones, hay que quererlas con los nervios que ambas implican. Hay que respetarlas.

OJO: Dije “nervios”, nunca miedo.

Desarrolla tu propio estilo -hablando de bras e ideas- hasta que puedas quitarlas/presentarlas con una sola mano. Suerte en la búsqueda y disfruta la segunda base.

(Luego les enseño a llegar a tercera…)

El Street Fighter II VS La Autoridad en una agencia

Street Fighter II estaba de moda cuando estaba en secundaria. Ocho diferentes personajes para escoger y cada uno con “poderes” diferentes.

En realidad, las “maquinitas” (arcades) estaban de moda.

Hoy, en las farmacias hay lo que debe haber: medicinas y no un puñado de escuincles apretando botones y moviendo joysticks.

En fin.

La curva de aprendizaje de los juegos de video es más pronunciada que el aprendizaje de cualquier otro oficio, dados los retos y la rapidez del juego. Eso pasaba hace 20 años, como pasa hoy día.

En fin.

Había, desde luego, chavitos que aprendían más rápido que los demás sobre cómo jugar con tal o cual personaje porque habían vaciado sus bolsillos en dicha maquinita. Cuando un simple mortal como su servidor se encontraba en problemas con algún contrincante de Street Fighter, el chavito en bancarrota se limitaba a decir “Güey, hazle un abuken (sic)”.

Un “abuken” (sho-ryu-ken). ¿Así de simple, mamón? ¿Qué carajos crees que estoy tratando de hacer desde hace horas y no me sale?

En fin.

Estos tipitos eran un verdadero dolor de huevos; pero, en el fondo, tenía que aceptarlo: tenían razón. Siempre tenían razón los cabrones.

En fin.

Al final, tenía que aceptar su ayuda y dejar que me “jugaran el juego” para pasar a otra pelea con otro personaje. Con la cola entre las patas, debía aceptar que la práctica es lo que les daba la cualidad de “autoridad”.

Hoy, los chavitos nos enseñan a los que ya pasamos los 30 a hacer muchas cosas nuevas en publicidad, sin duda. Son la “autoridad” en la materia, dada la práctica.

En fin.

ESTE POST NO TRATA DE ESO. Ni medianamente.

Trainees, Juniors, Seniors, Asociados, Directores Creativos, Groupers… si su jefe les dice algo, aunque se emputen, HAGAN SU BERRINCHE Y ESCÚCHENLO.

Estos tipitos LLAMADOS JEFES serán un verdadero dolor de huevos; pero, en el fondo, tenemos que aceptarlo: siempre tienen la chingada razón. Siempre tienen razón, los muy cabrones.

En fin, la próxima vez que te ofrezcan su ayuda, la próxima vez que te quieran ayudar mientras juegas al publicista, déjate. Verás que la práctica es lo que les da la cualidad de A U T O R I D A D.

Las lloronas VS el Neuromarketing

Como ya lo he comentado, soy el paño de lágrimas de mucha gente; particularmente, amigas con problemas sentimentales.

Como ya he comentado también, desde las primeras tres lágrimas doy la solución al problema, misma que será ignorada irremediablemente por la chica en cuestión.

Como ya he mencionado, este proceso se repite varias veces hasta que me sacan de mis casillas y mando a la llorona a freír espárragos.

Un tiempo después, años a veces, me reencuentro con la ya recuperada amiga que me cuenta cómo terminó con esa tóxica relación, gracias al oportuno consejo de un psicoterapeuta… que, básicamente, le dijo lo mismo que yo.

-A ver, ultra cabrona: ¿recuerdas que yo te dije eso hace 5 años?

-Pues sí, pe… pero, supongo que necesitaba escucharlo de alguien profesional.

-H.U.E.V.O.S.

Sí. Lo confieso. También tengo sentimientos y me ULTRA EMPUTA que me salgan con esa mamada, cuando yo di una cátedra emocional que ya quisieran Erich Fromm o… no sé, Jack Canfield.

Hace poco, en una junta muy simple, donde veríamos cosas de la mínima relevancia, el jefe de todos mis clientes nos compartía sus conocimientos recién adquiridos en un curso de Neuromarketing (él le llamó curso a una charla de 6 horas con una de comida y canapés).

-… y quién se iba a imaginar que, según mi curso de Neuromarketing, el consumidor desecha todos esos gritos de oferta, todas las amenazas del cáncer en los cigarros, todos los demos… Es más, ¿y si dejamos de poner demos en nuestros comerciales?

-A VER, ULTRA CABRÓN: ¿recuerdas que yo te dije eso en cuanto me pasaron la cuenta y casi me quemas en leña verde por tener la “indigna idea de matar el demo que venimos haciendo desde que se fundó la compañía en 1320 A.C.”? ¡¿TE ACUERDAS?! ¡¡¿¿TE ACUERD-D << paro cardíaco>> -AS??!!

-Pues sí, pe… pero, supongo que necesitaba escucharlo de alguien profesional.

-H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S.

Sí. Lo confieso. También tengo sentimientos y desde ahorita lo advierto:

CLIENTE, NO ME VENGAS A MAMAR CON TU CHINGADO NEUROMARKETING QUE TE REVELA COSAS QUE LOS PUBLICISTAS VENIMOS SUPLICANDO DESDE HACE DÉCADAS.

Y, por cierto, tu “curso” es una pinche “platiquita”. Cuando quieras aprender sobre algo, haz lo que hacemos los publicistas: LEER. Si quieres aprender algo de Neuromarketing, avísame y te presto un libro. 

EN MI OPINION… DOs y DON’Ts de alguien de Cuentas

NOTA PREVIA: Lamento si tengo tendencia a escribir las cosas siguientes pensando en chicas. Sí hay Cuentas hombres y pensamos en ellos, pero el post está escrito considerando en la mayoría y no quiero hacer el “mexicanos y mexicanas” que me resulta estorboso y mamón.

DOs

  1. Diviértete – A lo largo de estos años, he conocido FABULOSOS y ENCANTADORES personajes en Cuentas cuya mayor cualidad, fue tomar con ligereza esta, de por sí, estresante profesión. Las caras de culo son el peor aliciente para tu equipo creativo. Anda. Sonríe. Te ves linda cuando sonríes.
  2. Tranquiliza – Lo que busca un paciente en un doctor -más allá de las medicinas- es paz. Cura más un “Todo saldrá bien” que un “pentoxifilina de 100mgs”. Lo que busca cliente en ti, es que le digas que todo saldrá bien. Lo que busca creativo en ti, es que le digas que todo saldrá bien. De algún modo, algunas chicas de cuentas se quedaron con la idea que “estresarse=hacer mejor su trabajo”.
  3. Desvélate – Lo sé. La belleza toma su tiempo y la lozanía requiere descanso, pero no hay nada más sexy ni que se agradezca más, que la solidaridad de la chica de cuentas cuando se hunde el barco. Recuerdo a una Supervisora que decía “yo sé que no les ayudo si me quedo… pero como tampoco les estorbo, me quedo con ustedes”. La A-M-A-B-A.
  4. Anticípate – Tenía un crush intelectual con una chica de Cuentas que siempre tenía respuesta a las preguntas de Creativo. ¿Sabes por qué? Porque ella, al recibir proyecto de Cliente, sabía qué dudas tendríamos nosotros y las preguntaba. No hay nada más triste que recibir un brief, preguntarle algo a la de cuentas y recibir un “Ah, no lo sé; déjame lo investigo”… 12 veces seguidas. ¿A qué fuiste entonces, chaparra?
  5. Escucha – ¿Cuántas veces has escuchado de tus creativos un “¡Es lo que te acabo de decir, carajo!”? ¿Sabes por qué pasa eso? Porque has dejado de escuchar. Ya estás dando peros a una creatividad que no te han terminado de presentar; ya estás haciéndola de pedo sin escuchar argumento alguno; ya le estás dando fecha al cliente sin terminar de leer el mail donde te dice que el proyecto se canceló. Me ha tocado ver clientes que le dicen a la gente de Cuentas “A ver, ya estuvo… ¿me dejas hablar, por favor? Gracias.” y te lo confieso, es de las escenas más incómodas que me ha tocado presenciar.

DON’Ts

  1. No mientas – De acuerdo: cliente te pone nervioso y sudas profusamente. No hay pedo. Lo toleramos. Lo que está de quinta, es que inventes que ya tenemos todo hecho cuando ni nos has pasado la ODT. Lo que está de cuarta, es que le des un presupuesto al cliente, cuando tú no eres de producción. Lo que está de tercera, es que digas mentiras por convivir/quedar bien/ve tú a saber. No mientas. Punto.
  2. No te preocupes – Es una patada en los huevos…con bota de punta de metal… filosa… oxidada… untada con limón, que le digas a cliente, productor, creativo “lo que me preocupa es…”. Neta. Que te preocupes, no ayuda a que le trabajo se haga. Ocupémonos. Soluciona. No sólo te preocupes.
  3. No nos fajes – Así como nos ves de fachositos, hemos conocido en nuestras vidas a muchas chicas que te sabrosean para conseguir algo. En la prepa y universidad, era un “ride”; en la secundaria y primaria, era hacerles la tarea. Nos damos cuenta que nos das masajito, que nos dices “sweetie pie”, que nos haces ojitos, que escoteas, cuando quieres algo. No es necesario. Si trabajamos como cómplices, tus cosas salen sin necesidad de flashear.
  4. No tengas miedo – Puedes decir “Me gusta” sin miedo. Entiendo que los clientes se sientan obligados a encontrarle chichis a las hormigas cuando revisan creatividad; pero, ¿tú? Tú eres una del equipo. Di “me gusta tal y como está” cuando así sea y no pidas cambio sólo por pedirlos.
  5. No juegues sola – En mi blog, en el twitter, en el Facebook, siempre hablo de lo mismo: la complicidad.

URGE que regresen las chicas de cuentas cómplices.

URGE que vuelvan ésas que trabajan codo con codo, ésas que se desvelan, ésas que se ríen, ésas que no tienen miedo, ésas a quiene todo lo que escribí les resulta raro porque, sencillamente, no aplican a ellas.

URGEN MÁS COMO TÚ, CHICA PERFECTA DE CUENTAS.

En conclusión…

No lo niego: una niña de cuentas guapa, atrae.

Te lo cuento: una niña de cuentas que es cómplice, enamora. (Pregúntame a mí, que soy “Mr. Crush con Cuentas”.)

NOTA FINAL: Sería injusto hacer un listado de chicas de cuentas que muy bien podrían ignorar lo anterior. Sólo puedo decirles que @eldecuentas es este tipo de gente de Cuentas que URGE en toda agencia… y no es tan niña como he dicho en Twitter. Aplauso y abrazo para ti, mi chingón.

BeenerKeeKee VS Los Publicistas haciendo cosas online

Creo que no hay sentimiento más pinche que la pena ajena: es pinche sentirla por alguien más y es pinche cuando la sienten por ti.

No puedo evitar imaginarme lo que piensan las grandes estrellas de las redes sociales, cuando ven lo que intentamos hacer los publicistas.

¿Qué pasará por sus cabecitas cuando ven los comerciales de nuestros clientes, mendigando likes para su página de Facebook?

¿Qué tanto se reirán de nosotros, al ver los logos enormes de Twitter y Facebook que nos obligan a poner en todo material de la marca?

¿Qué dirán entre ellos, en sus reuniones de estrellas de Youtube, cuando ven una campaña entera invitando a la gente a ver “los videos más chistosos que muestra cómo XXXXX te refresca” en el canal de Youtube de la marca?

Sabemos tan poco sobre cómo hacer interesante a una marca, que creemos que esto es un éxito en social media:

(OJO: Sí está interesante. Sí está ingenioso. Sí se me antoja para mis marcas… pero, ¿”éxito”?)

Ahora, te pregunto y me pregunto: ¿Qué pensará este escuincle que, con nada más que sus videos mal grabados, letras mal aprendidas y millones de clicks, logra estar cantando a dos centímetros de mi vieja, Katy Perry?

Este pequeño escuinclito, tiene 47,009,605 visitas de un video donde canta con 50 Cent. CÁGUENSE, MARCA, PUBLICISTA, SOCIAL EXPERT. Y cuando terminen de hacerlo, explíquenme cómo lo hizo con esto.

Y sí. Seguramente, Keenan Cahill, a sus 17 años, siente pena ajena por mí… porque no entiendo y porque los celos me corroen.

EN MI OPINIÓN… De los sound-alikes.

Desde que empecé en esto, he tenido mis “issues” con el tema de los “sound-alikes” y los “look-alikes”.

¿Hasta dónde una escena “tomada” de una película se parecerá al chiste central de nuestro comercial? ¿Hasta dónde una canción de The Killers, The Fratellis, de The Whitest Boy Alive se parecerá a la música de nuestro comercial?

Hay ocasiones donde vemos un comercial, la música se nos hace conocida, pero no logramos identificarla. Aplausos al músico.

Hay veces que lo que vemos en el comercial, nos resulta una suerte de déjà vu, y nunca logramos saber que aquella escena de un tipo luchando con un perrito al que termina dándole CPR, la vimos en “There’s something about Mary”… por poner un ejemplo random, claro. (Saludos a la banda de la antigua Ammirati Puris Lintas México)

Finalmente, muchas veces, los publicistas “tomamos cosas prestadas” de películas, programas, caricaturas, documentales, arte, libros, etcétera.

Lo que es de quinta, es cuando te robas para un comercial algo de otro comercial: video o audio, no me importa. Si le rezabas a no ser descubierto, SHOCKING NEWS: el mundo está conectado.

¿Qué pasa, por ejemplo y musicalmente, aquí?

Ahora, escucha esta canción, hecha por Kelsey James, ex profeso para un comercial australiano.

Quiero jugarle, en esta ocasión, al abogado del diablo y pensar tres escenarios:

1.- Creativo presentó la idea y mostró el comercial de referencia o usó la música para presentar, cliente amó la rola y se puso terco con que fuera ésa. Al ver el presupuesto, se fue por el sound-alike.

2.- Creativo presentó la idea y propuso un sound-alike del comercial, porque “la vibra que deja esta rola, está bien chingona”. El músico trató de alejarse tanto como pudo, pero se vio cercado por agencia y cliente, hasta terminar con esto.

3.- Creativo nunca había visto este comercial. Cliente tampoco. El director les hizo una maqueta de cómo se vería el comercial, le pegó la canción del spot australiano para que compraran su visualización (devolución) y nunca dijo nada. Ya cuando vio que ambos bandos amaban la canción, se estresó y le pidió al músico una canción “casi-idéntica”.

En fin. Tal vez nunca sabremos qué pasó.

O tal vez soy muy mal pensado y, en realidad, es una curiosa coincidencia.

EN MI OPINIÓN… La inexperiencia que busca experiencia

¿”TRAINEE CON EXPERIENCIA”?

La cosa se ha vuelto sencilla:

“Pongo mi post en En esta agencia están buscando (México) y ya chingué. Que Jairo y su página mágica me hagan el trabajo.”

“Le escribo al Diván, que me mande gente y ya la hicimos. Me manda unos CVs, les pedimos books y evaluamos.”

Y así, terminamos leyendo ofertas de “Se busca creativo o copy”, “Nos urge un planner que sepa usar Final Cut”.

YA. NO MAMEN.

Hace poco, en “En esta agencia…”, leía sobre el reciente tema de los que piden mail con el IFE para pasar a entrevista.

Agreguemos otras rayitas al tigre: los que le están pidiendo experiencia a los trainees. Los que están pidiendo book por mail.

El problema es la INEXPERIENCIA de quien está solicitando gente.

SEÑORES:

- Si sólo tienen para pagar trainee, no pidan experiencia.

- Si quieren experiencia, no deberían estar pidiendo trainee.

- Si están buscando a alguien, TENGAN LA CHINGADA CORTESÍA de permitir que el interesado les presente el book; ¿o a ustedes les fascina que el cliente revise su creatividad vía mail?

- Si ya les mandaron CV, Book e IFE, al menos envíen un mail de “Recibido. Gracias”, para no tener a la gente como pendeja, esperando.
Y la más importante: SI NO SABEN CÓMO BUSCAR GENTE, PREGUNTEN. Es mejor que quemarse pidiendo “trainees con experiencia”.

“En esta agencia están buscando” es un ENORME esfuerzo de Jairo. Este mismo espacio del Diván del Copy fue creado, como el de Jairo, sin fines de lucro.

Es puro buen pedo publicitario… por lo mismo, SEAN BUEN PEDO Y PIDAN BIEN, PAGUEN BIEN… O TRABAJEN MEJOR CON LO QUE YA TIENEN.

Y sí. Me emputé.

Jennifer Aniston VS Lo que necesita el cliente

Friends es un programa que, honestamente, nunca me dio mucha risa; sin embargo, fue por él que me enamoré de Jennifer Aniston.

Perfecta de pies a cabeza. Mirada dulce. Pelo increíble. Jennifer me encantaba.

Y, de pronto, se operó.

Aquí, me surge la pregunta: “SI ERES PERFECTA, ¿PARA QUÉ TE OPERAS?”

Dime quién fue el imbécil que le sugirió “arreglarse” la nariz.

Cuéntame quién fue el doctor que no la detuvo y, éticamente, no le dijo “Miss Aniston… you are perfect. You don’t really need this nose job”.

Nadie se lo dijo y eso, está de la ñonga.

 

Lo mismo sucede en nuestro negocio.

Un cliente le solicita a cuentas “hacer algo en Facebook”… aunque su público objetivo no tenga computadora. Y nadie le lleva la contraria.

Un cliente tiene la idea hacer un comercial para anunciar que da sartenes de regalo cuando incrementas en $10,000 tu saldo. (Si tienes 10,000 pesos, tienes para sartenes) Pero nadie le dice que no.

Un cliente quiere gastar la mitad de su presupuesto para salir en la QUIÉN y la COSMO, cuando podría hacer maravillas en internet. Pero nadie lo detiene.

Un cliente quiere meter más gente a su canal de Youtube y decide pedirle a la agencia un comercial que pasa en todas las funciones de todos los cines, invitando a la gente a subir su video “chistoso”. Y nadie lo detiene.

Un cliente vende tubos. A plomeros. En HomeDepots y ferreterías. Ah, pero quiere hacer un comercial con una pauta estúpida en TV. Y nadie lo detiene.

PUBLICISTAS: nosotros somos los expertos, los socios, los cómplices de nuestros clientes. La próxima vez que ellos quieran cagarla en grande, díganles que no… seas su Creativo, su Cuentas, su Productor y sea porque su hermosa clienta quiere desperdiciar presupuesto u operarse la nariz.

A este pobre tubero, nadie se lo dijo. Gastó en un comercial MUY CULERO y eso, está de la ñonga.

Técnicas de ligue VS Técnicas de book

Conquistar a alguien a la primera, está cabrón.

Miraditas. Perfumito. Chorito. Buen cuerpo. Quizá tienes alguna, quizá tienes todas. Júrame que no te cuesta trabajo ligar. Dime que, apenas ves a tu “víctima”, das dos pasos y ya la tienes en el bolsillo.

Sinceramente, lo dudo.

A todos nos urgen clases para aprender a ligar. Y yo, no doy ese tipo de clases.

Cuando comencé en twitter, me llamó muchísimo la atención la descomunal cantidad de chicas que tenían fotos de este estilo en su cuenta.

Tengan mucho, tengan poco, las tengan chuecas, duras o aguadas, ahí están y funcionan. Los followers les llueven.

El chiste está en saber qué quiere ver la gente.

Muy a menudo, recibo mails preguntando “Diván, ¿cómo armo mi book?” ¿Qué debo poner?” ¿Por qué lo he mandado mil veces y nunca pega?”.

Pensando en las boobs de nuestras amigas, respóndete a esta pregunta: ¿Sabes qué quiere ver la gente que te entrevista?

Y, POR PIEDAD, LEE BIEN. No es el objetivo de este post, que llegues a entrevista a enseñar las chichis, a pesar que te llamas Ramón y tienes pelos hasta en la espalda.

El solo hecho de detenerte un segundo y ponerte en los zapatos del entrevistador, te llevará a tener un mejor book con mejores resultados. O AL MENOS, TE IRÁ BIEN SI VIENES A ENTREVISTA CONMIGO.

NIÑO DE ARTE: ¿Crees que quiero ver las fotos en blanco y negro que le tomaste a tu novia en Ciudad Universitaria? ¿Crees que busco a alguien que sepa hacer portadas de CD con Prismacolor? ¿Crees que busco a un ilustrador que dibuja como paciente con Parkinson? ¿Crees que busco a alguien que diseña de huevos, pero cuyas faltas de ortografía me gritan “analfabetismo galopante”?

Puede ser que tengas buen cuerpo, buen choro, que huelas riquísimo y tengas ojos de escandinava. Si no me enseñas lo que quiero ver, no te voy a traer conmigo.

Conquistar a alguien a la primera está cabrón, pero se puede.

Aunque tengas poquito, muéstralo tan sexy como puedas.

Que tengas muchísimo, no garantiza que conquistes a nadie.

Yo, al menos, me fijo en 4 cosas: book, “carisma”, compromiso y nalgas… o sea que lo del escote, conmigo no funciona.

Analiza tu book. Póntelo frente al espejo y dime si te hace ver bien.

Mi mamá y sus medicinas VS el “¿Quién hizo esa mierda de anuncio?

Mi mamá tiene una pésima y peligrosísima costumbre: automedicarse.

Desde que recuerdo, nuestra casa estaba repleta de medicinas de todos tamaños y presentaciones, con palabritas escritas a mano, indicando para qué servía. Lo extraño es que nunca íbamos al doctor.

Explícame, entonces: ¿de dónde coños salían tantas medicinas especializadas, si no había doctor?

Explícame otra cosa, querido lector: ¿Cómo coños sigo vivo después de haber recibido tantas dudosas dosis?

Te ahorro el esfuerzo de explicarme, ya que la respuesta es simple: el farmacéutico.

Sí. Ése señor que nunca puso un pie en la facultad de medicina, fue el que llenó mi casa de medicamentos durante años. Alguien con todo el respaldo y experiencia que da un folleto de algún laboratorio.

Del mismo modo, hay empresas que tienen una pésima y peligrosísima costumbre: autopublicitarse.

 

Por favor, Universidad de nombre que prefiero mantener en el anonimato: DIME QUE UN ALUMNO TE HIZO LA CAMPAÑA. 

(Querido Señor Destino: por favor, mándalo a mis garras para platicar con él)

El primero en avisarme de esta peculiar campaña, fue El de Cuentas. Le agradezco… y al mismo tiempo, no tanto.

La visita al Sam’s VS La búsqueda de personal

El fin de semana pasado, sucumbí a la tentación: después de casi 4 años, volví a tramitar mi credencial del Sam’s Club.

Si la has tramitado, sabrás que uno de los beneficios es que puedes comprar apenas recibes tu credencial.

Dicho lo cual, recibí mi tarjetita de plástico con una foto donde me veo tan del culo que la podría publicar y, aún así, proteger mi identidad, tome mi carrito y me metí “a ver qué veo”.

Salí con una bolsa de Cheetos de 50 centímetros de altura, 6 mayonesas McCormick que me durarán dos sexenios, una Nutella gigante, 36 croissant miniatura, una bolsa jumbo de Bubulubus, una bolsa jumbo de Duvalines y 60 tortillinas Tía Rosa.

Y todo, para una persona… una persona muy imbécil que entró sin saber qué quería.

Ésa es la parte mala. La buena, es que no soy el único.

Como muchos del medio, me metí a Facebook a “En esta agencia están buscando” a ver las novedades mientras me comía mis 8 kilos de Cheetos; y así, muchos de los anuncios, lograron levantarme la moral.

Un alto porcentaje de ellos buscaba “chavos con mucha pila, recién egresados”. Son esos anuncios que abundan, buscando “trainee de copy”, “trainee de creativo”, “trainee de cuentas”. Trainee por aquí y por allá.

ME QUEDA CLARO: Éstos son los que la tienen clara. “QUIERO GASTAR POCO EN MANO DE OBRA” . Así. Al grano.

Otros, buscan “becario con dos años de experiencia”.

¡¿Uh?!

Había un “Buscamos diseñador creativo Sr con conocimientos en diseño publicitario”.

A ver: es diseñador, es senior. DEBE tener conocimientos de diseño publicitario, ¿no? ¿O la aclaración es por los diseñadores de moda que estén perdidos en Facebook?

Están los que no leyeron “En esta agencia están BUSCANDO” o lo entendieron como “Este desempleado BUSCA agencia”. Sí. Los hay.

La joya del día, sobre todo por los comentarios, fue ésta:

Un planner que tenga “Manejo de Office, que sea todo un master en Final Cut y Photoshop”, dice.

No importa que tenga conocimientos y/o experiencia en creación de estrategias, en análisis publicitario. No. Que sepa FinalCut, Photoshop y Office.

De aplauso, que la gente sepa bien cómo está el pedo y EXIJA las aclaraciones pertinentes.

De pena, lo que pasa en foros como éste, creados de manera altruista y buenpedera por gente como Jairo.

Como sabes, en este blog también hay una bolsa de trabajo: la que se publica y la que se arma con todos los CVs que recibo.

Ése es otro tema.

Te mando mi CV. Me interesa entrar a Cuentas, Creativo o Producción”.

Aquí está mi CV. Siempre he querido ser Copy, pero si debo empezar de Creativo, me sacrifico”.

Acá va mi hoja de vida. No tengo experiencia, pero me gustaría un trabajo que me permita ir a la escuela y que paguen más que la ayuda económica. Y sólo puedo los martes y los jueves”.

ME QUEDA CLARO: Éstos son los que no la tienen clara, junto con el que pide un Planner que sepa Final Cut.

Si te das cuenta, todo esto es el efecto Sam’s. En “En esta agencia están buscando” hay muchas joyas. En el blog del Diván (Modestia, descansa en paz), también.

El problema mayúsculo, es que mucha banda entra, postula, busca, publica sin saber qué quiere.

CONSEJO: Toma un papelito, anota qué necesitas, para qué lo quieres, con qué fin lo usarás y define bien cuál es tu presupuesto. Te alcanza, cómpralo. Lo necesitas, pídelo. Lo sabes usar, llévalo contigo. Si no, ni te metas.

Y sí: hablo del Sam’s y de las bolsas de trabajo.

El paño de lágrimas VS Los quejosos de la publicidad.

Los seres humanos podríamos dividirnos en dos tipos: los que escuchan, los que hablan.

Para mi mala o buena suerte, yo soy de los que escuchan.

Me subo a un taxi, el taxista me cuenta sus penas. Son 3:00am en la filmación, la clienta me cuenta sus penas. 5 de cada 6 nalguitas que conozco, terminan por contarme sus penas.

En general, y resumiendo terapias larguísimas, el problema es el mismo:

ELLA: Ando con un pendejo y patán.

YO: Déjalo y sé feliz.

ELLA: Pero no puedo vivir sin él.

YO: Aguántate, entonces.

A primer vistazo, puede parecer que el MAYOR PROBLEMA es lo mal que doy terapias.

Ni un poco.

El problema, en realidad, es que ES MÁS FÁCIL SEGUIR SUFRIENDO, QUE CAMBIAR.

Quien te hace feliz, no debería hacerte sentir miserable.

Quien te hace sentir mal, no debería hacerte sentir bien.

Quien sufre, no debería quejarse.

Quien se queja, debería hacer algo por cambiar.

 

En general, el problema es el mismo:

PUBLICISTA: Trabajo en una agencia de mierda, rodeado de pendejos

YO: Renuncia y sé feliz.

PUBLICISTA: Pero es que aquí hay prestaciones… y salimos tempra los viernes.

YO: Aguántate, entonces.

 

AGENCIA: Me caga este cliente tres-pesero.

YO: Déjalo y sé feliz.

AGENCIA: Pero necesito su dinero, aunque sean tres pesos.

YO: Aguántate, entonces.

 

CLIENTE: Me caga esta agencia

YO: Pon la cuenta a pitch y sé feliz.

CLIENTE: Pero es que, estamos alineados y mi jefe me va a…

YO: Aguántate, entonces.

 

Si tu trabajo te hace feliz, publicista, no te quejes por la hora a la que sales, no te quejes porque haces pura mierda, no te quejes porque tienes que trabajar con imbéciles, no te quejes porque ganas poco, no te quejes porque no tienes vida social.

Si tu agencia te hace feliz, cliente, no te quejes porque te traen cosas muy elevadas para el target; no te quejes porque, con la creatividad, perdiste a los 3 usuarios que siempre te habían sido leales… aunque duplicaste ventas.

Si tus empleados te hacen feliz, agencia, cuídalos y consiéntelos.

Si tus clientes te hacen feliz, agencia, atiéndelos con la importancia que merecen.

 

Y si no es así, AGUÁNTENSE, ENTONCES!

Y, por favor, si ya tienen en la cabeza una respuesta, no me pregunten un “¿Qué hago?”.

Yo soy de los que escuchan, pero de los que creen que los seres humanos nos dividimos en dos tipos: los que escuchan y sugieren soluciones, y los que se quejan y las ignoran.

Las viejas tradiciones VS Los pitches

Cuando era niño, tenía la costumbre de ver, por lo menos, 5 veces al año esta película llamada “El zorro y el sabueso”, al grado de aprenderme los diálogos.

Ni hablar. Soy un hombre de costumbres. Desde siempre, me ha gustado dar las gracias, pedir las cosas por favor y disculparme.

Como sabes, me he ausentado algunos días de Facebook, Twitter y, desde luego, el blog por exceso de chamba y uno que otro pitch. Me disculpo por ello.

Una de las tradiciones que me inculcaron desde que empecé en esto, es que la chamba está primero. Si tienes un concierto, una premier de cine, un date… la chamba es primero. Así vivimos los publicistas, le guste a quien le guste, le pese a quien le pese.

Es, simplemente, una costumbre bien aprendida/aprehendida.

Y esto viene a colación, por otra costumbre que me encanta de nosotros los publicistas: ver feo a los contendientes en los pitches.

Antes de toda esta avalancha de pendientes, nos invitaron a un pitch donde, como pasa a veces, nos dan el brief a todos al mismo tiempo. (Hay ocasiones en que dan el brief agencia por agencia)

Quienes me conocen, saben que soy bastante amiguero; suelo llevarme bien con mucha gente y me gusta encontrarme con viejas amistades. Justo por esta razón, me desconcertó la reacción de ambas agencias, cuando un par de viejos amigos y yo, nos saludamos cordial y efusivamente. En ambos bandos, las miradas fueron fulminantes.

Sin decir nada, los rostros de los tarados que nos acompañaban gritaban “No intimes con el enemigo”. Así… ¡tal cual como en “el Zorro y el Sabueso”!

Yo les respondo: NO MAMEN. Antes que publicistas, somos adultos. Antes que adultos, somos caballeros… y si no conocen a tanta gente, no es mi pedo.

Que gane la mejor creatividad para la marca y para el consumidor.

Que la gente de agencias tenga la misma madurez que tenemos los “inmaduros” de la agencia cuando nos encontramos en un pitch.

AMIGOS QUE ME ENCONTRÉ EN EL PITCH, ¡LA MEJOR DE LAS SUERTES!

(Ah, sí… desear suerte, de corazón, también es otra costumbre que me gusta)

La primera vez de mi hija VS El bloqueo creativo

La primera vez, duele.

Hace poco, una de mis trainees experimentó su primer bloqueo creativo. Sé que, en algunas cultura, los padres celebran la primer menstruación de la niña; sé que algunos padres celebran el “estrenón” del niño. Aunque quiería celebrarlo, me hubiera visto sádico de manera exponencial.

El día del primer bloqueo es un día amargo. Aunque te hayas quedado hasta la madrugada en la agencia, el cuaderno está en blanco. Aunque hayas pensado en el taxi camino a casa, el cuaderno sigue en blanco. Simplemente, la idea no llegó.

De pronto, llega un punto donde ya le diste por un lado, ya le diste por el otro; ya le presentaste a tu jefe las 12 formas distintas que se te ocurrieron para resolver el problema y, simplemente, ninguna le gustó a él. (Séamos francos: a ti tampoco)

Ya rellenaste todas las “a”, “e”, “o”, “b”, “d”, “p” y “q” del brief.

Ya te fumaste 14 cigarros.

Ya perdiste el peinado que traías en la mañana.

Ya le mentaste la madre a 14 personas. (Una por cigarro. Cada una te dijo “Estás fumando mucho, ¿no?)

Consejo UNO: ya estuvo bueno. Párale.

Lo que está pasándote en este momento, es que NO ESTÁS PENSANDO EN CREATIVIDAD.

Estás dando vueltas y vueltas y vueltas sobre el hecho de no poder sacar una idea.

Ya te olvidaste del brief. Ya te olvidaste del camino que te dijo tu jefe que debías seguir. Ya no estás pensando en marcas o consumidor. No has dejado de pensar en que no puedes sacar una idea.

No te voy a salir con mamadas de The Secret o Programación neurolingüística, pero sí me queda claro que entre más digas “la voy a cagar”, las probabilidades de cagarla, aumentan.

Consejo DOS: Tira todo.

Aprovechemos que andas emberrinchado. Toma todas las hojas donde has escrito desde que empezó tu “bloqueo creativo” y rómpelas, dóblalas, escóndelas. Lo que sea con tal de evitarte las ganas de verlas, leerlas, repasarlas y autocopiarte.

Consejo TRES: Enfócate.

Ya sé. Parece que estoy dando bandazos. Hace unos renglones, te decía que el pedo es que no has dejado de pensar en UNA SOLA COSA y ahora te voy a pedir que pienses en UNA SOLA COSA.

No. No es bandazo. El chiste de esto, es que pienses en esa UNA SOLA COSA CORRECTA.

Cuando te tapas, lo más usual es abrir el YouTube, entrar a adsoftheworld, escribir en google images “ideas chingonas de gráfica para aceite de pepita de uva”. Nada de esto te va a ayudar. Sólo te vas a distraer. En cuanto menos te des cuenta, vas a estar viendo mamadas como ésta:

Consejo CUATRO: Échate un cigarro.

O si no fumas, sal 10 minutos por unos cacahuates. O ve a platicar con el poli de la agencia 10 minutos. O échate un ping pong de 10 minutos. Esos 10 minutos deben ser el final de temporada de tu “bloqueo”.

Consejo CINCO: Regresa a la casilla uno.

Toma otra vez tu brief. Escribe en tu cuaderno, hasta arriba de la hoja, el nombre de la marca para la que estás trabajando. Escribe en tu cuaderno, de un lado, todo lo que necesitas decir. Escribe en tu cuaderno, abajo, qué debes decir. Analiza. Analiza, analiza.

Consejo CINCO: Pendejea.

Toma tu diccionario. (QUIERO PENSAR QUE EN TU ESCRITORIO, HAY UN DICCIONARIO)

Selecciona una hoja al azar. Baja tu dedo al azar. Piensa una idea con esa palabra que escogiste al hacer. Haz lo mismo 4 veces más.

Consejo SEIS: Trabaja.

Para estas alturas, ya “perdiste” como 40 minutos de tiempo creativo… en vez de 7 horas. Comienza a escribir todo lo que se te ocurra, aunque sea para otro medio, aunque sea una idea a medias, aunque sea una palabra. Si es una gráfica, medio dibújala.

En este momento, ya debes estar pensando cosas completamente diferentes a aquellas que… eh… ah, claro. Ya no íbamos a recordar esas ideas.

Consejo SIETE: EN-TIÉN-DE-LO.

A todo el mundo, hasta al creativo más chingón, le ha tocado ese día donde no se te ocurre ni esa idea que anuncias con el “voy a decir una mamada”. Ni ésa.

La creatividad debe ser disfrutada, no dolida. Por ello, no te retuerzas en tu dolor. SÓLO ENTIÉNDELO:

 

ESTA PRIMERA VEZ, DUELE; pero con el tiempo, te acostumbras. 

El chiste, es que aprendas, te relajes, te concentres y termines asombrando a la persona que tienes arriba. O abajo. Tú sabrás.

Guía básica: ¿Puede COPY andar con SU DUPLA?

Hace poco empezamos esta saga de las personalidades con las que puede andar copy. Esta entrega, aunque ya planeada, surgió en los comentarios de Twitter.

Un tema delicado y sobre el que tengo poca experiencia ya que, a pesar de haber tenido varias duplas, no todas cumplían con los requisitos:

-ser mujer

-estar “libre”

-estar “chabocha”.

Dicho lo cual y tomando como punto de partida la mínima experiencia propia y varias ajenas, ahí va:

El efecto “La Laguna Azul”.

En 1980, apareció una película con el bombón Brooke Shields de niña (Si no la conoces porque eres un escuincle, googlea) que se quedaba atorada en una isla desierta con un chavito -que yo pensé, era su hermano-.

Para no hacerte el cuento largo: los niños se quedan años ahí y crecen. La ropa no crece con ellos. Ambos terminan semiencuerados. Las hormonas despiertan. Pasa lo-que-tiene-que-pasar.

Creo que darte/andar con tu dupla es muy parecido. Se conocen de arriba a abajo, se saben todo, se saben las mañanas, son prácticamente, hermanos.

Cuando conoces a alguien tan bien, creo yo, está medio cabrón andar con ella. Si se da, terminarás sentado en la regadera, restregándote con un zacate, diciendo “I’m dirty, I’m dirty”.

Agencia a las 4:00am

Digamos que, en realidad, no se conocen tanto y tu dupla resulta ser un bombón.

Digamos que, aparte de todo, se quedan diario hasta la madrugada. Hoy es de esos días.

Digamos que no se les ocurre nada y les urge un “desbloqueo creativo”.

Aguas. Si alguna vez has despertado arrepentido a la mañana siguiente, ESA mañana posterior a tener algo con tu dupla puede llegar a nuevos estándares.

Cuando la gana gana.

En alguna ocasión tuve una dupla sabrosa sabrosa sabrosa. Muy loquita ella, pero tenía un “señor body”. Muy loquita ella y con un carácter de la chingada.

No lo niego: la idea me cruzó por la cabeza.

No lo niego: a ella también le cruzó la idea por la cabeza.

¿Pequeño problema? Si peloteando nos dábamos tremendos agarrones… imagínate si nos sólo nos dábamos.

Aunque la gana quisiera ganar, la controlaba y me conformaba con verle sus lindas pompitas mientras peloteábamos.

En conclusión: Aunque andes de nalgas por tu dupla, tienes que pensar lo que podría suceder el día de mañana cuando tengas una entrega de 12 horas y aquella, en su coraje porque ayer no fueron al cine, no quiera mover ni un pixel. (Been there, done that).

Creo que ésta es de las pocas relaciones intra agencia que NO recomiendo. Los casos que he visto, acaban en una charla con el Director Creativo donde alguno de los dos dice “Ya no quiero trabajar con este _____________

Sean buenos hermanitos; de vez en vez, echen la mirada sabroseadora pero no pasen de ahí, incestuosos.

Guía básica: ¿Puede COPY andar con CLIENTE?

Así es. En esta entrega, presentamos el sueño erótico de todo copy: darte a la clienta ultrafresa (o cliente, según sea el caso o la elección).

Seamos francos: sea becaria, gerente junior o la mera mera, alguna de tus clientas (ya me voy a ahorrar el “cliente-clienta”, ¿va?) te ha gustado.

Sí. Ya sé. Es como tema de telenovela: tú eres el pandrosito de la agencia y ella, la princesa del corporativo, que tiene apellido alemán, italiano o francés. Tú tartamudeas hablando inglés y ella, bueno, es casi su lengua materna.

(Gran foto de Vincent Martin, por cierto. Tomada de Alone_we_stand en Flickr)

Esto va más allá del mero deseo. Esto se trata de algo que rebasa lo prohibido. La frase “conflicto de intereses” se olvida cuando ves a esta chica en su ropa ultraformal, con sus discretos adornos de escritorio, sus lentecitos que la hacen ver intelectualmente cachonda y un perfume aún más rico que el de la niña de cuentas.

Aunque me gustaría poder llenar esta guía básica con muchos insights y experiencias propias de “cómo me he dado a 27 clientas”, la realidad es que lo armaré con lo poquito que sí puedo contarte.

No confundas

Algunas clientas tienen la costumbre de llamar “bombón”, “chaparro”, “corazón” a personas cuyo nombre no recuerdan.

Que tu clienta te llame así, no quiere decir nada. Camina con cautela.

Tú sabes que tu estrategia de ser “cagadito” siempre funciona con las nenas de tu entorno. Ya sabes que “risa=ya cayó”.

No olvides que TU TRABAJO es que tu comercial haga que se ría la clienta. Que ría contigo, no quiere decir nada. Camina con cautela.

Cruzaditas de miradas.

Siempre recomiendo presentar campañas con cliente, viendo a todo el mundo. Muchos otros, te recomendarán ver sólo a Don Chingón.

Además de que es un gesto de cortesía muy democrática, puedes darte cuenta si la clienta en cuestión te ve como cualquier hijo de vecina o si, en cambio, te está viendo con “otros ojos”.

Si es así, ya chingaste. PRECAUCIÓN: que te traiga de nalgas la rubia, no te obliga a verla EXCLUSIVAMENTE a ella. También háblale a Don Chingón, que es el que paga.

La pirámide organizacional, manda.

Es una cosa curiosa, pero en el mundo cliente-creativo, Richard Gere no anda con Julia Roberts. Al menos, a mí no me pasó.

La primera clienta con la que me dí mis arrumacos, era tan trainee como yo y, precisamente por nuestro ínfimo escalón empresarial, comenzamos a hablarnos ya que nadie más pelaba a la becaria y al trainee.

Cuando subí a copy jr, ya pude echarle el perro a una asistente de marca; al volverme asociado, tener status extraoficiales con una gerente de trade.

Lo sé. Tal vez es coincidencia.

A la filmación no se va a comer.

Sé que en tu cabeza, podrás hacer your move en la fiesta de la agencia (si es que la invitan) o en la fiesta del cliente (no nos hagamos pendejos: a esa fiesta, no estarás invitado), cuando ya ande con unas copitas encima.

Tache.

La filmación es cuándo. Más, si es una filmación MUY larga. Más, si tu filmación ha durado ya un par de días y todos están “tronados”… Todos, menos tú y la clienta.

Cuando son las 4:15am y todos están jetones o acurrucados en el videoassist, viendo qué diablos tragar para entrar en calor, tú y tu clienta van a ver el cuadro a cámara y el director les pide que se queden por ahí.

La toma está lista. Tu clienta tiene frío. Le das tu sudadera (ah, eso sí: somos unos pandrosos, pero siempre tenemos ropa calientita) como el caballero que eres y le pides que te acompañe a echar un cigarro.

Lo has logrado: la madrugada es la hora de las netas y tú conseguiste cambiarla de locación y reducir el número de participantes. Hablan de la agencia, de su empresa, de su ex, de tu ex (la de cuentas), ríen como bobos, de su ex otra vez, de lo imbécil que fue su ex, ríen como bobos, de lo bueno que es que el ex ya se haya regresado a su natal Argentina, de lo bien que va la filmación, de lo talentoso que es el viejito del comercial, ríen como bobos, del frío que hace, de qué tan lejos vives, de cuánto va a tardar en llevarla la camioneta a su casa, del afortunado hecho de que tú sí traes tu propio coche o, en su defecto, que pueden llegar a la agencia y, de ahí, tú la llevas a su casa.

Si sabes manejar tus cartas bien, bingo. One night stand.

OJO CON CUENTAS: recuerda que, cuando se despierten o se hayan terminado sus 13 chalupitas, irán a ver si la clienta no necesita un pedicure, una revista o platicar alguna trivialidad. Si tu clienta les dice “No te preocupes, XXXXX me va a dar un aventón”, DOBLE BINGO.

En conclusión: a tu clienta le caes bien y le gustas porque eres diferente a sus exnovios fresas… Tan diferente como los tacos que se mete al salir del antro: está padre de vez en cuando, pero no va a comer tacos diario.

Fuera del one night stand y un two or three more times, no va a pasar nada. Bueno, quizás un forth y un fifth… Pero nada más. Ok. Sixth. Pero ya.

Tú eres el copy. Ella es la clienta ultrafresa y su ex vuelve a México la próxima semana (¿Mencioné que es modelo -de los guapos, no character-?)

Si pasó, ya pasó. No vayas a estar de intenso mandándole flores, SMS, agregándola a Facebook, dejándole notitas en su escritorio cuando vayas a presentarle… porque no va a resultar nada, salvo que los corran a ambos por “comprometer intereses”.

Si resulta que me equivoqué en todo y resultaron ser el uno para el otro, de todos modos te chingo: en el momento en que se haga “oficial”, alguno de los dos debe abandonar la cuenta y, por tanto, YA NO ES TU CLIENTA. Te la pelas.

Mi consejo: intenta llegar a la seventh y ya. No por poco ambicioso… es sólo que mi exclienta nunca me enseñó a decir “octavo”.

Guía básica: ¿Puede COPY andar con CUENTAS?

Así como toooooodos los taxistas presumen haberse dado a “una güerota, ya señora, pero bien guapa, joven”, los creativos presumimos, soñamos o esperamos, darnos a alguna de Cuentas.

Huelen rico, hablan sexy, se visten bonito, están bien buenas.

Y como frágiles entes viriles, cedemos ante la voz ronquita que te pide algo “urgente para hoy, honey” o el masajito de espalda que acompaña un “me urge ese boceto, ándale, échame la mano”.

Sin embargo, cuando la urgencia pasa, regresas a la realidad y la de cuentas en cuestión vuelve a ser fantasía. O no. Depende cómo manejes las cosas.

Partamos del supuesto donde tú quieres con alguien de cuentas.

Comencemos por el principio: el efecto BigBrother.

Una casa, cámaras, misma cantidad de hombres que de mujeres y nada más que hacer, logran que desconocidos terminen metiéndose fajes de campeonato ante los ojos de los demás. De eso trataba BigBrother (en caso que no sepas, mi hipster lector, que te da “roña cualquier programa de Televisa diseñado para apendejar a la gente, bla, bla, bla, bla).

La agencia es un BigBrother con menos auditorio (los polis que ven las cámaras de seguridad) y más integrantes, pero las condiciones son las mismas.

Cuando pasas más de 12 horas en la agencia, de lunes a viernes y alguno que otro sábado o domingo; cuando ves más a la gente de la agencia que a tu familia; cuando el encierro es tal; cuando gana la gana, atacas a quien esté más a la mano.

Para que andes con ese bombón de Cuentas, te paso esta guía básica, construida a partir de mis experiencias atinadas y mis mayores tropiezos sentimentales con co-workers.

Investiga bien con Recursos Humanos.

Aunque las agencias son cosa aparte, checa bien en tu contrato o con tu RH favorito, que no rompas alguna regla sabroseándote a alguna compañera de trabajo. Hay alguna que otra agencia chiquita que lo tiene prohibidísimo y se pueden meter en pedos por calientes. (Sí: hay casos por ahí, donde las cámaras de seguridad ayudaron a correr parejas intensas)

Si quieres con una de Cuentas, que NO SEA TU CUENTAS:

Cuando eres nalgapronta, lo que se mueva o la novedad, te llaman la atención. Si éste es tu caso, probablemente no tendrás problemas porque siempre te gustará la “nueva de Cuentas” hasta que llegue “la más nueva de Cuentas”.

Si, por otro lado, eres como yo, que apenas me dicen “Bombón” y ya tengo la trusa en la mano, CUIDADO.

Una vez tuve mis queveres con una Supervisora de Cuentas que aprovechaba la “situación” para que hiciera primero sus cosas y mandara a la cola (no literal, sino al final de la fila) las chambas de otras chicas de Cuentas.

Y como también soy bieeeen pendejo, tardé en darme cuenta. Pero en cuanto me di cuenta, al carajo con todo y ODTs.

Lo que pasa en la agencia, se queda en la agencia:

Será muy normal que tengan -ambos- un mal día en la agencia: su jefa la cagoteó y a ti no te compraron la campaña, pero eso es lo de menos…

Ella se peleó con el pinche creativo mamón y tú, con la pendeja de cuentas. ¿Y qué crees? El pinche creativo mamón y la pendeja de cuentas andan. GRAN PEDO.

Si te peleaste con tu nalguita de cuentas, ¡que el pleito se quede en la agencia! Si aprenden a dividir los dos mundos, están del otro lado.

Cierta Supervisora de Cuentas y yo (sí: ya llevamos dos supervisoras) la teníamos clara: si nos peléabamos por cosas personales, yo no le ponía el pie a las cosas de su chamba ni ella era grosera con lo que yo le presentara.

Si, por otro lado, peléabamos por cosas de trabajo al grado de mentarnos la madre, saliendo, no se tocaba el tema. Nos íbamos al cinito a echar la peli y la palomita en santa paz.

Cuesta un huevo. Un huevo enorme… Pero te aseguro que si ambos pueden hacer esa distinción de “Ahorita estoy con mi vieja/güey, no con mi cuentas/copy”, se la van a pasar de huevos.

Bájale a los celos.

Lo más chingón de las relaciones dentro de una agencia, es el saborcito a peligro; es esa idea donde nadie sepa que andan -aunque media agencia lo sepa o, mínimo, se las huela-.

Por esta misma razón, TIENES QUE HACERTE A LA IDEA: los demás creativos, su cliente, el Presidente de la agencia, los de Producción y hasta los polis, van a echarle los perros y, quizá, hasta comentarán contigo “no mames, mai, qué sabrosa se está poniendo fulanita, ¿no?”.

Serenidad, compadre. Mucha serenidad.

(Finalmente, ellos pueden decir misa… ¿Quién se está dando a ese bombón?)

Si una idea no jaló la primera vez que la presentaste, NO VA A JALAR.

Como media agencia, has hecho tu luchita con la de cuentas.

Como media agencia, le echas miraditas.

A diferencia de esa media agencia, tú ya le cantaste todo… ¿y ella te mandó a cagar?

El mismo consejo que te daría con una idea: “Si no entró la primera vez, no va a entrar la segunda o tercera. Hoja nueva en el cuaderno: NEXT! Vete a la siguiente idea.”

No te claves con una de cuentas con la que ves que no va a pasar nada; menos, si es tu cuentas; menos, si hay pedos en la agencia por andar perreándole al personal; menos, si no puedes separar una cosa de otra.

En conclusión: muchísimas de las niñas de Cuentas con quienes he trabajado son verdaderos aviones, auténticos bombones de niñas que, aparte, son inteligentísimas, son un amor y son muy divertidas. Son el estuche completito. Está cabrón no enamorarse de ellas.

Las niñas de Cuentas nos conocen perfecto: identifican con precisión cuándo estás emputado, cuándo te fue bien en una junta, qué te molesta de la gente, qué comida te gusta. Simplemente, te conocen de arriba a abajo.

Toda esa parte que cuesta trabajo en una relación amorosa, ya ha sucedido en la relación laboral y por eso, ANDAR CON UNA DE CUENTAS puede convertirse en una de las mejores relaciones de tu vida.

Si pasa, lánzate con todo.

Si no pasa, hoja nueva en el cuaderno: NEXT!

POST 100: El Diván del Copy VS el güey que escribe el Diván del Copy

Después de 27 días de, digámosle, “rascarme las pelotas”, regreso para escribir el post número 100 del Diván del Copy. Como sucede con los programas gringos, las obras de teatro, las caricaturas incluso, ese número 100 se vuelve tanto nostálgico como importante. No podía escribir cualquier pendejada que quisiera… Y así, le pasé la responsabilidad a los lectores.

Como algunos saben, hice una encuesta en Facebook para saber de qué querían que tratara. La gente opinó y aquí están los resultados.

Sin embargo, como soy un amante de las democracias, tocaré todos los temas sugeridos, proporcionalmente a los votos.

¿Cómo vender una idea?

Para hablar sobre este tema, les cuento un poco de la idea detrás del Diván del Copy. Inicialmente, comenzó como este proyecto para empaparme un poco en redes sociales (al crear la cuenta de Twitter) y para poder desahogarme como me gusta hacerlo (escribiendo). Fue una idea que me tomó 3 días armar y decidirme a arrancar.

Tener un blog y una cuenta de twitter con el suficiente anonimato como para mentar madres a voluntad, es fácil. Hacerlo sin develar la identidad de los hijos de las madres que serían mentadas, era otro cantar. Por ello, para proteger su identidad y falta de capacidad/pasión publicitaria, decidí cubrir bien mi propia identidad.

Te soy franco: se me hacía una mamada y una cobardía.

Siempre he insistido en que, para soltar un insulto o reclamo, se necesitan huevos; y, estarás de acuerdo conmigo, es putísimo criticar la mala chamba de otros sin dar la cara.

Así fue como decidí que la crítica interminable no sería la médula del Diván… Y es que, además de todo, ya tenía el nombre: “Diván”. No sé si alguna vez has ido al psicoanalista, pero no todo son lágrimas y rencores; también hay deseos reprimidos, hay interrogantes hacia el futuro, hay ganas de resolver conflictos.

Eureka. El Diván debía ser el espacio para poder “enseñar”/compartir con la banda publicitaria las experiencias que he vivido en 12 años de carrera, ayudarte a que no la cagues en lo que yo la he cagado, decirte cómo hacer tal o cual cosa, echar desmadre sobre vivencias que sólo tú y yo entendemos.

Si quisieras leer amarguras o mentadas o quejas, solamente, te habría pasado mi cuenta personal; pero creo que los 300 followers que tengo en ella, me dejan en claro que al twittero le da huevita alguien así. Sé que a mí me da hueva. Mi cuenta personal me da hueva. El Diván no.

Desde el principio sabía que no debía lucrar con el proyecto. Estos tips, que podrías bien escuchar en alguna plática en una escuela de Creatividad pagando tu respectiva colegiatura, no debían costarte un peso en el Diván.

¿Y a qué hora me va a decir este cabrón cómo vender una idea?

Justo lo acabo de hacer. A la primera persona que debes venderle una idea es a quien la piensa. Tú debes ser el más cruel de los jueces con cada cosa que escribes en tu cuaderno de peloteo.

La primera idea (como el Diván echando puteadas) no es siempre la mejor. Debes darle vueltas y vueltas hasta dejarla impoluta, perfecta, impenetrable. Cuando no le puedas poner tú un pero, se la puedes llevar a tu superior (copy jr, sr, asociado, lo que sea).

JAMÁS le lleves una idea a tu jefe o la sueltes en un peloteo si no la tienes medianamente armada. Se vale contar una idea y “terminarla” con un “… y ya después no sé qué pasa”; pero, honestamente, dudo que vea la luz.

Digamos que la venta es interna: con tu jefe inmediato. Es el segundo filtro que, si hiciste el paso previo, será más light y más fresa que tú.

ACTÚA. ACTÚA. ACTÚA. No importa si es un radio, una tele, un print, una mención, ¡actúala! Trabajamos con ideas y con pasiones. No me entra en la cabeza que un copy cuente una idea con hueva, so pretexto de “se la voy a contar a Jerry, ya con cliente la cuento bien”.

Párate, jotéale, báilale, haz las vocecitas necesarias, ¡haz lo que sea necesario para que ese cabrón que tienes enfrente, que ya tiene el “pero” en la punta de la lengua, te compre esa magnífica idea. Para esto, observa cuando él presente. Tú irás teniendo tu propio estilo para vender, pero te sirve ver el performance de los demás.

Digamos que la venta es con Cuentas. La gente de Cuentas, a pesar de las bromas pesadas, son los mejores aliados de tus ideas. En muchísimas ocasiones me ha tocado ver, vivir o saber, de campañas que se hicieron, gracias a que Cuentas las salvó, mientras el Director Creativo se quedó calladito. Mismo tratamiento: actúales. No olvides que cada presentación, te sirve de ensayo y que, probablemente, ni siquiera tendrás que usar tu line impreso cuando estés con cliente. Cuentas te debe dar feedback es-tra-té-gi-co; no se vale un “me gusta” o “no me gusta”. Sea para bien o para mal de la idea, la responsabilidad de Cuentas es decirte por qué funciona o falla la idea. De nuestro lado, no se vale cuestionarles cuando dicen “no me gusta” y sonreír complacientes y con toda la concha cuando digan “me gusta”. Si ellos te dicen los por qués, TÚ APRENDES.

Digamos que la venta es con tu Director Creativo. Independientemente de tu rango, este güey no tiene tiempo para muchas cosas, entre ellas, la revisión de creatividad. Entre las juntas con cliente, las de consejo, las internas, las de status, las llamadas de las casa productoras que insisten en comprar proyectos con invitaciones a comer y el Facebook, tu Director Creativo tiene poquito tiempo. Pero tu idea ya pasó tu filtro, el de tu dupla, el de su superior, el del peloteo, el de Cuentas… ya vamos por menos.

El problema es que, en una de ésas, este cabrón nota algo que nadie más vio en tu idea… en la que sobrevivió o en alguna que murió en el camino. Sí: convence a tu director creativo de recibirte por la mayor cantidad de tiempo que pueda y cuéntale todas las ideas a grosso modo. Es muy probable que tengas un diamante entre los muertos que tú no pudiste bajar y él sí podrá. Esto te servirá para aprender su proceso de pensamiento, para ver cómo una simple frase puede desatar una gran idea o, incluso, cómo esa gran idea que todos ya compraron, resultó ser una auténtica mamada que murió repentinamente.

Ya casi se vende la idea. Llegaste a Cliente, esa criatura enigmática; fría, implacable, sin sentimientos pero con todo el poder para matar tu idea a media contada.

Sin embargo, es un hecho que al Cliente le gusta verte presentando. Piensa que su día ha estado lleno de charts, llamadas, cagadas de su jefe, de los distribuidores, de los embotelladores, de pedos por distribución, de negociaciones con tiendas departamentales o supermercados… Y en eso, llegas tú: SU MOMENTO FELIZ DEL DÍA.

Imagínate qué pasaría si, en este punto, cuentas la idea con toda la hueva del mundo o dependiendo de tu line impreso. Ésta es TU actuación. Lleva la idea al extremo. Impresiónalo. Diviértelo. Conquístalo. Es probable que haya un previo a que cuentes tu idea, como un análisis de ultrahueva de planning o un speech aburridérrimo de Cuentas sobre presupuestos, que ya puso de malitas a Cliente. Tu trabajo no es ser su payaso: es VENDER TU IDEA.

Desde la aparición del keynote, muchos llevan racionales creativos en charts; a la antigüita, era puro speech. Decide cuál te funciona mejor (si te dejan dar un racional creativo inspirador). Recuerda que esto es el cachondeo previo a tu idea. Esmérate y enamóralos desde este punto.

Cuando hagas un racional, no sólo expliques el brief y cómo llegaste hasta tu idea. ¿ESO QUÉ? Un racional creativo debe ser lo menos racional posible. Lleva a tu cliente a su infancia, recuérdale por qué vale la pena dejar el alma en el trabajo como lo hace él, cuéntale qué sentiste cuando compraste tu primer coche, hazlo reír con la anécdota bochornosa de la primera vez que te bajó (si eres niña, OBVIO. Si eres hombre, no te bajó. Te hirieron un huevo.), capta su atención y aléjalo de la Blackberry con algo que sea tan relevante para él, que lo haga apagar el teléfono. Tu racional creativo debe erotizar sus emociones, preparándolo para el momento en que empieces a contar tu idea.

Finalmente, todo está listo. Es hora de presentar tu campaña.

Al contar una idea con cliente, puedes tomar varios caminos:

    • Te quedas sentadito en esa sala de juntas, pues tienes ese talento brutal de contar ideas como si fueran chistes, sin tener que actuarlos. Usas tu voz, la modulas, le subes el volumen donde tienes que subirlo y susurras cuando quieres captar su atención. Das golpes en la mesa para marcar un evento importante y observas a todos tus clientes POR IGUAL (sean becarios, gerentes junior o cacas grandes)
    • Te paras y demuestras que Jim Carrey se queda pendejo. Si el protagonista de tu historia se mete un madrazo contra un coche, tú te estampas contra una silla; si tu personaje es del sexo opuesto, haces la voz que le corresponda. Lleva props. Pídele a la de cuentas (o hasta alguno de los clientes) que se pare para que te ayude a actuar. Es importantísimo que les saques lágrimas o risas o, jodido, muecas, a tus clientes. Si él se emociona con tu idea, tu cliente sabe que el consumidor se emocionará más.

Ahí está.

Así es como yo te aconsejaría vender una idea. Yo me compré a mí mismo la idea del Diván, porque sería una cuenta de Twitter que yo seguiría, de la que me reiría o de la que, quizá, aprendería.

No fue sino hasta que estuve convencido de él, que arranqué el proyecto.

Ten una idea chingona y cuídala, crécela y convéncete de que es lo mejor para tu marca, para tu equipo, para tu agencia y, HASTA EL FINAL, para tu book.

OJO: Si lo piensas todo al revés, también funciona… pero, huevita con la actitud diva, ¿no?

¿Atasco un post con fotos de Megan Fox en lencería?

Como nota: no me gusta Megan Fox. Se me hace una Jennifer Connelly más sabrosa, pero no me mata.

Eso sí: de que le daba, le daba.

Disfruten.

Pitos

Esto fue opción generada por el público y fue la tercera más votada. Respetemos eso.

Dado que no hay más brief que la mera palabra, será tema libre sobre los pitos y hablaré sobre lo que yo decida. Y como me gusta hablar de publicidad y anécdotas, aquí va.

Los hombres no controlamos nuestras erecciones. Creo que a todos nos encantaría poder pensar “párate” y ver un resultado instantáneo, pero no es así. El pito es el que manda: él dice “aquí y ahora”… o “ahorita no, gracias”.

El pito tiene, a veces, la puntada de hacerle jugarretas a su dueño en el momento menos indicado.

Año 2001, 2002, quizá. Presentación EN la oficina de cliente. Mi cliente era una rubia guapérrima, delgadita y que se parecía a Monica Potter (Nada que ver con Harry: es una actriz gringa).

Mi dupla y yo, terminamos de presentar unos cambios de gráfica, clienta aplaudió y dimos por terminada la junta. Sin embargo, y tras haberle pasado un papelito a mi dupla, decidimos hacer sobremesa por 5 minutos más.

La clienta terminó corriéndonos muy amablemente para seguir con sus labores sin saber por qué nos habíamos quedado más tiempo.

Gracias a que la mesa de la sala de juntas no era de cristal, jamás se enteró que, POR SUS HUEVOS, mi pito dijo “aquí y ahora”.

Tips de copy del Diván

En español, los meses y los días del año no se escriben con mayúsculas.

Si vas a escribir un texto chaquetérrimo como “Y tú, ¿bla bla bla?”, PONLE LA PUTA COMA Y SACA EL “Y tú” DE LA PREGUNTA. Dilo en voz alta y verás que la pregunta comienza justo después. (Y de paso, no escribas esa frase que está más vista que las nalgas de la más buena de cuentas)

No se acentúa “ti”. Nunca.

Cuando revises un texto largo, lee los renglones de abajo para arriba. Así, tu cerebro no acomoda las palabras o rellena con las letras que no pusiste.

¿Creativo sobre Cuentas?

En realidad, siempre he sido -y creo que lo has notado- de la idea de que ninguno va encima del otro.

Las agencias donde Creativo manda, terminan presentando cosas de concurso más que de venta. Los creativos son mamones hasta la pared de enfrente y todos los demás departamentos sufren.

Las agencias donde Cuentas manda, aparte de ser anticuadas, hacen que sus empleados -todos- terminen con laceraciones anales fuertes, pues obligan al personal a bajarse los pantalones ante cliente siempre.

Las agencias donde Cuentas y Creativo trabajan a la par, son el paraíso. Punto.

Pero si hablamos de sexo, yo prefiero tener a Cuentas arriba. Me divierto más y tengo las manos libres.

De cuando dices “sí” cuando deberías decir “no”.

“¿Sabes hacer esto?”

“¿Estás listo para este puesto?”

“¿Te sientes a gusto con tu sueldo?”

“¿Tienes puesta la camiseta de la agencia y la de tu marca?”

“¿Te gusta trabajar en Publicidad?”

“¿Los demás que trabajan en la agencia merecen tu respeto?”

Si contestaste “sí” a alguna de estas preguntas y pensabas, realmente, en un “no”, ESTÁS EN PEDOS.

Chismes de agencias

Hasta el momento, 9 personas saben quién es realmente el Diván del Copy porque me conocen en persona. Todos son de diferentes agencias.

Una de mis trainees, descubrió mi identidad cuando le mandé un mail de trabajo… desde la cuenta del Diván. Ya sé. Soy un pendejo.

¿Cómo vender una campaña?

Ya lo expliqué.

Tips VS cliente del Diván

Prepárate. Aprende mercadotecnia. Que tu cliente sepa que “no sólo haces monitos y cuentas chistes”. Si sabes cómo está el mercado; más que tu Cuentas, más que tu Cliente, ¡YA CHINGASTE!

Tan tan.

El güey que escribe en el Diván del Copy tenía un desmadre con los proyectos actuales; por eso, había tardado tanto en escribir este larguísimo POST NÚMERO 100.

Yo, el Diván del Copy, le envío una afectuosa, fortísima y atinada PATADA EN LOS HUEVOS al güey que escribe esto. (¡Con razón tienes sólo 300 followers, cabrón!)

El dia del diseñador se celebra el 28 de abril!!

Los queridos amigos de MECATE celebran el Día del Diseñador 2012 a lo grande. Conferencias, talleres, peda, actividades, cosas para comprar. En fin. Un evento como el que todos los viciosos de la perfección gráfica merecen.
Te anexo el flyer para que lo compartas con tus amigos y para que NOS VEAMOS MAÑANA POR ALLÁ.

También me pirateo la info de su página para que veas el banquete que te prepararon para mañana.

 Aquí va la info del site de MECATE:

CONFERENCIAS

Primero que nada les tengo a los participantes que compartirán su trabajo, experiencias, consejos y demás. En primer lugar estará hablándonos de su trabajo como ilustradorPaulo Villagrán, después nos compartirán su experiencia tan vertiginosa parte del equipo de una publicación que en muy poco tiempo ha adquirido mucha importancia en nuestra comunidad, me refiero a El Fanzine. Después tendremos una exhibición de ilustración en vivo a cargo de uno de los ilustradores más directos, con un humor muy ácido y un estílo muy específico, el buen Omar Mijangos, mejor conocido como 1000 changos. Inmediatamente después uno de los estudios gráficos más representativos del diseño contemporáneo mexicano, que también cuenta con un estílo que los hace inconfundibles, Estudio Zoveck.

MESA DE DEBATE

Para cerrar este ciclo de charlas, se hará una mesa de debate donde veremos cómo los impresores, programadores, publicistas, mercadologos y algunas otras áreas en muchas ocasiones se ponen a “diseñar” y demeritan nuestra profesión. También hablaremos de malas prácticas dentro del diseño y del respeto que deben tener otras profesiones para con la nuestra. Entre algunos de los invitados especiales están Adán Avelar de vecindad GráficaCarlos Cedillo SEO de DXPress y Oscar Uzziel SEO de Vinyles Chiles. Así que la cosas se pondrá muy buena en esta mesa debate.

TALLERES

Mientras todo esto sucede y recordandoles que hicimos el concurso de Amigo imaginario, tendremos como invitados de honor a los niños ganadores de dicho concurso y para que ellos también celebren con nosotros diseñando, los invitamos a participar en algunos talleres que tendremos cortesía de Lumen, Faber-Castell y Mecate


EXPOSICIÓN

Y como lo prometimos también expondremos los dibujos de los niños ganadores con las re-interpretaciones que hicieron grandes ilustradores mexicanos.

GRAFFITI

También habrá pinta de una camioneta por el excelente graffitero Stnk.

BAZAR GRÁFICO

Por otro lado el evento comenzará a las 11:00 a.m. con el bazar gráfico donde habrá varias marcas de diseño independiente mexicano y muchísimos productos muy creativos y de muy buena calidad. Comenzará a las 11:00 y estarán instalados durante todo el tiempo que dure el festejo. No pueden dejar de darse una vuelta porque todos ellos donarán productos de sus marcas para estarlos regalando durante el evento en diferentes mecánicas.

FIESTA

La cosa no acaba ahí como ya se está volviendo tradición desde hace 3 años cerraremos con una fiesta como se debe con música a cargo de los DJ’s Tamina, Julio Roga, Sokio y Wachicol Radio Power desde Aguascalientes’n. Y con el poder del Rock tendremos a dos bandas muy buenas, Perú 77 y Radical Punto de Quiebra.

Así que no falten, recuerden comienza a las 11:00 a.m. la cita es en Francisco Álvarez de Icaza 15-B, Col. Obrera. Es ENTRADA LIBRE.

Tendremos algunas otras sorpresas y les dejo la fan page de el Día del diseñador de Facebook para que den like por favor, ahí encontrarán información más detallada del festejo. No olviden agregar en Twitter a @_mecate y a @DiaDelDisenador y usar el hashtag #DiaDelDiseñador, hagámoslo nuevamente TrendTopic.

El día del diseñador VS El día de mi dupla

El tipo me cagaba. Yo, como buen trainee, saludaba a todo el mundo y hacía un esfuerzo titánico por aprenderme el nombre de todos y su función en la agencia. Aunque sabía qué hacía este güey y su nombre, me cagaba.

¿La razón? Era el único que no me respondía el saludo cuando me lo encontraba en la impresora de color, el único que se seguía de largo cuando llegaba en la mañana sin, siquiera, hacer un movimiento ligero con la cabeza para ahorrarse el buenos días.

El tipo, realmente, me cagaba.

Como sucede en toda agencia con gente importante que se aburre, se anunció una reestructura. “El equipo A y el C se unen, el B desaparece, el D se va con el E” y demás ocurrencias gerenciales. Yo, como buen trainee, me quedé chiflando en la loma sin saber en qué grupo estaría.

Finalmente, uno de los directores creativos apareció en mi lugar y me pregunto “¿Tú eres fulanito? Ah, bien. Estás conmigo. Bienvenido al equipo.”. Así. Seco y sin mayor emoción por cargar con un novato, me llevó a conocer a los demás integrantes del grupo.

Ahí estaba él. El tipo que me cagaba.

Sutanito va a ser tu dupla”. Sí. Me habían puesto de dupla con el tipo que me cagaba, el que no me contestó ni un saludo y que, evidentemente, tenía un mayor rango que yo.

MADRES. MADRES. MADRES.

A partir de ese momento, comenzamos a saludarnos.

A partir de ese momento, comenzamos a crear.

A partir de ese momento, comenzamos a reír en cada peloteo, a compartir nuestros secretos, a diseñar juntos, a redactar juntos, a aprender juntos.

El tipo que me cagaba fue mi dupla por un año y medio. Hoy, el tipo que me cagaba es el único con el título “MI HERMANO”.

Entre pixeles, tomas de fotos, CMYKs, RGB’s, cuatricromías y muchas risas, el tipo que me cagaba, es mi mejor amigo y daría la vida por él.

Este post está dedicado a él, al mejor amigo y dupla que alguien haya podido tener. 

Gracias, hermanito, por enseñarme tanto y hacerme el copy que hoy soy.

FELICIDADES A TI Y A TODOS LOS DISEÑADORES EN SU DÍA.

Los chismes de agencia VS el “Mi puerta siempre está abierta”.

Siempre he vivido en departamento.

¿Las ventajas? No hace frío y todo está a dos pasos. ¿Desventajas? Varias.

Por ejemplo, un departamento se sobrecalienta en estos días.

Por ejemplo, también se pueden perder las llaves en un departamento; lo que pasa de descuido a estupidez rotunda.

Por ejemplo, la ausencia de privacía. Todo se oye en un departamento. Tanto lo que pasa dentro de él, como lo que sucede abajo o arriba, si el edificio no tiene paredes muy gruesas.

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Cuando era un niño pequeño, había ocasiones en que la puerta de la recámara de mis papás se cerraba. Lo que pasaba dentro, era un enigma para mí. (Afortunadamente, agrego.)

Hace unos días, platicaba con uno de los chiefs de la agencia que me preguntaba sobre algunos “dimes y diretes” que rondaban el radio pasillo de la agencia.

Y sí. En ocasiones es difícil explicarle a alguien “del H. Board” que no te pagan para contar, desmentir o aclarar chismes sino para hacer creatividad; por ello, decidí explicarle que la estrategia que estaban utilizando para manejar las cosas, era parecida a lo que ocurría en el departamento donde crecí.

Al final, todo se reduce a lo mismo: SER CONGRUENTE.

Si tu filosofía personal incluye que “las puertas siempre están abiertas”, que siempre estén abiertas. Si tu filosofía personal implica una red de secrecía total, que así sea. La gente que trabaja para ti va a adaptarse a cualquiera de las dos que escojas.

El problema ocurre cuando no haces lo uno, ni lo otro. La puerta no está ni tan cerrada ni tan abierta y, cualquiera que se asome, va a enterarse de cosas que, quizá, no sean tan gratas.

Por ello, seas presidente, VP, director o asociado, si dices que las puertas están abiertas, infórmale a tu equipo de toda decisión. Entre más informados estén, menos riesgo de chisme hay. Si decides tener una estrategia de Interpol, entonces mantén la puerta cerrada en todo momento y que la gente se entere cuando se tenga que enterar.

En toda agencia hay chismes. Lo mejor, es que traten sobre quién se dio a quién el pasado viernes de chelas, en vez de a quién le van a dar aire.

Siempre he vivido en departamento. Desde hace años, trabajo en uno: el departamento creativo. Desde que es mi responsabilidad, intento dejar la puerta siempre abierta.

No sé tú qué pienses, pero vengan de arriba, de abajo, de al lado o de afuera, los chismes en las agencias son tan molestos como cachar a tus papás poniéndole.

Lo que quiere cliente VS lo que ofrece la agencia

Algunos amigos me critican porque mastico los hielos cuando ya me acabé el refresco.

Los entiendo si son de los que se encrispan al escuchar el “crack” de hielo contra muela. Los veo feo si sólo se trata de obligarme a pedir otro refresco en vez de estar “exprimiendo los hielos”, como dice uno de ellos.

Digamos que no me gusta el desperdicio de hielos.

Hace algún tiempo, tuve una clientecita que se resistía a que sus comerciales estuvieran en formato 16:9, porque se “desperdiciaba lo de arriba y lo de abajo”. No importaba que se vieran más bonitos, que luciera más su producto al final del anuncio, que hubiera más campo de visión. Tuvimos que reencuadrar para dejarlo en un formato donde “todo se aprovechara”. La clientecita dijo “Será muy cinematográfico, pero no lo quiero”.

Era un desperdicio de cuadro.

Hace algún tiempo, tuve un clientecito que nos obligó a cambiar de locutor institucional porque “habla muy lento y quisiera meter más cosas en el radio”. No importaba que los radios se oyeran súper correteados, que se volvieran ruido ambiental, que la gente no se enterara ni de lo uno ni de lo otro.

Usar al locutor “lento” era un desperdicio de dinero.

En repetidas ocasiones, he tenido clientes -y sé que tú también los has tenido- que piden una campaña enorme para comunicar que cambiaron de imagen, empaque, logo. No frasco. No fórmula. No precio. No presentación. Sólo de imagen, empaque o logo.

Sin importar cuántas veces les digas que a nadie le importa un carajo el cambio, que no es un driver de compra, el cliente insiste, la campaña se hace, el comercial sale al aire, los carteles se pegan en la tienda, se hace la medición posterior, los resultados salen del nabo y el cliente se enoja por el desperdicio presupuestal que fue pedirnos hacer la campaña.

Gastar dinero en algo que sólo le importa a un gerente de marca y que al consumidor le vale madre, sí es un desperdicio.

Hace algún tiempo, tuve una clientecita a quien le sugerimos cambiar el empaque de su producto (una madre para aliviar el dolor causado por golpes) porque se veía demasiado anticuado para el alto precio que tenía. La clientecita se alteró al pensar que sus actuales consumidores regulares podrían llegar a la farmacia, pedir el producto, darse cuenta que había cambiado y pensar que era otro. (Yo no sé quién será ese imbécil consumidor que tanto se cae y que tiene que estar comprando y comprando algo para aliviar el dolor causado por los golpes)

Lo único que intentábamos era buscar lo mejor para la marca. Lo único que la clientecita buscaba era no ponerse en riesgo ante su jefe por tener que gastar en nuevos empaques.

No atreverse a cambiar es un desperdicio de tiempo, de ganancias, de mercado y del lugar que podría ocupar alguien más visionario y valiente. (Y discutir con ella, un desperdicio de saliva)

A algunos clientes les cuesta trabajo pensar en el concepto desperdicio porque, generalmente, sólo se fijan en lo que les “cuesta” a ellos.

  • Lo que es un desperdicio, es que el asistente de marca haga un brief, que el gerente de marca no lo revise porque está atorado en junta, que cuentas lo pase tal cual a creativo, que creativo no cuestione, que la creatividad se haga, se presente al Director de MKT y pregunte “¿Qué es esta mamada?”.
  • Lo que es un desperdicio es correr en noviembre para pedir campañas que se filmen en dos días porque hay que acabarse el presupuesto del Q4 para poder pedir más en 2013.
  • Lo que es un desperdicio es tener una gran marca y hacer siempre lo mismo.
  • Lo que es un desperdicio es seguir con la misma agencia sólo porque llevan 45 años trabajando juntos, aunque ni unos ni otros estén felices de esta relación que lleva a las mismas ideas año tras año.
  • Lo que es un desperdicio es gastar tanto en focus groups para calificar creatividad como si se tratase de un examen profesional, en vez de aplicar la misma regla al producto que, seguro, pasaría de noche ante las doñas de las sesiones.
  • Lo que es un desperdicio es calentar la silla y entibiar la marca.
  • Lo que es un desperdicio es ignorar las propuestas de la agencia que, por más locas que parezcan, pueden hacer que tu marca destaque.
  • Lo que es un desperdicio es ser un me too de la categoría.
  • Lo que es un desperdicio es hacer siempre lo mismo con los mismos.

Lo que es un desperdicio es no atreverse, Cliente.

CONFÍA EN TU CUENTAS. CONFÍA EN TU CREATIVO. CONFÍA EN TU PRODUCTOR. CONFÍA EN TU AGENCIA.

Te aseguro que tu agencia CONFÍA EN TU PRODUCTO… si no, no lo manejaría.

Cómo REALIZAR una entrevista. Guía Básica.

Los publicistas somos seres muy peculiares; en especial, los creativos. Si bien no es una generalidad, sí somos unos juguetitos de plástico con grandes rebabas de ego que nos impiden ser medianamente perfectos.

Por ello, y aunque sí tenga entre las filas de mi twitter al copy Sr, al Asociado, al Director Creativo y algunos que otro VP o dueño de agencia, sé que es más difícil dar consejos a un sector que, según su descripción de puesto, lo debe saber todo.

En fin. Intentaré darte mi opinión sobre cómo debe ser una entrevista de trabajo, tomando como punto de partida las entrevistas a las que he ido desde que empecé, las que he realizado desde que tuve chance de hacerlas y los errores en ambas.

Tómalo. Déjalo. It’s up to you.

HAZ BUENAS PREGUNTAS

Veo realmente difícil que tengas una instrucción real para hacer entrevistas; del mismo modo que muchísima gente de Recursos Humanos de las agencias tampoco tiene una puta idea de cómo llevar a cabo una entrevista eficaz.

    • “¿Cómo te ves de aquí a cinco años?”
    • “¿Por qué quieres trabajar en publicidad?”
    • “¿Te costó trabajo llegar a la agencia?”
    • “¿Qué sabes del trabajo de la agencia? / ¿Qué sabes de MI trabajo como creativo?”

Éstas son algunas de esas preguntas que escuché varias veces del Asociado o Director Creativo y del ocasional Copy Sr a quien le encargan entrevistar a alguien para no tenerlo esperando.

Es obvio que lo que se ve se aprende. Al paso del tiempo y la repetición, todo el mundo termina haciendo las mismas preguntas pendejas.

Igualito que como recibes un brief y cuestionas sólo lo importante (espero), anota tus preguntas previamente:

¿Qué necesitas de la persona que buscas profesionalmente?

¿Qué necesitas de la persona que buscas personalmente?

OK, tu entrevistado no tiene experiencia. ¿Con qué va a suplirlo?

OK, tu entrevistado sí tiene experiencia. ¿En qué? ¿Te sirve?

APAGA EL EGO

Cuesta un huevo, pero se puede. El chico o la niña que vino a verte, vino a hablar de sí mismo para convencerte de que es la persona que buscas. Le vale madre qué hiciste cuando empezaste, cómo conseguiste tus 35 leones, cuánto batallaste para encontrar tu primer trabajo. Deja que sean ellos quienes hablen.

Sé puntual

Ir a una entrevista, estresa. Ir a una entrevista y estar esperando, estresa. Ir a una entrevista y estar esperando con la tensión de ver el reloj porque tienes que volver a tu chamba, estresa MUY CABRÓN.

Si tu entrevistado tiene chamba, seguramente, tuvo que inventarse que fue al doctor para ir a verte y el trabajo se le está acumulando en la oficina mientras tú estás en el futbolito.

Si a nosotros nos caga que un cliente nos deje horas esperando sólo porque tiene el poder de hacerlo, ¡¡no lo hagas tú!! Si quedaste a una hora, atiéndelos a esa hora. Si te atoraste en una junta, tómate 15 segundos para mandar a alguien que avise a recepción.

RELÁJALOS

Quizá seas un don nadie del medio, quizá seas una leyenda publicitaria. En cualquiera de los casos, el chavito que tienes enfrente se está cagando de los nervios.

No se trata de hacerles plática ligera para calmarlos, pero tampoco te pongas en el papel de sinodal en examen profesional cuestionándole cada punto que puso, cada pixel que usó.

Ya podrás torturarlos cuando los contrates.

“MUÉSTRAME TUS MEJORES 2 TRABAJOS”

Entiendo que todos andamos en llamas todo el tiempo; sin embargo, si puedes evitarte esta frase, mejor. Créeme que yo le doy el tip ya a todos los que me preguntan de llevarte sólo sus 5 mejores piezas; pero cortarlos de tajo diciéndole “A ver, güey: sólo muéstrame los mejores 5 porque tengo junta en 2 minutos” es una auténtica culerada.

Si tú eres puntual en el ritmo de la entrevista, no tendrás que correr.

Si se te trepó una junta, ¡¿para qué le diste esa hora del entrevista al chavo?! Ahora te chingas el book completo. POR PURO RESPETO.

Tú mejor que nadie lo sabe: tus ideas son tus hijos y a todos nos gusta presumirlos aunque estén feos como el carajo.

HABLA CON LA NETA

Quienes me conocen saben que siempre hablo a calzón quitado, duela o no duela. Si lo que estás viendo no te gusta, dilo. Si la persona entrevistada no tiene ni un pequeño chance de quedarse con la plaza, dilo en su momento. No le salgas con “voy a seguir viendo más gente pero tienes cosas chidas” si no es cierto.

No se trata de ser un auténtico culero. Se trata de decirle la verdad a la gente para que cambie y mejore.

Si no tienen oportunidad, que lo sepan cuando salgan de tu oficina.

 

Entrevistar no es tan complicado si le dedicas dos minutos (o neuronas) para ver qué es lo que estás buscando.

 

Y una última acotación: piensa que así como tú los estás evaluando, ellos también pueden evaluar con quién trabajarán. Si ven una entrevista sin pies ni cabeza, sabrán que les depara una vida de sufrimiento. Si ven una entrevista organizada, sabrán que no sólo trabajarán con alguien chingón; también aprenderán chingón de ti.

Échale ganitas. Dedica tiempo. Ellos, como tú, aman esta cosa de la publicidad.

Cómo comportarse EN una entrevista. Guía Básica.

Es un hecho sobresaliente que gran porcentaje de mis followers en Twitter son trainees o aún estudiantes de Comunicación, Publicidad o afines. Esto me llena de gusto… y de nervio por la gran responsabilidad que tengo con cada cosa que escribo acá o en un tweet.

En fin. Una de las cosas que más he notado en estos críos y futuros redactores, artes, cuentas, etcétera, es la nula idea de cómo armar un book, cómo perseguir la entrevista o al entrevistador y demás.

Como sabes si eres de esos algunos que ya tienen tiempo siguiéndome, las asesorías de CVs y books las hago vía mail, diciéndoles qué está bien, qué está mal, qué falta.

La entrevista, por otro lado, es un tema muy distinto.

Lo que pongo a continuación, funciona si vienes a entrevista conmigo: no es una generalidad dado que cada persona que te entreviste trae cosas tan diferentes en la cabeza para entrevista como las tiene para crear.

Dicho lo cual, los consejos:

    • Sé que el Behance tiene toda la onda del mundo y que sólo es copiar y pegar el link, PERO… siempre lleva contigo un CV impreso con foto y un usb con tu chamba. Sé que andar por la vida regalando USBs, CDs o lo que sea, no es lo más económico, pero servirá para que después pueda asociarse cara con trabajo.
    • A mí me vale madres si vienes encuerado a la entrevista; sólo ten en considereción que, si aplicas para Creativo, no vienes a entrevistarte para ser abogado. Hay mucha gente que ve tacón, vestidito o corbatita y descarta. Yo no, pero ¡aguas!
    • La mayoría de nosotros, tengamos el puesto que tengamos y aunque que parezca lo contrario, andamos en chinga. Trae tus mejores 5 piezas escogidas. Puede ser que se te antoje dejarlo hasta el final, como si fuera el postre. DON’T DO IT. Si se me encima tu entrevista con una junta, ya no los vi.
    • La mayoría de nosotros, tengamos el puesto que tengamos y aunque que parezca lo contrario, andamos en chinga. Si te preguntan algo puntual, contesta puntual. ¡Al grano! Si te pregunto cuál fue tu materia favorita durante la carrera y, tras 15 minutos no llegas a la respuesta, ya me dijiste que tienes una nula capacidad de síntesis.
    • La mayoría de nosotros, tengamos el puesto que tengamos y aunque que parezca lo contrario, andamos en chinga. SÉ PUNTUAL. Si vives hasta casa del coño, calcula tu tiempo para estar antes de tu cita. Si vives cerca de la agencia, no te confíes. Si no vas a llegar, avisa. Que me cancelen una entrevista 15 minutos después, que no me la cancelen siquiera o que me tengan 45 minutos esperando como pendejo, es algo que ni a un cliente le perdono.
    • Muchas divas buscan divas o público que aplaude divas. Afortunadamente, muchísimos creativos que conozco y yo, no los estamos buscando. Si fuiste el mejor de tu clase y ganaste el concurso de diseño del cartel “SE BUSCA MUCHACHA ACTIVA” de la fonda de la esquina, me vale madres. Conmigo, empiezas desde el momento en que empieza la entrevista y me importa más lo que vayas a hacer a partir de ahí. En pocas palabras: NO VENGAS A ENTREVISTA CON ACTITUD MAMONCITA.
    • Quizá los que trabajamos desde hace mucho tiempo, conocemos perfectamente el concepto “Perseguir la chuleta”. Esto se refiere a chingarle para conseguir los billetes que llegan cada la quincena. En el caso del trainee que quiere trabajar, perseguir la chuleta es hacer lo que sea necesario para conseguir el puesto: cambiarse de ciudad, despertarse temprano, sufrir con el tráfico. Es matar por entrar a publicidad. Si me sales con que te mande mapita para llegar a la agencia, si quieres que te cambie el horario de la entrevista por tercera vez, si quieres mandarme tu CV para que yo lo imprima porque no tienes dónde en casa… FUCKIN’ FORGET IT. Conmigo no vas a trabajar.

Como dije en otro post, la Publicidad es para los que AMAMOS este trabajo.

Que se cuela uno que otro que sólo viene a farolear, a facebookear, a trabajar en Adidas, a decir groserías en su lugar de trabajo, al futbolito o al ping-pong, a mamonear o a pendejear gente, se cuela.

Y si ya leíste todo esto, acabas de pasar el filtro del interés. Eso me deja claro que, si bien aún no la terminas de amar, sí ya estás coqueteando muy bien con la querida Publicidad. En una de ésas, te afloja y fajan. Tú síguele…

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Un consejo del amigo eljara se agrega a esta lista:

    • “A mí tampoco me importa como vengan vestidos pero una cosa es que apliquen para creativo y otra que parezca que se acaban de despertar. Sí, es chido trabajar en jeans, t-shirt y tenis, y no importa si a la entrevista vas así… pero una cosa es llegar en jeans y t-shirt limpios y otra es como si vinieras del antro, en pants, en bermudas… hay de fachas a fachas.”

La mentada VS la sonrisa

Supongo que, desde bebé, me han intrigado los ojos de las personas que me rodean.

He conocido ojos que me gustan, que me intrigan, que me excitan, que me atemorizan. Chiquitos, grandotes, medio bizcos, con pestañotas, calvos, con lunares. Los ojos siempre me han llamado la atención.

Hace poco, filmé con una niñita que me cautivó. Tenía unos enormes ojos aceitunados con esa miradita con la que, aunque la boca no se mueva, sabes que está sonriendo.

Hace un poco más, recibí el reclamo de una doña de Cuentas por cierta mirada que, según ella (y yo), le lancé tras un comentario imbécil ante cliente.

Hace aún más, vi por primera vez -y mucho después que muchos amigos míos- Friends. Lo confieso: Rachel Green (a.k.a. Jennifer Aniston) me trajo y me sigue trayendo de nalgas desde entonces.

Supongo que lo que más me gusta es todo lo que dicen esos dos ojazos verdes.

“¿Y hasta qué chingada hora va a hablar este cabrón de Publicidad?”, te estarás preguntando. Bueno… Aquí va.

En discusiones internas o en presentaciones ante cliente que acaban en agarrón de chongo, me ha tocado ver cómo la gente ya tiene el argumento en la punta de la lengua sin detenerse a VER lo que los ojos de su interlocutor está diciendo. Si tienes a cliente enfrente, a tu VP, a tu Director Creativo, a tu jodona de Cuentas, REALMENTE observa sus ojos. Aprende a leer lo que está pensando y sintiendo; para bien o para mal.

Cuando estamos evaluando casting para un comercial, tanto agencia como cliente, inician una crítica imparable del talento. Analizan si se parece a equis o a ye; si está buena o buenísima. A la hora de la hora, la sabrosa en cuestión es un tronco al que no le sacas una sonrisa o una chispa en los ojitos.

En publicidad, no funciona tan bien trabajar con gente de mecha corta. Cuando estés defendiendo una idea, una campaña, un argumento, OBSERVA a la persona con la que hablas, espera tu turno y defiende basándote en lo que te digan su mirada y las palabras que salieron de la boca. Y si no hay qué decir, sólo sonríe, asiente con la cabeza, da el avión y haz lo que te digan las tripas.

Esto te servirá mucho en tu carrera. Te lo firmo. (Si no, cuando menos no quedarás como el necio que habla y habla sin escuchar lo que dicen los demás)

Seremos publicistas pelados pero, ante todo, somos damas y caballeros. Que las groserías las hagan los demás.

Este es un post dedicado a todas esas personas que aún no entienden que aquella sonrisita sumada a cierta mirada mía, equivale a mil mentadas…

-Cuando interrumpen.

-Cuando se meten con la gente de mi equipo.

-Cuando se meten con las ideas de mi equipo.

-Cuando se meten con mis clientes.

-Cuando se meten con mi gente (de producción, de cuentas)

-Cuando se meten con lo que más amo: hacer publicidad.

Las lagrimitas VS la pasión

Siempre me han cagado los niñitos consentidos y sus berrinches.

Según dice mi mamá, ni de bebé lloraba. Según contaban las maestras, de niño no hacía berrinches. Teniendo eso como soporte, te confieso que soy hijo único y que, según dictan los cánones, DEBO ser hijo consentido… Sin embargo, me puedo preciar de no serlo: ni fui hijo ni niño ni creativo consentido.

Siempre me ha gustado partirme la madre solito para conseguir lo que quiero.

Cuando terminé la carrera, empecé a buscar chamba; si se me cerraban las puertas en una agencia, lo intentaba en otra y en otra y en otra. Un proceso que duró un larguísimo año.

La agencia que, finalmente, me dio la oportunidad, tenía a una secretaria con la que hablaba diario, cinco o seis veces por semana, intentando conseguir citas para entrevista.

Cuando empecé como trainee, pique piedra en mi equipo y en todos los demás. Terminaba los 400 encargos de mi tiránico Director Creativo Asociado y corría a mendigar trabajo en los demás equipos o con las chicas de Cuentas; si no había, le pedía a los directores de arte que me dejaran ver cómo usaban Freehand, Photoshop o lo que fuera. Cuando ya le había agarrado el pedo, les pedía que me dejaran hacerles propuestas gráficas, recortarles las fotos, escanear, montar las piezas en cartones.

A los tres meses de haber iniciado en publicidad, recibí mi primer oferta para cambiarme. Al cuarto mes, la segunda. Apenas era trainee y ya me estaban hablando de cuatro agencias. Todas las rechacé. Yo quería hacer carrera en la primera agencia que me dio la oportunidad de ser trainee y que me correspondió a los 3 meses al nombrarme “copy jr”.

Conforme pasaron los años, rechacé esos brincos abismales de puesto y responsabilidades, manteniéndome firme en mi idea de ser “el mejor trainee y no el peor copy jr”, “el copy jr mejor pagado en vez del copy sr al que se le paga poco por lo poco que sabe hacer”. Durante este tiempo vi cómo muchos aprovechaban esas oportunidades que yo rechazaba para “crecer”.

Lo sé. El dinero. El puesto. El ego. Todo influye para decir que sí.

¿Mi consejo? Tal vez puede ser el peor monetaria y egocéntricamente hablando, pero creo que es algo que te ayudará a ser un pobre feliz y orgulloso de ti mismo. SÉ LO QUE DEBES SER Y SÉ EL MEJOR. No importa qué tan flashy sea el título: especialízate y vuélvete un máster de tu puesto para poder saberte capaz de pasar al siguiente escalón.

Todo esto viene a colación por todos esos berrinches que me ha tocado ver últimamente con una tercia de chiquitines que le dijeron sí al puesto sin estar bien maduritos.

Hoy, lloran cuando el trabajo los rebasa… Lloran cuando no saben cómo resolver un problema… Lloran cuando les rebotan una campaña sin estrategia, concepto o idea… Lloran cuando se desvelan dos horitas… Lloran cuando los de cuentas piden que los saquen de una marca porque “nomás no le dan al clavo estos chavos”… Lloran cuando los demás les intentamos explicar cómo llevar a cabo sus procesos de una manera, digamos, más profesional.

Lloran, lloran y lloran. Y me caga.

Perdón pero, neta, no soporto a los niñitos consentidos y sus berrinches.

El escote VS el talento

De un tiempo para acá, le he estado haciendo más caso al twitter que a mi amado blog. No lo niego, ha estado divertido estar pensando hashtags que le gusten a la banda y he disfrutado mucho la participación de algunos followers para crear verdaderas joyas tuiteras (cc @sam_superstar y @Lula_ghf).

Lo que me llamó más la atención, es que la cooperación vino del departamento de cuentas; no porque no haya ingenio en el departamento, sino porque son quienes normalmente son más atacados por los creativos.

Del mismo modo, me llegaron DMs cuestionando a mi equipo de Cuentas o cuestionando por qué me llevo tan mal con ellos y ellas.

Por un momento pensé que aplicaba eso de “siempre es más verde el pasto del vecino”; pero creo que no.

Por un momento, pensé que no había “tan buenos escotes”. Tampoco era eso… aunque no los haya.

En general, me gusta rodearme de gente positiva, comprometida, valiente, divertida, integrada, apasionada, que haga equipo.

Así de breve: por mí, podrían venir con las tetas de fuera. Prefiero a mis twitteras y twitteros de Cuentas; a quienes no necesito conocer en persona, para saber que la publicidad es su vida… Y no sólo un entretenimiento de lunes a viernes.

(Además, soy más de pompas que de racks)

El escritor frustrado VS el publicista satisfecho

Creo que después profundizaré más sobre el tema en un post más extenso.

Por ahora, quiero que disfrutes este corto -quizá ya lo viste, quizá no- que hace de maravilla lo que muchos de nosotros amamos hacer: CONTAR HISTORIAS.

CLIENTES:
Por lo hermosa que es una historia contada en todos sus segundos, les hacemos berrinches.

MEDIOS:
Por lo hermosa que es una historia contada en todos sus segundos, les mentamos la madre a distancia.

CREATIVOS:
Por lo hermosa que es una historia contada en todos sus segundos, no dejen de intentarlo.