EN MI OPINIÓN… el 2014, en resumen.

Es difícil decir adiós. De hecho, creo que no hay cosa más complicada en la vida que despedirse, despedir o ser despedido.

Hoy, con este post, quiero despedir al 2014… el que podría pasar dentro de mi historia personal, como “el peor año de mi vida”.

Este 2014 fui bastante flojo en cuestión blogging y, por eso, quizá no lo notaste. Mientras el blog de ofertas de trabajo casi no falló cada martes de chamba, éste, el blog que lo inició todo, permaneció callado salvo el post ególatra que celebraba los 10,000 followers en twitter. Fuera de eso, intenté mantener la buena cara todo el año en facebook y twitter.

Si bien la razón de este espacio era ofrecerte un lugar de catarsis (profesional y personal), sabemos en el fondo que es, primordialmente y como todo lo que uno escribe, una catarsis propia.

Así pues, hoy llegamos al 30 de diciembre del 2014 y me doy cuenta que no hay vuelta atrás: lo que se escribió, se escribió; lo que se quedó en silencio, ahí quedó. Podría quedármelo dentro, pero creo que es muy justo que comparta contigo que has estado ahí, de forma anónima, de forma presencial, apoyándome, leyéndome, bromeando, interactuando, conmigo.

Y sí: el 2014 está marcado ya en mi biografía como un año muy duro. Quizá por eso, me costará más trabajo que nunca decir adiós.

Decirle adiós a una muy mala decisión profesional. Contrario a lo que pensamos el buen Rousseau y yo, la gente no es buena por naturaleza. Lo sé. Insisto en confiar ciegamente e insistiré en ello hasta que me muera… pero hay gente demasiado culera en el mundo. Hay que tener cuidado con ellos y decirles adiós con un portazo en el momento correcto.

Decirle adiós a uno de mis mejores amigos. A meses de su partida, no he podido llorarlo como se merece. Simplemente, no lo he logrado y, siendo francos, creo que nunca llegará el punto en el que sentiré que “lo he llorado lo suficiente” porque, siendo aún más francos, no quiero decirle adiós. En mi mente y corazón, siempre estará aquí abajo.

Decirle adiós a uno de los mejores capítulos de mi vida. Este año aprendí que no hay nada más complicado, más imposible de hacer, que cerrar una gran historia. Ese vacío que queda cuando terminas un libro que te encantó, multiplícalo por millones al preguntarte “¿Y ahora? ¿En serio terminó? ¿Qué va a pasar ahora?” y entender que, al final, eso no es el final. Así se sintió, se siente y se sentirá. Simplemente, cambiamos. “Simplemente” y no tan “simplemente”. Le dijimos “adiós” a ese capítulo, pero los protagonistas siempre estarán. Como sea, dolió como el carajo.

Decirle adiós a la soberbia. A veces, nos cegamos. A veces, nos creemos invencibles. A veces, creemos que todo lo podemos, sin tener que pedir ayudar. A lo largo de este año, me di cuenta de cuánto abuso del uso de la frase “a veces”, pues son más bien pocas o nulas, esas ocasiones. Le digo adiós a ese güey, detrás del Diván, que pensó que podía solo con todo… cuando, en realidad, es con los amigos, con la familia, con la gente que te quiere y se preocupa por ti, como sales adelante. Son demasiados años a tu lado, pero tengo que dejarte ir… tremendo mamón.

Decirle adiós a la incertidumbre. Necesité tocar fondo en múltiples aspectos de mi vida, para entender qué es eso que me aterra más que los payasos o las alturas: no saber qué hacer. Acostumbrado a tener todas las respuestas, quedarme mudo este año fue una experiencia igualmente horrible, que estresante. Casi terminaba el año y yo, el güey detrás del Diván, seguía con la misma duda irritante y molesta de no saber el curso de las cosas.

Este año, ha sido muy difícil ser el Diván. Te lo confieso.Por un lado, el proyecto me trajo cosas muy malas durante el 2014 que, en ciertos momentos, me tentaron a cerrarlo definitivamente. Por otro lado, mantener esas frases motivacionales de los lunes de #BuenaSemanaBuenasIdeas mientras sientes que el mundo se te viene encima, no ha sido sencillo en absoluto. Sí: fue difícil, pero aquí seguimos.

Hay años, personas, sucesos, dolores, heridas, ausencias, presencias, partidas, llegadas, rupturas, uniones, que nos marcan. Este 2014, que casi desde el inicio pintó para ser el peor año de mi vida, está ya terminando. Con aprendizajes carísimos, con cicatrices, con huecos sin llenar, pero ya… ya se terminó.

#ALaChingada2014

 

divan

El Diván 2011 vs El Diván 2014

Hace poco platicaba con alguien de Sinaloa sobre el origen del Diván del Copy. Si eres de aquellos primeros aventurados que siguen aguantándome cuanta mamada escribo, ya te sabrás la historia; si eres relativamente nuevo, te advierto: voy a contarla. Si eres ese alguien de Sinaloa, lo siento… va de nuevo.

Screen Shot 2014-05-03 at 11.37.20 PM

En realidad, todo pasó un lunes… un lunes 28 de marzo del 2011. Había tenido un muy mal día en la agencia donde trabajaba en aquel entonces y, bastante harto de la situación, decidí poner a buscar trabajo en otra agencia. Detalle: todos buscaban “Director Creativo con experiencia en digital” y, honestamente, mi twitter y mi facebook no eran, ni por error, referente de “caso de éxito digital”. Vamos: ni siquiera estaban interesantes. Hacía lo mismo que todos: “Qué tráfico”, “Qué buena pasta me estoy echando” y ese tipo de cosas que a nadie le importan.

En ese momento decidí hacer algo que, en algún momento de la vida, me había hecho muy feliz: escribir un blog. A la par, abrí otra cuenta de twitter. A ambos, las bauticé con lo que serían para mí: un diván donde podría sacar toda esa mierda que traía dentro.

Aquí, hago la aclaración y doy el merecido aplauso: la gran inspiración fue esa cuenta de @soytrainee que le hablaba a la banda sobre lo que se vive al empezar en una agencia.

Una vez hecha la cuenta de twitter y una vez escrito ese primer tweet, volví al blog y comencé a escribir… y todo cambió.

Cuando me di cuenta, no estaba tirando mierda sino hablando con ese trainee que se emocionaba con cada proyecto que le caía en las manos. De repente, el tal Diván del Copy me empezó a cargar la pila.

Siguieron los posts en el blog, los tweets; se unieron los posts de facebook, las dinámicas entre Community Managers, los wallpapers, los hashtags kilométricos y, de pronto, sin saber ni cómo, tenía ¡500 followers!

La cabeza me explotó. Nunca supe cómo se habían enterado de mí.

Hace poco, llegamos a los 10,000 followers en Twitter. Poco para otras cuentas, muchísimo para una que tiene un nicho: publicistas.

Y sobre todo: 10,000 followers por quienes me he esforzado a dedicarles tiempo, bobadas, chamba. Ha sido complicado unir mi trabajo real con este “hobby” increíble. Ha sido un trabajo durísimo, pero fue delicioso ver ese 10K.

EDDC

De broma, había pensado que ése sería el límite. Que un chiste que llegara a los 10,000 followers, debía irse con dignidad… y no como esas series gringas que estiran el chiste temporada tras temporada tras temporada, hasta que a la gente le da hueva.

Al parecer, a ti que estás leyendo, aún no te doy hueva… y te lo agradezco.

¿Hasta dónde llegará el Diván? No tengo ni la más puta idea.

¿Cómo llegó hasta aquí? No tengo ni la más puta idea.

¿Cambiará el Diván? Espero que no. Me cagan los inmamables en twitter, facebook y en la vida real y RUEGO por no volverme uno de ellos. Seguiré tan low-profile como he intentado hasta hoy.

Ese Diván del 2011 que no se imaginaba siquiera que 10,000 personas lo leerían, este Diván del 2014 que aún no se la cree y el güey que estuvo y está detrás de ambos, TE AGRADECEMOS tu paciencia, tu complicidad, tu apoyo.

Mira que aguantar más de 30,000 tweets con tarugadas, ¡NO CUALQUIERA!

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.
10,000 gracias a todos ustedes.

Nota desde el exilio. 5 de 10: PURO GOZO + AÑO NUEVO

Siendo franco, al darle un vistazo a los posts del exilio, yo también me imaginaría con pelo largo y con sebo, suéter deshilachado, barba de tres días, ojos hinchados por tanto dormir y una depresión marca perro.

Por ello, esta quinta nota está dedicada a esas cosas lindas que me ha dejado el Diván del Copy y esas otras cosas buenas que he dejado pasar.

Es puro gozo que gracias al Diván, haya aprendido a usar WordPress en vez de blogspot y enlazarlo a Twitter, conectar a éste con Facebook, y a todos los anteriores con Tumblr, foursquare e Instagram… o viceversa. En fin, ha sido divertido picarle aquí y allá y descubrir una app nueva diario: ya no me quedo de a seis cuando se habla de tecnología y redes sociales.

Es puro gozo que gracias al Diván, hayamos ayudado a conseguir sangre, a encontrar niños, a juntar comida, a encontrar doctores y todas esas cosas que no tienen nada que ver con publicidad, pero sí con algo que fue previo a ser publicistas: ser gente con corazón y con ánimos de ayudar. Gracias a ti que le has entrado… y que hasta me has prestado tus boobs para promover la lucha contra el cáncer. (Ya sé: no sé cómo ayudamos, pero, ¡ah qué bien la pasamos!)

Es puro gozo que gracias al Diván, haya conseguido algo que he hecho desde que puse un pie en una agencia: ayudarle a la banda a conseguir chamba. El networking es algo que empecé a hacer desde trainee y que me alegra muchísimo poder hacer, ahora, con más reach (¿Quiubo? Dije “reach”.)

Es puro gozo que gracias al Diván, haya recibido varias propuestas para twittear o hacer menciones en Facebook de productos: es un levantón de ego que, aunque no tenga un “116K followers”, sea considerado como opción. Incluso, es un halago que mis amigos me regañen por no cobrar o sacarle provecho al Diván. La verdad es que disfruto más hacer menciones de los productos que me gustan, las agencias que me caen bien, los proyectos que me mueven y la gente que me resulta interesante. Por eso no vendo tweets, no cobro menciones ni saco provecho económico de esto. Por eso no doy likes cuando me lo piden, ni pido que le den like al Diván. Las cosas así, se ganan y tú, querida lectora, querido lector, tienen mi like total.

Es puro gozo que gracias al Diván, haya sido un éxito algo que empezó sólo como una forma de joder Community Managers: El MortalKombat del Diván. Gracias a él, conocí a muchísima gente muy pro del munso del Social Media de quienes he aprendido horrores. Gracias chicos (Van, Fanny, Romeo y muchos muchísimos más).

Es puro gozo que gracias al Diván, haya hecho tantos amigos virtuales que se han vuelto reales. Gente propia y ajena a la publicidad, que me han enseñado y compartido muchísimas cosas.

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy pueda escribir un post que será revisado de arriba a abajo por ti, querida lectora y querido lector que aplaudirá cuando me encuentre un typo.

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy tenga tan buenos y sinceros amigos de todos los puntos del planeta.

Es puro gozo que gracias al Diván, te haya conocido a ti. Compartir chistes, vivencias, enseñanzas, trucos, fotos, mala publicidad, buena publicidad, wallpapers del Diván, pláticas por DM de twitter, pláticas hasta la madrugada por messenger de FB, risas, eventos, dudas, asesorías, revisiones de books, posteos de ofertas de chamba, narraciones chaquetas de fútbol  y mis hashtags interminables contigo, ha sido un trip.

Es puro gozo que gracias al Diván, te haya conocido a ti. Lo repito porque lo digo de verdad y sigo asombrándome por ver cómo este mundo online esconde a gente tan increíble como tú en el mundo offline. Aunque sea un fiel creyente del destino, ¿cuáles eran las probabilidades de que tú y yo nos cruzáramos, incluso viviendo en la misma ciudad o el mismo país o el mismo continente?

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy pueda decirte de nueva cuenta GRACIAS POR LEERME. Conocerte es un placer, querida lectora. Conocerte es un placer, querido lector.

Es puro gozo que gracias al Diván, hoy pueda desearte un muy feliz 2014. ¡QUE TENGAS UN #BuenAñoBuenasIdeas !

Nota desde el exilio. 4 de 10: PURO OLVIDO

Mi mejor amigo y yo, tenemos la capacidad de tener las conversaciones más divergentes por horas. Nuestro talento para salirnos del tema central es algo que asombra y desespera a quien nos escucha.
Llega un punto en las pláticas donde nos detenemos y nos preguntamos “¿De qué carajos estábamos hablando al principio, que llegamos a esto?”. Como has de suponer, ninguno de los dos tiene ni idea del tema inicial.
En peleas  pasa -generalmente- lo mismo. Hay un punto de máximo disgusto donde alguna de las dos partes involucradas pregunta “¿Por qué carajos empezamos a pelear, que llegamos a esto?”. Y lo mismo: ninguno de los dos lo recuerda.
Con el Diván me ha pasado lo mismo, como ya lo he comentado previamente.
Podría decir que “se me olvidó cómo empezó el proyecto”, pero la verdad es que me distraje. Tal y como nos distraemos mi amigo y yo cuando platicamos o como se distraen dos personas que se pelean. No es que haya olvidado el punto del partida: sólo me fui por otro lado.
A mediados de este año, en forma personal, me pasó lo mismo. Una buena amiga me contó que en una agencia estaban buscando un Director Regional/Grouper/Head o algún título pedorro del departamento de planeación que estaría en contacto con las oficinas de todo LATAM… y me apunté. Un  mes antes, fui a comer con alguien que me proponía dirigir la mitad de una agencia de Relaciones Públicas. ¿Se me había olvidado qué me gusta hacer en publicidad? No. Sólo me distraje. Sólo estuve a punto de irme por otro lado.
Es fácil confundir el olvido con la distracción.
¿Se te olvidan las llaves en casa o te distraes haciendo otra cosa y las dejas en la mesa de siempre? ¿Se te olvida cómo hacer una raíz cúbica o sólo no pusiste atención cuando enseñaron cómo realizar tan sencilla -yeah right- operación?
Yo me distraigo con facilidad, pero no olvido. Estuve a punto de distraerme profesionalmente y me distraje del camino del Diván, pero no olvido el origen y las motivaciones de ambas.
A veces nos olvidamos (distraemos) de nuestro punto de partida. A veces olvidamos  (nos distraemos de) cómo empezó todo. Sin embargo, en el camino, vamos dejando pequeñas piezas que nos recuerdan cuál es el camino a seguir o personas que nos ayudan a no olvidarlo (distraernos).
¿Mi consejo para todas esas pláticas divergentes, peleas, cuentas de twitter/facebook/blogs que pierden todo sentido/profesiones? FOCUS. FOCUS. FOCUS.
Gracias a ti, que me has ayudado a no distraerme del camino por el que inicialmente hice al Diván.
Gracias a ti, que me lees incluso cuando me distraigo del camino.
Gracias a ti, que no serás nunca parte del olvido. Y a todo esto, ¿de qué carajos estaba hablando al inicio de este post?

Nota desde el exilio. 3 de 10: PURA PALABRERÍA

Hace poco, platicaba con un muy buen amigo que es un máster del Social Media, sobre lo extenso de primeros dos posts desde el exilio; por ello, decidí editar estas tercera, cuarta y quinta publicaciones y dedicarlos al silencio y al cierre del 2013. (No. No es que vayan a estar en blanco; sólo seré moderado en lo extenso)
“TRES TWEETS AL DÍA”.
Como ya muchos saben, no tengo ni una célula de Social Media Expert y nunca he pretendido serlo. Lo que he aprendido, lo he hecho a base de tropiezos, accidentes, errores… y preguntas a quienes sí saben.
Al inicio, leí por ahí que había que agradecer que te siguieran dando followback y mandando un DM diciendo “gracias”. Cada uno de esos DMs que mandé, los escribí yo. No eran respuestas automáticas.
En el congreso de Marketeros Nocturnos, escuché en repetidas ocasiones que no hay que hacer más allá de tres posteos al día.
A pesar de los regaños de un “gurú” del Social Media por andar mandando DMs y a pesar de postear MUUUUUUCHO más que 3 cosas diarias, decidí en un punto hacer las cosas como se me viniera en gana.
Sin embargo, a veces hay que guardar silencio para poder reflexionar, para poder escuchar tus propios pensamientos, para poner atención a lo que hacen los demás, para poder aprender.
Por eso estoy guardando silencio. No estoy tirado en el suelo de una cantina ni estoy en Oceánica. Sólo estoy guardando silencio un rato. Estoy dejando de hablar para escuchar y pensar.
Después de esos dos primeros posts desde el exilio, varios de ustedes me han escrito directamente a mi mail o me han enviado DMs o me han escrito mensajes en facebook que me han puesto la sonrisa en la boca.
 
Gracias por ese escandaloso apoyo que me ha hecho delicioso este silencio.

 

Nota desde el exilio. 2 de 10: PURO MIEDO

Estos posts me han costado más trabajo del normal por razones que, tras dar un vistazo a los tweets o mails que recibí como respuesta a la primera nota desde el exilio, le quedaron claras a muchos de ustedes: estoy abriendo mucho la puerta en temas que, aparentemente, no son tan publicitarios como suelen ser en el blog.
Escribir esto, así de personal, da miedo.
MIEDO A PERDER EL ANONIMATO.
En realidad, he intentado desde la creación del Diván que todo sea tan abierto como sea posible, aunque sé que para muchos el morbo de saber quién soy y en qué agencia estoy o cuántos somos y en qué agencia estamos, es grande.
Sabía que eso pasaría desde el principio, pero era algo necesario para que esto funcionara con el propósito inicial con el que había pensado al Diván: no es un personaje que se mofe de la profesión, no es una máscara para joder gente o el trabajo de la gente cobijado de anonimato, no es una herramienta de ligue, no es algo que hice porque estaba aburrido y quería molestar a otros publicistas, no era una forma de conseguir trabajo. El Diván era un espacio para compartir lo que a mí me tocó aprender a golpes; para compartir las cosas que a mí me funcionaron y que no tengo que guardarme como si fueran un secreto industria; para aconsejar a quienes empiezan, a quienes están y a quienes van saliendo de la profesión; para conocer opiniones, para aprender, para escuchar, para ser criticado, para leer, para ser leído, para ser bulleado al momento de tener un typo, de poner mal un acento o equivocarme a la hora de anunciar un oro en Cannes que resultó ser un bronce.
Me sigue gente que me quiere y gente que me odia en la vida offline; me lee gente que no conozco y algunos otros pocos que he decidido conocer en persona por los motivos más dispares: porque necesitaban ser escuchados, porque necesitaban desahogarse con alguien por no conseguir chamba, porque me parecieron personas interesantísimas, porque eran personas inteligentes, divertidísimas y cultas, porque era gente que no tenía nada que ver con publicidad y aún así me seguía; porque fueron gente que, simplemente, un día decidió pasar a saludar y me sacaron una sonrisa por DM, me alegraron un mal día con un mail o me ganaron el corazón con un meme. Esos 32 que saben quién soy, tuvieron algo que me llevó a quitarme el cuadrito azul de encima y decirles, así, cara a cara: “Hola. Yo soy el güey detrás del Diván”.
A muchos los conocí en algún Starbucks (ya saben: me tengo comisión de shot extra ;) ) o en CielitoQuerido (Esos no me dan comisión, por eso no los menciono tanto), en eventos (Día del diseñador o CampusParty) o cerca de sus agencias o escuelas. En todos los casos, yo me moría de miedo.
Entonces, ¿da miedo a perder el anonimato? Sí. Te cuento, querida lectora y querido lector: no da miedo. Abrirse tanto da pavor; sobre todo, porque mi idea fue que nunca nadie supiera qué (quién o quiénes) había detrás del Diván.
Sabía que cada una de esas personas, las conociera previamente o no, tendrían en la cabeza una imagen del tipo (o los tipos) que escribían los posts, los tweets o que hacían los wallpapers del Diván del Copy, con expectativas más altas que la realidad.
Y en eso quedó todo: PURO MIEDO. Al final, tengo en esas 32 personas a buenos viejos amigos que me echaron porras con el proyecto o me ayudaron a organizar la bolsa de trabajo o a hacer el FanPage (que sigo sin entender cómo usar), a buenos nuevos amigos que comparten el secreto conmigo, a gente con quien me escribo whatsapps para compartir éxitos y fracasos, para pendejear, para desearnos #BuenaSemanaBuenasIdeas de manera directa o para echarnos el café y el cigarrito y platicar los chismes del medio.
Los 32 que me han conocido, son personas especialísimas que me han cambiado en muchas formas y que, en su momento y forma, me han cambiado la vida o me han ayudado a hacer del Diván algo mejor (o a corregir los errores antes que empiece el trolleo en twitter)
Son 32 que han compartido conmigo más que tweets. A todos ustedes, mil gracias por abrirme la puerta.
MIEDO A EQUIVOCARSE.
Desde niño, le he tenido miedo al error. Sin que me lo impusieran mis padres, odiaba los taches en los exámenes, las manchas en el uniforme, las arrugas en mis libros.
Eso, cuando lo ves en retrospectiva, da una risa loca por el freakness de las situaciones que ha de vivir el pobre diablo que sea así; pero si se trata de ti, te (auto)compromete a evitar las equivocaciones en la vida.
Poco a poco, el Diván fue adquiriendo credenciales de “experto en ortografía”, “experto en social media”, “experto en creatividad”… que nunca me puse. Mi ortografía es buena porque leo, pero sé tantas reglas gramaticales como me sé el reglamento de tránsito de la Ciudad de México; sé tanto en social media como mis preguntas absurdas que he hecho en redes sociales, me lo han permitido; sé tanto en creatividad como me he equivocado en mis años como publicista.
Resulta que la mejor manera de aprender, fue equivocarme y equivocarme y volverme a equivocar.
Con el Diván, ese miedo que creí superado, renació y creció a proporciones que nunca imaginé: me daba terror escribir un tweet anticipando algo que no iba a pasar, redactar mal un post del blog tan largo, que no me diera tiempo de revisar si no tenía typos, responder un mail del Diván desde la cuenta de la agencia o viceversa (un saludo cordial a esas dos personitas, de las 32, que se enteraron así).
Sin embargo, decidí seguir twitteando y posteando sin miedo. Decidí que los uniformes se manchan, los guiones de TV llegan a tener errores cuando los escribes a las 4 de la mañana  y que te puedes equivocar al escribir tweets cuando lo haces desde el iPhone.
Entonces, ¿da miedo a decir algo incorrecto? Sí. Le sigo teniendo un miedo inmenso a equivocarme, a decir lo incorrecto, a callarme lo que no debo… pero tengo más miedo a quedarme callado, a tragarme lo que pienso o siento.
Cuando me piden opiniones de sus CVs y books, me los pongo como chancla; cuando me han pedido consejo por mail, messenger de FB o DM de twitter, los regaño feo; cuando he platicado en persona con ustedes, he dicho muchas cosas de todos colores. Espero entiendan mis razones para hacerlo de esa manera y con ese contenido. Mil gracias por aguantar vara.
MIEDO A PERDERSE.
Como ya lo explicaba en la primera nota desde el exilio, perderse es muy fácil. Pensar en esto me hizo recordar una imagen que vi y que quiero compartir contigo.
you cant get lost
Empecé el Diván del Copy sin saber a dónde llegaría, qué tipo de cosas diría, el alcance que tendría o las personas que conocería. Podría decir que empecé el Diván perdiéndome.
Y allí es donde apareces tú, querida lectora, querido lector. Ahí es donde este proyecto que empezó sin pies ni cabeza, cobró sentido.
Entonces, ¿da miedo a decir algo incorrecto? No. En lo absoluto. Es una obligación perdernos.
MIEDO AL CAMBIO.
Si ya tienes un tiempo leyéndome, debes saber que un simple cambio de pasillos en el WalMart me zafa un tornillo. A pesar de dedicarme “al negocio de la innovación y las ideas frescas”, la idea del cambio me da miedo.
Este tiempo de anonimato, de errores, de extravíos, de cambios, me deja claro que hay que tenerle respeto al miedo. No hay que evitarlo. Hay que aprender de él. Hay que apoyarse en él para hacer las cosas. Hay que usarlo como el primer ladrillo para el cambio. Hay que aprovecharlo como el combustible para iniciar una nueva aventura.
Hay muchas cosas que aún quiero cambiar dentro y fuera del Diván, muchos errores que quiero cometer solo y contigo del otro lado de la pantalla, y aprender de ellos; muchas máscaras que quitarme y muchos lugares en los cuales perderme. ¿Mi motor? La gente que, como tú, leyó este larguísimo post que tanto trabajo me costó escribir.
Si crear el Diván puede parecer un error, qué bueno que me equivoqué. Si pensaba que conocerte en persona podía ser un error, qué bueno que me equivoqué. Si presioné “send” desde el mail de la agencia y así supiste que era yo, qué bueno que me equivoqué. Si declaré como oro a un bronce y con eso nos pasamos una tarde riendo por todas las cosas en las que se podía equivocar el Diván, qué bueno que me equivoqué. Si he tenido mis épocas de perder el rumbo y comienzo a equivocarme escribiendo tonterías en el blog, en twitter o en facebook, pero te saqué una sonrisa o te alegré el día, qué bueno que me equivoqué.
Ha sido un placer conocerte, escribirte, escucharte, leerte, regañarte, aprender de ti, acompañarte en tu desvelada, tomarme un café contigo, fumar virtualmente contigo, tranquilizarte en los temblores, ver el fútbol y comentarlo para ti, echar la copita, hacer hashtags contigo o criticar publicidad que nos rodea. Por todo eso, este post está dedicado a ti: por haberme cambiado la vida.
Muchas gracias por leerme y por seguir ahí, a pesar de mis errores.
 error
Equivoquémonos y divirtámonos juntos, querida lectora y querido lector.
Y una vez más, gracias por dejar que los caminos se cruzaran.

Con cariño,

El Diván del Copy.

Nota desde el exilio. 1 de 10: PURO BULLSHIT.

Siendo publicistas, es difícil evitar ensuciarnos de mierda.

Mantenernos fieles a nuestros principios, es complicado cuando el entorno nos va llevando y, siendo francos, cuando disfrutamos que el entorno nos lleve: es una posición cómoda y libre de errores… o al menos, eso pensamos.

Lo sé, lo sé: estoy divagando. Intentaré explicar a profundidad este primer texto de una serie que intentará ayudarme a re-encontrar el rumbo original del Diván del Copy.

Me sirvió de poco lo que me enseñaron en la universidad. Enfrentarme a mi primer día como trainee, fue una experiencia totalmente inhóspita: estaba solo frente a esa PowerBook, con conocimientos nulos… tal y como si acabara de salir de la preparatoria. Es entendible que, como trainee, la tarea sea equivocarse y hacer muchas de las cosas a través del formato “prueba y error”; sin embargo, muchísimas de esas cosas que hacía eran error tras error, acompañados de aciertos fortuitos (conocidos por algunos mexicanos como “auténticos churrazos”).

A los tres meses me nombraron Copy Jr porque “ya había aprendido”. BULLSHIT. No lo niego: me rompí la madre para aprender a hacer muchas cosas, pero aún no estaba listo para dar ese paso. La mayoría de mis aciertos eran por excesos de pruebas que llevaron a la disminución de errores, pero eso no quita que mi flamante puesto haya estado cubierto de BULLSHIT.

Y fue a partir de ese momento, como trainee, que decidí no dejar que el BULLSHIT guiara mi carrera ni mi vida. Era BULLSHIT porque aún no merecía el título. Era BULLSHIT porque fue una cuestión más circunstancial que de trabajo. Era BULLSHIT porque todo mundo supuso que ese trainee que se ganó el título era un “diamante en bruto” listo para brillar. Era BULLSHIT porque, sabiendo todo esto, me quedé callado y me la comí enterita.

Finalmente, no fui “diamante en bruto”. Todo lo que soy, se debe al trabajo arduo y nada más.

Al poco tiempo de mi nuevo cargo, me llamaron de una empresa para dirigir el departamento interno de publicidad. Sí. A mí: el trainee que llevaba apenas 4 meses trabajando, que seguía cagándose los pantalones a la hora de presentar y que ahora tenía frente a sí la oportunidad de ser Director Creativo.

“Director Creativo” a los 4 meses. Wow. Debía yo de ser un auténtico genio. Pero no: ERA PURO BULLSHIT.

Como te has de imaginar, les dije que no. Que muchas gracias, pero no. “No estoy listo”. (Ya sé: muchos estarán pensando “¡Este dude es un imbécil!”. Espérense: esto sigue.)

Me hablaron de otras agencias para irme de “junior pegándole a senior”; de agencias más grandes para ser “junior, pero de una agencia más grande y con cuentas más grandes”. La respuesta siguió siendo la misma: “No Estoy listo”.

No me gustó recibir un puesto cubierto de BULLSHIT, que sí me dio más lana pero me quitó la diversión de aprender a golpes. No quería repetir esa experiencia donde me costaba trabajo aclararle a la gente que, aunque tuviera el cargo, yo me seguía sintiendo trainee. Me costaba trabajo decirles que “aún no estaba listo”.

Pasaron años (algunos muchos) y se me ocurrió abrir el Diván.

Muchas razones. Entre ellas, dos muy básicas:

1.- Quería escribir algo de mí y para mí, que pudiera servirle a los demás.

2.- Necesitaba entenderle bien al twitter antes de vendérselo a mis clientes. Mis conocimientos en digital eran muy reducidos por haberme gestado, crecido y permanecido en “agencias tradicionales”.

Post a post, tweet a tweet, fueron apareciendo los seguidores de uno u otro medio. No lo niego: la sorpresa era constante cuando, sin tener que andar mendigando likes ni RTs, la gente me seguía y el ego se me empezó a inflar.

Y después, le entré a la dinámica de los “FollowFriday”, del “FollowBack” y de todo lo que me agregara más y más gente. Y leía que uno debía agregar a todo el que te siguiera… y lo hice. Y leía que había que mandar DM de agradecimiento… y lo hice. Y que siempre no, que agradecer por DM era malo… y lo dejé de hacer.

La corriente me empezó a llevar.

Luego vino el Facebook, luego el Foursquare, luego el Instagram y el Linkedin y la FanPage de Facebook (que muchos me recomendaron abrir) y el Miso y el Path y el Pinterest y el Soundtracking y el Klout.

El Klout. Tan lleno de BULLSHIT el pobre; y yo, tan fiel creyente.

En cuanto llegó el Klout, perdí la cabeza. Se me hizo una obsesión tener más puntos, subir en la escala Klout, rebasar a los que estaban en mi Klout. Me molestaba ver que otros con menos followers tuvieran mejores calificaciones que yo. En fin… Me perdí.

Me llené de BULLSHIT.

Comencé a preocuparme más por postear cosas “cagaditas” para ganar followers y puntos en Klout, dándole la espalda al contenido que, inicialmente, quería plasmar en el Diván.

Me dejé llevar. Así. Tal cual. Sin BULLSHIT: me dejé llevar.

Al paso del tiempo, he hecho cosas buenas con el Diván, he conocido gente INCREÍBLE (virtualmente y en persona), he tenido pláticas deliciosas, he aprendido cosas interesantísimas, he conocido gente que me ha cambiado la vida (así: a ese nivel)… pero también me he equivocado en grande y por todos esos errores, por esos daños, te ofrezco una disculpa.

Darme este tiempo para reflexionar, para revisar mis aciertos y errores, para hacer una crítica fuerte a mi desempeño como este personaje que yo mismo inventé, me obligó a quitarme el BULLSHIT de encima.

Quiero volver a escucharte, quiero ayudarte, quiero aconsejarte, quiero enseñarte, quiero aprender de ti, quiero que me critiques con la misma dureza con la que yo critico. Así: sin BULLSHIT.

No soy tweetstar. No soy gurú de la publicidad. No soy el dueño de la verdad. No soy el que escribe cosas cagaditas para ganar followers. Soy sólo un copy que un día decidió empezar a twittear… y eso es algo que jamás debo olvidar.

Existen reglas para el manejo de crisis en redes sociales. Ya me lo han explicado. Sin embargo, yo no soy community manager ni SM expert; por lo que puedo hacer las cosas a mi modo y sin tener que esperar a que me trolleen:

TE OFREZCO UNA ENORME DISCULPA, QUERIDA LECTORA, QUERIDO LECTOR, por haberme vuelto tan vacío y tan mamón.

Como les dije en la temporal despedida: Se vale equivocarse, siempre y cuando se corrija el error. Y si vuelvo a dejar que me lleve la corriente, ayúdame a saberlo.

bullshit

Desde que separé el blog del Diván de la Bolsa de trabajos del Diván, los posts se hicieron menos; por ello, de nueva cuenta, llego al post 100.

Hacerlo desde este exilio auto-impuesto, tiene mucho peso para mí. Espero también lo tenga para ti.

GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO. GRACIAS POR ESPERAR A QUE ME QUITE TODA ESTA MIERDA DE ENCIMA.

Con cariño,

El Diván del Copy.

GUÍA BÁSICA: ¿Cómo ser un jefe inexperto sin que se note?

De un tiempo para acá, son más y más los directores de arte junior que se vuelven asociados de la noche a la mañana, los redactores casi-senior que ocupan el lugar de su antiguo director creativo que se fue a poner su propia agencia, los directores creativos que se autoproclaman VPs de su agencia de tres personas. En fin. El medio se está llenando de gente que, en un abrir y cerrar de ojos, tiene un poder para el que no está preparado, un terror que se huele a kilómetros y pocas tablas.

Por otro lado, hay gente que tiene ya sus años en esto y que, aún con esos años de “experiencia”, nunca ha hecho bien su trabajo.

 

Como lo he dicho en repetidas ocasiones: no hay pedo alguno en no saber, el pedo es no preguntar.

Y un pedo mayor es NO PREGUNTAR Y AUTOCONVENCERSE DE SABER.

Nunca es tarde para hacer las cosas bien.

 

Si tienes los dientes chuecos, te pones frenos. Si no ves, te pones lentes. Si no eres el más chingón, RODÉATE DE CHINGONES. Llena tu equipo de gente talentosa, de gente que sepa hacer bien las cosas, de gente que te atemorice y te ponga nervioso.

Y esto aplica para ambos: el que busca gente y el que busca jefe.

JEFE: Siempre que quiero hacer una metáfora futbolística, la cago… pero me animaré: TÚ ERES EL PORTERO Y TIENES QUE BUSCARTE A LOS MEJORES DEFENSAS.

SUBALTERNO: TÚ DEBES PROTEGER A TU PORTERO E IMPEDIR QUE LE METAN UN GOL.

Es así de simple. Y si sigue pareciendo complejo, acá les dejo un chart sencillo.

guiabasica

Pégalo en tu pared, compártelo con tus amigos, inclúyelo en tu CV… o ignóralo si tienes los dientes chuecos y sigues pensando que tu miopía de -5 te permite manejar un auto.

Cada quien sabe… o no.

Don Chingón de MKT VS el buen George Lois

Ayer, 11 de septiembre, la Ciudad de México estaba invadida por una mega marcha, en EEUU conmemoraban el evento de las torres gemelas y yo, echaba chispas. Ninguno de los eventos anteriores tenían relación.

Tras corregir color, rotoscopiar, enmascarillar, insertar legales y otras maravillas, teniendo al equipo de Cuentas rifándose desde temprano con nosotros, al productor en dos proyectos a la vez y al H. Departamento de Clientes pidiendo todas las golosinas existentes en el mundo, llegó un mensaje de Blackberry.

– “¿Quién aprobó esa CT? No está apegada al board. Quisiera revisarla personalmente.”

Madres. Madres. Madres.

Don Chingón, himself, se había manifestado electrónicamente y había dejado claro que él lo tenía más largo, más brillante y más pesado (el título nobiliario, claro).

Por un lado, pobres Cuentas que no llevaron compu y tuvieron que mendigarnos los iPad o compus.

Por otro, pobre Productor que sacrificó media junta por estar en la post desde el principio.

Por último, más triste y desesperante, ¿para qué carajos fueron las tres come-galletas que, en teoría, iban a decir la última palabra? Si me pongo en sus zapatos, lloro mientras digo para mis adentros:

“Me acaban de hacer quedar como pendeja frente a la agencia. Espero no lo hayan notad… mierda. Me están viendo con cara de ‘Ésta es la pendeja’. Mierda. Mierda. Mierda.”

La mujer tenía, parcialmente, razón. No que pensáramos eso (porque seríamos incapaces de insultar a tal luminaria de la mercadotecnia), pero eso era justamente lo que hizo su jefe: quitarle el poder, disolver su autoridad y hacerle perder un día de su vida… todo, frente a la agencia.

En defensa de la clienta cuyos zapatos elegí ponerme, es una chica brillante. En verdad, es una mujer bien bragada y lista que no hace comentarios insulsos a la hora de escuchar creatividad… pero ayer, le tocó ponerse el sombrero del “Idiota del pueblo”.

No pude más que recordar cierta frase de George Lois.

Great work must be presented to the person that has the power to accept your creations. The problem is that the underlings in any business or enterprise can always say “No” (and many times do), but have no power to say “Yes” – so you must get past them and present to the decision-maker! 

1277848805_850215_0000000000_sumario_normalGente que tiene todo el poder de decir “no”, pero ninguno para decir “sí”. Trabajamos con ellos y para ellos. Pierden su tiempo junto con el nuestro. Tiran su trabajo a la basura junto con el nuestro.

Desde luego, irrita no poder presentar tu trabajo con Don Chingón de MKT para poder tener un “SÍ” o un “NO” certero, pero… echemos un ojo a lo que pasa en nuestras oficinas:

  • El Copy Sr le acepta una idea al trainee que, una hora después, desecha el D.C.Asociado.
  • La ejecutiva de cuentas que tiene que poner la cara de pendeja frente al cliente, porque su Directora le pidió que mandara un mail diciendo “Olvidé doblechecar el brief con mi directora. Mañana se los envío de nuevo. Sorry.”
  • El VP creativo que dice en su discurso post-Cannes “Nos fue tan bien, chicos, que seguro NY nos perdona el recorte” y tiene que llamar a su oficina a cinco miserables, tres días después porque el Presidente de la agencia, cambió de opinión.
  • El Community que tiene que disculparse con los followers y aceptar trolleadas, porque el jefe de proyecto insistió en hacer equis dinámica.

En fin. Entienden el punto. En todos lados hay demasiados intermediarios que creen que tienen el poder de decir “sí” y en todos lados hay un Don Chingón a quien es imposible acceder y que tiene el poder de dejar a todos, como pendejos.

george-lois-great-ideas-tshirt

Por cierto: Don Chingón le dijo “sí” a las copias de trabajo. Lo único que quería, era verlas antes y contestó en un mail “Bien, team. GREAT WORK!”

Ayer echaba chispas. Hoy tengo la cabeza más fría. Estoy muy de buenas y esperando a pasar la noche en post. Y además, ninguno de los eventos anteriores tienen relación.

GENTE QUE INSPIRA: DIEGO BUSCA CUARTO

La primera vez que un recién egresado de comunicación hizo un website para conseguir trabajo, fue novedoso.

La primera vez que apareció una cuenta de twitter para conseguir, ya no trabajo, sino una entrevista, también fue llamativo y original.

Desde aquel entonces, las “formas originales” de encontrar trabajo en publicidad, dejaron de ser original. Tal vez por eso me llamó la atención lo que hizo el colombiano Diego Pineda, no para conseguir trabajo en una agencia alemana, sino para encontrar casa en Berlín.

Resulta que los berlineses son de lo más picky para aceptar roommates o inquilinos y someten a los candidatos a las pruebas más duras; por tanto, quienes no tienen tantos requisitos, cobran altas rentas. En fin: vivir en Berlín es un señor pedo.

Diego se lanzó de bruces o, como decimos algunos mexicanos, se fue como el Borras a Alemania; y, al darse en la nariz con todos los problemas para conseguir hogar, hizo lo que tuvo a su alcance: su ingenio aplicado a pocos recursos.

Así, hizo un blog, imprimió 200 carteles con un QR e hizo un video didáctico (“bonito”, “feo”, “bien hecho”, “malhechito”… no me importa: tiene corazón, tiene la música de ALF y eso le da un punto más.)

No sé si su alemán sea tan bueno como su inglés, no sé si su fuerte sea el diseño, pero me encantó la actitud y el esfuerzo por conseguir el cuarto, mansión o jacalón que busca en Berlín.

Tan sólo por los huevos de lanzarse a una ciudad que habla un idioma distinto al tuyo, sin hogar ni trabajo, a kilómetros de distancia de tu familia, lo que Diego hace merecía su lugar en esta sección.

FACTOR QUE INSPIRA: Los clientes y las agencias nos desgarramos las vestudiras cuando el cliente nos da un presupuesto limitado, esperando obtener ambiciosos resultados. Si a Diego le sale esto, nos probará que estábamos en un error. ¿Vives en Berlín o tienes una propiedad en renta? ¿Tan sólo quieres echarle porras a Diego en su extraña aventura? Pícale a su nombre y escríbele.

1305356_10151828104661208_1154939200_n

EN MI OPINIÓN… la gente que no acepta CVs

Ya van varias ofertas de trabajo, tanto en nuestro blog destinado a ello como en otros espacios de difusión de trabajo para publicistas, donde he visto una constante: la gente ya no quiere ver CVs.

Sólo queremos books”, dicen unos.

Que nos mandes sus 5 mejores trabajos”, dicen otros a los que ya les caí encima en otro post.

Lo sabemos: nos gusta la idea de que nuestro trabajo como creativos es la cosa más cool, menos cuadrada, más heterodoxa del mundo; por tanto, nos salimos de convencionalismos… como la hoja de vida.

¿Por qué sería importante llenarnos de hojas hechas en Word, con una foto horrenda, la dirección de la persona, sus estudios, sus habilidades y sus agencia previas? ¿Qué caso tendría… salvo saber a quién carajos estamos contratando?

La virtud del CV está, precisamente, en ser una herramienta a la hora de entrevistar a la gente.

A título personal, yo sí pido CVs. No es opcional. Yo prefiero ver en mi mail CVs a books.

Te explico la razón:

1.- Soy muy despistado. Cuando veo a varias personas en entrevista, el CV me ayuda a asociar caras con entrevistas con trabajos.

2.- Soy muy desconfiado. Un CV me permite medir la honestidad del candidato. Si me dices que sabes 90% de inglés, más te vale ser Sean Connery. Si me dices que sabes 100% de Photoshop, más te vale resolverme cualquier inconveniente que tenga con pixeles.

3.- Soy un adulto-niño. Aún me gusta sorprenderme. Me gusta ver lo que escriben como presentación los candidatos (ME CAGAN LOS QUE NO ESCRIBEN NADA, COMO YA HE DEJADO CLARO PREVIAMENTE), me gusta ver los CVs de redactores que le meten diseño o los CVs de artes con una impecable ortografía y redacción; pero, sobre todo, me gusta la sorpresa de ver un book contra un CV que me llamó la atención. Disfruto mucho conocer a la persona detrás de la foto y los estudios y procuro hacerme el tiempo suficiente para atenderlos. Recibirlos sin haber visto previamente su trabajo, me permite evaluar cómo presenta, qué tan nervioso se pone, qué tan seguro está de sí mismo. En fin. En entrevista, se pueden ver mil cosas que NINGÚN CORREO, BEHANCE, WEBSITE, te permite conocer.

4.- Soy muy desorganizado. Con los CVs, tengo una tarjetota de presentación de la persona que me vino a presentar su trabajo.

5.- Soy muy educado. Si la banda se puso a hacer un CV, si le pagó 200 varos a un diseñador para que se lo pimpeara, ¿como por qué coños no se lo voy a aceptar?

Creo que la gente que no acepta CVs lo hace porque no sabe leer CVs: no sabe traducirlos, recibirlos, manejarlos y por eso, sólo piden books. –Para el caso, ¿sabrán leer books?–

Dejemos la pose. Al menos cuando buscamos talento, seamos tantito cuadrados. Aprendamos a leer CVs, books y todo lo que nos manden los candidatos. Y, por su santa madre: DESPUÉS DE SU PROCESO DE SELECCIÓN, LLÁMENLE A LOS QUE CANDIDATEARON PARA DECIRLES SI SE QUEDARON O NO.

Que te tengan esperando, ni en el amor ni la búsqueda de chamba publicitaria, se vale.

El YOLO VS los libros de publicidad que quieren que les recomiende

El término YOLO se ha hecho parte nuestro día a día.

“@fulanito Me estoy atascando 800 gramos de bife de chorizo porque YOLO”

“@menganito Porque YOLO, me voy a rapar”

“@perenganito Ya me cagó este trabajo. Voy a renunciar ahora mismo porque YOLO”

La filosofía detrás del YOLO es una idea que a todos nos hace ojitos, que a todos nos resulta sensual y se nos antoja: hacer las cosas hoy sin preocuparnos por nada más.

Es en este punto del post es donde atacaría al YOLO y quedaría como un anciano decrépito que cree que sus tiempos y su generación, fueron mejores. No lo creo y, por tanto, no haré lo primero.

 

Creo que la magia del YOLO está en lo inmediato del placer y eso habla mucho del tiempo cultural que nos está tocando vivir.

Muchos creativos de mi rodada siguen sufriendo al hablar, pues hacen referencia a programas ochenteros (“¿De qué estás hablando Willis?”, “Espada del augurio:  quiero ver más allá de lo evidente”  y otras frases que muy pocos de los que lean esto, entenderán) y lo que hacen a continuación, para explicarle a los pubertos, es entrar a youtube y mostrarles el video de Leon-o diciendo la mentada frase.

 

Nos gustan las cosas inmediatas. Queremos resultados inmediatos. Queremos números y cosas cuantificables inmediatas.

Los clientes nos piden datos instantáneos sobre la métrica de tal tweet o tal post, mientras que antes esperaban semanas para ver los TRPs de tal pauta o meses al resultado del rating de tal programa.

Las agencias ocupamos más tiempo haciendo pendejaditas, talachitas y cositas en la computadora y menos tiempo peloteando, menos tiempo pensando con el lápiz en la mano y el cuaderno en las piernas.

 

Reitero: no es un post sobre lo viejo que me siento, sólo quiero que pienses que YOU ONLY LIVE ONCE. Disfruta el viaje. Saboréalo.

Disfruta tu entrada a una agencia… el nervio, la emoción, no saber el nombre de nada.

Disfruta los errores propios de ser trainee… cágala y aprende.

Disfruta ese pedacito de responsabilidad al volverte junior… puedes seguir preguntando, pero ahora hasta puedes empezar a enseñar.

Disfruta ser senior y tener trainees que te admiren y te pregunten cosas.

Disfruta la madriza de convertirte en asociado. Es un camino largo y hay mucho que aprender. Recórrelo completo y apréndelo todo antes de dar el paso. 

Disfruta el momento en que te entreguen las tarjetas de presentación que dicen “Director Creativo”. Sabes que es sólo un papel, pero que dentro de él, está toda tu carrera, todos tus aprendizajes, todo lo que te enseñaron tus jefes y duplas.

Disfruta cada paso que des en tu carrera como publicista, porque YOLTASO (” YOU ONLY LIVE THIS AWESOME SHIT ONCE”)

 

Y para todos los que llegaron hasta aquí, pensando que les iba a recomendar un libro que les resolviera la vida como publicistas, les tengo una sola propuesta que es muy necesaria y que les será muy útil:

image_7668

Fuera de eso, lean lo que sea. En todo libro, absolutamente en todo libro, hay inspiración para un publicista.

EN MI OPINIÓN… el chisme de Ogilvy México

Screen Shot 2013-09-06 at 11.24.37 AM

Miguel Ángel “Mike” Ruiz, Rafa Martínez, Javier Macías y Gonzalo Martínez dejan Ogilvy México… y al enterarse, Radio Pasillo explotó.

De inmediato, mucha banda en las agencias comenzó a escribirles para desearles suerte (y “ponerse a sus órdenes”, claro está); muchos otros comenzaron a mandar sus CVs a Ogilvy para ver si agarraban hueso (aún no se van, pero hay quienes ya están zopiloteando); algunos, en casas productoras, invitan a comer.

  • “Van a poner su Anónimo”
  • “Es como cuando se fue Montalvo”
  • “No, es como lo de Colín”
  • “No, los corrieron”

Puro pinche chisme. Sí. De ése que a todos nos encanta. (No es secreto que soy un chismoso de primera, pero sé dónde buscar mis fuentes)

Entre esos argüendes y argüenderos, se me ocurrió la puntada de leer los comentarios a la nota de Merca2.0 sobre la salida de los cuatro y me encontré con esto.

Screen Shot 2013-09-06 at 11.30.06 AM

El tema de la lealtad. El mismo que escuchamos muchos ya varias veces antes cuando surgió Anónimo, cuando D’Arcy y Olabuenaga; cuando Techera se fue a Marcel, cuando abrió La Doble Vida y cuando tantas otras anécdotas más ocurrieron; todas ellas, repletas de leyendas urbanas, teorías de la conspiración y especulaciones sobre el futuro del medio.

Hablemos con la verdad. Hablemos al chile, como decimos en México (Algunos mexicanos que no somos de alcurnia, eh. Los niños bonitos no dicen esas cosas.)

NOS CAGA SABER QUE LE VA BIEN A LOS DEMÁS.

Así tengan 3 semanas o 3 décadas en publicidad, si me dicen que su meta no es poner su propia agencia, no se las voy a creer.

Si me dicen que su sueño es ser siempre empleado, no se las voy a creer.

Si me dicen que su meta es llegar a un punto alto y quedarse ahí por siempre, aunque podrían llegar más alto aún… eh… quizá sí se los crea, pero me dará la mayor de las tristezas.

Estamos en esta vida para hacer mejores cosas de una mejor manera cada vez. Estamos en este mundo para estar insatisfechos. Estamos aquí para superarnos a nosotros mismos.

No es un tema de lealtad o deslealtad. Finalmente, y en este caso particular, son gente que ha dejado AÑOS DE SU VIDA en una agencia, que les han dado tanto como han recibido. Creo que es justo que, lo que aprendieron en Ogilvy, sea llevado a la práctica en un plano más personal.

Y vuelvo a un punto que ya he repetido varias veces: la agencia no le hace el favor al empleado ni el empleado le hace un favor a la agencia. En el mejor de los escenarios, los unos y los otros se están haciendo favores de manera constante y en ambas direcciones: ambos aprenden y enseñan.

Que si se van las cuentas con ellos o se quedan, MIS NIÑOS, eso es la forma y no el fondo del problema. Como dije en uno de los últimos posts, si las agencias nos empeñáramos en recobrar la confianza y las relaciones sólidas con nuestros clientes, no existiría ese miedo; si no hubiéramos cedido todos a las mieles del pitch, nadie se preocuparía. Si las cuentas se van con ellos, MERECIDÍSIMO: se han partido la madre por cuidarlas durante años.

Los empleados de las agencias nos partimos la madre por cuidar la relación con nuestros clientes, por cuidar nuestras marcas, por protegerlas y hacerlas crecer; nos desvelamos por darles premios que puedan colgar y presumir en las repisas; nos vemos feo con otras agencias por tatuarnos la camiseta.

Las agencias -algunas- sólo dicen “hay recorte”. Con la mano en la cintura. Sin miramientos. Sin lógica. Corriendo gente que gana dos pesos para, dos días después, anunciar con bombo y platillo la contratación multimillonaria de un talento súper prometedor… que en un año y medio los dejará para poner, también, su propia agencia o consultora.

No tratemos todos los casos igual. Tal y como hacemos con los briefs. No todas las circunstancias son las mismas.

Hay gente leal y desleal. Hay agencias culerísimas con su gente y otras que los tratan como príncipes. Hay quienes cobran millones y a quienes les pagan cacahuates.

Hay casos donde tirar mala leche es obligación. Éste no lo es.

Muchísima suerte en su nuevo proyecto, Mike, Gonzalo, Rafa y Javier.

Como Don Gibert, como Ana María, como los Anónimos, como Molina y Yuri, como Beker, como Yosu… sean inspiración, envidia, meta, modelo a seguir, sueño, chisme.

Sean eso que todos los que los conocemos, queremos que sean.

Porque si me dicen que hicieron todo este desmadrito en el medio para no hacer algo TREMENDAMENTE CHINGÓN, no se las voy a creer.

EN MI OPINIÓN… sobre pitches y productores freelance

Nos cuesta trabajo creer en las advertencias.

Desde niño me trueno los dedos. Lo sé. Es una costumbre desagradable para los que presencian el espectáculo de dolor autoinflingido y el ruido espeluznante de los nudillos haciendo “crack”.

Una de mis tías siempre me decía que si me seguía tronando los dedos, me iban a quedar chuecos y llenos de bolas.

Hoy día, mis dedos siguen derechitos y sin más bolas que los nudillos. Sigo ignorando las advertencias de mi tía, aunque sé que tarde que temprano, pagaré las consecuencias de ese aviso oportuno y tantos otros más.

  • “No te jorobes. Siéntate derecho o te vas a quedar así.” (Algunos días amanezco con tremendos dolores de espalda, pero sigo sin joroba)
  • “Si ves la televisión tan cerca, te vas a quedar ciego.” (Uso lentes de contacto. Si no los usara, podría utilizar un bastón o un perro. Quizá lo de la tele sea cierto)
  • “Ponte el suéter o te vas a enfermar.” (Sigo pensando que los resfriados son virales)
  • “Déjate ahí o…” (Ni pelos ni ceguera ni locura)

Pero sí. No hacemos caso a las advertencias.

Un mal día, los productores bajaron las manos. En vez de ser empleados, como todos los demás miembros de la agencia, accedieron a ser “empleados temporales”. En vez de que la agencia les pagara un sueldo, accedieron a cobrar más dinero que les pagaran las casas productoras de manera directa, dentro de los gastos de producción. Ellos ganarían más, la agencia pagaría un sueldo menos, todos ganan.

Pero no. En realidad, esa acción abrió la puerta para que los demás elementos de una agencia pudieran ser sometidos al mismo trato: trabajar como freelance, sin generar antigüedad en una empresa, sin compromisos a largo plazo, sin seguro, sin prestaciones… pero con más dinero en la bolsa.

Cuando empecé a trabajar en esto, ni los boardistas eran freelance. Hoy, basta ver cualquier bolsa de trabajo -incluida la mía- para encontrar toneladas de ofertas para “arte por proyecto”, “redactor para dos meses”.

TENGAMOS CUIDADO CON ESTO, GENTE. TENGAMOS CUIDADO CON ESTO, AGENCIAS. Las relaciones laborales indefinidas, generan lealtad en el empleado y beneficios económicos para ambos. 

Si ustedes, agencias, hacen esto porque quieren ahorrar dinero, piensen que los freelance están descubriendo que las agencias sólo sirven como intermediario entre ellos y los clientes.

Si ustedes, freelances, aceptan estos deals jugosos, cargados de dinero sin tantos impuestos como los que resta una nómina, piensen que ponen en riesgo la figura de la agencia y SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN QUE COBRE MENOS QUE USTEDES o que aguante más tiempo al pago.

Un mal día, los clientes descubrieron que “pitch” no sólo significaba jarra. Descubrieron que podían poner las cuentas a concurso y, así, apretar las igualas que le daban a las agencia o, de plano, eliminarlas.

Tal vez la inspiración les vino de esas ocasiones en que las agencias llamamos a tres casas productoras para cotizar un mismo proyecto; donde el mejor director no es quien se lleva la pieza, sino el productor ejecutivo que “mejor afila el lápiz” a la hora de hacer presupuestos. Del mismo modo, hoy día, la agencia que mejor afile el lápiz, es quien generalmente se queda con los proyectos.

Hagan memoria de los últimos tres pitches en que hayan participado y no hayan ganado. ¿La campaña ganadora era mejor que la suya? ¿El comercial fue tan break-through como para haber aniquilado su sueño de “salvar la economía de la agencia” al ganar un cliente millonario? No. En muchos casos, los proyectos se los lleva el que mejor hará quedar al gerente de MKT.

TENGAMOS CUIDADO CON ESTO, AGENCIAS. TENGAN CUIDADO CON ESTO, GERENTES DE MARKETING. 

Si ustedes, agencias, se alegran de chingarle a otra agencia una cuenta que durará un año con ustedes antes de entrar nuevamente en pitch, nunca consolidarán relaciones duraderas. Si lo hacen con creatividad, espero que el resultado final sea fiel a la propuesta con la que ganaron. Si lo hacen por dar un número menor, ¡NO SEAN CABRONES Y NO MATEN A LA INDUSTRIA!

Si ustedes, gerentes de MKT, hacen esto porque les representará un jugoso bono al final del año, ahórrenlo. Cuando vean sus números bajar drásticamente, podrán culpar a su nueva agencia de publicidad, pero sólo ustedes son los responsables por no ser consistentes en su comunicación.

Nos cuesta trabajo creer en las advertencias. Y es probable que, como la relación suéter-resfriado u onanismo-ceguera, lo que escribo arriba no suceda nunca… pero no vaya a ser el diablo.

El “dale besito” VS el comportamiento ante cliente

Mi sobrino acaba de pasar los dos años de edad. Es ese tipo de niños que, desde ahora, tiene toda la pinta de ser un futuro cabrón: es inquieto, despierto, curioso y extrovertido.

Puedes estar tranquilo: este blog no se tratará de las porras que el tío le echa a su sobrino.

Hace dos fines de semana, hablé seriamente con su mamá sobre algo que obliga a que el bebé haga y que, a mi parecer, no es lo mejor.

– “Saluda a tu tío. Ándale. Dale besito.”

– “Dile ‘hola’ a la nena. Y dale besito.”

– “No sé quién sea ese señor. No importa. Dale besito.”

Creo que entiendes hacia dónde voy. Al pobre bebé lo obligan a darle besitos a desconocidos, en todo momento, en toda ocasión y en toda mejilla que exista sobre la tierra.

Por donde lo veas, eso no puede estar bien.

Hay una barrera que siempre debe existir: la de los “extraños”. Si le enseñas a un bebé que está bien andar besuqueando a todo el mundo, a la larga, no podrá distinguir quién es “extraño” de quién es “besable”.

Los niños y los adultos, necesitamos esas fronteras.

Screen Shot 2013-08-27 at 5.57.25 PM

Una de nuestras ejecutivas de cuenta, acaba de salir de dicha edad: hoy es una flamante supervisora de cuentas. Es ese tipo de chicas que, desde que era ejecutiva, tenía toda la pinta de ser un futura cabrona: le hacía preguntas incómodas al cliente, se le ponía al tú por tú a su jefe o a nosotros con buenos argumentos, hacía todo muy rápido y era una absoluta team player.

Hace poco, la grouper de cuentas, un planner, la nueva supervisora de cuentas (en un vestido entallado bastante mono) y un servidor, fuimos a presentar la campaña para un pitch. Un nuevo cliente, un grupo de franquiciatarios y un misterioso hombre que nunca supimos quién era.

Como suele suceder en estas juntas, Don Chingón estaba sentado al centro y su séquito, a la diestra. Cinco sillas estaban disponibles a la izquierda del caballero y los demás comenzaron a ocuparlas mientras el planner y yo, batallábamos con el proyector del cliente.

– “Hazle la plática al de la corbata roja. Ándale. Ve a sentarte junto a él y cómprales tiempo en lo que se conectan”, dijo la Grouper a su virginal Supervisora, diez minutos después de haber hecho el siguiente comentario de mal gusto tras asomarse a la sala de juntas: “Uy, puro hombre. Qué bueno que trajiste ese vestido.”

Creo que entiendes hacia dónde voy.

Había dos opciones: esta niña se paraba a hacer chit-chat al recién conocido o, simplemente, mandaba a freír espárragos a la jefa de su jefa.

Para mi sorpresa, eso hizo.

– “Con todo el respeto del mundo: si me trajiste para entretener, urge que hablemos llegando a la agencia.”, dijo la Supervisora en un volumen apenas perceptible, pero con una crudeza brutal.

El planner y yo, tras levantar las mandíbulas del piso, logramos conectar la compu e iniciamos la presentación.

Hay una barrera que siempre debe existir: la del respeto. El respeto personal. El respeto a tu puesto. El respeto al puesto y las funciones de los demás.

Si tú aprendiste a besar traseros para avanzar en este competido mundo publicitario e intentas enseñarle a tu equipo que está bien andar besuqueándole las nalgas a todo el mundo, a la larga, no habrá respeto alguno hacia ti, tu equipo y, para colmo, la agencia.

Los niños, los adultos, los publicistas y las agencias, necesitamos esas fronteras.

Por donde lo veas, los huevotototototes que mostró esta chica, es lo que deberíamos considerar todos como “bien”.

Mi letra horrible VS los culeros en las agencias

Desde niño me gustaba escribir.

Tranquilo: no te haré mi biografía de cómo “desde temprana edad, amaba las letras y la creatividad”. No. En realidad, me gustaba el acto de escribir. Desde que aprendí, lo vi como una forma de hacer pequeños dibujos y, sobre todo, de adquirir un objeto de niño grande: la pluma.

Adiós, crayones y lápices. Hola, bolígrafo de 1º de primaria.

No me gustaba tomar dictado porque la velocidad de lectura de la maestra, me impedía disfrutar el acto de escribir; pero, año tras año, logré “dibujar” las letras más rápido.

Todo era alegría infantil e inocente de escritor en ciernes, hasta que apareció Miss Ruth… la pinche maestra de 5º año. Desde el primer día de clases, la vieja me odiaba. Desde el primer día de clases, emprendió una guerra en mi contra. Desde el día uno, se dedicó a buscar mi talón de Aquiles… y lo encontró.

Mis calificaciones eran perfectas y los exámenes imposibles de Miss Ruth me hacían los mandados. Nunca hacía mal las tareas. Mi ortografía era muy buena para un niño de 11 años, PEEEEEEEEERO…

  • “Tu letra es horrible. Tienes que mejorarla. -2 puntos”
  • “No entiendo lo que escribiste en la respuesta cuatro. -3 puntos”
  • “Debes correjir tu ortografía. REPROBADO.” (Sí. La mujer escribía con faltas de ortografía y me odiaba aún más, por correGirle las notas que ponía en mis tareas y exámenes)

Miss Ruth decidió ignorar mi empeño por las buenas notas, mi dedicación en cada tarea, mi récord de asistencia y muchas otras cosas más, centrando su atención en la calidad de mis garabatos. ¿La razón? Yo le cagaba. Nunca le hice nada, pero le cagaba.

En fin. Miss Ruth estuvo chingue y chingue y chingue, hasta que mis papás fueron a “platicar” con ella para preguntarle qué pedo traía conmigo (no en esas palabras: mis padres son una dama y un caballero, no un guarro como su vástago); pero el daño estaba hecho: eso que tanto disfrutaba, me lo había arruinado.

photoforgephoto

Por si tenías la duda, sí: mi escritura era espeluznante. ¿La forma de corregirlo? Empecé a escribir con mayúsculas que, resultó, eran más fáciles y divertidas de “dibujar” y volví a encontrarle el gusto

Hoy, vivo de y para escribir. Claro: hago publicidad; pero lo que hago, es escribir… sin ser escritor.

De oficio, escribo. De hobbie, escribo. Para que no se me olviden las cosas, escribo. Cuando quiero explicar mejor las cosas, tomo una servilleta, hago diagramas y escribo. Cuando se me ocurre un tweet, lo escribo. Cuando veo algo interesante en un libro, lo escribo. Escribo mucho y lo disfruto.

En toda agencia hay un director creativo, un copy senior, un director de cuentas, un project manager, una Miss Ruth, que encontrará “algo” insignificante en tu trabajo que criticará hasta el cansancio, sin importar las partidas de madre que te metes.

Me encantaría decirte que iré personalmente a preguntarle qué pedo trae contra ti, para que deje de estarte chingando… pero, como tú, hay muchos más en la misma situación.

Mi consejo: corrige lo que esté mal en tu trabajo, aunque sea una minucia… y disfruta cada trazo, cada pixel, cada cuadrito de Excel, cada junta, cada presupuesto y cada ODT.

NUNCA DEJES QUE NADIE TE ROBE EL GUSTO DE HACER LO QUE MÁS DISFRUTAS.

(Ya si siguen chingue y chingue y chingue, me avisas y voy a “platicar” con tu Miss Ruth)

Gente que inspira: RATS CROSSING

“GENTE QUE INSPIRA”. Es precisamente con esta nueva sección, con la que tenía muchas ganas de retomar el blog.

Finalmente, creo la palabra que retumba de unos años para acá, es COMPARTIR; y es en este espacio, donde quiero compartir contigo todo eso que los publicistas hacemos cuando no estamos haciendo publicidad:

  • proyectos alternos
  • cosas interesantes
  • gente apasionada
  • Ilustraciones
  • Fotografía
  • Lo que sea que mueva a la gente y al observador (en este caso, yo)

**********************************************************

Mis madrinas de este proyecto son la mexicana Diana Manueco y la española Nuria Balaguer, creadoras de Rats Crossing.

Hagamos matemáticas: 4 ratas por neoyorkino con ningún derecho protegido ni tratos especiales.

Nuri y Diana decidieron recuperarle las calles de la Gran Manzana a quienes, matemáticamente, son más newyorkers que los humanos.

Es de esas ideas tan absurdas y a la vez tan lógicas, tan sencillas y tan divertidas que, simplemente, merecen ser vistas por los demás.

9001002503_f91bec0810_z

FACTOR QUE INSPIRA: Pasas mucho tiempo pensando cómo armar tu book, cuando un proyecto creativo como éste, podría darte un lugar en una agencia. ¿Algún interesado en Diana y Nuria? Piquen sus nombres y escríbanles un mail.

BMFP_McCcAAkZD-.jpg-large

El refri y mi abuela VS las Agencias y “su gente”

Mi abuela me cuidaba en su casa cuando era yo muy pequeño. Mientras mis padres trabajaban, mi abuela y yo veíamos la tele, íbamos al hospital o hacíamos labores del hogar. Entre estas últimas, estaba una que me encantaba: descongelar el refrigerador.

Los refrigeradores antiguos (como el de mi abuela), no tenían un sistema que acabara con la escarcha, como las neveras de nuestros tiempos. Aquellas reliquias necesitaban mantenimiento continuo para evitar que la comida quedara rodeada, no por escarcha, sino por un bloque de hielo.

Volviendo al punto: mi abuela dejaba que su nietecito le ayudara a acabar con ese bloque de hielo de 3.5 pulgadas de espesor. ¿Cómo? Con un picahielo. Así es: imagina al pequeño Diván -de cuatro o cinco años- junto a su abuela (“Doña Divana”), apuñalando con sus respectivos picahielos aquellos tremendos trozos de hielo.

La tecnología tardó en llegar a mi casa. Durante muchos años, mi mamá descongelaba el refri del mismo modo. A picahielazos.

No es que mi abuela y mi madre fueran unas salvajes. Muchísimas personas descongelaban así.

Cuando me fui a vivir solo, corrí con la suerte de rentar un lugar que incluía varios muebles… el refri, entre ellos. Obviamente, no era un “smart-refri”. Éste también sacaba escarcha que, eventualmente, se convertiría en hielo y que, aún más eventualmente, se volvería un iceberg.

Jamás tuve que darle un chingadazo al refri. Cada 15 días lo descongelaba.

Aunque darle madrazos a algo con un picahielo puede parecer una gran terapia de catarsis, tuve que romper la tradición por un hecho simple y sencillo: EL REFRIGERADOR NO ERA MÍO. LO RENTABA.

Agencias chicas, medianas o grandes; boutiques, agencias viejas o nuevas, siguen las mismas costumbres que aprendieron. Tal y como si existiera un manual.

“¿Se te va alguien? Dile que con cuánto estaría feliz y ya, que deje de chingar y se regrese a trabajar.”

“¿Te pide un ascenso? Dile que allá afuera hay un chingo de gente que muere por hacer lo que él… y por la mitad de la lana.”

“¿Te renunció tu supervisora? Mamita, tráete dos niñas recién salidas de la escuela y enséñales en chinga”

“¿Perdimos la cuenta? No hay pedo. Sólo debemos amarrarnos el cinturón. Háblale al VP Creativo… y dile que se traiga sus tijeras.”

No es que las agencias y la gente que está a cargo, sean salvajes. Muchísimas agencias han tratado a la gente, por décadas, así.

Puede ser una gran terapia de catarsis y una corriente empresarial aceptada (véase la teoría X de McGregor, administración de empresas, nivel muy básico); pero, en vez de darle madrazos a los departamentos, amenazas a los empleados, ultimátums al personal, quizá romper las tradiciones sea más sencillo, barato y redituable. Por un simple y sencillo hecho: LA GENTE NO ES SUYA. LA RENTAN.

Tristemente, algunas agencias lo olvidan. Ayudémosles a recordar.

EN MI OPINIÓN… ese chingado “Mándame tus 5 mejores piezas”

Hay cosas que JAMÁS debieron haberse puesto de moda.

ejemplo

En las chicas: los leggings, la ropa BEBE y la que tenga cualquier animal print.

En los caballeros: los pantalones pegaditos y las cejas depiladas.

En el mundo de la publicidad: el “Mándame tus 5 mejores piezas”.

Me resulta encabronante esta práctica. Me enoja que la utilice gente junior, gente senior y hasta gente con, teóricamente, más expertise.

ES UNA SIMPLE CUESTIÓN DE CHINGADO RESPETO. Respeto a los colegas. Respeto a los que quieren ser nuestros colegas. Respeto a nuestra profesión. Es eso: CHINGADO RESPETO.

CHINGADO RESPETO: es dedicarle 20 minutos a una entrevista cara a cara con la persona que quiere trabajar contigo, revisar sus trabajos y darle comentarios, darle un plazo aproximado para ocupar la vacante, responder sus preguntas.

CHINGADO RESPETO: ES RECORDAR CÓMO TE ENTREVISTARON A TI, DIRECTOR CREATIVO / ASOCIADO.

¿Te “entrevistaron” por mail para ser trainee? ¿Te “entrevistaron” por DropBox para ser junior? ¿No? Entonces educa a tu gente para que no lo sigan haciendo. (Y de paso, organiza tu agenda para que no tengas que poner a un junior o a un trainee a entrevistar a la gente… que es, de hecho, parte de TU CHINGADO TRABAJO)

No podemos seguir siendo comodinos, flojos, malhechos.

MATEMOS, POR FAVOR, LA MALA MODA DE NO ENTREVISTAR A LA BANDA. Nuestro negocio está, finalmente, hecho de gente.

Y no me salgan con que “No tengo tiempo para andar entrevistando y por eso pido cosas por mail”.

Yo hago mi trabajo del diario, llevo un blog, una bolsa de trabajo, una cuenta de twitter, respondo todos los mails que me mandan y cuando necesito gente, las entrevisto en persona. Esas mamadas, a mí no.

Mis Adidas rojos VS el blog del Diván

Cuando algo se me mete en la cabeza, no dejo de chingar hasta que lo tengo.

Durante muchos meses y sin mucho éxito, estuve buscando los Adidas perfectos. Tenían que ser rojos, pero sin suela blanca. Tenían que ser rojos, pero no “tacos” de fútbol. Tenían que ser rojos, pero no de bota. Tenían que ser rojos, pero no Puma o Nike.

Tienda tras tienda tras tienda y nunca los encontraba; pero un buen día, aparecieron. Rojo sangre. Comodísimos. Chingones hasta de las agujetas. Los Adidas rojos que quería.

Para no hacerte el cuento largo, los usaba casi diario. (Sí: no soy perfecto y me enamoro de un solo par de zapatos.)

Hace un par de fines de semana, me puse a hacer limpieza en el clóset… y los encontré. Mis Adidas rojos estaban abandonados en el fondo del clóset, debajo de todos los demás zapatos.

Les hice una limpieza superficial, me quité los tenis que traía y me volví a poner mis Adidas favoritos. Se sentían igual que como hace un año.

Justo hoy, los traigo puestos.

Hace 63 días que no retomaba el blog, bajo su más puro espíritu: el post. He publicado ofertas de trabajo, pero no me había detenido a escribir ni un post… a pesar que ya casi llego al post 200. Hoy, no tener internet ni red, me llevó directo al Pages para escribir este post.

photo

Si bien la comunicación por Twitter ha resultado muy gratificante por volverse una conversación, extrañaba volver a escribir algo con el espíritu inicial del Diván del Copy.

El Diván del Copy cumplió dos años de existencia el 28 de marzo. Todo empezó con una cuenta de Twitter (quería entenderle mejor a “esa cosa de la que todos hablaban”) y un blog que, en su primer post, decía algo como esto:

“No sé si al paso de los posts, éste será un blog simpático, irónico, malvibroso, deprimente. No lo sé aún… igual como pasa cuando tienes una hoja de papel enfrente y un brief al lado. No tienes ni idea de cómo será la idea; sólo sabes que tarde o temprano “algo saldrá”.”

Ya sé: soy un poeta.

Si eres un follower nuevo, si nunca habías puesto un pie en este blog, si pensabas que sólo posteaba ofertas de trabajo o si, simplemente quieres recordar como yo, te cuento que:

  • Hice este espacio para ti, que trabajas, que te diviertes, que gozas la publicidad.
  • Hice este espacio para que pudieras preguntar las cosas que te da pena preguntar en tu agencia. Un lugar para que te desahogaras por los maltratos psicológicos que sufres ante tus compañeros de agencia, tus clientes, tus duplas, tus bloqueos de escritor. Una opción para que no aprendas en carne propia, sino a través de los chingadazos que yo me he llevado o con los aciertos que he tenido.
  • Hice este espacio para mí: para no olvidar y para recordar (que, aunque no lo parezca, son cosas distintas). Lo hice para distraerme y, al mismo tiempo, para enfocarme. Lo hice para inspirar e inspirarme. Lo hice para enseñar y aprender.

Hoy, me sigue gente que conozco en persona, desconocidos, amigos de años, amigos nuevos, alguno que otro troll y hasta correctores de estilo; me sigue gente del Distrito Federal, de otros estados, de Reino Unido, Estados Unidos, España, Guatemala, Puerto Rico, Honduras, Panamá, Argentina, Canadá, Francia, Colombia, Venezuela y hasta un alemán extraviado apareció por ahí.

eldivandelcopy

Quiero hacerle limpieza al blog. Volverme a encontrar con antiguos posts. Desempolvarlos. Acomodarlos bien.

Quiero tener un Diván en el que tú y yo nos sintamos cómodos. Quiero que se sienta rico, nutritivo, simpático, malvibroso, inspirador, nefasto, sarcástico, buen pedero… tal y como hace dos años. Y cuando algo se me mete en la cabeza, no dejo de chingar hasta que lo tengo. ;)

EN MI OPINIÓN… La charla con el operador de audio

Este negocio se trata de empatía, se trata de escuchar, se trata de observar.

Ayer por la mañana, terminamos muy rápido un audio bastante sencillo para un anuncio de televisión al que ya le habíamos adelantado mucho diseño de audio. Esta previsión me permitió platicar con un amigo, operador de audio, a quien hace mucho no veía.

Platicamos de muchas cosas e, irremediablemente, terminamos por caer en las quejas típicas de la chamba. Lo que es interesante aquí, es pensar en los personajes de la conversación, pues las quejas no son las mismas que habría en una plática entre dos creativos de diferentes agencias. Aquí, estaban involucradas las dos partes: casa de audio + agencia (“cliente”).

Este amigo me conoce desde que era trainee y, por lo que charlamos, los problemas son los mismos de aquellos tiempos… pero aumentados.

Por ello, te presento esta lista de recomendaciones que te evitarán la pena de ser el “cliente rompe-huevos” antes, durante y después de la grabación de un radio o audio.

ANTES DE GRABAR

1.- No importa que “el locutor siempre llegue tarde”: tú debes llegar puntual al estudio. Finalmente, el ingeniero sí está ahí y, sólo así, no les rompes la agenda. Si tú llegas 30 minutos tarde, postergas los proyectos de otras agencias, clientes y colegas creativos.

2.- Lleva tus guiones impresos. Desde la aparición del USB, la concha aumentó: creativo llega con un Venti Latte y más nada. Si te dio tiempo de pasar por tu chingado café, te da tiempo de presionar “manzanita + P” e imprimir tus guiones en la agencia. Desde luego que el estudio tiene la impresora… pero tú tienes la obligación.

3.- ¿Cuántos guiones debes imprimir? Al menos dos para agencia y cliente -si va-, uno o dos para tus locutores -depende la cantidad de talento- y, POR PIEDAD, uno para tu ingeniero. Siempre pasa lo mismo: crees que vas ultra-armado con dos hojitas y el pobre inge, tiene que ir por una copia.

DURANTE LA GRABACIÓN

1.- Antes que entren los locutores a cabina, platícales de qué se trata tu radio. Cuéntales tu texto tal y como se lo vendiste al cliente; así, ellos podrán ver qué intenciones te compraron y qué es lo más probable que esté esperando escuchar Don Cliente. Normalmente, los creativos llegamos, nos derretimos en los sillones del estudio y dejamos que la obscuridad de la cabina nos arrulle. No seas huevón y levántate: ESTO TAMBIÉN ES TU TRABAJO.

2.- Evita, por tu madre que es quien se llevará las mentadas, decirle a tu locutor la chingada frase rompe-huevos “¿Me regalas otra, igualita?”. Si te gustó tanto ésta, cópiala y pégala. Si quieres otra igualita, porque zipizapeó en alguna sílaba, explícalo. Si quieres otra igualita en tono, pero con ligeras modificaciones, explícalo. Si quieres otra igualita, pero completamente diferente, no es “otra igualita”. Si no explicas y sólo pides “otra igualita”, quedas como un pendejo.

3.- ¿Te gusta cuando le cuentas alguna campaña a tu cliente y éste no despega los ojos de la Blackberry? Bueno… pues ¡eso es justo lo que haces cuando estás pendejeando en tu iPhone/iPad/compu mientras el locutor está grabando sin TU dirección! ¡Eso es justo lo que haces cuando estás metido en Facebook y, cuando locutor termina, tú sólo dices “¿Me regalas otra igualita, carnal?”. El máximo imbécil.

DESPUÉS DE LA GRABACIÓN

1.- Las librerías de canciones tienen géneros definidos. Algunas son más pinches que otras, sin duda; pero tienen géneros establecidos que no incluyen “algo onda OneDirection pero más funk”, “algo que suene casi, casi, casi como Fireworks, pero no parezca que le robamos a Katy Perry” y otros tantos etcéteras. Decir frases así, nos deja como auténticos pendejos de la música… y, pues, un copy debe saber de todo, ¿recuerdan?

2.- Lo único que, al parecer, aprendemos cuando empezamos a trabajar en esto es decir “¿me lo pones a nivel cancha, carnal?”. Pregúntatelo: ¿entiendes la razón para pedir esto? No sólo lo pidas porque en tu script de copy dice que lo tienes que pedir. Cuando haces un audio o radio, lo escuchas en bocinas instaladas por profesionales, con todos los canales de audio que te puedas imaginar; y que, desde luego, nadie tiene en casa. Escucharlo en bocinas pequeñas o en un televisor, te permite escuchar el peor escenario auditivo posible para ese magnífico diseño de audio de 89 tracks. Puedes ver a qué hay que subirle, a qué hay que bajarle, cuánto se pierde de voz contra efectos, etcétera. Una forma alterna de “distorsionar” este sonido perfecto de un estudio es escuchar tu audio dándole la espalda a las bocinas. Al rebotar el audio contra las paredes hechas para absorber sonidos, lo que llega a tus lindas orejitas ya viene madreado y, por ende, más cercano al sonido real que saldrá de un radio o un televisor. En cualquiera de los casos, no se trata de buscar fallas, sino de conseguir el sonido perfecto para los equipos de radio, TV y cine.

Siempre insistiré con lo mismo: parte de tu trabajo es preguntar, cuestionar, metichear. ACÉRCATE AL OPERADOR Y PÍDELE QUE TE PERMITA VER QUÉ LE MUEVE, QUÉ LE CORTA Y QUÉ LE PEGA A TU AUDIO POR UNA SIMPLE RAZÓN:

Para dejar de pedir pendejadas.

Recuerda: este negocio se trata de empatía, se trata de escuchar, se trata de observar y, sobre todo, se trata de aprender para no cagarla como los que venimos atrás de ti.

La charla de elevador VS La nueva botella de Pepsi

Quienes me conocen, saben que soy un tipo de muchas palabras, tanto escritas como orales. Sin embargo, hay dos momentos del día en los que no me gusta hablar: cuando estoy meando o cuando voy en un elevador.

No. No es por ser unitask. No es porque no me gusten los silencios incómodos… simplemente, es por la plática insulsa que se da en estos dos escenarios. Las pláticas son de lo más intranscendental, de lo menos interesante.

Al estar orinando, de urinal a urinal, la conversación es algo como esto:

GÜEY: “¿Mucha chamba, güey?”

YO: “Ajá”

GÜEY: “Nosotros, güey, andamos tapados, güey.”

YO: “Ah”

GÜEY: “Ni tiempo de ver el fut, güey. ¿Con quien va el Barça, güey? ¿Sabes, güey? ¿O ya jugó, güey?”

YO: “…”

GÜEY: “No mames, güey, traigo un dolorcito raro, güey. Acá, güey.”

YO: “…”

Neta, neta, neta: ¡¿A MÍ QUE CHINGADOS ME IMPORTA?! DÉJAME ORINAR EN PAZ.

Otro ejemplo, ahora, en el elevador.

CHAVA: “¿Le picas al 4, please? Oye, por cierto, ¡qué mal pedo lo de Jenny Rivera, ¿no? Estaba súper chava y apenas empezando a sonar en todos lados… hace dos fines, fui a una boda y pusieron dos rolas de ella… y yo “¿Quién es?, y una amiga “Jenny Rivera”… y mi amiga, fundida y metiéndose tremendo faje con el primo del novio. Súper guapo el tipo. Onda Matt Damon. El otro día pasaron alguna de las de Bourne en TNT. Nunca las había visto… están buenas, eh… TNT es la dinamita, ¿no? Si sí ponía atención en la escuela, jajajajaja. Uy, ya nos pasamos del 4. Bueno, te acompaño al 9. ¿Sí vas al 9, no?”

YO: “…”

Neta, neta, neta: ¡¿A MÍ QUE CHINGADOS ME IMPORTA EL TODO Y LA NADA QUE ME DIJISTE, SI YO NI TRABAJO EN ESTE EDIFICIO?!

Aún no revelo el misterio. Aún no entiendo qué impulsa a alguien a decir algo que a nadie más le importa pero que, sin embargo, no puede resistir a compartir.
Y esto, me pasó con PEPSI.
No es un pensamiento nuevo, QUERIDOS CLIENTES. Ustedes saben bien mi opinión al respecto: si cambiaron la botella, la etiqueta, el frasco, la bolsa, el logo, los colores, A NADIE LE IMPORTA. La campaña intenta rescatar uno más de esos briefs que caen como bota de casquillo en los huevos: “Quiero que hagan una campaña para anunciar mi nueva imagen”.

Neta, neta, neta: ¡¿A MÍ QUE CHINGADOS ME IMPORTA TU PINCHE BOTELLA NUEVA, PEPSI?! O al consumidor, para el caso. Podrías venir en una bolsa de plástico y, aún así, la gente te tomaría.

Tu pinche nueva botella sólo te importa a ti, Gerente de MKT. No one else cares about it.

(La felicidad, por otro lado, es de interés universal… y se destapa.)

Poesía barata VS Publicidad que “inspira”

La gente que no sabe mucho, cae con poco.

Uno de mis amigos en la universidad, era fan de Bowie, usaba DIARIO una gabardina negra mugrosa, tocaba el bajo y hacía dibujos idénticos al estilo de Remedios Varo. Era como Jane, la amiga de Daria, en 3D y con menos color. Un cliché andante.

Durante un tiempo, comenzamos a frecuentar un pequeño café atendido por el dueño y sus dos bombones de hijas. Una de ellas, la grande, era EL avión: una niña fresa, guapa, buenérrima y con espuma de capuchino en la cabeza.

Evidentemente, todos andábamos tras sus huesitos. Todos intentamos llegar a la meta, cada quien con sus recursos y estrategias; sin embargo, sólo uno lo consiguió: el cliché andante.

Nadie entendía qué le había visto, que le habría dicho, qué le habría hecho para conquistarla. Yo sí, pues me lo contó.

Mi “obscuro” amigo compró un pequeño cuaderno de forma francesa en la papelería y llenó sus 100 hojas con dibujos (como los de Remedios Varo), canciones (traducciones de Pink Floyd) y poesías dedicadas a ella (canciones modificadas de Bowie y alguno que otro texto alterado de Charles Bukowski, Baudelaire o Allan Poe).

Sí. La conquistó con basura tan barata como un cuaderno, una pluma y cosas culeras.

¿Por qué funcionó ese truco barato con el bombón del café?

Hasta a la gente tonta, hay que saber cómo llegarle.”, eso fue lo que respondió mi amigo cuando confesó su “fuente de inspiración”.

Hace poco, vi el nuevo comercial de LEVI’s #GoForth.

Me cagó. Su poesía forzada, su discurso de libertad, su postura rebelde con acento y sus hipérboles textiles. Me cagó y me caga cada vez que lo veo.

Es un comercial vacío. Es un cuarentón intentando hablar como teen. Es un gasto presupuestal. Es una rebeldía que –DESMIÉNTANME POR FAVOR– ya es territorio DIESEL.

No diré que el equipo creativo a cargo de la idea sea tonta. No diré que la gente de MKT que compró el comercial sea tonta.

Sólo diré que alguien conquistó a alguien con algo bastante culero. (Y, ni por error, hablo del consumidor.)

Ni modo: La gente que no sabe mucho, cae con poco… pero como tú SÍ SABES, demanda más de tus briefs, de tus clientes, de ti mismo. No hagas poesía barata, no copies los dibujos de alguien más, no te fusiles letras de canciones. Conquista a tu consumidor con algo interesante, que los rete, que los ponga a pensar tanto como a ti cuando pensaste la idea.

Las cosas grandes no son fáciles ni rápidas, por eso son interesantes y duraderas. (¿Mencioné que a mi amigo le duró una semana el chistecito de la guapa?)

Los broches de un bra VS los nervios al presentar

Como sabrán los caballeros, hay tres bases que los hombres debemos conquistar. (FIRST BASE: Besos // SECOND BASE: Boobs // THIRD BASE: Partes pudendas)

A mi parecer, la más complicada es la segunda; no por el acceso, sino por el procedimiento.

Yo tenía tristes 17 años, mi experiencia era nula (no fui un “teen Casanova”) e invité a Érika al cine. Ni siquiera recuerdo qué película era. En lo que único que pensaba era en la blusita pegada de Nirvana que traía ese día.

Para acabar pronto: la primera base ya había sido conquistada y todo pronosticaba que ese jueves, llegaríamos a segunda pues ya habíamos tenido la “charla casual” al respecto.

En un momento dado, me armé de valor, pasé la mano detrás de su espalda, hize circulitos… y toqué bra. Ella, no mostraba reacción alguna; por tanto, luz verde. Me quedé en el broche del bra… y comenzó la lucha.

Esa chingadera tenía tres pinches broches impenetrables. Intenté jalar. Intenté empujar. Intenté girar. Esa mierda de broche, simplemente, no cedía.

Al principio, daba risa. Tres minutos después de jalonearle el bra, las risas se convirtieron en desesperación y, así, la desesperación se convirtió en un “Ash, ya déjalo”.

Y me quedé con ganas de las boobs de la querida Eri. Con el paso de los años, he logrado dominar el arte de quitar un bra con una sola mano y, afortunadamente, la segunda base ha sido visitada satisfactoriamente y en varias ocasiones.

Sin embargo, nunca se me quita el nervio de pensar “¿Y si no puedo zafarlo a la primera? ¿Y si el broche está adelante? ¿Y si es de esos broches raros que son el secreto de Victoria?”

 

Hace poco, platicaba con una amiguita sobre las presentaciones y los nervios que éstas dan.

Te digo lo mismo que a ella: LOS NERVIOS NUNCA SE VAN A IR y NUNCA DEBEN IRSE. Existen por algo. Existen para que respetes a lo que origina tu NERVIO: PRESENTAR. (Ojo: es NERVIO, no MIEDO)

A mi parecer, pensar la idea es laborioso, pero llega el punto en que se vuelve sencillo meterse en la complicación de pensar.

La parte más complicada, la parte tricky, es la segunda: presentar la idea. Cada proyecto tiene su chiste; cada campaña tendrá su estilo. El chiste que funcionó en tu primera presentación, no servirá en la segunda; el truquito de magia que hiciste con un cliente, no causará el mismo efecto en el segundo.

Llegar a segunda base tiene su premio, pero requiere de mucha práctica. Requiere ir al súper y quitarle el bra a los maniquíes; requiere quitarle el bra a tus amigas de la escuela (“para ver si puedes”), requiere estudiar los diferentes tipos de broche, requiere analizar la fuerza del pellizco… Insisto: requiere P-R-Á-C-T-I-C-A.

Llegar a segunda base con una idea <PRESENTARLA> tiene su premio, pero requiere de mucha práctica. Requiere pararte frente a un espejo, requiere grabarte mientras presentas, requiere inspirarte en tus jefes y compañeros, requiere que tomes clases de teatro si es necesario, requiere que estudies cómo te venden un AFORE por teléfono o una Tarjeta de Crédito en un centro comercial…  Insisto: requiere P-R-Á-C-T-I-C-A.

A las boobs y a las presentaciones, hay que quererlas con los nervios que ambas implican. Hay que respetarlas.

OJO: Dije “nervios”, nunca miedo.

Desarrolla tu propio estilo -hablando de bras e ideas- hasta que puedas quitarlas/presentarlas con una sola mano. Suerte en la búsqueda y disfruta la segunda base.

(Luego les enseño a llegar a tercera…)

El Street Fighter II VS La Autoridad en una agencia

Street Fighter II estaba de moda cuando estaba en secundaria. Ocho diferentes personajes para escoger y cada uno con “poderes” diferentes.

En realidad, las “maquinitas” (arcades) estaban de moda.

Hoy, en las farmacias hay lo que debe haber: medicinas y no un puñado de escuincles apretando botones y moviendo joysticks.

En fin.

La curva de aprendizaje de los juegos de video es más pronunciada que el aprendizaje de cualquier otro oficio, dados los retos y la rapidez del juego. Eso pasaba hace 20 años, como pasa hoy día.

En fin.

Había, desde luego, chavitos que aprendían más rápido que los demás sobre cómo jugar con tal o cual personaje porque habían vaciado sus bolsillos en dicha maquinita. Cuando un simple mortal como su servidor se encontraba en problemas con algún contrincante de Street Fighter, el chavito en bancarrota se limitaba a decir “Güey, hazle un abuken (sic)”.

Un “abuken” (sho-ryu-ken). ¿Así de simple, mamón? ¿Qué carajos crees que estoy tratando de hacer desde hace horas y no me sale?

En fin.

Estos tipitos eran un verdadero dolor de huevos; pero, en el fondo, tenía que aceptarlo: tenían razón. Siempre tenían razón los cabrones.

En fin.

Al final, tenía que aceptar su ayuda y dejar que me “jugaran el juego” para pasar a otra pelea con otro personaje. Con la cola entre las patas, debía aceptar que la práctica es lo que les daba la cualidad de “autoridad”.

Hoy, los chavitos nos enseñan a los que ya pasamos los 30 a hacer muchas cosas nuevas en publicidad, sin duda. Son la “autoridad” en la materia, dada la práctica.

En fin.

ESTE POST NO TRATA DE ESO. Ni medianamente.

Trainees, Juniors, Seniors, Asociados, Directores Creativos, Groupers… si su jefe les dice algo, aunque se emputen, HAGAN SU BERRINCHE Y ESCÚCHENLO.

Estos tipitos LLAMADOS JEFES serán un verdadero dolor de huevos; pero, en el fondo, tenemos que aceptarlo: siempre tienen la chingada razón. Siempre tienen razón, los muy cabrones.

En fin, la próxima vez que te ofrezcan su ayuda, la próxima vez que te quieran ayudar mientras juegas al publicista, déjate. Verás que la práctica es lo que les da la cualidad de A U T O R I D A D.

Las lloronas VS el Neuromarketing

Como ya lo he comentado, soy el paño de lágrimas de mucha gente; particularmente, amigas con problemas sentimentales.

Como ya he comentado también, desde las primeras tres lágrimas doy la solución al problema, misma que será ignorada irremediablemente por la chica en cuestión.

Como ya he mencionado, este proceso se repite varias veces hasta que me sacan de mis casillas y mando a la llorona a freír espárragos.

Un tiempo después, años a veces, me reencuentro con la ya recuperada amiga que me cuenta cómo terminó con esa tóxica relación, gracias al oportuno consejo de un psicoterapeuta… que, básicamente, le dijo lo mismo que yo.

-A ver, ultra cabrona: ¿recuerdas que yo te dije eso hace 5 años?

-Pues sí, pe… pero, supongo que necesitaba escucharlo de alguien profesional.

-H.U.E.V.O.S.

Sí. Lo confieso. También tengo sentimientos y me ULTRA EMPUTA que me salgan con esa mamada, cuando yo di una cátedra emocional que ya quisieran Erich Fromm o… no sé, Jack Canfield.

Hace poco, en una junta muy simple, donde veríamos cosas de la mínima relevancia, el jefe de todos mis clientes nos compartía sus conocimientos recién adquiridos en un curso de Neuromarketing (él le llamó curso a una charla de 6 horas con una de comida y canapés).

-… y quién se iba a imaginar que, según mi curso de Neuromarketing, el consumidor desecha todos esos gritos de oferta, todas las amenazas del cáncer en los cigarros, todos los demos… Es más, ¿y si dejamos de poner demos en nuestros comerciales?

-A VER, ULTRA CABRÓN: ¿recuerdas que yo te dije eso en cuanto me pasaron la cuenta y casi me quemas en leña verde por tener la “indigna idea de matar el demo que venimos haciendo desde que se fundó la compañía en 1320 A.C.”? ¡¿TE ACUERDAS?! ¡¡¿¿TE ACUERD-D << paro cardíaco>> -AS??!!

-Pues sí, pe… pero, supongo que necesitaba escucharlo de alguien profesional.

-H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S. H.U.E.V.O.S.

Sí. Lo confieso. También tengo sentimientos y desde ahorita lo advierto:

CLIENTE, NO ME VENGAS A MAMAR CON TU CHINGADO NEUROMARKETING QUE TE REVELA COSAS QUE LOS PUBLICISTAS VENIMOS SUPLICANDO DESDE HACE DÉCADAS.

Y, por cierto, tu “curso” es una pinche “platiquita”. Cuando quieras aprender sobre algo, haz lo que hacemos los publicistas: LEER. Si quieres aprender algo de Neuromarketing, avísame y te presto un libro. 

EN MI OPINION… DOs y DON’Ts de alguien de Cuentas

NOTA PREVIA: Lamento si tengo tendencia a escribir las cosas siguientes pensando en chicas. Sí hay Cuentas hombres y pensamos en ellos, pero el post está escrito considerando en la mayoría y no quiero hacer el “mexicanos y mexicanas” que me resulta estorboso y mamón.

DOs

  1. Diviértete – A lo largo de estos años, he conocido FABULOSOS y ENCANTADORES personajes en Cuentas cuya mayor cualidad, fue tomar con ligereza esta, de por sí, estresante profesión. Las caras de culo son el peor aliciente para tu equipo creativo. Anda. Sonríe. Te ves linda cuando sonríes.
  2. Tranquiliza – Lo que busca un paciente en un doctor -más allá de las medicinas- es paz. Cura más un “Todo saldrá bien” que un “pentoxifilina de 100mgs”. Lo que busca cliente en ti, es que le digas que todo saldrá bien. Lo que busca creativo en ti, es que le digas que todo saldrá bien. De algún modo, algunas chicas de cuentas se quedaron con la idea que “estresarse=hacer mejor su trabajo”.
  3. Desvélate – Lo sé. La belleza toma su tiempo y la lozanía requiere descanso, pero no hay nada más sexy ni que se agradezca más, que la solidaridad de la chica de cuentas cuando se hunde el barco. Recuerdo a una Supervisora que decía “yo sé que no les ayudo si me quedo… pero como tampoco les estorbo, me quedo con ustedes”. La A-M-A-B-A.
  4. Anticípate – Tenía un crush intelectual con una chica de Cuentas que siempre tenía respuesta a las preguntas de Creativo. ¿Sabes por qué? Porque ella, al recibir proyecto de Cliente, sabía qué dudas tendríamos nosotros y las preguntaba. No hay nada más triste que recibir un brief, preguntarle algo a la de cuentas y recibir un “Ah, no lo sé; déjame lo investigo”… 12 veces seguidas. ¿A qué fuiste entonces, chaparra?
  5. Escucha – ¿Cuántas veces has escuchado de tus creativos un “¡Es lo que te acabo de decir, carajo!”? ¿Sabes por qué pasa eso? Porque has dejado de escuchar. Ya estás dando peros a una creatividad que no te han terminado de presentar; ya estás haciéndola de pedo sin escuchar argumento alguno; ya le estás dando fecha al cliente sin terminar de leer el mail donde te dice que el proyecto se canceló. Me ha tocado ver clientes que le dicen a la gente de Cuentas “A ver, ya estuvo… ¿me dejas hablar, por favor? Gracias.” y te lo confieso, es de las escenas más incómodas que me ha tocado presenciar.

DON’Ts

  1. No mientas – De acuerdo: cliente te pone nervioso y sudas profusamente. No hay pedo. Lo toleramos. Lo que está de quinta, es que inventes que ya tenemos todo hecho cuando ni nos has pasado la ODT. Lo que está de cuarta, es que le des un presupuesto al cliente, cuando tú no eres de producción. Lo que está de tercera, es que digas mentiras por convivir/quedar bien/ve tú a saber. No mientas. Punto.
  2. No te preocupes – Es una patada en los huevos…con bota de punta de metal… filosa… oxidada… untada con limón, que le digas a cliente, productor, creativo “lo que me preocupa es…”. Neta. Que te preocupes, no ayuda a que le trabajo se haga. Ocupémonos. Soluciona. No sólo te preocupes.
  3. No nos fajes – Así como nos ves de fachositos, hemos conocido en nuestras vidas a muchas chicas que te sabrosean para conseguir algo. En la prepa y universidad, era un “ride”; en la secundaria y primaria, era hacerles la tarea. Nos damos cuenta que nos das masajito, que nos dices “sweetie pie”, que nos haces ojitos, que escoteas, cuando quieres algo. No es necesario. Si trabajamos como cómplices, tus cosas salen sin necesidad de flashear.
  4. No tengas miedo – Puedes decir “Me gusta” sin miedo. Entiendo que los clientes se sientan obligados a encontrarle chichis a las hormigas cuando revisan creatividad; pero, ¿tú? Tú eres una del equipo. Di “me gusta tal y como está” cuando así sea y no pidas cambio sólo por pedirlos.
  5. No juegues sola – En mi blog, en el twitter, en el Facebook, siempre hablo de lo mismo: la complicidad.

URGE que regresen las chicas de cuentas cómplices.

URGE que vuelvan ésas que trabajan codo con codo, ésas que se desvelan, ésas que se ríen, ésas que no tienen miedo, ésas a quiene todo lo que escribí les resulta raro porque, sencillamente, no aplican a ellas.

URGEN MÁS COMO TÚ, CHICA PERFECTA DE CUENTAS.

En conclusión…

No lo niego: una niña de cuentas guapa, atrae.

Te lo cuento: una niña de cuentas que es cómplice, enamora. (Pregúntame a mí, que soy “Mr. Crush con Cuentas”.)

NOTA FINAL: Sería injusto hacer un listado de chicas de cuentas que muy bien podrían ignorar lo anterior. Sólo puedo decirles que @eldecuentas es este tipo de gente de Cuentas que URGE en toda agencia… y no es tan niña como he dicho en Twitter. Aplauso y abrazo para ti, mi chingón.

BeenerKeeKee VS Los Publicistas haciendo cosas online

Creo que no hay sentimiento más pinche que la pena ajena: es pinche sentirla por alguien más y es pinche cuando la sienten por ti.

No puedo evitar imaginarme lo que piensan las grandes estrellas de las redes sociales, cuando ven lo que intentamos hacer los publicistas.

¿Qué pasará por sus cabecitas cuando ven los comerciales de nuestros clientes, mendigando likes para su página de Facebook?

¿Qué tanto se reirán de nosotros, al ver los logos enormes de Twitter y Facebook que nos obligan a poner en todo material de la marca?

¿Qué dirán entre ellos, en sus reuniones de estrellas de Youtube, cuando ven una campaña entera invitando a la gente a ver “los videos más chistosos que muestra cómo XXXXX te refresca” en el canal de Youtube de la marca?

Sabemos tan poco sobre cómo hacer interesante a una marca, que creemos que esto es un éxito en social media:

(OJO: Sí está interesante. Sí está ingenioso. Sí se me antoja para mis marcas… pero, ¿”éxito”?)

Ahora, te pregunto y me pregunto: ¿Qué pensará este escuincle que, con nada más que sus videos mal grabados, letras mal aprendidas y millones de clicks, logra estar cantando a dos centímetros de mi vieja, Katy Perry?

Este pequeño escuinclito, tiene 47,009,605 visitas de un video donde canta con 50 Cent. CÁGUENSE, MARCA, PUBLICISTA, SOCIAL EXPERT. Y cuando terminen de hacerlo, explíquenme cómo lo hizo con esto.

Y sí. Seguramente, Keenan Cahill, a sus 17 años, siente pena ajena por mí… porque no entiendo y porque los celos me corroen.

EN MI OPINIÓN… De los sound-alikes.

Desde que empecé en esto, he tenido mis “issues” con el tema de los “sound-alikes” y los “look-alikes”.

¿Hasta dónde una escena “tomada” de una película se parecerá al chiste central de nuestro comercial? ¿Hasta dónde una canción de The Killers, The Fratellis, de The Whitest Boy Alive se parecerá a la música de nuestro comercial?

Hay ocasiones donde vemos un comercial, la música se nos hace conocida, pero no logramos identificarla. Aplausos al músico.

Hay veces que lo que vemos en el comercial, nos resulta una suerte de déjà vu, y nunca logramos saber que aquella escena de un tipo luchando con un perrito al que termina dándole CPR, la vimos en “There’s something about Mary”… por poner un ejemplo random, claro. (Saludos a la banda de la antigua Ammirati Puris Lintas México)

Finalmente, muchas veces, los publicistas “tomamos cosas prestadas” de películas, programas, caricaturas, documentales, arte, libros, etcétera.

Lo que es de quinta, es cuando te robas para un comercial algo de otro comercial: video o audio, no me importa. Si le rezabas a no ser descubierto, SHOCKING NEWS: el mundo está conectado.

¿Qué pasa, por ejemplo y musicalmente, aquí?

Ahora, escucha esta canción, hecha por Kelsey James, ex profeso para un comercial australiano.

Quiero jugarle, en esta ocasión, al abogado del diablo y pensar tres escenarios:

1.- Creativo presentó la idea y mostró el comercial de referencia o usó la música para presentar, cliente amó la rola y se puso terco con que fuera ésa. Al ver el presupuesto, se fue por el sound-alike.

2.- Creativo presentó la idea y propuso un sound-alike del comercial, porque “la vibra que deja esta rola, está bien chingona”. El músico trató de alejarse tanto como pudo, pero se vio cercado por agencia y cliente, hasta terminar con esto.

3.- Creativo nunca había visto este comercial. Cliente tampoco. El director les hizo una maqueta de cómo se vería el comercial, le pegó la canción del spot australiano para que compraran su visualización (devolución) y nunca dijo nada. Ya cuando vio que ambos bandos amaban la canción, se estresó y le pidió al músico una canción “casi-idéntica”.

En fin. Tal vez nunca sabremos qué pasó.

O tal vez soy muy mal pensado y, en realidad, es una curiosa coincidencia.

EN MI OPINIÓN… La inexperiencia que busca experiencia

¿”TRAINEE CON EXPERIENCIA”?

La cosa se ha vuelto sencilla:

“Pongo mi post en En esta agencia están buscando (México) y ya chingué. Que Jairo y su página mágica me hagan el trabajo.”

“Le escribo al Diván, que me mande gente y ya la hicimos. Me manda unos CVs, les pedimos books y evaluamos.”

Y así, terminamos leyendo ofertas de “Se busca creativo o copy”, “Nos urge un planner que sepa usar Final Cut”.

YA. NO MAMEN.

Hace poco, en “En esta agencia…”, leía sobre el reciente tema de los que piden mail con el IFE para pasar a entrevista.

Agreguemos otras rayitas al tigre: los que le están pidiendo experiencia a los trainees. Los que están pidiendo book por mail.

El problema es la INEXPERIENCIA de quien está solicitando gente.

SEÑORES:

– Si sólo tienen para pagar trainee, no pidan experiencia.

– Si quieren experiencia, no deberían estar pidiendo trainee.

– Si están buscando a alguien, TENGAN LA CHINGADA CORTESÍA de permitir que el interesado les presente el book; ¿o a ustedes les fascina que el cliente revise su creatividad vía mail?

– Si ya les mandaron CV, Book e IFE, al menos envíen un mail de “Recibido. Gracias”, para no tener a la gente como pendeja, esperando.
Y la más importante: SI NO SABEN CÓMO BUSCAR GENTE, PREGUNTEN. Es mejor que quemarse pidiendo “trainees con experiencia”.

“En esta agencia están buscando” es un ENORME esfuerzo de Jairo. Este mismo espacio del Diván del Copy fue creado, como el de Jairo, sin fines de lucro.

Es puro buen pedo publicitario… por lo mismo, SEAN BUEN PEDO Y PIDAN BIEN, PAGUEN BIEN… O TRABAJEN MEJOR CON LO QUE YA TIENEN.

Y sí. Me emputé.

Jennifer Aniston VS Lo que necesita el cliente

Friends es un programa que, honestamente, nunca me dio mucha risa; sin embargo, fue por él que me enamoré de Jennifer Aniston.

Perfecta de pies a cabeza. Mirada dulce. Pelo increíble. Jennifer me encantaba.

Y, de pronto, se operó.

Aquí, me surge la pregunta: “SI ERES PERFECTA, ¿PARA QUÉ TE OPERAS?”

Dime quién fue el imbécil que le sugirió “arreglarse” la nariz.

Cuéntame quién fue el doctor que no la detuvo y, éticamente, no le dijo “Miss Aniston… you are perfect. You don’t really need this nose job”.

Nadie se lo dijo y eso, está de la ñonga.

 

Lo mismo sucede en nuestro negocio.

Un cliente le solicita a cuentas “hacer algo en Facebook”… aunque su público objetivo no tenga computadora. Y nadie le lleva la contraria.

Un cliente tiene la idea hacer un comercial para anunciar que da sartenes de regalo cuando incrementas en $10,000 tu saldo. (Si tienes 10,000 pesos, tienes para sartenes) Pero nadie le dice que no.

Un cliente quiere gastar la mitad de su presupuesto para salir en la QUIÉN y la COSMO, cuando podría hacer maravillas en internet. Pero nadie lo detiene.

Un cliente quiere meter más gente a su canal de Youtube y decide pedirle a la agencia un comercial que pasa en todas las funciones de todos los cines, invitando a la gente a subir su video “chistoso”. Y nadie lo detiene.

Un cliente vende tubos. A plomeros. En HomeDepots y ferreterías. Ah, pero quiere hacer un comercial con una pauta estúpida en TV. Y nadie lo detiene.

PUBLICISTAS: nosotros somos los expertos, los socios, los cómplices de nuestros clientes. La próxima vez que ellos quieran cagarla en grande, díganles que no… seas su Creativo, su Cuentas, su Productor y sea porque su hermosa clienta quiere desperdiciar presupuesto u operarse la nariz.

A este pobre tubero, nadie se lo dijo. Gastó en un comercial MUY CULERO y eso, está de la ñonga.

Técnicas de ligue VS Técnicas de book

Conquistar a alguien a la primera, está cabrón.

Miraditas. Perfumito. Chorito. Buen cuerpo. Quizá tienes alguna, quizá tienes todas. Júrame que no te cuesta trabajo ligar. Dime que, apenas ves a tu “víctima”, das dos pasos y ya la tienes en el bolsillo.

Sinceramente, lo dudo.

A todos nos urgen clases para aprender a ligar. Y yo, no doy ese tipo de clases.

Cuando comencé en twitter, me llamó muchísimo la atención la descomunal cantidad de chicas que tenían fotos de este estilo en su cuenta.

Tengan mucho, tengan poco, las tengan chuecas, duras o aguadas, ahí están y funcionan. Los followers les llueven.

El chiste está en saber qué quiere ver la gente.

Muy a menudo, recibo mails preguntando “Diván, ¿cómo armo mi book?” ¿Qué debo poner?” ¿Por qué lo he mandado mil veces y nunca pega?”.

Pensando en las boobs de nuestras amigas, respóndete a esta pregunta: ¿Sabes qué quiere ver la gente que te entrevista?

Y, POR PIEDAD, LEE BIEN. No es el objetivo de este post, que llegues a entrevista a enseñar las chichis, a pesar que te llamas Ramón y tienes pelos hasta en la espalda.

El solo hecho de detenerte un segundo y ponerte en los zapatos del entrevistador, te llevará a tener un mejor book con mejores resultados. O AL MENOS, TE IRÁ BIEN SI VIENES A ENTREVISTA CONMIGO.

NIÑO DE ARTE: ¿Crees que quiero ver las fotos en blanco y negro que le tomaste a tu novia en Ciudad Universitaria? ¿Crees que busco a alguien que sepa hacer portadas de CD con Prismacolor? ¿Crees que busco a un ilustrador que dibuja como paciente con Parkinson? ¿Crees que busco a alguien que diseña de huevos, pero cuyas faltas de ortografía me gritan “analfabetismo galopante”?

Puede ser que tengas buen cuerpo, buen choro, que huelas riquísimo y tengas ojos de escandinava. Si no me enseñas lo que quiero ver, no te voy a traer conmigo.

Conquistar a alguien a la primera está cabrón, pero se puede.

Aunque tengas poquito, muéstralo tan sexy como puedas.

Que tengas muchísimo, no garantiza que conquistes a nadie.

Yo, al menos, me fijo en 4 cosas: book, “carisma”, compromiso y nalgas… o sea que lo del escote, conmigo no funciona.

Analiza tu book. Póntelo frente al espejo y dime si te hace ver bien.

Mi mamá y sus medicinas VS el “¿Quién hizo esa mierda de anuncio?

Mi mamá tiene una pésima y peligrosísima costumbre: automedicarse.

Desde que recuerdo, nuestra casa estaba repleta de medicinas de todos tamaños y presentaciones, con palabritas escritas a mano, indicando para qué servía. Lo extraño es que nunca íbamos al doctor.

Explícame, entonces: ¿de dónde coños salían tantas medicinas especializadas, si no había doctor?

Explícame otra cosa, querido lector: ¿Cómo coños sigo vivo después de haber recibido tantas dudosas dosis?

Te ahorro el esfuerzo de explicarme, ya que la respuesta es simple: el farmacéutico.

Sí. Ése señor que nunca puso un pie en la facultad de medicina, fue el que llenó mi casa de medicamentos durante años. Alguien con todo el respaldo y experiencia que da un folleto de algún laboratorio.

Del mismo modo, hay empresas que tienen una pésima y peligrosísima costumbre: autopublicitarse.

 

Por favor, Universidad de nombre que prefiero mantener en el anonimato: DIME QUE UN ALUMNO TE HIZO LA CAMPAÑA. 

(Querido Señor Destino: por favor, mándalo a mis garras para platicar con él)

El primero en avisarme de esta peculiar campaña, fue El de Cuentas. Le agradezco… y al mismo tiempo, no tanto.

La visita al Sam’s VS La búsqueda de personal

El fin de semana pasado, sucumbí a la tentación: después de casi 4 años, volví a tramitar mi credencial del Sam’s Club.

Si la has tramitado, sabrás que uno de los beneficios es que puedes comprar apenas recibes tu credencial.

Dicho lo cual, recibí mi tarjetita de plástico con una foto donde me veo tan del culo que la podría publicar y, aún así, proteger mi identidad, tome mi carrito y me metí “a ver qué veo”.

Salí con una bolsa de Cheetos de 50 centímetros de altura, 6 mayonesas McCormick que me durarán dos sexenios, una Nutella gigante, 36 croissant miniatura, una bolsa jumbo de Bubulubus, una bolsa jumbo de Duvalines y 60 tortillinas Tía Rosa.

Y todo, para una persona… una persona muy imbécil que entró sin saber qué quería.

Ésa es la parte mala. La buena, es que no soy el único.

Como muchos del medio, me metí a Facebook a “En esta agencia están buscando” a ver las novedades mientras me comía mis 8 kilos de Cheetos; y así, muchos de los anuncios, lograron levantarme la moral.

Un alto porcentaje de ellos buscaba “chavos con mucha pila, recién egresados”. Son esos anuncios que abundan, buscando “trainee de copy”, “trainee de creativo”, “trainee de cuentas”. Trainee por aquí y por allá.

ME QUEDA CLARO: Éstos son los que la tienen clara. “QUIERO GASTAR POCO EN MANO DE OBRA” . Así. Al grano.

Otros, buscan “becario con dos años de experiencia”.

¡¿Uh?!

Había un “Buscamos diseñador creativo Sr con conocimientos en diseño publicitario”.

A ver: es diseñador, es senior. DEBE tener conocimientos de diseño publicitario, ¿no? ¿O la aclaración es por los diseñadores de moda que estén perdidos en Facebook?

Están los que no leyeron “En esta agencia están BUSCANDO” o lo entendieron como “Este desempleado BUSCA agencia”. Sí. Los hay.

La joya del día, sobre todo por los comentarios, fue ésta:

Un planner que tenga “Manejo de Office, que sea todo un master en Final Cut y Photoshop”, dice.

No importa que tenga conocimientos y/o experiencia en creación de estrategias, en análisis publicitario. No. Que sepa FinalCut, Photoshop y Office.

De aplauso, que la gente sepa bien cómo está el pedo y EXIJA las aclaraciones pertinentes.

De pena, lo que pasa en foros como éste, creados de manera altruista y buenpedera por gente como Jairo.

Como sabes, en este blog también hay una bolsa de trabajo: la que se publica y la que se arma con todos los CVs que recibo.

Ése es otro tema.

Te mando mi CV. Me interesa entrar a Cuentas, Creativo o Producción”.

Aquí está mi CV. Siempre he querido ser Copy, pero si debo empezar de Creativo, me sacrifico”.

Acá va mi hoja de vida. No tengo experiencia, pero me gustaría un trabajo que me permita ir a la escuela y que paguen más que la ayuda económica. Y sólo puedo los martes y los jueves”.

ME QUEDA CLARO: Éstos son los que no la tienen clara, junto con el que pide un Planner que sepa Final Cut.

Si te das cuenta, todo esto es el efecto Sam’s. En “En esta agencia están buscando” hay muchas joyas. En el blog del Diván (Modestia, descansa en paz), también.

El problema mayúsculo, es que mucha banda entra, postula, busca, publica sin saber qué quiere.

CONSEJO: Toma un papelito, anota qué necesitas, para qué lo quieres, con qué fin lo usarás y define bien cuál es tu presupuesto. Te alcanza, cómpralo. Lo necesitas, pídelo. Lo sabes usar, llévalo contigo. Si no, ni te metas.

Y sí: hablo del Sam’s y de las bolsas de trabajo.

El paño de lágrimas VS Los quejosos de la publicidad.

Los seres humanos podríamos dividirnos en dos tipos: los que escuchan, los que hablan.

Para mi mala o buena suerte, yo soy de los que escuchan.

Me subo a un taxi, el taxista me cuenta sus penas. Son 3:00am en la filmación, la clienta me cuenta sus penas. 5 de cada 6 nalguitas que conozco, terminan por contarme sus penas.

En general, y resumiendo terapias larguísimas, el problema es el mismo:

ELLA: Ando con un pendejo y patán.

YO: Déjalo y sé feliz.

ELLA: Pero no puedo vivir sin él.

YO: Aguántate, entonces.

A primer vistazo, puede parecer que el MAYOR PROBLEMA es lo mal que doy terapias.

Ni un poco.

El problema, en realidad, es que ES MÁS FÁCIL SEGUIR SUFRIENDO, QUE CAMBIAR.

Quien te hace feliz, no debería hacerte sentir miserable.

Quien te hace sentir mal, no debería hacerte sentir bien.

Quien sufre, no debería quejarse.

Quien se queja, debería hacer algo por cambiar.

 

En general, el problema es el mismo:

PUBLICISTA: Trabajo en una agencia de mierda, rodeado de pendejos

YO: Renuncia y sé feliz.

PUBLICISTA: Pero es que aquí hay prestaciones… y salimos tempra los viernes.

YO: Aguántate, entonces.

 

AGENCIA: Me caga este cliente tres-pesero.

YO: Déjalo y sé feliz.

AGENCIA: Pero necesito su dinero, aunque sean tres pesos.

YO: Aguántate, entonces.

 

CLIENTE: Me caga esta agencia

YO: Pon la cuenta a pitch y sé feliz.

CLIENTE: Pero es que, estamos alineados y mi jefe me va a…

YO: Aguántate, entonces.

 

Si tu trabajo te hace feliz, publicista, no te quejes por la hora a la que sales, no te quejes porque haces pura mierda, no te quejes porque tienes que trabajar con imbéciles, no te quejes porque ganas poco, no te quejes porque no tienes vida social.

Si tu agencia te hace feliz, cliente, no te quejes porque te traen cosas muy elevadas para el target; no te quejes porque, con la creatividad, perdiste a los 3 usuarios que siempre te habían sido leales… aunque duplicaste ventas.

Si tus empleados te hacen feliz, agencia, cuídalos y consiéntelos.

Si tus clientes te hacen feliz, agencia, atiéndelos con la importancia que merecen.

 

Y si no es así, AGUÁNTENSE, ENTONCES!

Y, por favor, si ya tienen en la cabeza una respuesta, no me pregunten un “¿Qué hago?”.

Yo soy de los que escuchan, pero de los que creen que los seres humanos nos dividimos en dos tipos: los que escuchan y sugieren soluciones, y los que se quejan y las ignoran.

Las viejas tradiciones VS Los pitches

Cuando era niño, tenía la costumbre de ver, por lo menos, 5 veces al año esta película llamada “El zorro y el sabueso”, al grado de aprenderme los diálogos.

Ni hablar. Soy un hombre de costumbres. Desde siempre, me ha gustado dar las gracias, pedir las cosas por favor y disculparme.

Como sabes, me he ausentado algunos días de Facebook, Twitter y, desde luego, el blog por exceso de chamba y uno que otro pitch. Me disculpo por ello.

Una de las tradiciones que me inculcaron desde que empecé en esto, es que la chamba está primero. Si tienes un concierto, una premier de cine, un date… la chamba es primero. Así vivimos los publicistas, le guste a quien le guste, le pese a quien le pese.

Es, simplemente, una costumbre bien aprendida/aprehendida.

Y esto viene a colación, por otra costumbre que me encanta de nosotros los publicistas: ver feo a los contendientes en los pitches.

Antes de toda esta avalancha de pendientes, nos invitaron a un pitch donde, como pasa a veces, nos dan el brief a todos al mismo tiempo. (Hay ocasiones en que dan el brief agencia por agencia)

Quienes me conocen, saben que soy bastante amiguero; suelo llevarme bien con mucha gente y me gusta encontrarme con viejas amistades. Justo por esta razón, me desconcertó la reacción de ambas agencias, cuando un par de viejos amigos y yo, nos saludamos cordial y efusivamente. En ambos bandos, las miradas fueron fulminantes.

Sin decir nada, los rostros de los tarados que nos acompañaban gritaban “No intimes con el enemigo”. Así… ¡tal cual como en “el Zorro y el Sabueso”!

Yo les respondo: NO MAMEN. Antes que publicistas, somos adultos. Antes que adultos, somos caballeros… y si no conocen a tanta gente, no es mi pedo.

Que gane la mejor creatividad para la marca y para el consumidor.

Que la gente de agencias tenga la misma madurez que tenemos los “inmaduros” de la agencia cuando nos encontramos en un pitch.

AMIGOS QUE ME ENCONTRÉ EN EL PITCH, ¡LA MEJOR DE LAS SUERTES!

(Ah, sí… desear suerte, de corazón, también es otra costumbre que me gusta)

La primera vez de mi hija VS El bloqueo creativo

La primera vez, duele.

Hace poco, una de mis trainees experimentó su primer bloqueo creativo. Sé que, en algunas cultura, los padres celebran la primer menstruación de la niña; sé que algunos padres celebran el “estrenón” del niño. Aunque quiería celebrarlo, me hubiera visto sádico de manera exponencial.

El día del primer bloqueo es un día amargo. Aunque te hayas quedado hasta la madrugada en la agencia, el cuaderno está en blanco. Aunque hayas pensado en el taxi camino a casa, el cuaderno sigue en blanco. Simplemente, la idea no llegó.

De pronto, llega un punto donde ya le diste por un lado, ya le diste por el otro; ya le presentaste a tu jefe las 12 formas distintas que se te ocurrieron para resolver el problema y, simplemente, ninguna le gustó a él. (Séamos francos: a ti tampoco)

Ya rellenaste todas las “a”, “e”, “o”, “b”, “d”, “p” y “q” del brief.

Ya te fumaste 14 cigarros.

Ya perdiste el peinado que traías en la mañana.

Ya le mentaste la madre a 14 personas. (Una por cigarro. Cada una te dijo “Estás fumando mucho, ¿no?)

Consejo UNO: ya estuvo bueno. Párale.

Lo que está pasándote en este momento, es que NO ESTÁS PENSANDO EN CREATIVIDAD.

Estás dando vueltas y vueltas y vueltas sobre el hecho de no poder sacar una idea.

Ya te olvidaste del brief. Ya te olvidaste del camino que te dijo tu jefe que debías seguir. Ya no estás pensando en marcas o consumidor. No has dejado de pensar en que no puedes sacar una idea.

No te voy a salir con mamadas de The Secret o Programación neurolingüística, pero sí me queda claro que entre más digas “la voy a cagar”, las probabilidades de cagarla, aumentan.

Consejo DOS: Tira todo.

Aprovechemos que andas emberrinchado. Toma todas las hojas donde has escrito desde que empezó tu “bloqueo creativo” y rómpelas, dóblalas, escóndelas. Lo que sea con tal de evitarte las ganas de verlas, leerlas, repasarlas y autocopiarte.

Consejo TRES: Enfócate.

Ya sé. Parece que estoy dando bandazos. Hace unos renglones, te decía que el pedo es que no has dejado de pensar en UNA SOLA COSA y ahora te voy a pedir que pienses en UNA SOLA COSA.

No. No es bandazo. El chiste de esto, es que pienses en esa UNA SOLA COSA CORRECTA.

Cuando te tapas, lo más usual es abrir el YouTube, entrar a adsoftheworld, escribir en google images “ideas chingonas de gráfica para aceite de pepita de uva”. Nada de esto te va a ayudar. Sólo te vas a distraer. En cuanto menos te des cuenta, vas a estar viendo mamadas como ésta:

Consejo CUATRO: Échate un cigarro.

O si no fumas, sal 10 minutos por unos cacahuates. O ve a platicar con el poli de la agencia 10 minutos. O échate un ping pong de 10 minutos. Esos 10 minutos deben ser el final de temporada de tu “bloqueo”.

Consejo CINCO: Regresa a la casilla uno.

Toma otra vez tu brief. Escribe en tu cuaderno, hasta arriba de la hoja, el nombre de la marca para la que estás trabajando. Escribe en tu cuaderno, de un lado, todo lo que necesitas decir. Escribe en tu cuaderno, abajo, qué debes decir. Analiza. Analiza, analiza.

Consejo CINCO: Pendejea.

Toma tu diccionario. (QUIERO PENSAR QUE EN TU ESCRITORIO, HAY UN DICCIONARIO)

Selecciona una hoja al azar. Baja tu dedo al azar. Piensa una idea con esa palabra que escogiste al hacer. Haz lo mismo 4 veces más.

Consejo SEIS: Trabaja.

Para estas alturas, ya “perdiste” como 40 minutos de tiempo creativo… en vez de 7 horas. Comienza a escribir todo lo que se te ocurra, aunque sea para otro medio, aunque sea una idea a medias, aunque sea una palabra. Si es una gráfica, medio dibújala.

En este momento, ya debes estar pensando cosas completamente diferentes a aquellas que… eh… ah, claro. Ya no íbamos a recordar esas ideas.

Consejo SIETE: EN-TIÉN-DE-LO.

A todo el mundo, hasta al creativo más chingón, le ha tocado ese día donde no se te ocurre ni esa idea que anuncias con el “voy a decir una mamada”. Ni ésa.

La creatividad debe ser disfrutada, no dolida. Por ello, no te retuerzas en tu dolor. SÓLO ENTIÉNDELO:

 

ESTA PRIMERA VEZ, DUELE; pero con el tiempo, te acostumbras. 

El chiste, es que aprendas, te relajes, te concentres y termines asombrando a la persona que tienes arriba. O abajo. Tú sabrás.

Guía básica: ¿Puede COPY andar con SU DUPLA?

Hace poco empezamos esta saga de las personalidades con las que puede andar copy. Esta entrega, aunque ya planeada, surgió en los comentarios de Twitter.

Un tema delicado y sobre el que tengo poca experiencia ya que, a pesar de haber tenido varias duplas, no todas cumplían con los requisitos:

-ser mujer

-estar “libre”

-estar “chabocha”.

Dicho lo cual y tomando como punto de partida la mínima experiencia propia y varias ajenas, ahí va:

El efecto “La Laguna Azul”.

En 1980, apareció una película con el bombón Brooke Shields de niña (Si no la conoces porque eres un escuincle, googlea) que se quedaba atorada en una isla desierta con un chavito -que yo pensé, era su hermano-.

Para no hacerte el cuento largo: los niños se quedan años ahí y crecen. La ropa no crece con ellos. Ambos terminan semiencuerados. Las hormonas despiertan. Pasa lo-que-tiene-que-pasar.

Creo que darte/andar con tu dupla es muy parecido. Se conocen de arriba a abajo, se saben todo, se saben las mañanas, son prácticamente, hermanos.

Cuando conoces a alguien tan bien, creo yo, está medio cabrón andar con ella. Si se da, terminarás sentado en la regadera, restregándote con un zacate, diciendo “I’m dirty, I’m dirty”.

Agencia a las 4:00am

Digamos que, en realidad, no se conocen tanto y tu dupla resulta ser un bombón.

Digamos que, aparte de todo, se quedan diario hasta la madrugada. Hoy es de esos días.

Digamos que no se les ocurre nada y les urge un “desbloqueo creativo”.

Aguas. Si alguna vez has despertado arrepentido a la mañana siguiente, ESA mañana posterior a tener algo con tu dupla puede llegar a nuevos estándares.

Cuando la gana gana.

En alguna ocasión tuve una dupla sabrosa sabrosa sabrosa. Muy loquita ella, pero tenía un “señor body”. Muy loquita ella y con un carácter de la chingada.

No lo niego: la idea me cruzó por la cabeza.

No lo niego: a ella también le cruzó la idea por la cabeza.

¿Pequeño problema? Si peloteando nos dábamos tremendos agarrones… imagínate si nos sólo nos dábamos.

Aunque la gana quisiera ganar, la controlaba y me conformaba con verle sus lindas pompitas mientras peloteábamos.

En conclusión: Aunque andes de nalgas por tu dupla, tienes que pensar lo que podría suceder el día de mañana cuando tengas una entrega de 12 horas y aquella, en su coraje porque ayer no fueron al cine, no quiera mover ni un pixel. (Been there, done that).

Creo que ésta es de las pocas relaciones intra agencia que NO recomiendo. Los casos que he visto, acaban en una charla con el Director Creativo donde alguno de los dos dice “Ya no quiero trabajar con este _____________

Sean buenos hermanitos; de vez en vez, echen la mirada sabroseadora pero no pasen de ahí, incestuosos.

Guía básica: ¿Puede COPY andar con CLIENTE?

Así es. En esta entrega, presentamos el sueño erótico de todo copy: darte a la clienta ultrafresa (o cliente, según sea el caso o la elección).

Seamos francos: sea becaria, gerente junior o la mera mera, alguna de tus clientas (ya me voy a ahorrar el “cliente-clienta”, ¿va?) te ha gustado.

Sí. Ya sé. Es como tema de telenovela: tú eres el pandrosito de la agencia y ella, la princesa del corporativo, que tiene apellido alemán, italiano o francés. Tú tartamudeas hablando inglés y ella, bueno, es casi su lengua materna.

(Gran foto de Vincent Martin, por cierto. Tomada de Alone_we_stand en Flickr)

Esto va más allá del mero deseo. Esto se trata de algo que rebasa lo prohibido. La frase “conflicto de intereses” se olvida cuando ves a esta chica en su ropa ultraformal, con sus discretos adornos de escritorio, sus lentecitos que la hacen ver intelectualmente cachonda y un perfume aún más rico que el de la niña de cuentas.

Aunque me gustaría poder llenar esta guía básica con muchos insights y experiencias propias de “cómo me he dado a 27 clientas”, la realidad es que lo armaré con lo poquito que sí puedo contarte.

No confundas

Algunas clientas tienen la costumbre de llamar “bombón”, “chaparro”, “corazón” a personas cuyo nombre no recuerdan.

Que tu clienta te llame así, no quiere decir nada. Camina con cautela.

Tú sabes que tu estrategia de ser “cagadito” siempre funciona con las nenas de tu entorno. Ya sabes que “risa=ya cayó”.

No olvides que TU TRABAJO es que tu comercial haga que se ría la clienta. Que ría contigo, no quiere decir nada. Camina con cautela.

Cruzaditas de miradas.

Siempre recomiendo presentar campañas con cliente, viendo a todo el mundo. Muchos otros, te recomendarán ver sólo a Don Chingón.

Además de que es un gesto de cortesía muy democrática, puedes darte cuenta si la clienta en cuestión te ve como cualquier hijo de vecina o si, en cambio, te está viendo con “otros ojos”.

Si es así, ya chingaste. PRECAUCIÓN: que te traiga de nalgas la rubia, no te obliga a verla EXCLUSIVAMENTE a ella. También háblale a Don Chingón, que es el que paga.

La pirámide organizacional, manda.

Es una cosa curiosa, pero en el mundo cliente-creativo, Richard Gere no anda con Julia Roberts. Al menos, a mí no me pasó.

La primera clienta con la que me dí mis arrumacos, era tan trainee como yo y, precisamente por nuestro ínfimo escalón empresarial, comenzamos a hablarnos ya que nadie más pelaba a la becaria y al trainee.

Cuando subí a copy jr, ya pude echarle el perro a una asistente de marca; al volverme asociado, tener status extraoficiales con una gerente de trade.

Lo sé. Tal vez es coincidencia.

A la filmación no se va a comer.

Sé que en tu cabeza, podrás hacer your move en la fiesta de la agencia (si es que la invitan) o en la fiesta del cliente (no nos hagamos pendejos: a esa fiesta, no estarás invitado), cuando ya ande con unas copitas encima.

Tache.

La filmación es cuándo. Más, si es una filmación MUY larga. Más, si tu filmación ha durado ya un par de días y todos están “tronados”… Todos, menos tú y la clienta.

Cuando son las 4:15am y todos están jetones o acurrucados en el videoassist, viendo qué diablos tragar para entrar en calor, tú y tu clienta van a ver el cuadro a cámara y el director les pide que se queden por ahí.

La toma está lista. Tu clienta tiene frío. Le das tu sudadera (ah, eso sí: somos unos pandrosos, pero siempre tenemos ropa calientita) como el caballero que eres y le pides que te acompañe a echar un cigarro.

Lo has logrado: la madrugada es la hora de las netas y tú conseguiste cambiarla de locación y reducir el número de participantes. Hablan de la agencia, de su empresa, de su ex, de tu ex (la de cuentas), ríen como bobos, de su ex otra vez, de lo imbécil que fue su ex, ríen como bobos, de lo bueno que es que el ex ya se haya regresado a su natal Argentina, de lo bien que va la filmación, de lo talentoso que es el viejito del comercial, ríen como bobos, del frío que hace, de qué tan lejos vives, de cuánto va a tardar en llevarla la camioneta a su casa, del afortunado hecho de que tú sí traes tu propio coche o, en su defecto, que pueden llegar a la agencia y, de ahí, tú la llevas a su casa.

Si sabes manejar tus cartas bien, bingo. One night stand.

OJO CON CUENTAS: recuerda que, cuando se despierten o se hayan terminado sus 13 chalupitas, irán a ver si la clienta no necesita un pedicure, una revista o platicar alguna trivialidad. Si tu clienta les dice “No te preocupes, XXXXX me va a dar un aventón”, DOBLE BINGO.

En conclusión: a tu clienta le caes bien y le gustas porque eres diferente a sus exnovios fresas… Tan diferente como los tacos que se mete al salir del antro: está padre de vez en cuando, pero no va a comer tacos diario.

Fuera del one night stand y un two or three more times, no va a pasar nada. Bueno, quizás un forth y un fifth… Pero nada más. Ok. Sixth. Pero ya.

Tú eres el copy. Ella es la clienta ultrafresa y su ex vuelve a México la próxima semana (¿Mencioné que es modelo -de los guapos, no character-?)

Si pasó, ya pasó. No vayas a estar de intenso mandándole flores, SMS, agregándola a Facebook, dejándole notitas en su escritorio cuando vayas a presentarle… porque no va a resultar nada, salvo que los corran a ambos por “comprometer intereses”.

Si resulta que me equivoqué en todo y resultaron ser el uno para el otro, de todos modos te chingo: en el momento en que se haga “oficial”, alguno de los dos debe abandonar la cuenta y, por tanto, YA NO ES TU CLIENTA. Te la pelas.

Mi consejo: intenta llegar a la seventh y ya. No por poco ambicioso… es sólo que mi exclienta nunca me enseñó a decir “octavo”.

Guía básica: ¿Puede COPY andar con CUENTAS?

Así como toooooodos los taxistas presumen haberse dado a “una güerota, ya señora, pero bien guapa, joven”, los creativos presumimos, soñamos o esperamos, darnos a alguna de Cuentas.

Huelen rico, hablan sexy, se visten bonito, están bien buenas.

Y como frágiles entes viriles, cedemos ante la voz ronquita que te pide algo “urgente para hoy, honey” o el masajito de espalda que acompaña un “me urge ese boceto, ándale, échame la mano”.

Sin embargo, cuando la urgencia pasa, regresas a la realidad y la de cuentas en cuestión vuelve a ser fantasía. O no. Depende cómo manejes las cosas.

Partamos del supuesto donde tú quieres con alguien de cuentas.

Comencemos por el principio: el efecto BigBrother.

Una casa, cámaras, misma cantidad de hombres que de mujeres y nada más que hacer, logran que desconocidos terminen metiéndose fajes de campeonato ante los ojos de los demás. De eso trataba BigBrother (en caso que no sepas, mi hipster lector, que te da “roña cualquier programa de Televisa diseñado para apendejar a la gente, bla, bla, bla, bla).

La agencia es un BigBrother con menos auditorio (los polis que ven las cámaras de seguridad) y más integrantes, pero las condiciones son las mismas.

Cuando pasas más de 12 horas en la agencia, de lunes a viernes y alguno que otro sábado o domingo; cuando ves más a la gente de la agencia que a tu familia; cuando el encierro es tal; cuando gana la gana, atacas a quien esté más a la mano.

Para que andes con ese bombón de Cuentas, te paso esta guía básica, construida a partir de mis experiencias atinadas y mis mayores tropiezos sentimentales con co-workers.

Investiga bien con Recursos Humanos.

Aunque las agencias son cosa aparte, checa bien en tu contrato o con tu RH favorito, que no rompas alguna regla sabroseándote a alguna compañera de trabajo. Hay alguna que otra agencia chiquita que lo tiene prohibidísimo y se pueden meter en pedos por calientes. (Sí: hay casos por ahí, donde las cámaras de seguridad ayudaron a correr parejas intensas)

Si quieres con una de Cuentas, que NO SEA TU CUENTAS:

Cuando eres nalgapronta, lo que se mueva o la novedad, te llaman la atención. Si éste es tu caso, probablemente no tendrás problemas porque siempre te gustará la “nueva de Cuentas” hasta que llegue “la más nueva de Cuentas”.

Si, por otro lado, eres como yo, que apenas me dicen “Bombón” y ya tengo la trusa en la mano, CUIDADO.

Una vez tuve mis queveres con una Supervisora de Cuentas que aprovechaba la “situación” para que hiciera primero sus cosas y mandara a la cola (no literal, sino al final de la fila) las chambas de otras chicas de Cuentas.

Y como también soy bieeeen pendejo, tardé en darme cuenta. Pero en cuanto me di cuenta, al carajo con todo y ODTs.

Lo que pasa en la agencia, se queda en la agencia:

Será muy normal que tengan -ambos- un mal día en la agencia: su jefa la cagoteó y a ti no te compraron la campaña, pero eso es lo de menos…

Ella se peleó con el pinche creativo mamón y tú, con la pendeja de cuentas. ¿Y qué crees? El pinche creativo mamón y la pendeja de cuentas andan. GRAN PEDO.

Si te peleaste con tu nalguita de cuentas, ¡que el pleito se quede en la agencia! Si aprenden a dividir los dos mundos, están del otro lado.

Cierta Supervisora de Cuentas y yo (sí: ya llevamos dos supervisoras) la teníamos clara: si nos peléabamos por cosas personales, yo no le ponía el pie a las cosas de su chamba ni ella era grosera con lo que yo le presentara.

Si, por otro lado, peléabamos por cosas de trabajo al grado de mentarnos la madre, saliendo, no se tocaba el tema. Nos íbamos al cinito a echar la peli y la palomita en santa paz.

Cuesta un huevo. Un huevo enorme… Pero te aseguro que si ambos pueden hacer esa distinción de “Ahorita estoy con mi vieja/güey, no con mi cuentas/copy”, se la van a pasar de huevos.

Bájale a los celos.

Lo más chingón de las relaciones dentro de una agencia, es el saborcito a peligro; es esa idea donde nadie sepa que andan -aunque media agencia lo sepa o, mínimo, se las huela-.

Por esta misma razón, TIENES QUE HACERTE A LA IDEA: los demás creativos, su cliente, el Presidente de la agencia, los de Producción y hasta los polis, van a echarle los perros y, quizá, hasta comentarán contigo “no mames, mai, qué sabrosa se está poniendo fulanita, ¿no?”.

Serenidad, compadre. Mucha serenidad.

(Finalmente, ellos pueden decir misa… ¿Quién se está dando a ese bombón?)

Si una idea no jaló la primera vez que la presentaste, NO VA A JALAR.

Como media agencia, has hecho tu luchita con la de cuentas.

Como media agencia, le echas miraditas.

A diferencia de esa media agencia, tú ya le cantaste todo… ¿y ella te mandó a cagar?

El mismo consejo que te daría con una idea: “Si no entró la primera vez, no va a entrar la segunda o tercera. Hoja nueva en el cuaderno: NEXT! Vete a la siguiente idea.”

No te claves con una de cuentas con la que ves que no va a pasar nada; menos, si es tu cuentas; menos, si hay pedos en la agencia por andar perreándole al personal; menos, si no puedes separar una cosa de otra.

En conclusión: muchísimas de las niñas de Cuentas con quienes he trabajado son verdaderos aviones, auténticos bombones de niñas que, aparte, son inteligentísimas, son un amor y son muy divertidas. Son el estuche completito. Está cabrón no enamorarse de ellas.

Las niñas de Cuentas nos conocen perfecto: identifican con precisión cuándo estás emputado, cuándo te fue bien en una junta, qué te molesta de la gente, qué comida te gusta. Simplemente, te conocen de arriba a abajo.

Toda esa parte que cuesta trabajo en una relación amorosa, ya ha sucedido en la relación laboral y por eso, ANDAR CON UNA DE CUENTAS puede convertirse en una de las mejores relaciones de tu vida.

Si pasa, lánzate con todo.

Si no pasa, hoja nueva en el cuaderno: NEXT!

POST 100: El Diván del Copy VS el güey que escribe el Diván del Copy

Después de 27 días de, digámosle, “rascarme las pelotas”, regreso para escribir el post número 100 del Diván del Copy. Como sucede con los programas gringos, las obras de teatro, las caricaturas incluso, ese número 100 se vuelve tanto nostálgico como importante. No podía escribir cualquier pendejada que quisiera… Y así, le pasé la responsabilidad a los lectores.

Como algunos saben, hice una encuesta en Facebook para saber de qué querían que tratara. La gente opinó y aquí están los resultados.

Sin embargo, como soy un amante de las democracias, tocaré todos los temas sugeridos, proporcionalmente a los votos.

¿Cómo vender una idea?

Para hablar sobre este tema, les cuento un poco de la idea detrás del Diván del Copy. Inicialmente, comenzó como este proyecto para empaparme un poco en redes sociales (al crear la cuenta de Twitter) y para poder desahogarme como me gusta hacerlo (escribiendo). Fue una idea que me tomó 3 días armar y decidirme a arrancar.

Tener un blog y una cuenta de twitter con el suficiente anonimato como para mentar madres a voluntad, es fácil. Hacerlo sin develar la identidad de los hijos de las madres que serían mentadas, era otro cantar. Por ello, para proteger su identidad y falta de capacidad/pasión publicitaria, decidí cubrir bien mi propia identidad.

Te soy franco: se me hacía una mamada y una cobardía.

Siempre he insistido en que, para soltar un insulto o reclamo, se necesitan huevos; y, estarás de acuerdo conmigo, es putísimo criticar la mala chamba de otros sin dar la cara.

Así fue como decidí que la crítica interminable no sería la médula del Diván… Y es que, además de todo, ya tenía el nombre: “Diván”. No sé si alguna vez has ido al psicoanalista, pero no todo son lágrimas y rencores; también hay deseos reprimidos, hay interrogantes hacia el futuro, hay ganas de resolver conflictos.

Eureka. El Diván debía ser el espacio para poder “enseñar”/compartir con la banda publicitaria las experiencias que he vivido en 12 años de carrera, ayudarte a que no la cagues en lo que yo la he cagado, decirte cómo hacer tal o cual cosa, echar desmadre sobre vivencias que sólo tú y yo entendemos.

Si quisieras leer amarguras o mentadas o quejas, solamente, te habría pasado mi cuenta personal; pero creo que los 300 followers que tengo en ella, me dejan en claro que al twittero le da huevita alguien así. Sé que a mí me da hueva. Mi cuenta personal me da hueva. El Diván no.

Desde el principio sabía que no debía lucrar con el proyecto. Estos tips, que podrías bien escuchar en alguna plática en una escuela de Creatividad pagando tu respectiva colegiatura, no debían costarte un peso en el Diván.

¿Y a qué hora me va a decir este cabrón cómo vender una idea?

Justo lo acabo de hacer. A la primera persona que debes venderle una idea es a quien la piensa. Tú debes ser el más cruel de los jueces con cada cosa que escribes en tu cuaderno de peloteo.

La primera idea (como el Diván echando puteadas) no es siempre la mejor. Debes darle vueltas y vueltas hasta dejarla impoluta, perfecta, impenetrable. Cuando no le puedas poner tú un pero, se la puedes llevar a tu superior (copy jr, sr, asociado, lo que sea).

JAMÁS le lleves una idea a tu jefe o la sueltes en un peloteo si no la tienes medianamente armada. Se vale contar una idea y “terminarla” con un “… y ya después no sé qué pasa”; pero, honestamente, dudo que vea la luz.

Digamos que la venta es interna: con tu jefe inmediato. Es el segundo filtro que, si hiciste el paso previo, será más light y más fresa que tú.

ACTÚA. ACTÚA. ACTÚA. No importa si es un radio, una tele, un print, una mención, ¡actúala! Trabajamos con ideas y con pasiones. No me entra en la cabeza que un copy cuente una idea con hueva, so pretexto de “se la voy a contar a Jerry, ya con cliente la cuento bien”.

Párate, jotéale, báilale, haz las vocecitas necesarias, ¡haz lo que sea necesario para que ese cabrón que tienes enfrente, que ya tiene el “pero” en la punta de la lengua, te compre esa magnífica idea. Para esto, observa cuando él presente. Tú irás teniendo tu propio estilo para vender, pero te sirve ver el performance de los demás.

Digamos que la venta es con Cuentas. La gente de Cuentas, a pesar de las bromas pesadas, son los mejores aliados de tus ideas. En muchísimas ocasiones me ha tocado ver, vivir o saber, de campañas que se hicieron, gracias a que Cuentas las salvó, mientras el Director Creativo se quedó calladito. Mismo tratamiento: actúales. No olvides que cada presentación, te sirve de ensayo y que, probablemente, ni siquiera tendrás que usar tu line impreso cuando estés con cliente. Cuentas te debe dar feedback es-tra-té-gi-co; no se vale un “me gusta” o “no me gusta”. Sea para bien o para mal de la idea, la responsabilidad de Cuentas es decirte por qué funciona o falla la idea. De nuestro lado, no se vale cuestionarles cuando dicen “no me gusta” y sonreír complacientes y con toda la concha cuando digan “me gusta”. Si ellos te dicen los por qués, TÚ APRENDES.

Digamos que la venta es con tu Director Creativo. Independientemente de tu rango, este güey no tiene tiempo para muchas cosas, entre ellas, la revisión de creatividad. Entre las juntas con cliente, las de consejo, las internas, las de status, las llamadas de las casa productoras que insisten en comprar proyectos con invitaciones a comer y el Facebook, tu Director Creativo tiene poquito tiempo. Pero tu idea ya pasó tu filtro, el de tu dupla, el de su superior, el del peloteo, el de Cuentas… ya vamos por menos.

El problema es que, en una de ésas, este cabrón nota algo que nadie más vio en tu idea… en la que sobrevivió o en alguna que murió en el camino. Sí: convence a tu director creativo de recibirte por la mayor cantidad de tiempo que pueda y cuéntale todas las ideas a grosso modo. Es muy probable que tengas un diamante entre los muertos que tú no pudiste bajar y él sí podrá. Esto te servirá para aprender su proceso de pensamiento, para ver cómo una simple frase puede desatar una gran idea o, incluso, cómo esa gran idea que todos ya compraron, resultó ser una auténtica mamada que murió repentinamente.

Ya casi se vende la idea. Llegaste a Cliente, esa criatura enigmática; fría, implacable, sin sentimientos pero con todo el poder para matar tu idea a media contada.

Sin embargo, es un hecho que al Cliente le gusta verte presentando. Piensa que su día ha estado lleno de charts, llamadas, cagadas de su jefe, de los distribuidores, de los embotelladores, de pedos por distribución, de negociaciones con tiendas departamentales o supermercados… Y en eso, llegas tú: SU MOMENTO FELIZ DEL DÍA.

Imagínate qué pasaría si, en este punto, cuentas la idea con toda la hueva del mundo o dependiendo de tu line impreso. Ésta es TU actuación. Lleva la idea al extremo. Impresiónalo. Diviértelo. Conquístalo. Es probable que haya un previo a que cuentes tu idea, como un análisis de ultrahueva de planning o un speech aburridérrimo de Cuentas sobre presupuestos, que ya puso de malitas a Cliente. Tu trabajo no es ser su payaso: es VENDER TU IDEA.

Desde la aparición del keynote, muchos llevan racionales creativos en charts; a la antigüita, era puro speech. Decide cuál te funciona mejor (si te dejan dar un racional creativo inspirador). Recuerda que esto es el cachondeo previo a tu idea. Esmérate y enamóralos desde este punto.

Cuando hagas un racional, no sólo expliques el brief y cómo llegaste hasta tu idea. ¿ESO QUÉ? Un racional creativo debe ser lo menos racional posible. Lleva a tu cliente a su infancia, recuérdale por qué vale la pena dejar el alma en el trabajo como lo hace él, cuéntale qué sentiste cuando compraste tu primer coche, hazlo reír con la anécdota bochornosa de la primera vez que te bajó (si eres niña, OBVIO. Si eres hombre, no te bajó. Te hirieron un huevo.), capta su atención y aléjalo de la Blackberry con algo que sea tan relevante para él, que lo haga apagar el teléfono. Tu racional creativo debe erotizar sus emociones, preparándolo para el momento en que empieces a contar tu idea.

Finalmente, todo está listo. Es hora de presentar tu campaña.

Al contar una idea con cliente, puedes tomar varios caminos:

    • Te quedas sentadito en esa sala de juntas, pues tienes ese talento brutal de contar ideas como si fueran chistes, sin tener que actuarlos. Usas tu voz, la modulas, le subes el volumen donde tienes que subirlo y susurras cuando quieres captar su atención. Das golpes en la mesa para marcar un evento importante y observas a todos tus clientes POR IGUAL (sean becarios, gerentes junior o cacas grandes)
    • Te paras y demuestras que Jim Carrey se queda pendejo. Si el protagonista de tu historia se mete un madrazo contra un coche, tú te estampas contra una silla; si tu personaje es del sexo opuesto, haces la voz que le corresponda. Lleva props. Pídele a la de cuentas (o hasta alguno de los clientes) que se pare para que te ayude a actuar. Es importantísimo que les saques lágrimas o risas o, jodido, muecas, a tus clientes. Si él se emociona con tu idea, tu cliente sabe que el consumidor se emocionará más.

Ahí está.

Así es como yo te aconsejaría vender una idea. Yo me compré a mí mismo la idea del Diván, porque sería una cuenta de Twitter que yo seguiría, de la que me reiría o de la que, quizá, aprendería.

No fue sino hasta que estuve convencido de él, que arranqué el proyecto.

Ten una idea chingona y cuídala, crécela y convéncete de que es lo mejor para tu marca, para tu equipo, para tu agencia y, HASTA EL FINAL, para tu book.

OJO: Si lo piensas todo al revés, también funciona… pero, huevita con la actitud diva, ¿no?

¿Atasco un post con fotos de Megan Fox en lencería?

Como nota: no me gusta Megan Fox. Se me hace una Jennifer Connelly más sabrosa, pero no me mata.

Eso sí: de que le daba, le daba.

Disfruten.

Pitos

Esto fue opción generada por el público y fue la tercera más votada. Respetemos eso.

Dado que no hay más brief que la mera palabra, será tema libre sobre los pitos y hablaré sobre lo que yo decida. Y como me gusta hablar de publicidad y anécdotas, aquí va.

Los hombres no controlamos nuestras erecciones. Creo que a todos nos encantaría poder pensar “párate” y ver un resultado instantáneo, pero no es así. El pito es el que manda: él dice “aquí y ahora”… o “ahorita no, gracias”.

El pito tiene, a veces, la puntada de hacerle jugarretas a su dueño en el momento menos indicado.

Año 2001, 2002, quizá. Presentación EN la oficina de cliente. Mi cliente era una rubia guapérrima, delgadita y que se parecía a Monica Potter (Nada que ver con Harry: es una actriz gringa).

Mi dupla y yo, terminamos de presentar unos cambios de gráfica, clienta aplaudió y dimos por terminada la junta. Sin embargo, y tras haberle pasado un papelito a mi dupla, decidimos hacer sobremesa por 5 minutos más.

La clienta terminó corriéndonos muy amablemente para seguir con sus labores sin saber por qué nos habíamos quedado más tiempo.

Gracias a que la mesa de la sala de juntas no era de cristal, jamás se enteró que, POR SUS HUEVOS, mi pito dijo “aquí y ahora”.

Tips de copy del Diván

En español, los meses y los días del año no se escriben con mayúsculas.

Si vas a escribir un texto chaquetérrimo como “Y tú, ¿bla bla bla?”, PONLE LA PUTA COMA Y SACA EL “Y tú” DE LA PREGUNTA. Dilo en voz alta y verás que la pregunta comienza justo después. (Y de paso, no escribas esa frase que está más vista que las nalgas de la más buena de cuentas)

No se acentúa “ti”. Nunca.

Cuando revises un texto largo, lee los renglones de abajo para arriba. Así, tu cerebro no acomoda las palabras o rellena con las letras que no pusiste.

¿Creativo sobre Cuentas?

En realidad, siempre he sido -y creo que lo has notado- de la idea de que ninguno va encima del otro.

Las agencias donde Creativo manda, terminan presentando cosas de concurso más que de venta. Los creativos son mamones hasta la pared de enfrente y todos los demás departamentos sufren.

Las agencias donde Cuentas manda, aparte de ser anticuadas, hacen que sus empleados -todos- terminen con laceraciones anales fuertes, pues obligan al personal a bajarse los pantalones ante cliente siempre.

Las agencias donde Cuentas y Creativo trabajan a la par, son el paraíso. Punto.

Pero si hablamos de sexo, yo prefiero tener a Cuentas arriba. Me divierto más y tengo las manos libres.

De cuando dices “sí” cuando deberías decir “no”.

“¿Sabes hacer esto?”

“¿Estás listo para este puesto?”

“¿Te sientes a gusto con tu sueldo?”

“¿Tienes puesta la camiseta de la agencia y la de tu marca?”

“¿Te gusta trabajar en Publicidad?”

“¿Los demás que trabajan en la agencia merecen tu respeto?”

Si contestaste “sí” a alguna de estas preguntas y pensabas, realmente, en un “no”, ESTÁS EN PEDOS.

Chismes de agencias

Hasta el momento, 9 personas saben quién es realmente el Diván del Copy porque me conocen en persona. Todos son de diferentes agencias.

Una de mis trainees, descubrió mi identidad cuando le mandé un mail de trabajo… desde la cuenta del Diván. Ya sé. Soy un pendejo.

¿Cómo vender una campaña?

Ya lo expliqué.

Tips VS cliente del Diván

Prepárate. Aprende mercadotecnia. Que tu cliente sepa que “no sólo haces monitos y cuentas chistes”. Si sabes cómo está el mercado; más que tu Cuentas, más que tu Cliente, ¡YA CHINGASTE!

Tan tan.

El güey que escribe en el Diván del Copy tenía un desmadre con los proyectos actuales; por eso, había tardado tanto en escribir este larguísimo POST NÚMERO 100.

Yo, el Diván del Copy, le envío una afectuosa, fortísima y atinada PATADA EN LOS HUEVOS al güey que escribe esto. (¡Con razón tienes sólo 300 followers, cabrón!)

El dia del diseñador se celebra el 28 de abril!!

Los queridos amigos de MECATE celebran el Día del Diseñador 2012 a lo grande. Conferencias, talleres, peda, actividades, cosas para comprar. En fin. Un evento como el que todos los viciosos de la perfección gráfica merecen.
Te anexo el flyer para que lo compartas con tus amigos y para que NOS VEAMOS MAÑANA POR ALLÁ.

También me pirateo la info de su página para que veas el banquete que te prepararon para mañana.

 Aquí va la info del site de MECATE:

CONFERENCIAS

Primero que nada les tengo a los participantes que compartirán su trabajo, experiencias, consejos y demás. En primer lugar estará hablándonos de su trabajo como ilustradorPaulo Villagrán, después nos compartirán su experiencia tan vertiginosa parte del equipo de una publicación que en muy poco tiempo ha adquirido mucha importancia en nuestra comunidad, me refiero a El Fanzine. Después tendremos una exhibición de ilustración en vivo a cargo de uno de los ilustradores más directos, con un humor muy ácido y un estílo muy específico, el buen Omar Mijangos, mejor conocido como 1000 changos. Inmediatamente después uno de los estudios gráficos más representativos del diseño contemporáneo mexicano, que también cuenta con un estílo que los hace inconfundibles, Estudio Zoveck.

MESA DE DEBATE

Para cerrar este ciclo de charlas, se hará una mesa de debate donde veremos cómo los impresores, programadores, publicistas, mercadologos y algunas otras áreas en muchas ocasiones se ponen a “diseñar” y demeritan nuestra profesión. También hablaremos de malas prácticas dentro del diseño y del respeto que deben tener otras profesiones para con la nuestra. Entre algunos de los invitados especiales están Adán Avelar de vecindad GráficaCarlos Cedillo SEO de DXPress y Oscar Uzziel SEO de Vinyles Chiles. Así que la cosas se pondrá muy buena en esta mesa debate.

TALLERES

Mientras todo esto sucede y recordandoles que hicimos el concurso de Amigo imaginario, tendremos como invitados de honor a los niños ganadores de dicho concurso y para que ellos también celebren con nosotros diseñando, los invitamos a participar en algunos talleres que tendremos cortesía de Lumen, Faber-Castell y Mecate


EXPOSICIÓN

Y como lo prometimos también expondremos los dibujos de los niños ganadores con las re-interpretaciones que hicieron grandes ilustradores mexicanos.

GRAFFITI

También habrá pinta de una camioneta por el excelente graffitero Stnk.

BAZAR GRÁFICO

Por otro lado el evento comenzará a las 11:00 a.m. con el bazar gráfico donde habrá varias marcas de diseño independiente mexicano y muchísimos productos muy creativos y de muy buena calidad. Comenzará a las 11:00 y estarán instalados durante todo el tiempo que dure el festejo. No pueden dejar de darse una vuelta porque todos ellos donarán productos de sus marcas para estarlos regalando durante el evento en diferentes mecánicas.

FIESTA

La cosa no acaba ahí como ya se está volviendo tradición desde hace 3 años cerraremos con una fiesta como se debe con música a cargo de los DJ’s Tamina, Julio Roga, Sokio y Wachicol Radio Power desde Aguascalientes’n. Y con el poder del Rock tendremos a dos bandas muy buenas, Perú 77 y Radical Punto de Quiebra.

Así que no falten, recuerden comienza a las 11:00 a.m. la cita es en Francisco Álvarez de Icaza 15-B, Col. Obrera. Es ENTRADA LIBRE.

Tendremos algunas otras sorpresas y les dejo la fan page de el Día del diseñador de Facebook para que den like por favor, ahí encontrarán información más detallada del festejo. No olviden agregar en Twitter a @_mecate y a @DiaDelDisenador y usar el hashtag #DiaDelDiseñador, hagámoslo nuevamente TrendTopic.

El día del diseñador VS El día de mi dupla

El tipo me cagaba. Yo, como buen trainee, saludaba a todo el mundo y hacía un esfuerzo titánico por aprenderme el nombre de todos y su función en la agencia. Aunque sabía qué hacía este güey y su nombre, me cagaba.

¿La razón? Era el único que no me respondía el saludo cuando me lo encontraba en la impresora de color, el único que se seguía de largo cuando llegaba en la mañana sin, siquiera, hacer un movimiento ligero con la cabeza para ahorrarse el buenos días.

El tipo, realmente, me cagaba.

Como sucede en toda agencia con gente importante que se aburre, se anunció una reestructura. “El equipo A y el C se unen, el B desaparece, el D se va con el E” y demás ocurrencias gerenciales. Yo, como buen trainee, me quedé chiflando en la loma sin saber en qué grupo estaría.

Finalmente, uno de los directores creativos apareció en mi lugar y me pregunto “¿Tú eres fulanito? Ah, bien. Estás conmigo. Bienvenido al equipo.”. Así. Seco y sin mayor emoción por cargar con un novato, me llevó a conocer a los demás integrantes del grupo.

Ahí estaba él. El tipo que me cagaba.

Sutanito va a ser tu dupla”. Sí. Me habían puesto de dupla con el tipo que me cagaba, el que no me contestó ni un saludo y que, evidentemente, tenía un mayor rango que yo.

MADRES. MADRES. MADRES.

A partir de ese momento, comenzamos a saludarnos.

A partir de ese momento, comenzamos a crear.

A partir de ese momento, comenzamos a reír en cada peloteo, a compartir nuestros secretos, a diseñar juntos, a redactar juntos, a aprender juntos.

El tipo que me cagaba fue mi dupla por un año y medio. Hoy, el tipo que me cagaba es el único con el título “MI HERMANO”.

Entre pixeles, tomas de fotos, CMYKs, RGB’s, cuatricromías y muchas risas, el tipo que me cagaba, es mi mejor amigo y daría la vida por él.

Este post está dedicado a él, al mejor amigo y dupla que alguien haya podido tener. 

Gracias, hermanito, por enseñarme tanto y hacerme el copy que hoy soy.

FELICIDADES A TI Y A TODOS LOS DISEÑADORES EN SU DÍA.

Los chismes de agencia VS el “Mi puerta siempre está abierta”.

Siempre he vivido en departamento.

¿Las ventajas? No hace frío y todo está a dos pasos. ¿Desventajas? Varias.

Por ejemplo, un departamento se sobrecalienta en estos días.

Por ejemplo, también se pueden perder las llaves en un departamento; lo que pasa de descuido a estupidez rotunda.

Por ejemplo, la ausencia de privacía. Todo se oye en un departamento. Tanto lo que pasa dentro de él, como lo que sucede abajo o arriba, si el edificio no tiene paredes muy gruesas.

;

Cuando era un niño pequeño, había ocasiones en que la puerta de la recámara de mis papás se cerraba. Lo que pasaba dentro, era un enigma para mí. (Afortunadamente, agrego.)

Hace unos días, platicaba con uno de los chiefs de la agencia que me preguntaba sobre algunos “dimes y diretes” que rondaban el radio pasillo de la agencia.

Y sí. En ocasiones es difícil explicarle a alguien “del H. Board” que no te pagan para contar, desmentir o aclarar chismes sino para hacer creatividad; por ello, decidí explicarle que la estrategia que estaban utilizando para manejar las cosas, era parecida a lo que ocurría en el departamento donde crecí.

Al final, todo se reduce a lo mismo: SER CONGRUENTE.

Si tu filosofía personal incluye que “las puertas siempre están abiertas”, que siempre estén abiertas. Si tu filosofía personal implica una red de secrecía total, que así sea. La gente que trabaja para ti va a adaptarse a cualquiera de las dos que escojas.

El problema ocurre cuando no haces lo uno, ni lo otro. La puerta no está ni tan cerrada ni tan abierta y, cualquiera que se asome, va a enterarse de cosas que, quizá, no sean tan gratas.

Por ello, seas presidente, VP, director o asociado, si dices que las puertas están abiertas, infórmale a tu equipo de toda decisión. Entre más informados estén, menos riesgo de chisme hay. Si decides tener una estrategia de Interpol, entonces mantén la puerta cerrada en todo momento y que la gente se entere cuando se tenga que enterar.

En toda agencia hay chismes. Lo mejor, es que traten sobre quién se dio a quién el pasado viernes de chelas, en vez de a quién le van a dar aire.

Siempre he vivido en departamento. Desde hace años, trabajo en uno: el departamento creativo. Desde que es mi responsabilidad, intento dejar la puerta siempre abierta.

No sé tú qué pienses, pero vengan de arriba, de abajo, de al lado o de afuera, los chismes en las agencias son tan molestos como cachar a tus papás poniéndole.

Lo que quiere cliente VS lo que ofrece la agencia

Algunos amigos me critican porque mastico los hielos cuando ya me acabé el refresco.

Los entiendo si son de los que se encrispan al escuchar el “crack” de hielo contra muela. Los veo feo si sólo se trata de obligarme a pedir otro refresco en vez de estar “exprimiendo los hielos”, como dice uno de ellos.

Digamos que no me gusta el desperdicio de hielos.

Hace algún tiempo, tuve una clientecita que se resistía a que sus comerciales estuvieran en formato 16:9, porque se “desperdiciaba lo de arriba y lo de abajo”. No importaba que se vieran más bonitos, que luciera más su producto al final del anuncio, que hubiera más campo de visión. Tuvimos que reencuadrar para dejarlo en un formato donde “todo se aprovechara”. La clientecita dijo “Será muy cinematográfico, pero no lo quiero”.

Era un desperdicio de cuadro.

Hace algún tiempo, tuve un clientecito que nos obligó a cambiar de locutor institucional porque “habla muy lento y quisiera meter más cosas en el radio”. No importaba que los radios se oyeran súper correteados, que se volvieran ruido ambiental, que la gente no se enterara ni de lo uno ni de lo otro.

Usar al locutor “lento” era un desperdicio de dinero.

En repetidas ocasiones, he tenido clientes –y sé que tú también los has tenido– que piden una campaña enorme para comunicar que cambiaron de imagen, empaque, logo. No frasco. No fórmula. No precio. No presentación. Sólo de imagen, empaque o logo.

Sin importar cuántas veces les digas que a nadie le importa un carajo el cambio, que no es un driver de compra, el cliente insiste, la campaña se hace, el comercial sale al aire, los carteles se pegan en la tienda, se hace la medición posterior, los resultados salen del nabo y el cliente se enoja por el desperdicio presupuestal que fue pedirnos hacer la campaña.

Gastar dinero en algo que sólo le importa a un gerente de marca y que al consumidor le vale madre, sí es un desperdicio.

Hace algún tiempo, tuve una clientecita a quien le sugerimos cambiar el empaque de su producto (una madre para aliviar el dolor causado por golpes) porque se veía demasiado anticuado para el alto precio que tenía. La clientecita se alteró al pensar que sus actuales consumidores regulares podrían llegar a la farmacia, pedir el producto, darse cuenta que había cambiado y pensar que era otro. (Yo no sé quién será ese imbécil consumidor que tanto se cae y que tiene que estar comprando y comprando algo para aliviar el dolor causado por los golpes)

Lo único que intentábamos era buscar lo mejor para la marca. Lo único que la clientecita buscaba era no ponerse en riesgo ante su jefe por tener que gastar en nuevos empaques.

No atreverse a cambiar es un desperdicio de tiempo, de ganancias, de mercado y del lugar que podría ocupar alguien más visionario y valiente. (Y discutir con ella, un desperdicio de saliva)

A algunos clientes les cuesta trabajo pensar en el concepto desperdicio porque, generalmente, sólo se fijan en lo que les “cuesta” a ellos.

  • Lo que es un desperdicio, es que el asistente de marca haga un brief, que el gerente de marca no lo revise porque está atorado en junta, que cuentas lo pase tal cual a creativo, que creativo no cuestione, que la creatividad se haga, se presente al Director de MKT y pregunte “¿Qué es esta mamada?”.
  • Lo que es un desperdicio es correr en noviembre para pedir campañas que se filmen en dos días porque hay que acabarse el presupuesto del Q4 para poder pedir más en 2013.
  • Lo que es un desperdicio es tener una gran marca y hacer siempre lo mismo.
  • Lo que es un desperdicio es seguir con la misma agencia sólo porque llevan 45 años trabajando juntos, aunque ni unos ni otros estén felices de esta relación que lleva a las mismas ideas año tras año.
  • Lo que es un desperdicio es gastar tanto en focus groups para calificar creatividad como si se tratase de un examen profesional, en vez de aplicar la misma regla al producto que, seguro, pasaría de noche ante las doñas de las sesiones.
  • Lo que es un desperdicio es calentar la silla y entibiar la marca.
  • Lo que es un desperdicio es ignorar las propuestas de la agencia que, por más locas que parezcan, pueden hacer que tu marca destaque.
  • Lo que es un desperdicio es ser un me too de la categoría.
  • Lo que es un desperdicio es hacer siempre lo mismo con los mismos.

Lo que es un desperdicio es no atreverse, Cliente.

CONFÍA EN TU CUENTAS. CONFÍA EN TU CREATIVO. CONFÍA EN TU PRODUCTOR. CONFÍA EN TU AGENCIA.

Te aseguro que tu agencia CONFÍA EN TU PRODUCTO… si no, no lo manejaría.

Cómo REALIZAR una entrevista. Guía Básica.

Los publicistas somos seres muy peculiares; en especial, los creativos. Si bien no es una generalidad, sí somos unos juguetitos de plástico con grandes rebabas de ego que nos impiden ser medianamente perfectos.

Por ello, y aunque sí tenga entre las filas de mi twitter al copy Sr, al Asociado, al Director Creativo y algunos que otro VP o dueño de agencia, sé que es más difícil dar consejos a un sector que, según su descripción de puesto, lo debe saber todo.

En fin. Intentaré darte mi opinión sobre cómo debe ser una entrevista de trabajo, tomando como punto de partida las entrevistas a las que he ido desde que empecé, las que he realizado desde que tuve chance de hacerlas y los errores en ambas.

Tómalo. Déjalo. It’s up to you.

HAZ BUENAS PREGUNTAS

Veo realmente difícil que tengas una instrucción real para hacer entrevistas; del mismo modo que muchísima gente de Recursos Humanos de las agencias tampoco tiene una puta idea de cómo llevar a cabo una entrevista eficaz.

    • “¿Cómo te ves de aquí a cinco años?”
    • “¿Por qué quieres trabajar en publicidad?”
    • “¿Te costó trabajo llegar a la agencia?”
    • “¿Qué sabes del trabajo de la agencia? / ¿Qué sabes de MI trabajo como creativo?”

Éstas son algunas de esas preguntas que escuché varias veces del Asociado o Director Creativo y del ocasional Copy Sr a quien le encargan entrevistar a alguien para no tenerlo esperando.

Es obvio que lo que se ve se aprende. Al paso del tiempo y la repetición, todo el mundo termina haciendo las mismas preguntas pendejas.

Igualito que como recibes un brief y cuestionas sólo lo importante (espero), anota tus preguntas previamente:

¿Qué necesitas de la persona que buscas profesionalmente?

¿Qué necesitas de la persona que buscas personalmente?

OK, tu entrevistado no tiene experiencia. ¿Con qué va a suplirlo?

OK, tu entrevistado sí tiene experiencia. ¿En qué? ¿Te sirve?

APAGA EL EGO

Cuesta un huevo, pero se puede. El chico o la niña que vino a verte, vino a hablar de sí mismo para convencerte de que es la persona que buscas. Le vale madre qué hiciste cuando empezaste, cómo conseguiste tus 35 leones, cuánto batallaste para encontrar tu primer trabajo. Deja que sean ellos quienes hablen.

Sé puntual

Ir a una entrevista, estresa. Ir a una entrevista y estar esperando, estresa. Ir a una entrevista y estar esperando con la tensión de ver el reloj porque tienes que volver a tu chamba, estresa MUY CABRÓN.

Si tu entrevistado tiene chamba, seguramente, tuvo que inventarse que fue al doctor para ir a verte y el trabajo se le está acumulando en la oficina mientras tú estás en el futbolito.

Si a nosotros nos caga que un cliente nos deje horas esperando sólo porque tiene el poder de hacerlo, ¡¡no lo hagas tú!! Si quedaste a una hora, atiéndelos a esa hora. Si te atoraste en una junta, tómate 15 segundos para mandar a alguien que avise a recepción.

RELÁJALOS

Quizá seas un don nadie del medio, quizá seas una leyenda publicitaria. En cualquiera de los casos, el chavito que tienes enfrente se está cagando de los nervios.

No se trata de hacerles plática ligera para calmarlos, pero tampoco te pongas en el papel de sinodal en examen profesional cuestionándole cada punto que puso, cada pixel que usó.

Ya podrás torturarlos cuando los contrates.

“MUÉSTRAME TUS MEJORES 2 TRABAJOS”

Entiendo que todos andamos en llamas todo el tiempo; sin embargo, si puedes evitarte esta frase, mejor. Créeme que yo le doy el tip ya a todos los que me preguntan de llevarte sólo sus 5 mejores piezas; pero cortarlos de tajo diciéndole “A ver, güey: sólo muéstrame los mejores 5 porque tengo junta en 2 minutos” es una auténtica culerada.

Si tú eres puntual en el ritmo de la entrevista, no tendrás que correr.

Si se te trepó una junta, ¡¿para qué le diste esa hora del entrevista al chavo?! Ahora te chingas el book completo. POR PURO RESPETO.

Tú mejor que nadie lo sabe: tus ideas son tus hijos y a todos nos gusta presumirlos aunque estén feos como el carajo.

HABLA CON LA NETA

Quienes me conocen saben que siempre hablo a calzón quitado, duela o no duela. Si lo que estás viendo no te gusta, dilo. Si la persona entrevistada no tiene ni un pequeño chance de quedarse con la plaza, dilo en su momento. No le salgas con “voy a seguir viendo más gente pero tienes cosas chidas” si no es cierto.

No se trata de ser un auténtico culero. Se trata de decirle la verdad a la gente para que cambie y mejore.

Si no tienen oportunidad, que lo sepan cuando salgan de tu oficina.

 

Entrevistar no es tan complicado si le dedicas dos minutos (o neuronas) para ver qué es lo que estás buscando.

 

Y una última acotación: piensa que así como tú los estás evaluando, ellos también pueden evaluar con quién trabajarán. Si ven una entrevista sin pies ni cabeza, sabrán que les depara una vida de sufrimiento. Si ven una entrevista organizada, sabrán que no sólo trabajarán con alguien chingón; también aprenderán chingón de ti.

Échale ganitas. Dedica tiempo. Ellos, como tú, aman esta cosa de la publicidad.

Cómo comportarse EN una entrevista. Guía Básica.

Es un hecho sobresaliente que gran porcentaje de mis followers en Twitter son trainees o aún estudiantes de Comunicación, Publicidad o afines. Esto me llena de gusto… y de nervio por la gran responsabilidad que tengo con cada cosa que escribo acá o en un tweet.

En fin. Una de las cosas que más he notado en estos críos y futuros redactores, artes, cuentas, etcétera, es la nula idea de cómo armar un book, cómo perseguir la entrevista o al entrevistador y demás.

Como sabes si eres de esos algunos que ya tienen tiempo siguiéndome, las asesorías de CVs y books las hago vía mail, diciéndoles qué está bien, qué está mal, qué falta.

La entrevista, por otro lado, es un tema muy distinto.

Lo que pongo a continuación, funciona si vienes a entrevista conmigo: no es una generalidad dado que cada persona que te entreviste trae cosas tan diferentes en la cabeza para entrevista como las tiene para crear.

Dicho lo cual, los consejos:

    • Sé que el Behance tiene toda la onda del mundo y que sólo es copiar y pegar el link, PERO… siempre lleva contigo un CV impreso con foto y un usb con tu chamba. Sé que andar por la vida regalando USBs, CDs o lo que sea, no es lo más económico, pero servirá para que después pueda asociarse cara con trabajo.
    • A mí me vale madres si vienes encuerado a la entrevista; sólo ten en considereción que, si aplicas para Creativo, no vienes a entrevistarte para ser abogado. Hay mucha gente que ve tacón, vestidito o corbatita y descarta. Yo no, pero ¡aguas!
    • La mayoría de nosotros, tengamos el puesto que tengamos y aunque que parezca lo contrario, andamos en chinga. Trae tus mejores 5 piezas escogidas. Puede ser que se te antoje dejarlo hasta el final, como si fuera el postre. DON’T DO IT. Si se me encima tu entrevista con una junta, ya no los vi.
    • La mayoría de nosotros, tengamos el puesto que tengamos y aunque que parezca lo contrario, andamos en chinga. Si te preguntan algo puntual, contesta puntual. ¡Al grano! Si te pregunto cuál fue tu materia favorita durante la carrera y, tras 15 minutos no llegas a la respuesta, ya me dijiste que tienes una nula capacidad de síntesis.
    • La mayoría de nosotros, tengamos el puesto que tengamos y aunque que parezca lo contrario, andamos en chinga. SÉ PUNTUAL. Si vives hasta casa del coño, calcula tu tiempo para estar antes de tu cita. Si vives cerca de la agencia, no te confíes. Si no vas a llegar, avisa. Que me cancelen una entrevista 15 minutos después, que no me la cancelen siquiera o que me tengan 45 minutos esperando como pendejo, es algo que ni a un cliente le perdono.
    • Muchas divas buscan divas o público que aplaude divas. Afortunadamente, muchísimos creativos que conozco y yo, no los estamos buscando. Si fuiste el mejor de tu clase y ganaste el concurso de diseño del cartel “SE BUSCA MUCHACHA ACTIVA” de la fonda de la esquina, me vale madres. Conmigo, empiezas desde el momento en que empieza la entrevista y me importa más lo que vayas a hacer a partir de ahí. En pocas palabras: NO VENGAS A ENTREVISTA CON ACTITUD MAMONCITA.
    • Quizá los que trabajamos desde hace mucho tiempo, conocemos perfectamente el concepto “Perseguir la chuleta”. Esto se refiere a chingarle para conseguir los billetes que llegan cada la quincena. En el caso del trainee que quiere trabajar, perseguir la chuleta es hacer lo que sea necesario para conseguir el puesto: cambiarse de ciudad, despertarse temprano, sufrir con el tráfico. Es matar por entrar a publicidad. Si me sales con que te mande mapita para llegar a la agencia, si quieres que te cambie el horario de la entrevista por tercera vez, si quieres mandarme tu CV para que yo lo imprima porque no tienes dónde en casa… FUCKIN’ FORGET IT. Conmigo no vas a trabajar.

Como dije en otro post, la Publicidad es para los que AMAMOS este trabajo.

Que se cuela uno que otro que sólo viene a farolear, a facebookear, a trabajar en Adidas, a decir groserías en su lugar de trabajo, al futbolito o al ping-pong, a mamonear o a pendejear gente, se cuela.

Y si ya leíste todo esto, acabas de pasar el filtro del interés. Eso me deja claro que, si bien aún no la terminas de amar, sí ya estás coqueteando muy bien con la querida Publicidad. En una de ésas, te afloja y fajan. Tú síguele…

*************************************************************************************************

Un consejo del amigo eljara se agrega a esta lista:

    • “A mí tampoco me importa como vengan vestidos pero una cosa es que apliquen para creativo y otra que parezca que se acaban de despertar. Sí, es chido trabajar en jeans, t-shirt y tenis, y no importa si a la entrevista vas así… pero una cosa es llegar en jeans y t-shirt limpios y otra es como si vinieras del antro, en pants, en bermudas… hay de fachas a fachas.”

La mentada VS la sonrisa

Supongo que, desde bebé, me han intrigado los ojos de las personas que me rodean.

He conocido ojos que me gustan, que me intrigan, que me excitan, que me atemorizan. Chiquitos, grandotes, medio bizcos, con pestañotas, calvos, con lunares. Los ojos siempre me han llamado la atención.

Hace poco, filmé con una niñita que me cautivó. Tenía unos enormes ojos aceitunados con esa miradita con la que, aunque la boca no se mueva, sabes que está sonriendo.

Hace un poco más, recibí el reclamo de una doña de Cuentas por cierta mirada que, según ella (y yo), le lancé tras un comentario imbécil ante cliente.

Hace aún más, vi por primera vez -y mucho después que muchos amigos míos- Friends. Lo confieso: Rachel Green (a.k.a. Jennifer Aniston) me trajo y me sigue trayendo de nalgas desde entonces.

Supongo que lo que más me gusta es todo lo que dicen esos dos ojazos verdes.

“¿Y hasta qué chingada hora va a hablar este cabrón de Publicidad?”, te estarás preguntando. Bueno… Aquí va.

En discusiones internas o en presentaciones ante cliente que acaban en agarrón de chongo, me ha tocado ver cómo la gente ya tiene el argumento en la punta de la lengua sin detenerse a VER lo que los ojos de su interlocutor está diciendo. Si tienes a cliente enfrente, a tu VP, a tu Director Creativo, a tu jodona de Cuentas, REALMENTE observa sus ojos. Aprende a leer lo que está pensando y sintiendo; para bien o para mal.

Cuando estamos evaluando casting para un comercial, tanto agencia como cliente, inician una crítica imparable del talento. Analizan si se parece a equis o a ye; si está buena o buenísima. A la hora de la hora, la sabrosa en cuestión es un tronco al que no le sacas una sonrisa o una chispa en los ojitos.

En publicidad, no funciona tan bien trabajar con gente de mecha corta. Cuando estés defendiendo una idea, una campaña, un argumento, OBSERVA a la persona con la que hablas, espera tu turno y defiende basándote en lo que te digan su mirada y las palabras que salieron de la boca. Y si no hay qué decir, sólo sonríe, asiente con la cabeza, da el avión y haz lo que te digan las tripas.

Esto te servirá mucho en tu carrera. Te lo firmo. (Si no, cuando menos no quedarás como el necio que habla y habla sin escuchar lo que dicen los demás)

Seremos publicistas pelados pero, ante todo, somos damas y caballeros. Que las groserías las hagan los demás.

Este es un post dedicado a todas esas personas que aún no entienden que aquella sonrisita sumada a cierta mirada mía, equivale a mil mentadas…

-Cuando interrumpen.

-Cuando se meten con la gente de mi equipo.

-Cuando se meten con las ideas de mi equipo.

-Cuando se meten con mis clientes.

-Cuando se meten con mi gente (de producción, de cuentas)

-Cuando se meten con lo que más amo: hacer publicidad.

Las lagrimitas VS la pasión

Siempre me han cagado los niñitos consentidos y sus berrinches.

Según dice mi mamá, ni de bebé lloraba. Según contaban las maestras, de niño no hacía berrinches. Teniendo eso como soporte, te confieso que soy hijo único y que, según dictan los cánones, DEBO ser hijo consentido… Sin embargo, me puedo preciar de no serlo: ni fui hijo ni niño ni creativo consentido.

Siempre me ha gustado partirme la madre solito para conseguir lo que quiero.

Cuando terminé la carrera, empecé a buscar chamba; si se me cerraban las puertas en una agencia, lo intentaba en otra y en otra y en otra. Un proceso que duró un larguísimo año.

La agencia que, finalmente, me dio la oportunidad, tenía a una secretaria con la que hablaba diario, cinco o seis veces por semana, intentando conseguir citas para entrevista.

Cuando empecé como trainee, pique piedra en mi equipo y en todos los demás. Terminaba los 400 encargos de mi tiránico Director Creativo Asociado y corría a mendigar trabajo en los demás equipos o con las chicas de Cuentas; si no había, le pedía a los directores de arte que me dejaran ver cómo usaban Freehand, Photoshop o lo que fuera. Cuando ya le había agarrado el pedo, les pedía que me dejaran hacerles propuestas gráficas, recortarles las fotos, escanear, montar las piezas en cartones.

A los tres meses de haber iniciado en publicidad, recibí mi primer oferta para cambiarme. Al cuarto mes, la segunda. Apenas era trainee y ya me estaban hablando de cuatro agencias. Todas las rechacé. Yo quería hacer carrera en la primera agencia que me dio la oportunidad de ser trainee y que me correspondió a los 3 meses al nombrarme “copy jr”.

Conforme pasaron los años, rechacé esos brincos abismales de puesto y responsabilidades, manteniéndome firme en mi idea de ser “el mejor trainee y no el peor copy jr”, “el copy jr mejor pagado en vez del copy sr al que se le paga poco por lo poco que sabe hacer”. Durante este tiempo vi cómo muchos aprovechaban esas oportunidades que yo rechazaba para “crecer”.

Lo sé. El dinero. El puesto. El ego. Todo influye para decir que sí.

¿Mi consejo? Tal vez puede ser el peor monetaria y egocéntricamente hablando, pero creo que es algo que te ayudará a ser un pobre feliz y orgulloso de ti mismo. SÉ LO QUE DEBES SER Y SÉ EL MEJOR. No importa qué tan flashy sea el título: especialízate y vuélvete un máster de tu puesto para poder saberte capaz de pasar al siguiente escalón.

Todo esto viene a colación por todos esos berrinches que me ha tocado ver últimamente con una tercia de chiquitines que le dijeron sí al puesto sin estar bien maduritos.

Hoy, lloran cuando el trabajo los rebasa… Lloran cuando no saben cómo resolver un problema… Lloran cuando les rebotan una campaña sin estrategia, concepto o idea… Lloran cuando se desvelan dos horitas… Lloran cuando los de cuentas piden que los saquen de una marca porque “nomás no le dan al clavo estos chavos”… Lloran cuando los demás les intentamos explicar cómo llevar a cabo sus procesos de una manera, digamos, más profesional.

Lloran, lloran y lloran. Y me caga.

Perdón pero, neta, no soporto a los niñitos consentidos y sus berrinches.

El escote VS el talento

De un tiempo para acá, le he estado haciendo más caso al twitter que a mi amado blog. No lo niego, ha estado divertido estar pensando hashtags que le gusten a la banda y he disfrutado mucho la participación de algunos followers para crear verdaderas joyas tuiteras (cc @sam_superstar y @Lula_ghf).

Lo que me llamó más la atención, es que la cooperación vino del departamento de cuentas; no porque no haya ingenio en el departamento, sino porque son quienes normalmente son más atacados por los creativos.

Del mismo modo, me llegaron DMs cuestionando a mi equipo de Cuentas o cuestionando por qué me llevo tan mal con ellos y ellas.

Por un momento pensé que aplicaba eso de “siempre es más verde el pasto del vecino”; pero creo que no.

Por un momento, pensé que no había “tan buenos escotes”. Tampoco era eso… aunque no los haya.

En general, me gusta rodearme de gente positiva, comprometida, valiente, divertida, integrada, apasionada, que haga equipo.

Así de breve: por mí, podrían venir con las tetas de fuera. Prefiero a mis twitteras y twitteros de Cuentas; a quienes no necesito conocer en persona, para saber que la publicidad es su vida… Y no sólo un entretenimiento de lunes a viernes.

(Además, soy más de pompas que de racks)

El escritor frustrado VS el publicista satisfecho

Creo que después profundizaré más sobre el tema en un post más extenso.

Por ahora, quiero que disfrutes este corto -quizá ya lo viste, quizá no- que hace de maravilla lo que muchos de nosotros amamos hacer: CONTAR HISTORIAS.

CLIENTES:
Por lo hermosa que es una historia contada en todos sus segundos, les hacemos berrinches.

MEDIOS:
Por lo hermosa que es una historia contada en todos sus segundos, les mentamos la madre a distancia.

CREATIVOS:
Por lo hermosa que es una historia contada en todos sus segundos, no dejen de intentarlo.

“Motivos personales” VS Pretextos personales

Es de todos conocido -y usado- el “por motivos personales“.

-“No, señor Recursos Humanos, ayer no vine. Fue por motivos personales.”

-“Por motivos personales, preferiría no responderte.”

El motivos personales se ha convertido en una elegante manera de decirle a tu interlocutor un “podría decirte la razón, pero te vale madres” o “no hay pretexto alguno, simplemente, no me quiero cansar inventándote algo para que dejes de estar preguntando“.

Tengo un mes y medio sin tocar el blog.

Tengo un mes y medio sin tocar el twitter.

Los mails, DMs o tweets abiertos han aparecido preguntando la razón y que, honestamente, podría responderse con un No he posteado ni tweeteado por MOTIVOS PERSONALES“, lo que se me haría una majadería pensando en que gente como tú, dedica su tiempo libre (o laboral) para leer lo que aquí escribo.

Sin embargo, sí. Los motivos fueron personales. Por un lado, la carga brutal de trabajo me hizo ausentarme de la vida virtual del Diván del Copy. Por otro, un problema personalísimo me hizo ausentarme de la vida laboral real.

La unión de ambos, llevó al cierre temporal del Diván. La presencia de ambos, me reiteró que hay ocasiones en que pones en la balanza lo importante, lo más importante y lo fundamental en la vida.

El Diván ha sido un diálogo inspirador contigo, pero que no puede superponerse a la chamba: si hay algo que hacer, el tweet y el post pueden esperar. Del mismo modo,  que el trabajo no puede colocarse jamás por encima de mi familia.

Todo está volviendo a su curso. El 2011 quedó 5 días atrás y hoy las cosas fundamentales están más tranquilas; lo importante de la chamba, salió sin mayor problema y lo más importante, es que ya puedo volver a escribirte.

Ya sea que hayas pensado que andaba de vacaciones, que había sido hackeado o que estaba en coma, GRACIAS POR TIRAR UN TWEET. Créeme que llegó en el momento que más lo necesitaba.

Como ves, esto no fue un pretexto sino un MUY PERSONAL preámbulo para desearte un muy feliz 2012 y agradecerte por permanecer en el Diván.

Éxito, buenos briefs, mucha risa y, sobretodo, #BuenAñoBuenasIdeas.

Killing me softly VS Matándome suavemente

Una de las frases más temidas por el gremio publicitario es, creo, “tropicalizar”.

Que tu cliente pida “tropicalizar” una campaña, es sinónimo de “no le están dando al clavo: hagamos lo que hizo Alemania el año pasado”. Si tu campaña es la que está siendo tropicalizada en Düsseldorf, ésa ya es otra cuestión: amerita nuestro aplauso y felicitación.

De cualquier modo, el reto constante del creativo es salir avante con cada reto que se le impone y no, como pasa con las tropicalizaciones, “supervisando” un doblaje que no “matcha” con la boca de la modelo sueca que tu cliente, generalmente, nunca te compra porque está “lejos de tu target”.

Así, y pensando en el target, algunos ejecutivos de disqueras escuchan por ahí alguna buena canción y deciden “tropicalizarla” para que, los que no hablan inglés, puedan gozarla a sus hispanas anchas.

¿Un ejemplo?

Y aquí, la versión “tropicalizada”:

Y ahora, de vuelta a lo que nos importa.

Hace varios días compartí en twitter uno de esos comerciales que me hizo nudito en la garganta porque, se quiera o no, el espíritu paterno también duele.

Lindo, ¿no? Bueno… Pues resulta que, hace pocos días, mientras veía Modern Family y me secaba las lágrimas de la risa, me encontré con esto:

Aclaremos:

Pandora tropicalizó e hizo mierda una muy buena canción.

Google tropicalizó e hizo mierda un muy buen comercial.

En conclusión:

Cuando apago al publicista y me siento frente a la tele o, en este caso, a la compu y me encuentro con el anuncio de una niña asiática y su padre asiático que usa Google a modo de scrapbook, el corazón se me derrite. No importa que no hablemos el mismo idioma. No importa que no tenga los ojos razgados.

Ahí radica la magia de una gran idea: que funcione universalmente.

Que ahora se llame Anita, Xóchitl o Lupita, no logró más que hacerme enojar.

EN MI OPINION… 5 peores formas de matar una idea.

  1. Interrupciones – No sé si a ti te pase lo mismo: tengo una memoria RAM muy jodida. Mi nivel de retención, mi memoria a corto plazo podrían ser mis peores enemigos… Sin embargo, ese puesto le queda al cabrón que me interrumpe a media idea para preguntar si alguien quiere algo de la tienda. Tras el pedido, el intercambio monetario y la manufactura de la lista del súper, no tengo ni puta idea de qué estaba yo diciendo.
  2. Sinceridad extrema – Todos hemos conocido (o sido, incluso) a aquel que comienza sus frases confesando un “voy a decir una pendejada…”. Y sí: siempre he agradecido la honestidad en la gente, pero en una de ésas, NI SIQUIERA ES UNA PENDEJADA Y YA LA DESVENDISTE. Tú cuéntala. Si es pendejada, los demás te avisamos luego.
  3. Asesinato premeditado – Hay gente (a veces, hasta el mismo Director Creativo) que, en los peloteos, ya viene con la intención de no aportar nada… Pero eso sí: la espada viene a-fi-la-di-ta. “No sé… No me late”, “Está medio de huevita, ¿no?”, “Es como MUY primera idea, ¿no? Dale otro rato a ver si sale algo mejor”  Sé que el remedio no está a la mano de todos, pero si tienes el puesto o los huevos, la solución es pararte, manotear en la mesa y decir en voz alta: A ver, cabrones: si están en peloteo, es para pensar, aportar o crecer una idea. Si van a estar con esa actitud, (SFX: TRONIDO DE DEDOS) vámonos, a chingar a su madre a otro lado con su mala vibra… 
  4. Ignorancia ilimitada – “No sé”. “No sé”. “No sé”. “Mmmm… No sé”. Sea dicho con la intención de sonar interesante, sea dicho mientras te sobas la barbilla, mientras te truenas los dedos, mientras te tocas la punta de la nariz o mientras sigues whatsappeando, matar una idea con un argumento tan pobre como un NO SÉ, es una mamada aquí y en China… Y mira que en China hay unas, que bueeeee…
  5. Confiar en la memoria – Un buen copy, SIEMPRE TIENE UN LÁPIZ. Sé que seguro estás más cabrón que yo para recordar toda la discografía de Kiss, para saberte todos los goles que se han metido en la historia de los mundiales… Justo por eso, siempre cargo mi plumita, mi lapicito o hasta el inutilísimo “Notes” del iPhone. IDEA QUE NO SE ESCRIBE, TIENE LA PEOR DE LAS MUERTES: LA DEL OLVIDO.

EN MI OPINION… 5 cosas que te vuelven el Pendejo de la Junta

Acabo de salir de una junta interna donde revisamos ideas para un pitch. La filosofía de tarjeta de Hallmark, como de costumbre, es que “aquí no hay niveles y todos pueden opinar”.

Sin embargo, aquí hay un riesgo enorme; riesgo que, seguramente, tú has vivido ya en focus group: el monstruoso estrés producido por la pregunta “A ver, ___________, ¿tú qué opinas?”

El mentado o la mentada ____________ comienza a sudar y suelta la primer pendejada que se le viene a la mente. Con esto, aparentemente, cumplió y le pasa el turno al pendejo de al lado que puede -o no- hacerla ver mejor.

¿Resultado? La pendejada dicha funciona como una ficha de dominó que, en hilera, obliga a los demás a superar la pendejada previamente expresada.

Si no quieres hacerte merecedor a una mentada de madre o promover el bullying de oficina por parte de Creativo, por favor:

  1. Pon atención – Si quieres impresionar a la junta con un “no me gustó el final del comercial: está muy flat”, cuando estamos evaluando un BTL, te vuelves EL PENDEJO DE LA JUNTA.
  2. Haz un correcto uso de los anglicismos – Hacerte el cosmopolita más ilustrado diciendo Raisin To Believe, Quick & RawScreenSplit te convierte en EL PENDEJO DE LA JUNTA.
  3. Ten una opinión P-R-O-P-I-A – Si aquel “opino lo mismo que mi compañero” era cagante en la universidad, que lo hagas en una agencia, te vuelve EL PENDEJO DE LA JUNTA.
  4. Da opiniones claras – Trabajar un camino creativo toma su tiempo; que alguien intente matar una idea concreta con algo tan poco concreto como un “no me gusta… no me pregunten qué, pero hay algo que no me gusta”, hace que te queramos caer a puñetazos por la frescura con que lo dices, el cinismo con el que matas trabajo de días y, aparte, te asegura como EL PENDEJO DE LA JUNTA.
  5. Si eres zapatero, dedícate a los zapatos – Si eres planner, no eres Director Creativo; si eres Cuentas, no eres Director Creativo… No opinar sobre estrategia o creatividad en brief, pero sí decir “no se me hace Creativo” no te hace Director Creativo, pero sí te vuelve EL PENDEJO DE LA JUNTA CON HONORES.

Publicidad cumplidora VS publicidad inspiradora.

Cada vez que digo en público -público de oficio publicista, claro- que “no somos artistas”, media mesa se me viene encima.

De algún modo, son varios los que defienden este asunto de hacer una labor trascendente que vaya más allá de los 20 segundos de un comercial, el vistazo a un billboard o el click de un website.

Entiendo la ira que me busco cuando lo digo; finalmente, a nadie le gusta admitir que su labor es tan simple y llana como vender. Así: “vender” a secas.

Aprovechando que no estamos en una mesa, reitero:no somos artistas.

A diferencia de ellos, tenemos un tiempo límite para crear.

A diferencia de ellos, tenemos instrucciones específicas sobre qué crear.

A diferencia de ellos, lo que creamos DEBE ser más para ojos del que observa que para los del que crea.

A diferencia de ellos, nuestro “arte” es extremadamente efímero y olvidable por el exceso de estímulos.

A diferencia de ellos, los publicistas tenemos unos mecenas que nos piden cosas específicas y no nos dejan andar “por la libre”.

Sí. Suena “pinchón”… Sin embargo, a diferencia de ellos y a pesar de “no ser artistas”, podemos hacer cosas donde la venta existe con un altísimo nivel artístico, inspirador y emotivo.

Quienes hicieron esto, no serán artistas, pero hicieron una campaña llena de magia, de arte, de corazón, que encanta, inspira y que, si fuera cuadro, lo colgaría.

Disfrútala.

EN MI OPINION… DOs y DONTs de un Planner (colaboración especial)

Con MUCHÍSIMO agrado, les presento esta colaboración de Tania Rubio quien nos comparte su opinión sobre lo que debe y no debe hacer aquel que se quiera dedicar al área de Planning en una Agencia de Publicidad.

Interesantísima aportación con puntos que, sin duda, aplican para todo departamento.

De nueva cuenta y de manera especial, le agradezco a Tania por su aportación al Diván.

Si tú también tienes algo que decir, ¡échalo a eldivandelcopy@gmail.com!

Que lo disfruten. (Ah, y el subrayado, es mío.)

***************************************************************************************

Do’s

  • Escucha. A veces parece mentira pero no sabemos escuchar lo que los demás dicen. Pon atención, espera a que los demás terminen de exponer una idea y lee lo que está entre líneas.
  • Sé humilde. El ego de muchos trainees podría competir con Chuck Norris. Recuerda que estás ahí para aprender y sólo cuando se reconoce la falta de experiencia se puede iniciar el proceso cognitivo.
  • Si no sabes ¡PREGUNTA! Es necesario conocer las reglas del juego para poder romperlas. Con esto no me refiero a que hagas lo que se te de la gana, sino que como publicistas es nuestro trabajo empujar los límites y el planner no se salva, pero debes hacerlo con conocimiento y fundamentos.
  • Los mapas mentales son amigos, no enemigos.
  • Busca lo poco evidente y sigue a la intuición.
  • Acércate a otras áreas de la agencia y ve cómo usan los brief para que entiendas las necesidades de cada uno.
  • Ve cómo hacen briefs y presentaciones los demás planners, aprende y busca tu propio estilo.
  • Tatúate en el brazo izquierdo que todo lo que hagas, ya sea en una creación de concepto o presentación, debe basarse en argumentos que construyan una única idea.
  • Cierra puertas. Asegúrate de que cada tema que abres en una presentación tenga una conclusión.
  • Construye confianza con tu equipo. Vayan juntos a tomar mezcal, a museos y demás lugares para hacer un ambiente más deshinibido que finalmente beneficiará al entendimiento mutuo.
  • De ser posible escribe algo todos los días para evitar los bloqueos a la hora de formar un brief. La gran tarea de un planner es inspirar a los creativos a través del brief. De nada sirve entender al consumidor y al entorno, crear conceptos poca madre si no logras transmitirlo a quien lo va a ejecutar.
  • Escribe todo, todo, todo en una libreta. Cualquier pensamiento, por inconexo que parezca, puede servirte para algo después.

Dont’s

  • No dejes de leer. El trabajo de un planner está invariablemente ligado con leer mucho sobre temas que van desde tendencias hasta política y es frecuente que cuando llegues a tu casa sientas el cerebro adormecido y lo último que quieras es seguir leyendo pero es así que fomentas la creatividad y logras ver nuevos panoramas.
  • Olvídate del miedo a dar opiniones o a aportar algo. En ocasiones sucede que el sentimiento de poca experiencia y mucho respeto por los seniors impide hacer comentarios por miedo a parecer estúpido o tirarles un concepto que les gusta (sobre todo al inicio que no hay tanta confianza). Lo importante es entender el whole picture y tu aportación puede ser pieza angular para ver algo importante que no estaba siendo considerado.
  • No te cases con keynotes. Hay muchas maneras de hacer presentaciones tanto para clientes como para los creativos.
  • Entender la información lleva tiempo, tómalo sin excederte. Te ayudará a jerarquizar los datos y ver lo que en realidad es importante.
  • Olvídate de buscar insights desde tu escritorio. El desk research ayuda a situarte en un contexto, pero los insights están con la gente.
  • Cuando empieces un proyecto tómate unos minutos para reconocer todo lo que piensas sobre ese producto o del conumidor target y tíralo a la basura. No vas a poder construir algo desde tu propia zona de confort.
  • Si estás peloteando, ESTAS PELOTEANDO. Fuera iPhones, Blackberrys, laptops y demás aparatos tecnológicos, toda tu atención debe de estar en esa tarea.

 

El Diván del Copy VS la reversa

Sí.

No entiendo aún la razón, pero estoy corriendo en reversa en Redes Sociales.

 

En fin.

Este post es sólo para decirles que ya estoy (a medias, pero estoy) en Facebook. Búsquenme como “El Diván del Copy”… y digo búsquenme, porque es el momento en que Facebook no me envía el mensaje SMS para tener la dirección como debe de ser.

Y para comunicación emergente, también estoy en MSN.
eldivandelcopy@hotmail.com

Si hay tiempo libre, ahí me agregan.

Si hay tiempo libre, ahí me encuentran.

Los caprichitos de Cliente VS Charlie el Papá oso

Si eres trainee, seguro no tienes idea de lo que estoy hablando.

Si ya tienes tus añitos, pero tampoco tienes idea de lo que estoy hablando, seguro es porque nunca viste “El Pájaro Loco”. Yo, sin embargo, era fan del Pájaro Loco cuando estaba chavito.

Dentro del show, había una caricatura que me resultaba, en aquel entonces, bastante “insightful”. Se trataba de un oso llamado Charlie que, como mi papá, se las daba de experto para hacer todo tipo de reparación.

En ambos casos, los papás no sabían que estaban haciendo; en ambos casos, el resultado era fatal… por pinches necios.

Mi papá lo hacía por impresionarnos. La motivación de Charlie, en contraste, era ahorrarse tantos dólares como se pudiera.

Y sí: tiro por viaje en que Charlie quería ahorrarse unos centavos, terminaba gastando muchísimo dinero más al intentar reparar todo aquello en lo que la había cagado en grande. La mamá Oso, a lo largo del episodio, le ponía sus buenas madrizas a bofetones,  puñetazos, periodicazos, sartenazos y tubazos… por pinche necio.

¿Qué pasa en el mundo de las agencias?

La discución en el speaker del teléfono de la sala de juntas ha sido larga y acalorada. De un lado de la línea, el Cliente que quiere lanzar un “microsite increíble para hablar del cambio de imagen del producto que quedó PA-DRÍ-SI-MO”; del otro, Cuentas y Creativo que intercambian miradas, tratando de ponerse de acuerdo.

    • Cliente está muy molesto.
    • Creativo está muy molesto.
    • Cuentas se está cagando del miedo e improvisa pretextos que expliquen que Creativo no quiera presentar.
    • Creativo explica que no es que “no se quiera presentar”: no se DEBE, por la situación actual de la marca y porque, básicamente, el cambio de imagen de su producto, a la gente, le vale madres.
    • Cuentas se hace bolas tratando de disculpa a Creativo. Argumenta que todo es una confusión.
    • Cliente se enoja aún más por ello. Cliente cuelga el teléfono.
    • Pasan dos semanas.
    • Cliente lanzó el microsite que le hizo una “Nueva Agencia Digital*” (eufemismo para tres cabrones que cobraron las perlas por reciclar un flash de otro cliente viejo, cambiando sólo el logo y la rolita de fondo.)
    • Pasan tres meses.
    • El site del cliente ha tenido 12 visitas… 9 de ellas son de Cliente, para ver si está funcionando bien el contador del site.
    • Cliente JAMÁS llama a la Agencia para disculparse y aceptar que gastó muchísimo dinero… por pinche necio.

MORALEJA: Si tu Agencia dice que NO a algo, es por algo*.

*Eufemismo para “no es por pinches necios”.

Blackberry VS iPhone

Hoy me quedó clara una diferencia sustancial entre los que estamos de un lado y del otro de la trinchera.

Si éste no es el primer post del Diván que lees, seguramente ya sabrás sobre el odio encarnizado que siento hacia el efecto producido por esos aparatos llamados Blackberry®; y que quede claro: todo cool con el device; es el usuario el que me molesta. El ruidito que produce la bolita, el rechinido de la yema del dedo contra el cuadrito que reemplazó a la bolita, la letrita cursiva espantosa, los bizcos que hacen sus usuarios al leer un mail. En verdad, tener una BB (“be-be”, ¿es en serio?) cerca, me enerva.

Por otro lado, está el iPhone. Complejamente sencillo, sin más allá de 4 botones, un teclado que imposibilita una rápida escritura pero con millones de cosas para hacerla divertida. El iPhone, sin embargo, también absorbe la atención del que lo tiene en sus manos; no por los mismos métodos que la Blackberry, pero lo hace.

Pero volvamos a la trinchera.

Sala de junta en un edificio corporativo. 11:05am. Lunes. Primer día de agosto.

De un lado de la mesa, está nuestro querido Cliente, con su traje Hugo Boss, sus mancuernillas MontBlanc que hacen juego con la pluma que ya no usa porque la reemplaza su imponente y muy tecnológica Blackberry, con la que manda y recibe mails, con lo que, todopoderoso, ve videos en una pantalla pequeña o lee los guiones que le mandamos, en tipografía de 4 puntos.

Del otro lado, Creativo y su iPhone, quizá más caro que la BB del cliente, pero con ropa más vieja y tennis infinitamente más sucios, que no por eso más baratos. Nosotros, lo estaremos usando para twitter, para tomarle foto a la mancuernilla del cliente para subirla al Facebook pero metiéndole un filtrito cotorro del Instagram o el Hipstamatic; estaremos mandándole la foto vía Whatsapp a nuestra dupla o, como el cliente, leyendo mails… pero  no de la agencia, sino de nuestro gmail.

La diferencia entre unos y otros -aparato+usuario-, no radica en la productividad, sino en cómo se hace la relación entre objeto y persona.

Para el cliente, la BB es una extensión de su seria oficina, con sus serios pendientes y su importantísima y apretada agenda.

Para nosotros, es un juguete más con el que podemos divertirnos, expresarnos, distraernos; tal cual como lo hacemos con nuestro cuaderno de trabajo. Es una extensión de las cosas que nos interesan, nos estimulan y nos inspiran.

Si le preguntamos a cada uno, cada quien defenderá a su gadget… Tal y como lo harán 65 minutos después, con sus respectivos puntos de vista.

Para el cliente, sus argumentos son una extensión de su serio puesto, con sus serias obligaciones y sus importantísimos y dictatoriales jefes, que le exigen resultados de venta cada trimestre.

Para nosotros, nuestros argumentos son en defensa de lo que creemos divertirá a la gente, lo que expresará su sentir, lo que los distraerá de la vida diaria; tal cual los defendemos a ellos cuando todos insisten en la poca inteligencia del consumidor. Nuestros argumentos, son una extensión de esa sensación de protección hacia lo que nos interesa, nos estimula y nos inspira: ¡TU MARCA, CLIENTE!

¿Y sabes qué es lo más curioso? No deberíamos estar en diferentes lados de la trinchera. Cuando clientes y agencia se dan cuenta que trabajan para conseguir el mismo fin, es cuando las marcas se hacen ENORMES y la publicidad se llena de ALMA.

Antes de eso, es una guerra de vendedores tan tonta como tonta es la diferencia entre Blackberries y iPhones… que, para el caso, terminan siendo pinches teléfonos y nada más.

¿Conclusión? Al empezar la junta, todo mundo apaga sus chingaderas… Sean lo que sean.

EN MI OPINION… DOs y DON’Ts de un Presidente de Agencia

DOs

  1. Aprende – Aunque sean diez, pero ¡apréndete los nombres de la gente que trabaja contigo! Es increíble que seas tan talentoso para aprenderte hasta el cumpleaños de las esposas de los miembros del club de industriales y no sepas cómo se llama la Supervisora de Cuentas que acaba de cumplir 3 años en la agencia.
  2. Recuerda – Haz memoria sobre cómo empezaste. Salvo que seas el hijo del fundador de la agencia, empezaste como todos los demás: partiéndote la madre para hacer cosas enormes. Recuérdalo cuando en un segundo, hagas mierda lo que tomó un mes.
  3. Saluda – No seas inmamable. Un “buenos días” no te costará ni media acción de la compañía.
  4. Sonríe – Si puedes sacar una mueca en las fotos de AdLatina, haz un esfuerzo y sonríele a los que te saludan. Menos miedo, mejor jefe.
  5. Llega temprano – Tranquilo. Puedes seguir asistiendo al brunch con tus amigos de la AMAP; sólo llega temprano a los procesos. No quieras ver un día antes de la presentación, algo cuyo brief lleva 6 meses en nuestras muy madreadasmanos.

DON’Ts

  1. No ocultes – Sabemos que te encanta hacer “reuniones de comité”. Respetable; pero, por tu santísima madre, manda a alguno de los miembros a informarle a la gente (TU GENTE) qué está pasando. El misterio sólo es bueno en las novelas de Agatha Christie; en la agencia, sólo causa miedo, incertidumbre y desconfianza en el líder.
  2. No cierres la puerta – Podría decir que todos los Presidentes que he conocido, presumen que “su puerta está siempre abierta”. Generalmente, está cerrada o protegida por una asistente ejecutiva que te mira sobre su Cosmopolitan.
  3. No seas impuntual – Serás el “caca grande”, pero si todos pueden llegar a las 8:00am a la junta que tú mismo pusiste, tú también puedes. Respeta la vida y el tiempo de tu gente.
  4. No te alejes – A todos los marineros les gusta saber que el capitán sigue dirigiendo el barco y que no están navegando solos. De vez en cuando, date una vuelta por Producción, por Creativo, por Cuentas y pregúntales cómo van. Sí. Seguro te vale dos kilos de madres, pero te aseguro que les haces el día.
  5. No te bañes una vez al año – No lo dejes sólo para la fiesta de Navidad. Date tus bañitos de pueblo diario, en persona o por mail, y hazte presente ante la gente que te DEBE ver como líder pero que TRISTEMENTE, te ve como “el güey que no sabe ni cómo me llamo”.

Me vendo VS No me vendo

En una reciente consulta al Diván, alguien me preguntaba algo REALMENTE interesante.

¿Qué hacer cuando llega a tus manos un cliente que te genera un conflicto? ¿Qué hacer si tienes que publicitar algo en lo que, no sólo no crees, sino que rechazas por completo?

La moral, haría responder a cualquiera un “Di que no. Primero, están tus principios…”.

Yo, táchenme de lo que quieran, pero diré: “Es chamba. ¡TIENES que hacerlo!”.

 

Y antes que me quemen con leña verde por mi actitud nazi, explicaré con un par de ejemplos alternos:

 

Digamos que no somos publicistas; somos maestros de primaria. ¿Le daríamos clase SÓLO  a los alumnos que nos caen bien?

Digamos que no somos publicistas; somos cantineros. ¿Serviríamos SÓLO cubas porque no nos gusta el vodka?

 

Lo sé. Los ejemplos son de lo más pendejos… tan pendejo como el argumento de hacer exclusivamente aquello con lo que estamos de acuerdo. Como publicistas tenemos una obligación con los clientes de la agencia, que se convierten en los nuestros.

Aunque mi papá haya sido un borrachales, no es pretexto para no hacer publicidad de licores.

Aunque sea un vegetariano consumado, no tengo pretexto para no hacer publicidad de salchichas o jamones.

Afirmar que, por hacer publicidad de cigarrillos estoy colaborando a la muerte por enfisema de la gente, es ponernos en este pedestal de publicistas omnipotentes a quienes los consumidores no se pueden resistir; a quienes obligamos, con el solo hecho, de escribir un line, a meterse 26 cigarros de una sentada.

¡Carajo, no!

No se pueden poner los “principios” sobre el trabajo, como el abogado no pone los suyos para decidir quién merece ser defendido y quién no.

Si te toca hacerle publicidad al PAN y eres PRDista, si te toca hacer publicidad de cigarros y eres de los mamones que empiezan a toser en cuanto ven un encendedor, si te toca hacerle publicidad a una Plaza de Toros y estás inscrito en Greenpeace, ni pedo: te tocó.

Antes que artistas, divas, escritores o consumados gana-premios, debemos ser profesionales, equitativos y objetivos.

 

Digamos que somos publicistas mezclados con abogados. ¿No tiene, TODO EL MUNDO, derecho a ser publicitado?

BOLSA DE TRABAJO – 10 // Ogilvy – Arte Trainee

Empezamos la semana con una oferta para todos esos polluelos del pixel.

Saquen esos trabajos de la escuela que hicieron ruborizar al maestro de Diseño, presuman esas portadas reconstruidas de discos de Pink Floyd; pero, sobretodo, armen un buen book con ideas.

Todos merecen una oportunidad, sin duda.

Gánense ésta.

**********************************

TRAINEE ARTE:

Ogilvy busca trainee de arte.

No le saquen y envíenle su book a luis.mata@ogilvy.com o a adriana.galicia@ogilvy.com o a jaime.diaz@ogilvy.com .

Opciones, hay. Pretextos, NO DEBE HABER.

Métanle pata e impresiónenlos con sus trabajos.

EN MI OPINION… DOs y DON’Ts de un Trainee

NOTA ESPECIAL: Este post aplica tanto para trainee de arte como de copy.

DOs

  1. Selecciona – La única obligación del trainee, es aprender. Sé que llegas ese primer día a la agencia con todo el espíritu de una esponja; pero debes saber qué aprender. De un tiempo para acá, me he encontrado con trainees que aún no saben la diferencia entre escribir “haber” y “a ver”, pero que ya tienen bien aprendidita la actitud mamona de la diva publicitaria. Bájale a los humos. Dedícate a aprender. Y aprende.
  2. Pide – Llegará el punto en que, esos tres encargos que te hicieron, los terminaste. Puedes irte temprano: es una opción. Puedes ir a otros grupos para ver si necesitan ayuda con algo: es otra opción. Yo te aconsejaría que pidieras más chamba. Sé que “por lo que te pagan”, crees que no deberías; pero, confía en mí: entre más estilos de peloteo conozcas, entre más marcas distintas trabajes y entre más diversidad de personalidades o manías publicitarias conozcas, podrás irte puliendo como creativo.  Pide trabajo hasta sobrepasarte. Y aprende.
  3. Observa – No es que no opines, sólo observa primero. Ve cómo presenta el Copy junior; después, ve cómo presenta el Copy senior al Asociado. Finalmente, ve cómo cambia el estilo de presentación -con la misma idea- el Asociado al presentarla a su jefe. Y si te llegan a llevar a la junta, ve cómo lo hace el Director Creativo con cliente. Y aprende.
  4. Metichea – Métete a pelotear aunque no te hayan invitado. Asómate a ver cómo bocetan los directores de arte más senior. Échale un ojo a la de Cuentas mientras hace su brief. Mete la nariz en todos lados -y hasta donde te dejen-, en todo momento. Y, de todos, aprende.
  5. Pregunta – Ya sabemos cuál es una de tus obligaciones, ahora, tu único derecho/prestación: TIENES PERMISO DE CAGARLA. Desde luego, te puedes convertir en una máquina de errores que se empeña en hacer todo solo. O, por otro lado, podrías acercarte a cualquiera de los que te rodea y, con toda humildad, pedirle que te explique cómo hacer las cosas. El peor error, es callarte la pregunta por pendeja que ésta sea. Pregunta. Y aprende. Aprende. Aprende.

DON’Ts

  1. No seas flojo – Quizá haya un camino más sencillo para llegar a la meta. Quizá la primera idea que pensaste era la buena y te obligaron a pensar 40 ideas más. Hazlo. No seas huevón. Hay una razón para ello.
  2. No menosprecies nada de lo que haces – Seguramente, te pasan toda la chamba que los demás no quieren hacer. Con la frente en alto y mucho orgullo, hazla. Los que te lo pasaron también lo hicieron algún día y ve dónde están.
  3. No dejes que se muera el estudiante – Tú lo sabes: si no te organizabas bien en la escuela, te ibas a extraordinario. Si te iba una tarea, olvidabas una presentación, un trabajo grupal, perdías puntos. Aquí, se trata también de pérdidas: quien pierde es tu cliente. Ten mucho orden DESDE QUE EMPIEZAS, para que vayas forjándote la costumbre de tener todo al pedo.
  4. No te dejes – Ya también lo he explicado en otro post, pero insisto: no te dejes de nadie. Nadie tendrá nunca la autoridad o el nivel organizacional para humillarte, pendejearte o tratarte mal. Eres trainee, no un imbécil. Estás en la agencia para aprender y no para que te estén haciendo la vida miserable. Jamás dejes que nadie te arruine esta aventura.
  5. No sufras – Apriétate el cinturón. Toma té de tila. Respira; pero, por favor, no sufras. La vida del copy no es trágica si te dedicas a disfrutar cada paso del camino.

Sweet Child O’ Mine VS Sweet Child O’ Mine

No me puedo declarar un melómano experimentado. Sólo soy un tipo al que le gusta escuchar música. Por lo mismo, me cuesta trabajo hablar de mis grupos favoritos o mis géneros predilectos; sin embargo, creo que, en general, me gustan los cóvers.

Hay un encanto extraño en escuchar la misma rola interpretada por dos grupos diferentes.

 

Sí, me gustan los cóvers musicales. Aunque la original de Guns es bestialmente buena, el cóver de Mylo es bastante decente, pegajoso, divertido y DIFERENTE.

Ése es el chiste de un cóver: no debe ser una copia fiel sino un nuevo tratamiento de los mismos ingredientes.

Quizá por esa razón me emputa tanto cuando algunos “coverean” en Publicidad: no lo saben hacer bien.

Hace algunos años, y como ya lo he mencionado en otros posts, era una mala costumbre el piratearse una idea vista en un Archive que había sido hecha en Malasia y que, con completo cinismo, era presentada en México (“Guey, quién va a saber que ese print ya se hizo. No es como que los mexicanos vamos mucho a Malasia, eh…”) y, lo peor, llevada a cabo. Desde luego, te estoy hablando de hace suficientes años como para no estar tan en contacto como lo permite ahora Youtube y las redes sociales. ROBAR IDEAS DE OTROS PAÍSES ES MÁS DIFÍCIL EN UN MUNDO GLOBAL.

Ahora, la información vuela y todos pueden saber lo que sucede del otro lado del planeta, mientras está sucediendo. O sea, todos podemos saber si te chingaste una idea y de dónde te la chingaste en un tronar de dedos.

¿Consejo?

1.- No lo hagas.

2.- Si vas a hacer un cóver, ¡mejora la versión original!

Otro de los grandes cambios es la “fuente de inspiración”. Antes, las “ideas creativas” eran robadas de otros creativos. Ahora, nos las estamos robando de la gente. Esto, en mi opinión, tiene menos madre de nuestra parte y muchísimo más mérito para los que están haciendo un contenido tan interesante, que algún copy en alguna agencia de algún lugar del mundo decide ching… hacerle tributo.

A continuación, un ejemplo. Un grupo japonés llamado Sour se pone de acuerdo con sus fans de todo el mundo para hacer un video vía webcam. Entre todos se organizan, pelotean a distancia las coreografías y, después, lo editan y lo suben.

Un tiempo después y con mucho más recursos técnicos y financieros, pasa esto.

EN MI OPINION… DOs y DON’Ts de un Copy Sr

DOs

  1. Escribe todo – Los peloteos son, a veces, un desmadre de gente diciendo mil ideas al mismo tiempo. Apunta todo: las mamadas que dijo tu dupla, las que se te ocurrieron a ti, la que soltó el trainee, la que dijo la de Cuentas cuando pasó a saludarlos… todas. Acostúmbrate desde ahora a llevar un buen control de ideas.
  2. Sé buena dupla – Redactar es, generalmente, más rápido que diseñar. Ayúdale a tu dupla a buscar imágenes, a retocar (si sabes), a montar, cortar, bocetar. Él cuenta contigo y tú cuentas con él.
  3. Escucha – Los trainees y copys jr no tienen los meses o años que tú de experiencia. A ti ya te han tocado cagones y aprendizajes que te han hecho aprender a distinguir una buena idea de una mala. Para hacerla, necesitas cerrar ese hociquito y escuchar lo que están diciendo los demás. Un copy Sr que no deja hablar a los demás y quiere tomar la batuta del peloteo, pide a gritos una patada en la entrepierna.
  4. Enseña – Sí. Eres aún un cachorro, pero tanto tu copy junior como esa trainee que te mira con admiración (que tú confundes con deseo carnal desmedido), tienen mucho que aprender de ti.
  5. Pendejea – Y no me refiero a traerte a todo el mundo de tu pendejo. Sal con tu dupla a la calle, vayan juntos al cine, pierdan el tiempo juntos… Dediquen tanto tiempo libre como se pueda para pendejear. Conviértanse en los mejores cómplices.

DON’Ts

  1. No dejes de preguntar – El “seniority” pesa cabrón. Es natural que te dé miedo hacer una pregunta “pendeja”, porque “ya eres Senior”. Mi rey: más pendejo sería no hacerlo.
  2. No le huyas a la talacha – A nadie nos gusta hacer estas pendejaditas que “podría hacer el trainee”. No seas huevón y éntrale tú también, que por algo eres parte de un EQUIPO CREATIVO.
  3. No hagas berrinches – Tan tan. No hagas berrinches si no te compran la campaña, si a nadie le gusta tu idea, si ya tienes sueño y le faltan horas a la filmación. Sólo no los hagas.
  4. No dejes de que las cosas se solucionen solas – Eso no pasa. En caso de emergencia, avisa a tus autoridades… o prepárate a dejar tus quincenas para pagar por un error de impresión.
  5. No te pongas cómodo – Si ya le encontraste el modo a tu jefe o a tu cliente, algo está mal. Rétate y cambia la manera como haces las cosas.

EN MI OPINION… DOs y DON’Ts de un D.C. Asociado

***** POR ALGUNA RAZÓN QUE SALE DE MI ENTENDIMIENTO, ESTE POST SE QUEDÓ EN draft. YA LE PARTÍ LA MADRE AL BONITO ORDEN DE LOS do’s y don’t’s PERO, NI MODO. AQUÍ ESTÁ EL DE LOS ASOCIADOS*****

 

DOs

  1. Cómprate una agenda – El tiempo de hacerse güey y lavarse las manos ante el más mínimo pedo, quedó atrás. Organiza tu tiempo, tus pendientes y a tu gente.
  2. Pon los pies en la tierra – Ahora comenzarás a entender por qué la estrategia va antes de “la idea de Cannes”.
  3. Soluciona – Tu trabajo es, entre otras muchas cosas, disminuir el flujo de pedos que puedan llegar a tu Director Creativo. Éste es el momento de tomar la iniciativa y dar un listado de soluciones en vez de un listado de quejas.
  4. Defiende – Lo sabemos: ya sabes cómo defender tus ideas. Ahora, y sin pataletas o berrinchitos, defiende las de tu gente con HUEVOS y argumentos estratégicos.
  5. Comparte – Tú eres el vínculo entre el Director Creativo y los copys y artes. Ayúdalos a entender lo que no entienden, enséñales lo que no saben. No porque a ti te haya ido del culo y hayas “aprendido a la mala cuando eras trainee”, tus copys deben pasar por el mismo suplicio para aprender. Facilitarles la información no es facilitarles la vida.

DON’Ts

  1. No te marees en el ladrillo – Algo tiene el puesto del Asociado, algo macabro, que puede convertir al copy más buen pedo en el medio-jefe más culero. Ok. Ya eres “Director Creativo… Asociado”; o sea, todavía te falta. Bájale de huevos y trata a Cuentas, Cliente y a tu equipo con respeto, Mr. Chinguetas.
  2. No te cuelgues medallas – ¿Te gustaba que te lo hicieran cuando eras trainee? Entonces ¡no lo hagas, cabrón! Deja que el trainee presente, que el copy jr se eche un racionalito, que el copy sr se vaya solito a grabar el radio. No seas protagonista de todo lo que pasa en la agencia, sólo para que no olviden que tú eras “el copy maravilla”. Y, por favor, ¡¡¡NO LOS INTERRUMPAS CUANDO ESTÁN PRESENTANDO!!!
  3. No eches la hueva – El VP o el Director Creativo se la pasan en Adsoftheworld todo el día. Con ellos es suficiente. No por “tener el puesto”, tengas las mañas.
  4. No dejes de aprender – Insisto: el título es sexy. Al grado, que pensamos que ya no tenemos más que aprender; pensamos que ya nos las sabemos de todas, todas. Apréndele a los de arriba, a los de abajo, a los de al lado.
  5. No andes por la libre – Quítale cuantos pedos puedas a tu Director Creativo, pero no pienses que eres China libre. Pregúntale lo que no sepas. Consúltale tus dudas. Intégralo a los peloteos. Que también le chingue el huevón, que mira que no le pagan dos pesos.

EN MI OPINIÓN… DOs y DON’Ts de un Director Creativo

DOs

  1. Sé puntual – Para felicitar. Para regañar. Para las juntas. Para las revisiones de Creatividad (Sí, ésas que no empiezan a las 6:45pm)
  2. ¡SÉ PUNTUAL! – Por Dios: sé puntual y no le des muchas vueltas a las cosas. Da instrucciones claras a tu equipo que, seguro, prefiere trabajar a escucharte haciendo una asociación de ideas entre “los pendientes del día” y “las viejas de la oficina que sí te darías”. ¡Al grano, papá, al grano!
  3. Húndete con tu tripulación – Si ellos se rifan hasta las 4:00am, te quedas con ellos. Si no te gusta, organízalos mejor, distribuye mejor el trabajo y revisa Creatividad temprano, carajo.
  4. Di “gracias” – Es gratis. Es mágico. Y es justo lo que merece tu equipo por las partidas de madre que se mete. (Sonreir al decirlo, es un buen detalle)
  5. Diviértete – Nada es más desmotivante que un jefe estresado. Aprovecha cada rato libre entre junta y junta para ir a pelotear con tu equipo y divertirte haciéndolo.

DON’Ts

  1. No olvides las cosas – No puedes matarle a tus chavos una idea y, 2 horas después, llegar con actitud de “mi chingón” a contarles esa misma idea que “se te acaba de ocurrir”.
  2. No mates por matar – Si a ti te caga que te lo haga el Gerente de Marca, ¡no lo hagas tú! Si hoy tu equipo presentó SÓLO buenas ideas, deja de buscarle chichis a las gallinas.
  3. No son Kleenex – El VP o el Cliente te metieron un cagón. Tu esposa no pagó la colegiatura de los niños. Se te olvidó verificar el coche. NOTICIA: a tu copy jr le vale un millón de madres. (Si quieres llorar, escríbele a eldivandelcopy@gmail.com )
  4. No des las cosas por sentado – Tu equipo no tiene por qué leerte la mente ni por qué recordar instrucciones que sólo diste en tu cabecita. Corrobora que todos tienen claro qué hay que hacer.
  5. No critiques – Ni a los de arriba ni a los de abajo ni a los de al lado. Tu obligación es dar seguridad y confianza a tu equipo; pero si saben que eres el primero en clavar el puñal cuando alguien se levanta, ¿cómo le hacemos?

El book de un copy VS el book de un arte

En twitter, mail o comments del blog, me ha llegado la misma pregunta desde flancos diferentes de los chavos que estudian Comunicación, Publicidad, Diseño y demás variantes.

 

“¿Cuál es la diferencia entre el book de un copy y el de un arte?”

 

Si estuviéramos en 1987, les diría que es muchísima. Sin embargo, en ese año yo estaba jugando botella con mis compañeritas y muchos de los que me leen, no eran ni un faje entre sus papás.

La diferencia NO DEBE SER NINGUNA.

A la gente que ha trabajado conmigo siempre les he insistido en ser “meseros y cocineros”.

El copy DEBE aprender de diseño y el de arte DEBE animarse a escribir; ambos DEBEN investigar sobre lo que no le corresponde ni a uno ni al otro; ambos DEBEN obligarse a hacer mejores trabajos.

Por ello, no puedo responder que “el book de un arte es el que trae gráfica chingona (y typos)o que “el book de un copy es el que trae las buenas ideas (diseñadas con las nalgas)”.

Si eres Copy o Arte, da lo mismo: ambas carpetas deben estar llenas de buenas ideas, de prints, radios, teles, cosas en punto de venta; lo que sea para que, quien te entreviste, quede convencido de que tú eres el chingón o la chingona que estaba buscando.

Insisto: todos SOMOS COPYS. Vale madres si estudias Diseño, Publicidad, Mercadotecnia o Ingeniería en alimentos y terminaste en una agencia: lo que vendes es Creatividad.

 

Si tienen dudas de sus books, les recuerdo que pueden escribir a eldivandelcopy@gmail.com para darle su “pulidita” al book o su “jaloncito de orejas” al dueño del mismo.

Los interesados VS la publicidad desinteresada

Hay por ahí un amigo -tengo que ponerle un calificativo- con una costumbre peculiar y molesta.

En aquel tiempo en que trabajábamos juntos, las madrugadas eran algo cotidiano. Aunque tenía coche, este compadre gustaba de dejarlo en la agencia si ya era muy tarde porque traía “los ojos muy madreados por la compu”.

En fin. A las 3:00, 4:00 am, que todo el mundo empezábamos a guardar nuestras cosas, esta conversación salía de nuestras boquitas:

EL: Oye, güey: ¿vas para tu casa?

YO: Sí  (¿A dónde iría un miércoles a las 4:00am, imbécil?)

EL: ¿Te vas por Reforma?

YO: Sí, como siempre. (Si ya sabes, ¿para qué preguntas?)

EL: Ah, ya… Oye, güey, ¿me botas en mi casa? Ya me dio hueva manejar… Y lo de los ojos, la compu, ya sabes.

YO: -mta- 

Este personaje es el cliché del convenenciero por excelencia: te habla sólo cuando quiere algo. Si no tiene cigarros, si no trae cambio para la vending, si necesita una pluma negra, si se le antojó algo del Starbucks, te habla. Si no, no.

Si todo quedara en personas como éste, todo sería tolerable; sin embargo, las marcas llegan a ser iguales. Si necesito que me vuelvas TOM, si quiero que me incrementes el share, si quiero que todos tus amigos sepan de mi nuevo empaque, te hablo. Si no, no.

Con la gente, como con las marcas, se agradece cuando la comunicación es sincera, discreta y lo menos interesada posible.

Es gente así, la que cae bien. Son, generalmente, con quienes nos gusta estar.

A continuación, te pongo dos ejemplos (uno brasileño y otro de los amigos de JWT México) donde la comunicación es efectiva y con 100% buena onda. Desde luego que se trata de TOM, shares y SKUs; pero el producto es discreto, casi imperceptible.

Son comerciales así, los que caen bien. Son, generalmente, los que me gusta ver.

Consulta #2.

Nuestro anónimo amig@, nos realiza la consulta #2:

Hola llevo 2 meses en una “agencia de verdad” como TRAINEE de copy (es mi 1er. empleo) y me pagan como 3 pesos. La pregunta es: ¿cuánto tiempo fuiste trainee?, ¿cuánto tiempo máximo se es trainee?

******************************************************

Odio soltar este tipo de frases, pero… Al menos te están pagando. (De verdad… escribir esto me hace sentir bieeen pinche)

Por la sed de muchos recién egresados de universidad o largamente desesperados por entrar a agencia, algunas empresas aplican el “trainee de gratis”. Sólo te darán una “ayuda económica” para tu transporte… y donde tu transporte sea Metrobús, cagaste.

En la agencia donde empecé -una bastante grandecita-, me dijeron que estaría 6 meses como trainee “dependiendo de cómo fluyeran las cosas”. Se me hizo un período bastante aceptable y hasta bondadoso, tomando en consideración que en otras áreas laborales utilizan los 3 meses de prueba y, sobretodo, que fui trainee pagado durante 3 meses.

Al final de éstos, me dijeron que ya era, oficialmente, “Copy Jr”… con contrato definitivo y todo el pedo. En aquel entonces, mi paga subió muy poquito (fue algo así como un redondeo) pero ya era un hecho que me quedaba en la agencia.

Cual prisión: todo fue por buena conducta; todo fue por poner toda la carne al asador y demostrar que tenía los tamaños para estar en esa agencia, manejando esas cuentas y esperando a que se produjera mi primer pieza.

Será una cursilada pero la lana fue lo de menos. Pasaron varios meses después de ser Copy Jr, en los que seguía viajando en metro + combis, chiquiteando mis cigarros, preparándome comida para no gastar y quedándome con las ganas de muchas cosas. Lo único importante era aprender, ser más rápido, más eficiente, más observador. Lo único importante era que YA ESTABA EN AGENCIA.

Sobre la lana: Sé que debe ser difícil (no imposible) sobrevivir con lo que ganas. Aguanta y esfuérzate el doble o el triple de lo que estás haciendo ya y demuéstrale a tus jefes que estás ahí porque tienes las ganas y no por lo que vayas a ganar.

Sobre el tiempo: tú sabras cuando ya no seas trainee. No existe una medida de tiempo definida; me ha tocado conocer gente que se echa su par de añitos como trainee y nomás no aprenden. También los que llevan 2 meses y ya son unas pistolas que se ganarán el cielo y las estrellas.

Espero que seas este último tipo. Espero haya sido suficiente consuelo.

Ánimo.

Si necesitas profundizar (netear) algo, échame un mail a eldivandelcopy@gmail.com .

Consulta #1.

Nuestro amigo, H.G. inaugura el Diván con esta consulta:

Hola.
No me acuerdo cómo llegué al blog, pero soy fan. Trabajo en Hermosillo en una agencia de publicidad wannabe y es incríble (tristemente es alentador) darse cuenta que todas las cosas que según yo solo pasaban en Hermosillo pasan en las agencias de verdad también.

Pero bueno, nomás para agradecer y felicitar.

Espero algún día ir a aprender a hacer publicidad de verdad.

H.G.

******************************************************

Mi tristemente alentado H.G.,

Curiosamente, hace unos meses, platicaba con unos amigos sobre un tema que viene mucho al caso: los table dance.

Quienes han visitado Acapulco, Guerrero, saben bien que el Tavares es una catedral del baile erótico. El enanito que vendía boletos es tan leyenda como la regadera colocada en uno de los extremos del lugar. Variedad sin fin, risas y los recuerdos de una generación.

Uno de los presentes en aquella charla contaba que se había encontrado a una chica del Tavares en un table bastante feo del DF. Si bien los caballeros no tenemos memoria, este amigo sí se acordó de la artista del baile de regazos y le habló para “ponerse al día”.

La chica le contaba que ya llevaba unos meses en el DF y que se había salido del Tavares porque le había dicho un cliente que aquí sí había clientes de verdad, con lana de verdad; sin embargo, estaba a dos de regresarse porque tenía exactamente los mismos problemas que en su antiguo trabajo.

“De verdad”. “Table de verdad”. “Agencia de verdad”. “Publicidad de verdad”.

¿Dónde termina el wannabe y comienza lo real?

La duda/inquietud que sientes es la misma que experimentamos muchos chilangos (habitantes de Ciudad de México) cuando empezamos a tener nuestros pininos en alguna agencia pequeña que nos da la oportunidad: “Aquí, en la mini-agencia, estoy aprendiendo para después, irme a trabajar en una agencia de verdad“. Del mismo modo, muchos más ambiciosos están trabajando en las “grandes” del DF para irse a trabajar a Los Ángeles, Buenos Aires o Londres.

Si este pensamiento es bueno o malo, correcto o equivocado, no lo sé. Creo que ser ambicioso es una condición humana; es nuestra reinterpretación del instinto de supervivencia. Sin embargo, creo que a veces lo canalizamos mal.

Por ejemplo, ¿qué pasaría si, de repente, surgiera una “agencita” rompemadres en Hermosillo? O… de hecho… ¿no es algo así GrupoW en Saltillo?

Esta agencia rompemadres fundamenta su existencia con una frase: “La posibilidad de lo imposible“.

Decía una tía -¿quién más podría decirlo, sino una tía?- que “El que es perico, donde quiera es verde“. En toda agencia (chiquita, mediana, enorme o boutique) hay cosas buenas o malas, gente torpe o muy talentosa; pero lo que seguro hay, en toda agencia, es qué aprender. No te esperes hasta venir al table capitalino… seguramente, donde estás, hay clientes con más lana. Sólo necesitas perderle el miedo al tubo y saberte menear; y eso, mi estimado, lo puedes hacer hasta en tu recámara.

Pensemos menos en el DF. Estamos viviendo una era muy global; una era de mercados locales y, por lo tanto, no todos los huevos pueden estar en la misma canasta… ni en el mismo table.

Recordatorio de la Bolsa de Trabajo

Aplaudiendo lo que hacen Fric Martínez y Jairo Guerrero en Facebook, creo que nunca son demasiados lugares para BUSCAR CHAMBA o BUSCAR GENTE.

Este espacio no sólo sirve para la catarsis (propia, ajena y comunal) de Copys, Artes, Cuentas… Publicistas; a partir de hoy, inaugura su Bolsa de Trabajo.

Gente que busca gente, mándenme la oferta a eldivandelcopy@gmail.com

Gente que busca chamba, mándenme su CV para ir haciendo una base de datos y poder agilizar esto.

(En cuanto vea cómo hacer una sub-página en wordpress, meterle un corchito virtual al blog, un pop-up o lo que exista para poder publicar ofertas y personas de mejor manera, les pido paciencia. Mucha, de hecho, porque soy regüey con cosas de programación)

**********************************

El “Échale ganitas” VS la motivación de tu equipo

Hay frases que, sin importar el contexto o el humor del día, me pueden rebanar los testículos como sashimi.

-“No te enojes”: dicha cuando, evidentemente, estoy echando chispas.

-“Uh, te pegaste”: escuchada tras haberme roto la espinilla en 15 fragmentos.

-“Pues estoy, que ya es ganancia”: base filosófica del perdedor moderno.

Sin embargo, creo que la reina de las Frases RebanaPelotas es “ÉCHALE GANITAS” y todos sus derivados.

Chavos, sé que llevamos dos semanas con la campaña institucional, el manual corporativo y el “día a día”; pero se nos viene un pitch importantísimo para la agencia: ahora sí vamos a echarle ganitas.

(4:00AM) ¿Saben qué? Yo creo que ya no sale nada hoy. Mejor ya vayan pidiendo su taxi y nos vemos aquí al rato… Pero los quiero aquí con ganas, eh…

-Hoy viene el Regional de Marketing: échale ganitas a tu racional y presenta chingón, güey: tenemos que lucirnos.

“Echar ganitas” es, sin duda, la peor motivación que le puedes dar a tu equipo.

Entiendo que aprendimos foto, diseño, MKT, publicidad, redacción y, jamás, motivación del personal; pero es PURO SENTIDO COMÚN.

Tu gente se parte la madre todos los días porque tú los inspiras a ello. Los retas a ser mejores que como fueron ellos mismos el día anterior. Los comprometes a ser mejores que tú. Los enamoras de este oficio, de esta carrera. ¿Cierto?

Decirles “ahora sí, échenle ganitas” tira todo ese trabajo a la basura. (Exponencialmente, si lo acompañas con una palmadita en la espalda)

Regañar nos es más fácil. Sabemos qué decir, en qué volumen y con qué palabras para que duela más.

¿Por qué nos resulta tan complicado ir hacia el otro lado, de manera consciente?

Te aseguro que esas ocasiones en que has dicho “Órale, ese layout te quedó de huevos” le ha levantado más el ánimo a tu dupla que cuando le dices que “le eche ganitas para la otra”.

Motivar es bien fácil si eres buen oyente y buen observador:

  • Agradece. (Sí: un plain & simple “gracias por el esfuerzo/desvelada/madriza”, funciona.)
  • Motiva de corazón. (Si dices “gracias” con tu pinche cara de “échenle ganas”, vale madres todo)
  • Motiva moderadamente. Si fueran billetes, no los repartirías a todo el mundo. Agradece y motiva cuando DEBAS hacerlo, cuando la gente en realidad lo merezca. Si abusas y andas lanzando “gracias” a todo el mundo, la palabra perderá toda su fuerza y tú, credibilidad.
  • Comparte sus alegrías. Si alguien en tu equipo llega brincando porque le vendió un print al Asistente de Marca, y tú le sales con un “pues a ver cómo nos va con su jefe que sí es bien exigente, eh…”, CAGASTE. Celebra esos pequeños logros de tu gente que tú bien sabes qué tan rico saben cuando recién empiezas.

En serio, no es tan difícil. Sólo échale ganitas.

El buffet VS los límites de una agencia

Piensa en la última vez que estuviste, por negocios o placer, en un hotel no tan de negocios sino, más bien, familiar. Uno de ésos donde los desayunos, tras echar la nadadita mañanera, tras la boda intensa la noche anterior o tras un día de larga filmación, son en versión buffet.

Tener un inmensa opción de frutas, huevos en todas sus formas, panes, platillos complejos y especialidades de la región; jugos de todas las frutas, 6 tipos distintos de yogurts y, aparte, 12 opciones de cereales Kellogg’s tamaño pocket, vuelven loca a la gente.

Sean flacos o inmensos, las miradas dicen lo mismo: “Estoy en el paraíso: debo comerme t-o-d-o!!!“; así, los paseantes terminan acomodando los huevos al albañil sobre un par de waffles que cubren un cerro de comida que, sorprendentemente, se acaban porque se acaban, aunque rebasen por mucho la capacidad elástica de sus estómagos.

Existe una bizarra obligación a comer como si los amenazaran con una pistola; a “aprovechar” lo que está, como si no hubiera mañana.

Algunos clientes, sean flacos o inmensos (eufemismo para “tengan un pequeño o enorme fee“), sienten esta extraña necesidad de utilizar todos los recursos de su agencia. And I mean TODOS.

 

-“Ya viene la fiesta de Navidad de Merca, ¿me echan la mano pensando juegos o dinámicas de integración o qué premios les doy? Imagínense que ésta es su fiesta. Ah, no. La agencia no está invitada, sorry: es sólo del equipo de Merca…”

-“Chavos, tengo presentación con mi jefe mañana. ¿Me ayudan con unos templates para mi PowerPoint? Como los que usan ustedes pero con el logo más grande y -¿cómo le dicen?- ¿”flares”?”

-“Necesito un favor enooooorme… No, totalmente fuera de chamba… Es que ya va a ser el cumple de mi chavito y le encanta Cars. Si yo hago la invitación, voy a hacer una porquería; por eso recurro a los expertos <GUIÑO DE OJO COQUETÓN> para ver si me ayudas con UN PAR de opciones. Sí, con unas tres está bien. Pero te las encargo cañón! Sí, se llama Santiago… Pero ponle Santi McQueen.”

 

Lo peor del asunto es que nosotros ¡LO HACEMOS!

Sí: nosotros, los que nos emputamos cada vez que el taxista tras escuchar la respuesta “Trabajo en Publicidad” dice “Ah, claro: mantas, tarjetas de presentación y eso, ¿no, joven?”.

Sé que vivimos una situación económica mundial difícil. Sé que esto obliga a las agencias a acceder a muchas demandas del cliente que, en otras ocasiones, hubieran ignorado completamente e, incluso, hubieran sido tomadas como una gran ofensa. Lo sé. Lo sé.

Pero cuidado: no perdamos de vista que somos SOCIOS DE NEGOCIO.

Agencias: no se bajen tanto los calzones. Esta situación económica, seguro, es pasajera; sin embargo, están sentando un precedente riesgosísimo a las futuras relaciones Cliente-Agencia.

Clientes: en serio, no tienen que comerse todo. (Y no somos expertos haciendo templates.)

Sobre las TERAPIAS del Diván

Llamarlo Diván para que sólo yo me recueste, es egoísta, egocéntrico y envidioso.

Igual que en Publicidad, los blogs no sólo se leen: se construyen.

Dudas, quejas, mentadas, angustias, corajes, TODO. Si lo sientes, échalo a eldivandelcopy@gmail.com bajo el título “CONSULTA” y se manejará con absoluta discreción (Salvo que quieras ventilarte, también respetable. Sólo indícalo en el mail).

Las felicitaciones a Publicistas apasionados también juegan, pero eso se los explico antes que termine la semana.

Buena semana, buenas ideas!

(It’s great to be back!)

La disculpa del twitter VS la disculpa del blog

Cuando las ganas pelean con el deber, gane uno o el otro, por dentro estás tranquilo. O te portaste bien y lo disfrutas o disfrutaste portarte mal.

Cuando, por otro lado, las ganas pelean con las ganas, la historia es muy distinta.

Este blog y su respectivo y homónimo twitter se han convertido en algo que disfruto muchísimo. Que no sólo me lean en México, que todo esto siga creciendo, que me reclamen -incluso- por no postear, me alienta y me hace el día.

Finalmente, ambos, son mis dos nuevas plantitas (pésima analogía si pensamos que, planta que toco, estira la pata) y merecen cuidado diario y constante.

Dos ganas encontradas. Mis nuevas plantas VS el trabajo que amo.

Sí. Esto no es excusa; pero sí creo que puede ser un buen consejo: aunque andes con dos, una es la que manda. Ésa, es la Publicidad; la que generó a la segunda.

No he escrito por la carga cabrona de trabajo increíble, tiempos apretados y echadas de mano a otros equipos.Y no. Reitero: no es excusa, no es disculpa.

Ésta sí lo es:

Querido lector@, lamento la tardanza en retomar lápiz y papel (Sí. Detrás del byte, hay un cuaderno).  

Agradezco tu lectura, tu atención y los mensajes de apoyo en esta ausencia.

Un abrazo fuerte,

Sólo un copy.

El “Con todo respeto” VS el “No quiero jugarle al Creativo”

No. La frase “Con todo respeto” no es exclusiva ni de Andrés Manuel ni de Márgara Francisca; sin embargo, ambos personajes lo aplican del mismo modo y como lo hace casi todo el mundo.

Casi siempre, la frase precede o sigue, ya sea a una pequeña ofensa o a una deliciosa mentada.

  • Con todo respeto, lo que dices es una mamada.”
  • Con todo respeto, creo que este trabajo requiere mucha inteligencia: por eso no lo haces bien.”
  • “Hasta un niño de 5 años hubiera hecho un mejor trabajo, con todo respeto.”
  • Con todo respeto, y mira que respeto mucho lo que tengas que decir, pero se va a hacer lo que yo digo.”
  • Sin ánimo de ofender, ¡vete al carajo!”

¿Cuántas veces has escuchado frases que inician o terminan con un “con todo respeto” en presentaciones con Cliente, con tus jefes, con Cuentas?

Te la cambio.

¿Cuántas veces has escuchado, en presentaciones con Cliente o con Cuentas, la frase “No quiero jugarle al Creativo”?

  • No quiero jugarle al Creativo, pero no me gusta cómo cierra el comercial.”
  • No quiero jugarle al Creativo, y mira que respeto mucho tu trabajo y las desveladas y tu talento, pero creo que hasta yo hubiera hecho una mejor campaña, chavos.”
  • “Bueno, ése es el brief. Creo que podríamos tener una campaña emotiva, disruptiva, cagada y sin botargas. Ojo: no quiero jugarle al Creativo, eh.”
  • No quiero jugarle al Creativo, y respeto mucho tu trabajo, pero el layout está como… “poco tecnológico”, ¿no? Métele glowcitos, otra tipografía, no sé: el Creativo eres tú.”

¿“Con todo respeto”? Estas frases tienen todo menos respeto. ¿“No quiero jugarle al Creativo”? Claro que sí quieren jugarle a lo que ellos creen que es el Creativo.

No se trata de iniciar una batalla y comenzar a jugarle a hacer mejores briefs, más poderosas estrategias de mercado, técnicas de investigación más efectivas.

Todo se reduce, simplemente, al “ZAPATERO A TUS ZAPATOS”.

Tú haz bien tu chamba y deja que Creativo haga bien la suya… con todo respeto.

El “Todos los hombres son iguales” VS El “Todos los de Cuentas son iguales”.

Más allá del despecho con el que es dicha la frase o las circunstacias que orillan a que la chica lo diga, es la frase “todos los hombres son iguales” la que me da la mayor de las huevas.

Y no. Éste no será un post machista: no se tratará de defender a mi género, pero sí es importante dar un rápido vistazo y, creo, también es bueno explicar las razones mi hueva al escuchar la mentada aseveración.

Todos los hombres son igualessuele decirse al resaltar algún defecto particular de los caballeros:  infidelidad, carencia de comprensión del lenguaje (verbal y no verbal) femenino, pérdida del interés en los temas cotidianos, lascividad en la mirada hacia otras féminas, falta de caballerosidad, ausencia de detalles o, simplemente, mal (o muy breve) desempeño en el catre.

En fin. HUEVA.

La misma que da responder el “por uno, pagamos todos”…

Todos los Cuentas son igualeses así de injusto y falto de precisión.

Los defectos particulares son variados e infinitos: mecubromipropioculismo, carencia de comprensión de las ideas, falta de imaginación al ver un boceto, argumentos absurdos al matar campañas, tiempos aún más absurdos al solicitar los trabajos, etcétera, etcétera.

En fin. HUEVA.

Pero hueva doble y, a veces, hasta triple, al escuchar estas quejas que recaen sobre todos los/las Cuentas: los que se desvelan contigo hasta que está el original, los que deciden no darte lata con pendejaditas por saben que estás tapado y ellos mismos se echan el copy para la mención; los que no van a la filmación sólo “porque va el cliente” ; los que, como debe de ser, defienden las ideas -incluso- más que el creativo que las pensó; los que prefieren echarse un round con el cliente antes de decir “sí”; los que no van a las juntas a tomar comanda; los que analizan antes de juzgar creatividad; los que echan desmadre contigo y que aman meterse a pelotear; los que te exigen más como creativo.

Éstos, este tipo de Cuentas, son los mejores cómplices; con quienes la chamba y el buen pedo, fluye.

Así que no.

No todos los Cuentas (ni los hombres) son iguales.

Los hay chingones. (Y además, huelen bonito. -ellas más que ellos-)

Las del Cliente VS las del Creativo

Aunque a veces es una pelea perdida, siempre me ha gustado defender la importancia del RESPETO en este negocio. Como decía en otro post, es justo la suma del amor al oficio + las constantes faltas de respeto a nuestra chamba, lo que provoca que nos encabronemos, hagamos berrinches y seamos considerados como “groseros”.

Simple y llanamente: El trabajo creativo es algo importante para ti y para mí y nadie debe meterse con él.

Por ejemplo, y pensándolo como hashtag, irrita muchísimo:

  • que tu Cliente te haga esperar 45 minutos en el lobby de su corporativo. #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente no te responda algo, te brinque al saludar o se dirija exclusivamente a tu jefe, porque eres “sólo un copy jr”. (Él sólo habla de “Asociado para arriba”) #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente te diga “Perdón, me distraje. ¿Cómo dijiste que iba tu racional?”. #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente te haya dicho un “Estamos juntos en esto. Defendámosla” y, a la mera hora, cambie de opinión a una MUY parecida a la de su jefe. #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente te diga “Creo que sí hace falta la toma que te dije que no filmaras, eh.” cuando le estás presentando copia de trabajo. #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente te apresure para presentarle “porque se tiene que ir a jugar fut al club”, cuando él mismo puso la junta a esa hora, ese día. #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente, en filmación, ignore tu emocionadísimo “¿Cómo viste la toma?” porque él está ocupado con un “Joven, joven, ¿me trae otras quesadillitas?”. #Falta_de_respeto
  • que tu Cliente te diga “Síguele, te estoy oyendo” mientras escribe en su BlackBerry. #Falta_de_respeto

Sí. Nos quejamos mucho de todas estas faltas de respeto. Y es obvio: como decíamos arriba, nuestro trabajo es algo importante nadie debe meterse con él, ¿no?

Ahora, sólo pongámonos en otros zapatos y con otro hashtag:

  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo no vio la toma del Director por estar él tragando quesadillas (y camote, claro)?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo no se enteró de lo que pedía el brief porque estaba plantando sus calabacitas del Farmville?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo le dice al locutor “Andale, échate otras dos series igualitititas a ésta y ya estamos. Y, también, una más seria, otra más reventadita y una menos locuteada y ahora sí ya estamos.” ?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo no escuchó nada del diseño de audio y sólo se la saca pidiendo un “me lo pones a “nivel cancha”, mi George”?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo no vio el cambio de corrección de color que pidió porque se distrajo plantando calabazas en Farmville?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo interrumpe la idea de su dupla para comentarle del “pedazo de culo de la nueva de Cuentas”?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo ni se fijó en cómo actuaba la señora del casting por estar pensando en alguien cagado a quien se pareciera?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo no pela a la de Vestuario o al de Arte porque “¡Carajo! ¡Esta junta de Pre ya lleva 4 horas!”?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo le pide a Cuentas otra copia del brief que le dio hace 15 días porque si no, “¿cómo te entrego tu campaña mañana?” sin una disculpa por perderlo?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando el Creativo (y toda la agencia) se quejan de la “madriza de la filmación” sin, siquiera, despedirse de todos los que sí se partieron la madre y que se irán a sus casa 2 horas después?
  • ¿No será igual de #Pinchemente_irritante cuando al Creativo le vale madres absolutamente todo el trabajo de los demás?

La chamba de todos los que estamos en esto, es importante. El respeto va para ambos lados; q #Pinchemente_irritante #Falta_de_respeto.

TANTITA MADRE, con el trabajo de todos y las cosas estarán mejor.

Pursuit of Passion: Diversity in Advertising

Intentaré reducir al mínimo las palabras para que vayas directo al video.

Siempre he dicho que para ser un buen Copy puedes tener buena ortografía o buenas ideas o buena disposición. Para ser un gran Copy, son necesarias las tres.

Pero si no tienes eso que te mantenga despierto hasta la madrugada buscando una gran idea, si no te absorbe tu trabajo, si no te “enganchas” con tu trabajo, si no te emocionas (positiva o negativamente) con tu trabajo, si no te agarras del chongo con tu dupla, no eres un Copy.

Hay gente, por ejemplo, que arma sus equipos con buenos Creativos con los que “se pelotea rico”, con los que “las ideas fluyen” y todo es “buen pedo”. Nada de conflictos. Cero confrontaciones. Esto, creo, es como buscarte una pareja que sea exactamente igual a ti. Tarde o temprano, te darás cuenta que “no hay pasión”.

La Pasión es un ingrediente que no debe faltar.

Conflicto, gritos, besos, caricias, rasguños; llorarle, reirle, disfrutarle. Eso es Pasión: QUE  NADA, NI NADIE TE LA QUITE.

(Post con agradecimiento al buen Fer Carrión que ha esperado, no tan pacientemente, por los posts.)

Cuadro de Honor VS los regaños de tu jefe

Siempre estuve en el cuadro de honor en la primaria, estuve en la escolta y, generalmente, me portaba bien. Mis papás sólo iban a la dirección a firmar mis boletas y a recibir cebollazos de parte de las maestras.

Este ñoñísimo paso por la primaria me dejó vulnerable cuando entré de trainee a Agencia: no sabía cómo reaccionar cuando me regañaban mis jefes.

Sin embargo, creo que ahora puede ser de utilidad.

Como tú cuando has sido regañad@, yo me emputaba, no bajaba de pendejo e intransigente a mi jefe, me emberrinchaba y le daba replay al regaño una y otra y otra vez. Con el paso de las horas, el coraje se me pasaba.

Hasta ahí, todo bien.

Sin embargo, la muina me regresaba a los pocos días cuando, cada palabra dicha por mi jefe, sucedía tal y como él lo había pronosticado: el cliente decía lo que él predijo que diría; el cliente no compró lo que él advirtió que no compraría.

Manejar la frustración me tomó relativamente poco tiempo en cuanto entendí el pedo… mis jefes me regañaban por algo: EXPERIENCIA.

Algunos regañaban más fresa; algunos más groseros; algunos, los más hirientes, en silencio y con mirada de padre decepcionado. Todos, a fin de cuentas, regañaban con los pelos de la burra en la mano.

Con el paso del tiempo irás desarrollando colmillo, maña y, especialmente, experiencia. Mientras tanto, respira hondo y no hagas las jetas que yo hacía.

De verdad, el regaño es por algo: PARA QUE SEAS UN MEJOR CREATIVO.

Toda esa energía que ocupas normalmente para el berrinche, canalízala para ver detenidamente cuál fue el pedo.

Sólo así, habrá tenido sentido el regaño.

Ah, porque eso sí te puedo decir desde ahorita: los berrinches sólo funcionaban en tu casa y cuando tenías 5 años.

Yo sé que es un auténtico pedo manejar la frustración y mantener la sonrisa mientras te cagotean porque te equivocaste; pero, tarde o temprano verás que ese “ *********** de tu jefe”, tenía toda la razón y hasta se lo vas a agradecer.

Al final, todos buscamos ser mejores y hacer mejores cosas. Créeme que la chamba de tu jefe es hacer de ti, un “mejor tú”.

Escúchal@, no te emputes, aprende y sigue chingándole.

Rafael Inclán VS los puestos inmerecidos

El tipo me cae bien. Incluso, puedo decir que me gusta cómo actúa; sin embargo, no recuerdo dónde ni hace cuánto, lo entrevistaron en televisión con la siguiente presentación:

“… y veamos qué nos dice el Primer Actor, Rafael Inclán…”

¿“Primer Actor”? ¿Neta? Digo, el tipo puso en Teatro “El Avaro”; pero, ¿neta? ¿Así de plano, “Primer Actor”?

Yo sé que él no tuvo la culpa de verse obligado a actuar en cine de Ficheras si era todo lo que había, pero no sé si el título nobiliario le queda un pelín grande. Sin embargo, sé que -en el fondo- Rafael Inclán sí lo sabe.

Y ahora, de vuelta a la agencia.

En estos años, algunas personas de diferentes departamentos me han tomado de consultorio vocacional cuando se presenta la siguiente situación -más, menos- similar:

Ellos andaban tras un aumento o ajuste de sueldo y, dada la “situación actual”, “el presupuesto de la agencia”, “que se están poniendo pendejos en la oficina de Nueva York”, “que si la crisis argentina”, “que si la portuguesa”, “que los tsunamis” o el pretexto que sea, no hay un peso más para dar. Sin embargo, lo que les ofrecen es subirles el puesto; así, la “Ejecutiva de Cuentas” puede volverse una flamante “Supervisora de Cuentas”; el Director de Arte Jr se vuelve Asociado de la noche a la mañana y demás etcéteras que tú ya te estarás imaginando.

Mi respuesta siempre es la misma: “Di que no“. Finalmente, existe duda (de otro modo, ¿como pa’ qué me vienen a preguntar?). Finalmente, HAY COSAS QUE UNO DEBE APRENDER EN SU MOMENTO.

Yo sé que es tentador de a madres subir de puesto, que te cambien las tarjetas de presentación o, simplemente, farolear tu nuevo título; pero creo que lo que buscamos todos es ser lo mejor en lo que somos.

Si eres Trainee de Arte, ¡sé el mejor Trainee antes de convertirte en Director de Arte Jr! 

No digo que tengas que pasar un océano de calamidades para ocupar un puesto o que dejes pasar todas las oportunidades; pero creo que es un compromiso PERSONALÍSIMO aprender todo del puesto en el que estás y saber subir cuando debas subir.

Pero bueno, cada quien sabrá. Del “x” número de personas que me han preguntado qué hacer, sólo algunas siguen el consejo.

La mayoría, termina siendo tan Primer Actor como Rafael Inclán. Allá ellos.

Chester y Spike VS el botón “Like” del Facebook

Generalmente, y como hijo adoptivo de la televisión, suelo hacer referencias televisivas a cada oportunidad. Conforme pasan los años, esto se complica pues no todos tienen los mismos referentes que yo; pero, seguro, éste no me falla.

Spike es un bulldog rudo y con cara de rompemadres. Chester es un perrillo que brincotea, grita y hace todo por ganarse la simpatía de Spike. Es escandaloso y molesto de a madres, por lo que se lleva un bofetón de ésos que se antoja para andar repartiendo por la agencia.

En el momento en que Mark Zuckerberg y su equipo decidieron inventar el botón LIKE para Facebook, volvieron locos a los Gerentes de Marca y nos metieron -relativamente- en pedos a las Agencias.

De repente, las gráficas contenían por default la leyenda “Síguenos en Twitter y en Facebook”.

Ok. Como consumidor, buscaba a tal marca en Facebook y, dado que no puedo ver el contenido sin darle “Like”, apretaba el mentado botoncito. Ya adentro, me topaba con el contenido más lame del universo: pocas actualizaciones, información nada relevante, prints vueltos fotos de Facebook.

Bueno, segunda oportunidad: te sigo en Twitter. Lo mismo: vínculos a los comerciales en YouTube, links a las gráficas en Facebook o Flickr y nada más.

Lo más fácil sería darle sus periodicazos a los Creativos que llevaron al consumidor a las redes sociales de tal marca; pero, defendiendo al gremio, creo que el problema es más de fondo.

Chester estaba de HUEVA. Sólo repetía “¡Spike!”, “¡Spike, Spike!”, “¡Mírame, Spike!” sin hacer nada más para librarse del bofetón. Lo mismo le hacemos al consumidor: estamos chingándolo y chingándolo y chingándolo con que nos siga.

¡Señora NSE C típico!”, “¡ Señora NSE C típico, Señora NSE C típico!”, “¡Mírame, Señora NSE C típico!”… ¿Y? Ya que nos está siguiendo, ¿qué?

Nos merecemos bofetones más fuertes por quitarle el tiempo a esa señora si no tenemos algo interesante que ofrecerle.

Así que, señores y señoritas Gerentes de Marca: antes de recetarle a su agencia frases como “vamos a subirnos a la ola de Twitter”, “entrémosle a Facebook”, “hagamos un 360 bien chingón con Twitter y Face y YouTube y todas esas cosas”, consideren si tendremos algo que decir taaaaaan valioso como para que, al final, nos hayamos ganado ese LIKE merecidamente.

Júntense con su agencia, escuchen al consumidor; analicen a profundidad qué está siguiendo y, si tienen mucho que aportar, ¡SÚBANSE A LA OLA DE TWITTER!

Neto: no sólo lo pidan porque “los demás lo tienen” o “porque no podemos ser los únicos sin Twitter”.

Recuerden que no faltará en la Agencia quien diga “Eso pidio el Cliente, eso se hace”; aunque “eso” generalmente sea un eufismo para “mamada”.

Recuerden, sin embargo, que no faltará el Creativo o la Cuentas que les dirá que no es buena idea aún. Escúchenlo. En serio. Lo que menos queremos, es que su marca sea un Chester.

El Stand Up comedy VS lo que se espera de un Creativo

El presentador se ocultaba tras el telón, pidiendo el aplauso para la siguiente comediante. Una chica regordeta caminó hacia el spotlight mientras la música se iba por fade.

En algún punto la rutina se empezó a poner interesante pero, tristemente y al ver pocas reacciones del público, cayó en chistes sobre su físico. Aplicó la salida fácil y, sí, consiguió más risas que con la rutina inicial.

De inmediato, supe que esto tenía que venirse al blog. Inicialmente, pensé en hacer una comparación con estas salidas fáciles o “primeras ideas” que a veces desarrollamos por falta de tiempo o exceso de hueva; pero, siendo francos, al terminar su presentación, las pocas ganas de aplaudir me dejaron bastante claro el tema del post.

Como Creativos, tenemos una obligación con nosotros mismos: siempre mantener la competencia.

La comediante abandonaba el escenario y yo sólo me preguntaba “Si toda su rutina se basa en lo gorda que está, ¿de qué coños va a hablar esta vieja si le toca presentarse mañana, con el mismo público?”. Me queda clarísimo que la chica no se esforzó ni un poco en pensar más allá su rutina: fue como una “campaña para salir del paso”. Pero más allá de las primeras ideas y los caminos cortos, su rutina no representa un reto creativo para sí misma. O es un tema de hueva o de incompetencia.

A veces, cuando has llevado mucho tiempo en una cuenta, comienzas a “sabértela”. Ya sabes qué le gusta al cliente y qué no, cuál creatividad compra y cuál no.

A veces, cuando tienes mucho tiempo en una agencia o cuando la relación con tu Director Creativo o tu VP ha durado bastante, también le “agarras el modo”: sabes cuándo es bueno presentarle, qué tipo de ideas le gustan, cómo hay que presentarlas y cuándo, de plano, no hay que enseñarle ni un boceto porque te llevarás, jodido, una mentadita de madre.

Si estás aquí, eres una comediante gorda haciendo una rutina de chistes de gordos.

No puedes quedarte tan tranquil@ en medio de la misma rutina. Busca retos todos los días; persigue los caminos difíciles, sinuosos, intrincados y llenos de obstáculos; rétate constantemente. Sólo así podrás aprender de los madrazos y hacerte un mejor Creativo.

Presenta diferente, pelotea diferente. Cámbiale tantito.

Si te vas por la fácil, te van a aplaudir. Si te vas por la complicada, te vas a llevar el show.

Insisto: en Publicidad, se necesitan huevos TODOS LOS DÍAS.

El apodo de niño VS las recompensas del trainee

Odio las reuniones de ex-compañeros. Así se trate de algo tan lejano como la primaria o algo no tan cercano como la universidad, estos encuentros tienen -a mi entender- un solo propósito: ver qué tan jodido estás.

Entiéndase “jodido” en toda su extensión: jodido de madreado, jodido de dinero, jodido por la vida, jodido por las circunstancias. Volver a ver a los ex-compañeros, ex-amigos y hasta a los ex-queveres, se convierte en un juego de remembranzas y comparaciones.

Las últimas llevan a la mala leche, lo sabemos.

Las primeras, sin embargo, llevan a la peor leche.

-“¿Te acuerdas cuando encerramos al “Pecas” en el baño?

-“¡Guey, ya no me acordaba que te fajaste a la ‘Sam Bigotes’!

-“Me cuesta trabajo decirte Luis; para mí, siempre serás el “Cachetes”… licenciado y todo, pero siempre el “Cachetes”: ¡El licenciado Cachetes!

A esto, siguen las consabidas risas que tanto te arruinaron la infancia. Pero, oh, BENDITO KARMA POLICE.

Hoy, el “Pecas” es el Procurador de Justicia y, si lo sigues chingando, él te va a encerrar pero en el tambo.

Hoy, la mentada Sam Bigotes es un culo de vieja, copa 32D; te casaste con ella y te ama porque, desde chavitos, “le encontraste la belleza interior”.

Hoy, el licenciado Cachetes es tu jefe. TÓMALA, PUTITO.

En pocas palabras, y volviendo a lo que nos importa, P-A-C-I-E-N-C-I-A, trainee, PACIENCIA.

Tal vez hoy te pusieron un cagón inmerecido por algo que, seguramente, no fue tu culpa. Probablemente, la piensas seis veces antes de pedir una BigTasty® porque andas rotísimo. Seguramente, alguno de tus superiores se regodea mandándote a la maquinita a comprarle unos Rancheritos, poniéndote a escribir lo que le pidieron a él, pendejeándote y gritándote para desquitarse del coraje que trae por malcogido.

Paciencia: line a line, presentación a presentación, las cosas irán cambiando. Si le chingas, si te apasionas de verdad, pronto comenzarás a disfrutar los días 15 y 30 de cada mes; pronto te habrás ganado el derecho de decirle a ese huevón que haga él sus cosas, que vaya él a comprar sus chingaderas y que se desquite con su vieja.

Lo que sí te aseguro es que, si le tienes paciencia a este negocio, las recompensas llegarán. Sí, tendrás lana. Sí, tendrás tu propio espacio, escritorio y compu; pero, sobretodo, tendrás ese reconocimiento que tanto te mereces por ponerte las jodas que te estás poniendo hoy.

El chiste del juego es no dejar que ningún cagón, pendejo, fracaso o bolsillo vacío te hagan abandonar lo que tanto quieres.

La publicidad te va a premiar a tal grado, que llegará el momento en que podrás decirle a todos un delicioso “TÓMENLA, PUTITO: soy un chingón”.

Sólo ten paciencia.

Status Quo VS “rebeldía”

Hace un rato, salimos de una de esas presentaciones donde alguien se sirve un café, toma una silla, se sienta y desenvaina la espada. No importa de qué se vaya a hablar, ese alguien viene con pocas ganas de ser cordial y con muchas de ver quién se la paga.

Como te has de imaginar porque seguro ya ubicaste a alguien así, sacó su cuadernito y puso cara de culo, negó con la cabeza, contestó su puta BlackBerry seis veces en plena presentación de creatividad, mandó un par de mails, pidió que se le repitieran los textos porque “se distrajo” y muchas otras monerías que está de sobra explicarte porque las has vivido al derecho y al revés.

¿Qué pasa, al final, con esta gente? Seguramente, llegará el momento en que te colme el plato su falta de tacto, educación y respeto por TU chamba y, cuando salga con un “¿me lo repites, please?“, contestarás con una sonrisa un tanto mustia pero coqueta: “Claro… pero va la última, eh… y a la próxima, se apagan celulares, jajaja“. (¡Claro! Hasta añades el “jajaja” que usas en MSN pa’ suavizar el pedo.)

En ese momento, se caen un par de mandíbulas al suelo por “tu falta de tacto, educación y respeto ante una duda validísima“.

¡Ah, chingá! Pero si yo… pero si la falta no fue… pero… pero…

Sí: a la mierda. Creativo termina siendo el peladito rebelde que le contesta a ______________ (pon el nombre del H.D.P. en turno).

Muchas veces nos toca ser los malos o los groseros o los rebeldes o los irreverentes, porque somos los que tenemos las pelotas para EXIGIR respeto por nuestra chamba. Y es que, tristemente, hay muchísimos que creen que el statu quo en la Publicidad se preserva cuando todo es “cordial” y cuando “el Creativo le baja a lo Diva”.

Perdón, pero no. No es actitud diva: es mero respeto… y, para el caso, nuestro trabajo del día a día es romper con los statu quo, salir de las zonas de confort, ser inconformes con nosotros mismos y DEFENDER LAS IDEAS.

Se empute quien se empute.

Los Simpsons VS tu insatisfacción

Me gustaban los Simpsons. Mucho.

En verdad, disfrutaba echarme un rato en el sillón, ver tres capítulos de un jalón y cagarme de risa.

Un mal día, eso dejó de pasar: los chistes se volvieron predecibles: Bob Patiño nueeeevamente perseguía a Bart; Lisa nueeeevamente tenía flashforwards o, nueeeevamente, la familia se iba de viaje a alguna parte.

Dejé de divertirme y la solución fue cambiarle.

Un mal día, tal vez, te despertaste, te fuiste a la agencia y descubriste que nueeeevamente tenías que correr para pelotear porque alguien nueeeevamente olvidó mandarte una ODT; que nueeeevamente te ponían los mismos peros; que nueeeevamente estabas enojad@ porque te habían matado LA campaña porque nueeeevamente habían cambiado el brief. Un mal día, te dejaste de divertir en esa agencia.

Un malhumorado director de arte que conocí me dijo una sabía frase cuando yo era trainee: “Si esto ya dejó de estar cagado, muévete a otro lado”.

Y sí: No debes dejar que una agencia que ya no te acomoda, te quite las ganas de hacer esto tan chingón que es la Publicidad.

Chíngale… pero diviértete.

Post sexo VS post presentación

En el mejor de los casos, tuvieron orgasmos las dos personas involucradas (niño-niña, niña-niña, niño-niño; ¿qué más da?) y así, mientras ambos resoplan y pasan saliva, uno tiene la pendeja ocurrencia de ¡empezar a platicar!

-¿Te gustó?

-¿Llegaste?

-Fíjate que una vez, en la Prepa, conocí a una chava como tú que…

-Y de aquí, ¿cómo me voy a Satélite?

-¿Te imaginas que sí hubiera cámaras en los cuartos?

-Uuuuta, gracias: ya andaba bien caliente…

-¿A poco no me gané una propinita?

Señoritas, señoritos: después del sexo, se agradece un ratito de silencio. En serio, nadie lo va a tomar a mal.

Y es que, curiosamente, le tenemos PAVOR  a quedarnos callados. Por eso, la gente habla de pura mamada en los elevadores; por eso, los taxistas preguntan si “¿A la chamba o ya a descansar?”.

Y POR ESO, LA GENTE SIEMPRE OPINA EN LAS JUNTAS.

Sea presentación con cliente o interna, existe esta “modita” donde van hablando de acuerdo a la pirámide organizacional: del monito con el rango más bajo hasta el mero merengues y es, en estas presentaciones, donde se puede recolectar un auténtico mosaico de comentarios pendejérrimos sobre lo que fuimos a presentar.

La gente, en las juntas, le tiene pavor al silencio. Sienten que deben justificar que fueron invitados a la junta. Sienten que deben justificar su sueldo. Sienten que deben justificar el puesto. Pero ninguna de esas razones, justifica opinar pendejadas.

Así que, señoritas, señoritos: si la presentación termina en cogida, al menos quédense no digan nada después.

El silencio es bonito. Es rico. Es elegante. Practíquenlo y lúzcanse en su próxima junta.

El pizarrón VS los créditos

Tenía un crush con mi maestra de 4to de primaria. Yo la recuerdo guapa y sabrosa pero, seguramente, hoy no la voltearía a ver.

Con los escasos recursos de galán y los aún más escasos recursos económicos de un escuincle de 9, 10 años, sólo me quedaba cortejarla con dibujitos y detalles. Uno de esos días en que desperté muy observador, se me ocurrió un acto enorme, caballeroso, considerado, galante.

A la maestra Gabriela le lloraban los ojos al borrar el pizarrón; sobre todo, al regresar del recreo por todo lo que se había escrito durante la mañana.

Ese buen día, en vez de salir a jugar, conseguí un trapito, me subí a un bote de basura y me dediqué a dejarle el pizarrón impoluto: ni una partícula de gis sobre la madera verde, la madrola de metal sobre la que se ponen los gises o su escritorio.

Sonó el timbre y todos volvieron al salón. La maestra Gabriela, con ojos llorosos -no de gis, sino de emoción- vio su pizarrón como nuevo y felicitó al “responsable”… ¡¡sí!! ¡¡AL CABRÓN QUE TENÍA ENFRENTE EL TRAPITO MOJADO QUE OLVIDÉ REGRESAR AL VIEJITO DE LIMPIEZA!!

El hijitito de puta nunca aclaró las cosas. Yo, el pendejitito, nunca aclaré la injusticia. La maestra Gabriela tenía ahora un consentido que no era yo.

Cuando eres trainee, pasas por estos insabores a diario: el copy senior fue a presentar tus radios y se llevó las palmas.

Desde luego, el coraje te lo tragas y confías en que esto va a pasar. Y sí: pasa otra vez y otra y otra y otra. Incluso, cuando dejas de ser “trainee”.

Al final, todo es una cadena: el trainee se emputa porque se adornó el copy jr., el copy jr. se emputa porque se adornó el copy sr.,el copy sr. se emputa porque se adornó el asociado, el asociado se emputa porque se adornó el director creativo, el director creativo se emputa porque se adornó el grouper, el grouper se emputa porque se adornó el VP, el VP porque lo hizo el VP General Creativo… y así, pasando por los locales, regionales, mundiales, universales y demás bichos.

¿Conclusión para que ya dejes de mentar madres y patear impresoras?

Seguramente, alguien querrá adornarse con tu trabajo. NO HAY PEDO. Aunque te caguen, los de Cuentas saben que tú eres quien se parte la madre; cuando tu cliente te vea presentar, sabrá que tú hiciste todo y que tu jefe lo presenta sólo por seguir protocolos; aunque a tu jefe jefe le presenten tus ideas, llegará el día que el hijito de puta no pueda ni presentar ni sacar una idea como la que le hizo merecedor a los aplausos… Y TÚ SÍ.

Enojarse es entendible, humano, justificado y OBLIGATORIO. La Publicidad es PASIÓN y, por eso, DEBES enojarte cuando alguien se mete con tu chamba o se vale de ella.

Tú, sigue apasionado. ¿Que se siguen parando el cuello con tu trabajo? Déjalos… YA HABRÁ OTRA PRESENTACIÓN. Tú, cool y a seguirle chingando.

La recogida del cuarto VS las vacaciones

El pleito no sólo fue eterno, sino cíclico: yo tiraba cuadernos, juguetes, lápices, canicas, crayones; mi mamá me gritaba que recogiera mi cuarto.

De repente, caímos en una rutina donde acumulaba desorden hasta que la recámara era inhabitable y, hasta entonces, ponía orden desde cero. Sin embargo, cuando eres niño los lapsos de tiempo son muy diferentes y este proceso podía llegar a tomar meses.

Esperar que se acumulara un desmadre que hiciera que “valiera la pena” el esfuerzo de recoger le hizo pasar muchos corajes a mi mamá y muchos regaños a mi yo niño.

Finalmente caí en la cuenta que jamás iba a llegar el punto de “suficiente acumulación de tiradero” y que el único afectado era yo. Si era ñoño en muchas áreas de mi vida, en ésta también podía serlo: comencé a programar mis “recogidas”.

Desde que empecé a trabajar en agencia, he tenido mis issues con las vacaciones. Generalmente, nunca me quiero ir porque siempre hay un pendiente, siempre hay un proyecto que terminar o una campaña que presentar. Así, me espero hasta que el desmadre de proyectos “esté recogido”, para irme.

Esto, nunca sucede.

En no pocas ocasiones es Recursos Humanos quien me llama para decirme “Cabrón, ya se te juntaron XX días de vacaciones: o las tomas o las pierdes”.

Está claro: esta maquinaria nunca se va a detener para que tú vayas a asolearte las nalgas.

Cuando estés cansado, cuando tengas lana, cuando salga algo, toma vacaciones. Ningún proyecto se va a venir abajo si no estás para participar en él; trabajas con gente tan comprometida como tú (ESPERO) que puede encargarse de las cosas en tu ausencia y -finalmente- si necesitan algo, ya te estarán chingando por mail, sms, twitter o llamada hasta la playa.

A diferencia de lo que pasaba en mi cuarto, en la agencia, el desmadre no depende de ti y siempre rebasará el “suficiente”. Vete y relájate… ¿O qué? ¿Quieres que Recursos Humanos se empute?

Fondita VS comida con los clientes

En alguna agencia, circulaba la leyenda de un Director Creativo a quien habían, si no “regañado”, sí “invitado” a dejar de hacer algo.

No. Ese “algo” no era merendarse a alguien de Cuentas o Creativo; no era chingarse las hojas de la impresora para que su chamaquito dibujara.

No.

El pecado del tipo fue que lo “cacharon” comiendo en una fondita cercana con una secretaria. That’s it: había roto los formalismos y había comido “con esa gente”!!!

Tan absurdo como suena, absurdo es esta verdadera actitud de diva. Para el caso, los clientes podrían aplicarnos el “¿Comer con los Creativos? ¿Con esa gente que no se pone zapatos de vestir ni en un velorio?”.

A veces no entiendo estos formalismos absurdos, impuestos por aquellos que olvidan que nos dedicamos al negocio de crear ideas y NO al de crear reglas.

“Éstos, se juntan con éstos”, “éstos se DEBEN llevar bien con éstos”, “no jueguen con los elevadores”, “no coman en sus lugares”, “no se pagan los taxis antes de las 21:00″…

Probablemente, estamos en uno de los trabajos más divertidos… ¡y estas corbatas quitándole lo juguetón al asunto!

Los arrumacos VS el peloteo

Hace unos días, mientras comíamos sushi, la bandita de la agencia y yo nos clavamos en la discusión del exhibicionismo romántico. Una parejita de Godínez tuvo la buena/mala idea de ponerse a fajar tras acabarse sus arrocitos y antes de regresar a jugar con su Excel.

La disputa era que si “el mal gusto”, que si “para eso hay lugares”, que si “está chingón”, etcétera, etcétera.

Todo esto me hizo recordar lo del Cuddling, algo sobre lo que me enteré hace tiempo y que me levantó la ceja izquierda. Si les da hueva picarle al link, les cuento: el cuddling es, simplemente, reunir a una multitud a practicar el “arrumaco no sexual”: la gente, con su respectiva pijamita, dice su nombre y comienza a toquetearse para “conocer mejor al otro”. Luego, dos horitas de siesta donde se acuestan todos sobre todos. Luego, se juega a las cebollitas para “afianzar los vínculos”. Luego, todo acaba… y seguro muchos desconocidos, terminan cogiendo.

Si bien el fajoneo en el sushi no me espantó en lo más mínimo, tampoco creo que podría participar en algo donde comienzo a sentir las nalgas de un cabrón en la espalda, la rodilla de una abuela en la entrepierna y las manos de ve-tú-a-saber-quién-madres toqueteándome de arriba a abajo. No soy penoso: sólo me cagan las multitudes.

¿Y una multitud donde todo mundo tiene permiso de meter mano?, ¡MADRES! ¡MADRES! ¡MADRES!

Y no sé a ti, pero a eso me han sabido los peloteos desde que empecé. No soy partidario, no soy detractor, sólo no me parece que la forma tradicional con que se llevan a cabo, funcione.

Una sala, más de 3 personas, más de 3 cuadernos, más de 3 plumitas y las autoestimas de los involucrados induciendo el silencio.

Algún valiente saldrá con el “Voy a decir una pendejada, pero, ¿qué pasaría si vemos bla bla bla…”. En una de ésas, él mismo mata la idea; probablemente nadie la mata pero todos lo verán confirmando que sí dijo una pendejada; algún otro no dirá nada y sólo explicará que eso lo vio en un Archive/AdsOfTheWorld/Reel/Libro de Cannes, dependiendo la edad del creativo.

El caso es que todo se vuelve un desmadre que no es ni remotamente productivo. Todos están metidos en algún lugar (así sea un Starbucks) con la obligación de generar LA IDEA MÁS ROMPEMADRES, con la formalidad de una junta que anda tras la ejecución PERFECTA, con un temor infinito de NO CAGARLA y, obviamente, con el tiempo encima. Las bromas, chistes y pendejadas se dicen contra reloj para “no perder el hilo”.

Total: Ni te distraes 100% ni chambeas 100%… como en el Cuddling: ni cojen ni respetan el “espacio vital”. ¿Qué pasaría si cada quien, por su lado, llegara con su nalguita? ¿La búsqueda del “vínculo” no estaría más intensa y divertida que estar con ve-tú-a-saber-quién-madres?

Para mí, lo más práctico es que cada quien tome su copia del brief, lo leamos, lo analicemos, lo discutamos y veamos por dónde llegarle. De ahí, se rompe la jerga y cada quién a buscar su nalguita: su idea o ideas chingonas. Una, dos horas después, medio día después, lo que sea, nos juntamos y revisamos lo que hay en los cuadernos o servilletas. ¿Habrán coincidencias? Claro. ¿Habrán “pendejadas”? Un chingo. ¿Habrán más ideas después? Seguro. A madrales.

Todas las ideas, las de todos, juntitas, se mezclarán en una rica orgía de pendejadas, atinos, anécdotas y algunas que otras Ideas Perfectas.

JoJoJorge Falcón VS las presentaciones

Lo acepto desde ahorita: me CAGA JoJoJorge Falcón. Me caga que sus “caras de borracho” sean iguales que las “caras de señora emputada porque el marido llegó tarde”.

Sin embargo, le aplaudo algo: tiene su propio estilo de contar chistes. Polo Polo tiene el suyo, Jerry Seinfeld tiene otro.

¿Qué pasa si tomas un chiste y le pides a Woody Allen, a Platanito y a Ernesto Zedillo que lo cuenten?

Cada quién lo hará -bien o mal- a su modo y obtendrá diferentes tipos de reacciones. A Zedillo no le quedaría empezar el chiste con un “Puuuta madreeee” ni a Platanito con un “What’s the deal with mexican airlines”.

Cada uno tiene su estilo.

En alguna ocasión, me tocó escuchar a una corbata que tuvo la mala idea de comparar la forma en la que presentaba una copy con la de otro. “Él lo cuenta más cagado: con vocecitas y esas cosas”.

Comentarios así (que merecen su mentadita de madre, claro) nos pegan donde más nos duele: cómo hacemos nuestra chamba. Comentarios así, terminan por llevarte a copiar el estilo de fulanito que hace voces; de sutanita, que se para al contar la idea; de menganito, que cierra los ojitos, respira y comienza a explicar el Racional.

No. Cuenta las cosas como mejor te salgan.

Si no copias ideas, no copies estilos. Sólo analiza cómo presentas y sácale el máximo provecho a lo que haces: incluso tus defectos (voz chillona, zipizapo), porque eso es lo que hará que tu cliente se acuerde de ti y de tus ideas.

Y si al contar una idea, la cagas… ¿cuál es el problema? La gente le pica a los bloopers en los DVDs, ¿no? Tú sigue en lo tuyo y lúcete después del tropiezo.

Obviamente, todo lo que te escribí arriba se iría al caño si te pongo tips o te digo cómo presento yo. Tú sólo encárgate de encontrar tu estilo, de aprender de tus cagadas, de memorizar ese chingado line (Que mira que estar volteando cada 3 segundos al papelito sí se ve del nabo y distrae cabrón a tu cliente.) y de ensayar antes de presentar… ¿o tú crees que JoJoJorge improvisa sus caras? No: hay ensayo caaaaaabrón. Ja.

La calientahuevos VS el mal jefe.

La historia va así: ella va en otro salón. Pelito lacio, piel apiñonada, trompita parada y buena pompa.

Evidentemente, todos andan tras sus huesitos aunque en el fondo, todos saben que NADIE llegará a la meta. Ella podrá acercarse a ti, hablarte bonito, decirte algún apodo “cotorrón”, darte abracitos y alguno que otro arrimón pero, en el fondo, sabes que sólo te está calentando los huevos. Nada va a pasar.

Pero llega ese fatídico día en que, después de muchas pensadas y frecuentes idas al baño, decides aventarte al ruedo. Tras el “tú me gustas”, recibes un “¡No mames! ¿Por qué lo arruinas, si somos BestFriends? Cagó todo, muchas pinches gracias”. La chica se da media vuelta y tú sólo te quedas parado en el patio de la escuela.

Todo el problema radica en la señales incongruentes: “no quieres conmigo pero me dices ‘mi amor’ “, “no seremos novios pero te tengo que llevar al cine”.

¿O te suena más un “No mames, ______. Apaga ese pinche Facebook y ponte a hacer las menciones…”, que te dice tu jefe que se la vive en Twitter, Youtube y Adsoftheworld? ¿Ése que te interrumpe mientras timeas un radio para que veas el ‘video cagadísimo’ de Charlie bit my finger?”

Señales incongruentes.

Pide sólo lo que estás dispuesto a dar: puntualidad, creatividad, respeto, lealtad.

Pide de manera clara y no mandes señales incongruentes: la gente no tiene obligación de andarte traduciendo.

O ya jodido, no te emputes ni los regañes. Fuiste tú quien les calentaste los huevos… o la hueva.

25 de diciembre VS Reason to believe.

Supongo que por la misma razón por la que existen esas espantosas playeras Polo con caballo y jinete de 20 centímetros de altura, existen estos acrónimos que nos permiten “farolear”: USP, TBD, SWOT, RTB…

La tan mentada “Razón para creer“.

A lo largo de estos años, me he encontrado con más de un brief que, simplemente, tiene el RTB en blanco.

Así de huevos: no hay razón para creerle a nuestro producto.

Por un lado, ésta es una prueba más de la hueva del Planner o del Cuentas que no le dedicaron un ratito más a pensarle; por otro, habla de algo alarmante en nuestro negocio: LA GENTE NO TIENE PORQUÉ CREERNOS.

Y tiene razón. No la tienen porque nosotros no se las damos.

Te la pongo fácil. Llegaba la mañana del 25 de diciembre cuando tenías unos 6, 7 años. Bajabas las escaleras (si las tenías) y corrías a ver qué te había traído ese personaje de dudosa existencia que retaba toda lógica y física. Ya media escuela te había dicho que no existía. Tus hermanos mayores (si los tenías) te habían hecho el favor de venir  a chingarte las navidades futuras diciéndote que eran los papás. Tus papás, a media cruda, te habían secado las lagrimitas y te habían dado una teoría aún más improbable de la existencia del sujeto regalón en cuestión.

Con todo y esa confusión en la cabeza, corrías esa mañana y, a pesar de lo que dijeran todos, ahí estaban tus regalos. La prueba física, contundente de que ALGUIEN te estaba dando regalos sin razón aparente (eso del “por portarte bien”, es una mamada y todos lo sabemos: teníamos nuestros regalos sin importar nuestros altos niveles de ojetez).

Prueba (juguete) en mano, había algo dentro de ti que te decía que sí existía. Hasta, claro, que ya estuviste lo suficientemente huevoncito y decidiste ahorrarle muchos pesos a los viejos diciéndoles que ya sabías.

Volvamos a tus compañeritos de trabajo, sean del departamento que sean: tanto los que deciden ahorrarse el campo “RTB:______” del brief como los que cuentan numeritos como los que arman pautitas como los que acomodan DVDs; el que quieras. ¿Cuál es su RTB?

Ésos que pasean de un lado a otro, con el mismo bonche de papeles; ésos que se meten horas al baño y de ahí, se van a echar el cafecito al comedor; ésos que le dan copy-paste al mail de cliente y lo “convierten” en ODT; ésos que entran a pelotear y sólo se dedican a decir “eso ya lo hizo Persil Yugoslavia en el 94” y que no sacan una puta idea… Ésos, son gente con el RTB en blanco.

No creen en la Publicidad. No les apasiona pensar en publicidad, hablar de publicidad, correr a la sala de cine para ver publicidad, brincarse los artículos de la revista para ver la publicidad, criticar la publicidad, desvelarse haciendo publicidad. Ésos, no creen en todo esto.

Así que, la próxima vez que, saliendo de presentar con cliente, te salgan con un “Pero, ¿por qué te enojas, chaparro? No te enganches… total, era un diez segundos…”, puedes patearle los huevos o darle un puñetazo en la teta izquierda al personaje.

Igual que te emputaste cuando te dijeron que no había Santa Claus, tú te emputas porque CREES en esta chamba… porque crees que es todo lo que te dijeron, lo que imaginabas en la universidad, lo que tú solito te imaginaste.

Y sí.

Disfruta las RTBs que, al menos para nosotros, hay un chingo (aunque tu brief diga lo contrario).

¿De qué se trata todo esto?

Éste no es mi primer blog. Si acaso, será el tercero o cuarto: borrar y reactivar cuentas de blogger hace que uno se confunda.

Vayamos, pues, al grano. ¿De qué se va a tratar este blog?

Cada mes de julio, tengo la cursi costumbre de celebrar mi “cumpleaños profesional”; ese día de hace ya once años en que entré a trabajar en una Agencia de Publicidad. Algunas veces lo hice con una comida; otras, sólo con un post en mi blog. Lo importante era que no pasara inadvertido -precisamente- porque es LO IMPORTANTE para mí.

Estamos, sin embargo, en marzo. Por lo tanto, lo que te acabo de contar no tiene ni pizca de sentido: no abro el blog como tributo a mi cumpleaños laboral. Sólo quise abrirlo porque tengo ganas de escribir trivialidades diferentes a las de mis otros blogs: quiero que sean trivialidades relacionadas con Publicidad.

Voy a escribir sobre las trivialidades que me han ocurrido a lo largo de más de una década dentro de las agencias, con la única esperanza que te sean de alguna utilidad o que, por lo menos, te haga sentir que no eres al único al que Cuentas le viene a romper los testículos en billones de pedazos.

No sé si al paso de los posts éste será un blog simpático, irónico, malvibroso, deprimente. No lo sé aún… igual como pasa cuando tienes una hoja de papel enfrente y un brief al lado. No tienes ni idea de cómo será la idea; sólo sabes que tarde o temprano “algo saldrá”.

Pues a darle: meando y caminando, pa’ no hacer hoyo.